LOS
GAYS Y LOS ÁNGELES
por Carlos Hernández
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Ya saliendo del estereotipo, el Análisis Transaccional afirma que el gay fue alguien que obedeció la orden de no ser hombre; el gay, obediente y bueno, acata el qué de la madre y el cómo del padre. Resultado: Un ángel. ¿Una raza de seres totalmente buenos? Bueno no olvidemos que hay también ángeles caídos, y a veces no se sabe quién es quién. ¿Perverso, santo, libre, cohibido, moderno, conservador, de amplio criterio, obsesivo, independiente, virtuoso, benevolente, malévolo, egoísta, generoso? Intente cada uno decidir siquiera sobre sí mismo... Defínase como Potestad si cuida usted de alguien más que no sea usted. Probablemente de su mamá, como hacemos muchos de nosotros. Si como dijo Freud le regalamos nuestro pene a la autora de nuestros días en algún temprano día de la madre, bien podemos regalarle todo lo demás.
Descríbase usted como Virtud si se encuentra bien empapado en el esoterismo, en la Filosofía, o en un marco conceptual bien amplio y definido. Será usted una Dominación si está a punto de declararse más allá del bien y del mal; por una causa u otra no tiene ya problemas con su conciencia, lo cual quiere decir que ha llegado a los límites del perfeccionamiento social o insular, o al valemadrismo excelso. Serafines, Querubines y Tronos. Estos envidiados cuates están en la cima de la pirámide. Tienen lo que podríamos llamar una vida hecha. Adoran al altísimo en el transcurso de una cierta plenitud o por lo menos, concreción. Ya no tienen planes locos porque están donde se van a quedar. Si hay cambios, son más bien ajustes.
La pareja estable ya está ahí o la tranquila y beatífica soledad. O tal vez la constante pero no destructiva serie de relaciones carnales que ya no es un torrente, sino un río maduro. En ninguno de esos casos están solos, puesto que los acompañan siempre otros miembros del coro. Son los de adentro. Las otras jerarquías simplemente están fuera, deseando lo que los miembros de ésta tienen interna y externamente, así como sus dones: discernimiento, cercanía espiritual, capacidad, la sensación de estar bien y de pensar que los otros también lo están.
¿Cuántos ángeles caben en la punta de un alfiler? Otra pregunta teológica que podríamos tratar de contestar tal como hemos intentado responder otras muy importantes sobre nosotros mismos. Tiene sus problemas estar en la vanguardia de las decisiones que el resto de los mortales no desea tomar, aunque ya se enfrenta al hecho de que habrá de hacerlo.
Los ángeles están ahí para recordarnos que tenemos alas y debemos usarlas, para encontrarnos por encima de la inacción, la inconsciencia, las inercias.