Diversas investigaciones en Estados Unidos revelan
además que de los aquejados de trastorno alimentario
compulsivo (atracón), 40 por ciento son hombres y 60 por ciento mujeres. La
obsesión por la figura también afecta al sexo masculino. Actualmente,
hay un hombre por cada seis mujeres que padece algún trastorno
alimenticio.
"Los hombres han oído toda su vida que quienes tienen trastornos en el
comer son las señoritas de alta sociedad, por lo tanto, nunca aceptan
fácilmente que ellos adolecen también de éste tipo de problemas'.
"Antes se calculaba que un hombre por cada 10 mujeres tenía trastornos
en el comer, pero de cualquier modo cualquier estadística es sólo la
punta del iceberg", afirma en entrevista Margarita Esther González,
autora del libro "Anorexia y Bulimia: Los Desórdenes en el Comer".
Es
frecuente escuchar que las jóvenes presenten este tipo de problemas, por
ello, los hombres no aceptan fácilmente que ellos adolecen también
pueden tenerlos. Muchos hombres también tienen obsesión por la delgadez,
el psiquiatra norteamericano Thomas Holbrook tardó 12 años en aceptar
que sufría de anorexia nerviosa, comía sólo una ensalada al día y
caminaba más de ocho horas diarias, pero su caso sirvió de precedente a
otros hombres, relata González, psicóloga.
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"Estadísticamente, los hombres que acuden al doctor por trastornos
alimenticios, lo hacen con el padecimiento mucho más avanzado que las
mujeres".
Diversas investigaciones en Estados Unidos revelan que de los
aquejados de trastorno alimentario compulsivo (atracón), 40 por ciento
son hombres y 60 por ciento mujeres, señala González en su libro.
Vigorexia: Hombres ¿Fuertes?
A lo largo de la historia se ha presentado
un culto al cuerpo masculino fuerte, no se trata sólo de una moda, pero
para muchos hombres esto se vuelve obsesivo, se angustian pensando que
su cuerpo no es suficientemente fuerte y muscular, dan atención excesiva
a su dieta e invierten horas en el levantamiento de pesas, llegando a
obstaculizar su vida social, y evitando situaciones en que tenga que
exhibir su cuerpo, señala González. |
A
esto se le llama vigorexia. "En su libro, Schwarzenegger claramente dice
'yo hago con mi cuerpo lo que quiero', por lo que quien padece vigorexia
sufre trastornos en la conducta alimentaria, ingiriendo esteroides
anabólicos y suplementos alimenticios, y realiza horas y horas diarias
de ejercicio", aclara.
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"A
diferencia del miedo a engordar, los temores del individuo se derivan de
la idea de ser demasiado delgado o no tener suficiente musculatura",
refiere González. El concepto está relacionado o se utiliza de forma
indiferente al de dismorfia corporal, pero ésta está más ligada a la
obsesión por los defectos físicos específicos y a recurrir a cirugías
para corregirlos.
"La diferencia entre el genuino deseo de querer fortalecer los músculos
y la vigorexia, está en la obsesión por construirse un cuerpo diferente
a partir de una percepción distorsionada y de un intenso rechazo hacia
la fisionomía propia", explica la especialista.
Al igual que en la
anorexia, el hombre nunca alcanza el estado deseado, el gimnasio se
convierte en un verdadero hogar e infierno, porque ahí es dónde más se
compara con los demás, agregó. |
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Fuente:
http://inteliven.com |