LOS GAYS Y LOS ÁNGELES

por Carlos Hernández


Photo By Yeo Thian  Hoe

Photo By Yeo Thian  Hoe

Photo By Yeo Thian  Hoe

Es notorio ver cómo los ángeles son tema frecuente, entre otros claro está, de la plástica gay. ¿Por qué? Obviamente estos mensajeros divinos son entes hermosos, por tanto el arte se debe ocupar de ellos; además sus accesorios, las alas, son un complemento que redondea el balance estético de cualquier imagen, que asimismo en este caso da el pretexto de mostrar un exquisito cuerpo masculino desnudo. Yendo más allá de estas observaciones fáciles, tal vez se podrían encontrar más motivaciones para plasmar un espíritu celeste y para experimentar una emoción al contemplarlo. Todo es simbólico, por lo  cual la figura de un ángel puede comunicar algo más que belleza, siendo ésta ya bastante significativa:

La belleza encierra siempre con  ella el sentimiento de una especial, tal vez pequeña pero perceptible, congoja que tal vez no podamos explicar pero que podemos relacionar con la nostalgia, si como decía  Proust los verdaderos paraísos son los que se han perdido. El ángel nos relaciona entonces con una pérdida común para todo ser humano, pero quizá especial para los gays si percibimos que no tenemos aún todos los derechos, todo el reconocimiento, toda la aceptación. Queremos volar, entonces. Despegar y conseguir todo eso. En el nivel más físico, los gays entramos a la moda de ser más bellos, más atractivos, conservarnos más tiempo más jóvenes y saludables, si no eternamente como un arcángel, entonces hasta donde sea posible.

Según la tradición cristiana, existen tres jerarquías de ángeles, cada una dividida en tres coros. Empezando por la menor, y relacionándolas con su posible significado simbólico, se tienen los: Principados, arcángeles y ángeles. Estos últimos son los mensajeros del Creador. Pueden cometer errores y ser castigados por ellos. Están a las órdenes de los seres humanos y no al revés. Tal como un gay reprimido que prefiere ser encontrado a buscar a alguien, el ángel debe ser llamado. La nutrición del ángel es el amor y la conciencia.

Con una vida mental que sobrepasa el promedio de sus semejantes, el gay tiene la ventaja y desventaja de ser más reflexivo en cuanto a sus vivencias y sus relaciones, dar más cabida a sus percepciones, sublimizar más sus energías ante la exigencia social. Los arcángeles son guías; el gay, con su conducta y su participación va labrando aún involuntariamente, una opinión en sus semejantes, una respuesta; sacude esquemas y cuestiona los valores de la sociedad misma, sus puntos de vista, sus costumbres anquilosadas. Los principados son líderes y vigilantes.

¿No es el sueño de muchos gays ordenar el caos en que muchas veces nos encontramos, así sea el personal?  Dominaciones, Virtudes y Potestades. Se conoce a los ángeles más desconocidos con estos extraños nombres. Todos son femeninos, lo cual nos lleva a la conocida pregunta teológica: ¿Cuál es el sexo de los ángeles? ¿No tienen? ¿Si tienen, para qué les serviría? La reproducción no es una tarea de estos seres. Luego, si es varón, va a serlo nominalmente; si es mujer, igual. La belleza, los rasgos con que se representa a los divinos mensajeros habla de cualquiera de los dos sexos, o de ninguno. ¿No nos recuerda esto a los gays?

Ya saliendo del estereotipo, el Análisis Transaccional afirma que el gay fue alguien que obedeció la orden de no ser hombre; el gay, obediente y bueno, acata el qué de la madre y el cómo del padre. Resultado: Un ángel. ¿Una raza de seres totalmente buenos? Bueno no olvidemos que hay también ángeles caídos, y a veces no se sabe quién es quién. ¿Perverso, santo, libre, cohibido, moderno, conservador, de amplio criterio, obsesivo, independiente, virtuoso, benevolente, malévolo, egoísta, generoso? Intente cada uno decidir siquiera sobre sí mismo...   Defínase como Potestad si cuida usted de alguien más que no sea usted. Probablemente de su mamá, como hacemos muchos de nosotros. Si como dijo Freud le regalamos nuestro pene a la autora de nuestros días en algún temprano día de la madre, bien podemos regalarle todo lo demás. 

Descríbase usted como Virtud si se encuentra bien empapado en el esoterismo, en la Filosofía, o en un marco conceptual bien amplio y definido.  Será usted una Dominación si está a punto de declararse más allá del bien y del mal; por una causa u otra no tiene ya problemas con su conciencia, lo cual quiere decir que ha llegado a los límites del perfeccionamiento social o insular, o al valemadrismo excelso.  Serafines, Querubines y Tronos. Estos envidiados cuates están en la cima de la pirámide. Tienen lo que podríamos llamar una vida hecha. Adoran al altísimo en el transcurso de una cierta plenitud o por lo menos, concreción. Ya no tienen planes locos porque están donde se van a quedar. Si hay cambios, son más bien ajustes. 

La pareja estable ya está ahí o la tranquila y beatífica soledad. O tal vez la constante pero no destructiva serie de relaciones carnales que ya no es un torrente, sino un río maduro. En ninguno de esos casos están solos, puesto que los acompañan siempre otros miembros del coro. Son los de adentro. Las otras jerarquías simplemente están fuera, deseando lo que los miembros de ésta tienen interna y externamente, así como sus dones: discernimiento, cercanía espiritual, capacidad, la sensación de estar bien y de pensar que los otros también lo están. 

¿Cuántos ángeles caben en la punta de un alfiler? Otra pregunta teológica que podríamos tratar de contestar tal como hemos intentado responder otras muy importantes sobre nosotros mismos. Tiene sus problemas estar en la vanguardia de las decisiones que el resto de los mortales no desea tomar, aunque ya se enfrenta al hecho de que habrá de hacerlo. 

Los ángeles están ahí para recordarnos que tenemos alas y debemos usarlas, para encontrarnos por encima de la inacción, la inconsciencia, las inercias.