La Disfunción Eréctil,

 

¿Cómo Tratarla?

Artículo tomado de http://www.siquierespuedes.com  y publicado en http://www.gaymexico.com.mx 

¿Qué es la Disfunción Eréctil?

¿Cómo sucede la erección?

Para entender el problema de la disfunción eréctil, hay que conocer primero el funcionamiento de la erección.

El pene es un órgano formado por tres estructuras cilíndricas de tejido esponjoso que contiene muchos vasos sanguíneos. Estos cilindros comienzan dentro de la pelvis y corren paralelos hasta alcanzar la punta del pene. Uno de los cilindros contiene la uretra, conducto por el que pasan la orina y el semen. Los otros dos cilindros intervienen en el proceso de la erección, actuando como globos que se llenan de sangre. Cuando hay un estímulo sexual, se liberan desde las terminaciones nerviosas ciertas sustancias químicas que desencadenan el proceso de la erección. Estas sustancias son las responsables de que suceda la relajación de las fibras musculares, y de esta forma se produce el llenado de sangre.

Las arterias son los vasos encargados de llenar estas estructuras de sangre, y las venas colaboran para que esta sangre quede almacenada dentro del pene, produciéndose así la erección. La duración de la erección varía de unas personas a otras y según el momento. Comienza con el estímulo sexual y termina con la eyaculación o con el cese del estímulo.

¿Qué es la Disfunción Eréctil?

La Disfunción Eréctil se define como la incapacidad de lograr o mantener una erección suficiente para permitir una relación sexual satisfactoria. Disfunción Eréctil e Impotencia son dos términos que significan lo mismo, pero los profesionales de la salud prefieren utilizar el término de Disfunción Eréctil porque define de una forma más clara la naturaleza de la alteración, ya que el término impotencia puede ser entendido como debilidad o puede tener una connotación más negativa para mucha gente.

Al hablar de Disfunción Eréctil no nos referimos a la falta de apetito sexual, ni a la falta de placer u orgasmo en la relación. Tampoco son sinónimos de Disfunción Eréctil la eyaculación demasiado rápida o retardada, ni curvaturas en el pene cuando está en erección. Se trata única y exclusivamente de un trastorno de la rigidez del pene.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la Disfunción Eréctil como una enfermedad, y la salud sexual como un derecho humano básico. La Disfunción Eréctil es un trastorno médico que conlleva graves consecuencias para quien lo padece y su pareja, de ahí la necesidad de abordar el problema cuanto antes.  

¿Qué tipos existen?

Existen muchos factores, tanto físicos como psicológicos, que pueden alterar el normal funcionamiento del pene y provocar una Disfunción Eréctil. Por motivos de simplicidad, la Disfunción Eréctil se clasifica como:

  • Disfunción Eréctil orgánica: debida a anomalías o lesiones vasculares, neurológicas, hormonales o del tejido eréctil del pene.
  • Disfunción Eréctil psicógena: debida a la inhibición central del mecanismo eréctil ocasionada por causas psicológicas, sin que existan lesiones físicas.
  • Disfunción Eréctil orgánica/psicógena mixta: debida a una combinación de factores orgánicos y psicológicos.

Según sea su presentación en el tiempo, se puede clasificar también como:

  • Disfunción eréctil primaria: cuando se presenta desde el inicio de la vida sexual del hombre
  • Disfunción eréctil secundaria: cuando aparece después de haber tenido un funcionamiento sexual correcto.

En relación a las situaciones:

  • Disfunción eréctil situacional o selectiva: si se produce sólo en determinadas situaciones.
  • Disfunción eréctil global o generalizada: si la disfunción eréctil se produce en cualquier situación sexual.

Según el grado de rigidez o erección:

  • Disfunción eréctil parcial: se pierde únicamente un cierto grado de erección.
  • Disfunción eréctil total: el déficit es absoluto.

¿A quién afecta?

La mayoría de los varones experimenta en alguna ocasión aislada dificultades para conseguir la erección. La prevalencia global de cualquier grado de disfunción eréctil entre los varones españoles de 25 a 70 años es del 12,1%. Es, por lo tanto, una enfermedad muy frecuente, que afecta a más de 100 millones de hombres en todo el mundo y a unos 2 millones en España, aunque se estima que solamente el 16% de los hombres afectados consulta alguna vez al médico.

Los motivos más frecuentes por los que los varones con Disfunción Eréctil no buscan tratamiento son diversos, incluyéndose entre ellos la creencia de que los problemas de erección son una consecuencia inevitable de la edad, o la de que no hay tratamiento eficaz y cómodo, así como la tendencia a no aceptarlo por la falta de masculinidad que parece implicar y la dificultad que conlleva tratar temas tan íntimos como la vida sexual con un médico.

Es normal sentirse incómodo al hablar de la salud sexual, sin embargo, es importante dejar atrás la incomodidad que se puede sentir e intentar obtener respuestas a sus dudas a través de su médico.

¿Por qué se produce?

Para entender cuáles son las posibles causas de Disfunción Eréctil, es necesario entender cómo se produce la erección. Una erección es el resultado de un proceso complejo en el que intervienen el sistema vascular, sistema nervioso y hormonas. La anatomía del pene está diseñada específicamente para que ante un estímulo sexual (táctil, visual, auditivo…) los músculos se relajen y permitan que entre sangre y que ésta se vaya acumulando. Esto hace que el pene se expanda y aumente de tamaño.

Existen muchas alteraciones, tanto físicas como psíquicas, que pueden afectar el normal funcionamiento del pene y provocar una Disfunción Eréctil. El deterioro de los tejidos (arterias, nervios, tejido eréctil del pene) es la causa más frecuente de Disfunción Eréctil.

Enfermedades crónicas

Entre las enfermedades asociadas a la DE se encuentran: Hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiovasculares, aumento del colesterol, insuficiencia hepática y renal, depresión, trastornos psicóticos.

Cirugía y traumatismos

Entre los traumatismos asociados a la Disfunción Eréctil, se incluyen los que lesionan la columna vertebral, traumatismos craneales y fractura de pelvis. La disfunción se produce porque se interrumpe la conexión entre el sistema nervioso y el tejido eréctil.

Las cirugías más asociadas a la aparición de la DE son las intervenciones quirúrgicas del area pélvica como las que se realizan por cáncer de próstata, vejiga o recto. En estos casos no sólo se pueden ver dañados los nervios, sino también los vasos de la zona.

Fármacos y otros factores

Algunos fármacos pueden causar como efecto secundario no deseado Disfunción Eréctil. Entre ellos se encuentran medicamentos que se utilizan para tratar la hipertensión arterial, exceso de colesterol en la sangre, depresión, insomnio, ulcera de estómago, fármacos para el tratamiento del cáncer y radioterapia. A veces no es posible retirar el medicamento ni sustituirlo por otro, o bien no es suficiente su retirada para que la función eréctil se restablezca. En estos casos la utilización de un tratamiento sintomático para la disfunción eréctil es algo apropiado. No debe retirar la toma de un fármaco prescrito por su médico sin consultárselo, aunque usted sospeche que es el causante de su Disfunción Eréctil.

De la misma manera, el consumo de tabaco, alcohol y drogas de abuso (cocaina, heroína…) pueden también producir Disfunción Eréctil.

Factores psicológicos

Se estima que de un 20 a un 30% de las disfunciones eréctiles tienen un origen psicológico. Hay situaciones tempranas que pueden facilitar la aparición de Disfunción Eréctil a medio o largo plazo: una educación moral o religiosa restrictiva, una información sexual inadecuada, experiencias sexuales traumáticas o relaciones deterioradas entre los padres.

Otras situaciones en cambio, pueden condicionar su aparición a corto plazo: disfunción eréctil previa, problemas en la relación de pareja, fallos esporádicos de erección, infidelidad, el cambio en la respuesta como consecuencia de la edad…  

Causas más frecuentes

Hay determinadas enfermedades y cirugías que se asocian con frecuencia con la aparición de problemas de erección. En otras ocasiones, son diversos factores psicológicos como la ansiedad y el estrés los responsables de la aparición o bien del mantenimiento de la Disfunción Eréctil. El exceso de trabajo y preocupaciones, una excesiva autoexigencia por parte del varón, una mala educación sexual, son algunos ejemplos.

Afortunadamente, la mayoría de los casos de Disfunción Eréctil tiene solución, independientemente de cuál sea la causa que la esté produciendo. Para comprender el problema de la Disfunción Eréctil, es importante el apoyo y participación de su pareja. Comparta con ella sus preocupaciones e inquietudes.

Diabetes

La diabetes es la enfermedad crónica que con más frecuencia da lugar a una disfunción eréctil. En los varones que padecen diabetes, la Disfunción Eréctil es una complicación más de la enfermedad, al igual que la hipertensión, cifras altas de colesterol, etc. Hasta un 35-75% de los diabéticos pueden llegar a padecer este problema en algún momento de la enfermedad.

Un buen control de la diabetes disminuye la probabilidad de aparición de la Disfunción Eréctil. Recuerde que es importante:

  • Mantener cifras de glucosa controladas.
  • Cumplir estrictamente con el tratamiento.
  • Seguir los consejos sobre ejercicio físico y hábitos dietéticos recomendados por su médico

Por fortuna, la mayoría de las personas diabéticas que padecen Disfunción Eréctil, encuentran un tratamiento efectivo independientemente de que la aparición de su disfunción esté relacionada con la afectación de los vasos sanguíneos o de los nervios que pueden condicionar esta enfermedad, o bien sea causa de la medicación prescrita.

Hipertensión

La hipertensión arterial es un problema frecuente que afecta aproximadamente al 20-40% de la población. Hasta un 25-30% de los varones que padecen hipertensión, manifiestan trastornos en la respuesta sexual, siendo el problema más frecuente la disfunción eréctil.

Un buen control de la tensión arterial disminuye la probabilidad de aparición de Disfunción Eréctil. Recuerde que es importante:

  • Revisar periódicamente su tensión arterial.
  • Cumplir con el tratamiento farmacológico tal y como ha indicado su médico.
  • Seguir los consejos sobre ejercicio físico y hábitos dietéticos recomendados.

Por fortuna, la mayoría de los pacientes hipertensos que padecen este problema, encuentran un tratamiento efectivo, independientemente de que la aparición de su disfunción esté relacionada con el problema vascular o la medicación prescrita.

Problemas de corazón

Entre un 38-78% de los varones afectados por infarto de miocardio, presenta problemas de erección tras el mismo. Si se le diagnostica una cardiopatía, no dude en preguntar a su médico todas sus dudas y preocupaciones sobre su futura vida sexual.

Las principales causas físicas de Disfunción Eréctil en los pacientes con problemas de corazón, son la aterosclerosis, porque produce dificultad en la llegada de sangre al pene, y algunos fármacos. En numerosas ocasiones el miedo a sufrir una recaída durante el acto sexual, conduce a una Disfunción Eréctil e incluso a querer evitar la relación sexual. Es fundamental que el paciente pregunte al especialista acerca del nivel de esfuerzo que puede realizar. Recuerde que es importante:

  • Mantener un control de todos los factores de riesgo relacionados con su enfermedad (tabaco, colesterol, tensión arterial, glucemia)
  • Cumplir con el tratamiento farmacológico tal y como ha indicado su médico.
  • Seguir los consejos sobre ejercicio físico y hábitos dietéticos recomendados.

Por fortuna, la mayoría de los varones con problemas de corazón que padecen Disfuncíon Eréctil, encuentran un tratamiento efectivo independientemente de que el origen de esta disfunción sea su patología cardíaca o la medicación prescrita.

Trastorno hormonal

El origen hormonal no representa más del 5% de los casos de Disfunción Eréctil a pesar de que durante muchos años se han prescrito hormonas sexuales a los varones aquejados de problemas de erección. El mecanismo considerado responsable de la Disfunción Eréctil en la mayoría de las causas endocrinas es el descenso de los niveles de testosterona en sangre, que habitualmente se acompaña de una reducción del deseo sexual o libido. Un exceso de otras hormonas como la prolactina, el cortisol o las hormonas tiroideas entre otras, puede provocar también el descenso de hormonas sexuales masculinas. Por todo ello, siempre que se diagnostique un descenso de testosterona, antes de iniciar cualquier terapia se debe estudiar la posible existencia de un cuadro más complejo que sea el último responsable de la disfunción sexual y que por sí mismo requiera un tratamiento. Actualmente el tratamiento con suplementos hormonales (testosterona) no está indicado en aquellos casos en los que no se ha encontrado un descenso de las concentraciones de testosterona. Es más, en estos casos, no sólo no es beneficioso sino que puede llegar a ser perjudicial.

Lesión medular

Muchas personas con lesiones medulares se sienten muy preocupadas por cómo su lesión puede afectar a su capacidad para participar y disfrutar de una relación sexual. En el hombre, la forma más común de alteración de la función sexual es la Disfunción Eréctil. En estos varones, el grado de repercusión de la lesión sobre la función eréctil depende de la gravedad y localización de la misma. Aunque el 75% de los varones con lesión medular puede experimentar erecciones, éstas sólo permiten mantener relaciones sexuales satisfactorias en el 25% de los casos. Afortunadamente, la mayoría de los casos de Disfunción Eréctil tiene tratamiento, independientemente de que estén asociados con traumatismos o con medicamentos.

Cirugía prostática

La probabilidad de Disfunción Eréctil aumenta después de una prostatectomía radical. Se calcula que entre un 24% y un 68% de los varones sometidos a este tipo de procedimiento quirúrgico desarrolla Disfunción Eréctil. Este porcentaje varía en función del tipo de técnica quirúrgica utilizada. Por ello, si ha observado algún cambio significativo en su capacidad para alcanzar o mantener una erección después de someterse a una prostatectomía radical o a una resección transuretral de próstata, su situación es bastante habitual. Por fortuna, la mayoría de los casos de Disfunción Eréctil tiene tratamiento, independientemente de que estén o no relacionados con una intervención quirúrgica o la medicación prescrita.

Depresión

La depresión puede anular la capacidad de la persona para disfrutar de los placeres de la vida. No sólo afecta a su mente, también a su cuerpo, en ocasiones de forma inesperada. Como consecuencia, muchos hombres a los que se les ha diagnosticado depresión, sufren además otro problema: Disfunción Eréctil. Los estudios demuestran que la probabilidad de que se produzca algún grado de Disfunción Eréctil en el hombre deprimido, oscila entre el 60% y el 90% dependiendo de la gravedad de la depresión. Aunque superar la depresión puede ser una tarea lenta y difícil, la recuperación no tiene por qué verse complicada por los problemas de erección. Por este motivo es fundamental que ambos componentes de la pareja estén bien informados sobre la Disfunción Eréctil, de forma que puedan tratarla si llega a producirse. Por fortuna, la mayoría de los pacientes con depresión que padecen Disfunción Eréctil, encuentra un tratamiento efectivo, independientemente de que el origen de esta disfunción sea su patología o la medicación prescrita.

Tabaco y alcohol

El tabaco y el consumo excesivo de alcohol, son dos hábitos nocivos que tienen efectos negativos sobre numerosos tejidos y funciones del organismo, entre los que se encuentra la respuesta sexual y más concretamente la función eréctil. Se ha observado un aumento en el número de casos de Disfunción Eréctil entre la población fumadora. El tabaco es un factor de riesgo cardiovascular y puede alterar también los niveles hormonales normales. Por su acción directa sobre los vasos sanguíneos y por facilitar el desarrollo de aterosclerosis, reduce el flujo sanguíneo en el pene dificultando así el proceso de la erección.

La ingesta abusiva de bebidas alcohólicas provoca cambios en la respuesta sexual. Tanto el consumo crónico como la ingesta aguda ocasional de alcohol, pueden producir trastornos en los mecanismos de la erección. El consumo crónico tiene efectos nocivos sobre el hígado, los testículos y la transmisión del impulso nervioso, por lo que es un factor de riesgo que se asocia en muchas ocasiones a la Disfunción Eréctil.

Trastornos emocionales

La ansiedad, el estrés, el exceso de trabajo o preocupaciones, son causas frecuentes de Disfunción Eréctil. Las situaciones de alerta o estrés hacen que los niveles de ciertas sustancias químicas como la adrenalina, no sean los adecuados para que suceda la vasodilatación de las arterias que irrigan el pene. De este modo la afluencia de sangre se ve dificultada y se ve impedida la erección. Con frecuencia, suele haber problemas emocionales que pueden afectar tanto a la autoestima como a las relaciones del individuo y pueden perpetuar la Disfunción Eréctil.

Miedo de actuación y actitud del espectador: sea la causa de la Disfunción Eréctil orgánica o psicógena, siempre se establece lo que se denomina ansiedad de rendimiento y anticipación al fracaso. El hombre permanece demasiado atento a la respuesta eréctil, se autoobserva, no centrándose en las sensaciones eróticas agradables que influyen positivamente en la consecución de la erección. Esta situación, contrariamente a lo esperado, conduce a sucesivos fracasos erectivos. De esta forma se entra en una espiral fallo-miedo-fallo que suele ser dificil de superar por uno mismo. En estos casos la ayuda temprana de un profesional puede ser determinante. Hay una causa común en nuestra sociedad actual que es la “inactividad sexual”. Sin que exista ningún trastorno orgánico ni psicógeno, el individuo por razones diversas va distanciando progresivamente su actividad sexual, lo que va a afectar a las distintas fases de la respuesta sexual: deseo, excitación, orgasmo y satisfacción, causando frecuentemente anorgasmia femenina o impotencia masculina.  

¿Cómo abordar el problema?

Si tiene problemas de erección, lo más adecuado es indagar las posibles causas de la Disfunción Eréctil para que pueda ser tatada.

¿Cómo hablar con su pareja?

La Disfunción Eréctil no sólo afecta al varón, sino que también tiene un efecto negativo sobre su pareja. Aunque la Disfunción Eréctil no es causada generalmente por problemas de pareja, sí puede conducir a dificultades si la situación no es entendida y manejada con sensibilidad. Puesto que la Disfunción Eréctil les afecta a ambos, quizás a su pareja le gustaría ir con usted a la consulta médica. Así, juntos tendrán una idea clara de las opciones de tratamiento disponible y entonces podrán elegir el mejor camino para su relación. Si cree que su pareja sufre Disfunción Eréctil, discuta cómo su condición le está afectando a él, a su relación y a su intimidad. Intente darle todo el apoyo posible mientras su pareja se encuentra en proceso de decidir qué hacer con respecto a su situación. Recuérdele que la Disfunción Eréctil es frecuente, dígale que no es necesariamente verdad que el problema está sólo en su cabeza y finalmente recuérdele que la Disfunción Eréctil se puede tratar.

¿Cuándo llega el momento de consultar con el médico?

Muchos hombres se preguntan en qué momento deben empezar a considerar que tienen un problema de erección y cuándo deben tomar la decisión de acudir a su médico. Los fallos esporádicos en la erección son normales en el hombre, es algo que sucede a la mayoría de ellos en alguna ocasión por diversas circunstancias. Sin embargo, cuando se producen de forma repetida, y el hombre comienza a tener una sensación de insatisfacción por ello y se establece un conflicto personal o de pareja, se puede decir que ha llegado el momento de plantear que existe un problema que hay que consultar con un profesional.

Abordar los problemas de erección de una forma temprana, ayuda en gran medida al hombre. Hay factores psicológicos que afectan a la mayoría de los varones que experimentan esta situación, y que contribuyen a agravar y/o mantener el problema. Se puede crear una espiral fallo-miedo-fallo que es difícil vencer. Evitar que estos factores hagan que la disfunción eréctil se instaure de forma definitiva, es de gran importancia para la consecución de una solución exitosa.

¿Cómo hablar con el médico?

Recuerde que no hay por qué sentirse incómodo o avergonzado cuando esté discutiendo el tema de la Disfunción Eréctil con su médico. Sencillamente sea honesto y abierto, no guarde en secreto ninguna información sobre el problema. Cada vez los médicos están más acostumbrados a recibir a pacientes como usted en sus consultas. Su médico le proporcionará apoyo y lo que es más importante, información. Le hará algunas preguntas específicas, así como un examen físico rutinario, lo cual le ayudará a realizar el diagnóstico. En base a esta información, usted y su médico podrán decidir qué tratamiento será el más adecuado.

Diagnóstico y Evaluación

  • Historia clínica
  • Historia sexual
  • Exploración física
  • Evaluación psicosocial
  • Pruebas de laboratorio

Durante muchos años, el diagnóstico de la Disfunción Eréctil se ha pasado a menudo por alto debido a la reticencia de los pacientes y de los profesionales sanitarios a comentar temas que afectan a la sexualidad. Sin embargo, el interés en abordar la Disfunción Eréctil está aumentando con los avances en el conocimiento de la fisiología de la erección del pene y de la fisiopatología del proceso, así como con el desarrollo de nuevos tratamientos. Los varones, sus parejas y los médicos, cada vez se encuentran más cómodos al hablar de sus problemas de erección y sus posibles soluciones.

Se sugiere la realización de una evaluación diagnóstica minuciosa en todos los varones con Disfunción Eréctil.

Historia clínica

Es una herramienta importante para descubrir los factores que pueden estar involucrados en la aparición o desarrollo de la Disfunción Eréctil. Deben tenerse en cuenta factores de riesgo específicos como factores vasculares, endocrinos, neurológicos, psicológicos, otros trastornos médicos, consumo excesivo de alcohol o tabaco, abuso de sustancias de prescripción y drogas ilegales, y evaluación de tratamientos previos por disfunción eréctil u otros medicamentos.

Historia sexual

Siempre que sea posible debe obtenerse la historia sexual del paciente y de su pareja mediante entrevista personal con un médico. También podría ser útil la realización de un cuestionario sexual por escrito, aunque éste nunca debe sustituir a la entrevista personal. Para ayudar a definir la naturaleza de la Disfunción Eréctil y diferenciarla de otras formas de disfunción sexual, se requiere información sobre: percepciones del paciente y su pareja de la Disfunción Eréctil, incluido el modo de aparición, el grado de afectación, la presencia de erecciones matinales o nocturnas, la frecuencia y la duración de las erecciones y la consecución de satisfacción sexual.

Exploración física

Debe incluir valoraciones de los caracteres sexuales secundarios, una exploración genital, estudio de la función neurológica, toma de tensión arterial y de los pulsos de los vasos sanguíneos.

Evaluación psicosocial

Se realiza con el objetivo de determinar si hay factores psicosociales relacionados con la Disfunción Eréctil del paciente que puedan requerir consulta o tratamiento psicológico. Los temas que se deben cubrir son: la ansiedad con respecto al rendimiento sexual, la naturaleza de la relación del paciente con su pareja y las motivaciones y expectativas con respecto al tratamiento.

Pruebas de laboratorio

Se recomiendadan estas pruebas para excluir una diabetes no diagnosticada u otras enfermedades sistémicas.

Probablemente sea necesario realizar análisis de sangre para medir los niveles de colesterol, la glucosa para detectar la presencia de diabetes, y en ocasiones medir niveles hormonales, y comprobar como funcionan el hígado y los riñones.

La necesidad de realizar pruebas diagnósticas más especializadas, depende de los resultados de estas evaluaciones y de las motivaciones y deseos del paciente, así como de las opciones terapéuticas.

Tratamiento

  • Tratamiento del Síntoma
  • Tratamiento de la enfermedad de base
  • Intervenciones basicas

Durante siglos, el hombre ha buscado un remedio que mejorase sus erecciones, pensando que el envejecimiento era el máximo responsable del "descenso de la potencia sexual". Así lo expresa el Dr. Abraham Morgantaler en su libro "The male body" (1993): "Lo ideal sería que hubiese una simple pastilla o, mejor aún, un encantamiento mágico, que devolviera al pene la gloria de sus días de juventud"

En la actualidad, los avances en el conocimiento de la fisiología de la erección, han permitido que se disponga de distintos tratamientos efectivos para solucionar la disfunción eréctil. Ahora, cuando un hombre plantea en la consulta que tiene problemas de erección, el médico tiene más confianza en que va a poder poner un remedio a este problema.

Los tratamientos existentes se clasifican habitualmente de la siguiente manera:

1. TRATAMIENTO DEL SÍNTOMA (o tratamientos sintomáticos)

Tratamientos de primera línea

  • Medicación oral: Citrato de Sildenafilo y Clorhidrato de Apomorfina
  • Dispositivos de vacío y anillos constrictores

Tratamientos de segunda línea

  • Inyección de fármacos vía intracavernosa

Tratamientos de tercera línea

  • Prótesis de pene
  • Cirugía arterial o venosa

Los que se utilizan como primera opción son los de primera línea, debido a su eficacia y comodidad de administración para el paciente. Los tratamientos de segunda línea se utilizan por lo general cuando fracasan o no pueden utilizarse los de primera línea. Los de tercera línea representan la última opción, al ser los más agresivos para el paciente. Todos estos tratamientos en general han de ser acompañados por un consejo sexual.

Tratamientos de primera línea

Medicación oral

Estos medicamentos pueden ser recetados por todos los médicos. Son medicamentos orales, es decir, pastillas. Para obtener la erección tras la toma del medicamento, es necesario que exista un estímulo sexual previo.

Citrato de Sildenafilo

Es un fármaco, que por su seguridad, eficacia y sencillez de uso se utiliza como medicamento de primera elección para el tratamiento de la disfunción eréctil. Fue comercializado en España en Noviembre de 1998. Produce una erección de forma natural, restableciendo la respuesta normal del organismo a la estimulación sexual. Actúa a nivel del pene donde da lugar a un aumento del flujo de sangre, lo que facilita que se alcance y mantenga una erección rígida.

Ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la disfunción eréctil originada por causas muy diversas, tanto de origen psicológico (estrés, ansiedad, depresión), como orgánico (por ejemplo en diabetes, hipertensión, enfermedades del corazón, cirugía de extirpación de la próstata en el tratamiento del cáncer de próstata, lesión en la médula espinal- sobre todo en accidentes laborales o de tráfico-, enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple, radioterapia, diálisis y personas que reciben trasplantes)

Actualmente, otros fármacos que comparten el mismo mecanismo de acción que Sildenafilo, están en fase de investigación.

Clorhidrato de Apomorfina

Este fármaco se administra de forma sublingual. Actúa a nivel del sistema nervioso central, de forma que amplifica la señal que se inicia en el cerebro tras el estímulo sexual y que llega hasta el pene. Dado que su comercialización es muy reciente (Junio 2001), no existen datos de eficacia en los siguientes grupos de población: varones que tienen la médula espinal dañada, los que padecen esclerosis múltiple, los que han sufrido una cirugía de próstata o de la zona pélvica, así como en diabéticos.

Cualquier otro tipo de remedio utilizado en forma de pastillas, tendrá una eficacia dudosa o bien por sus efectos secundarios se habrá considerado que no es apropiada su utilización, por lo que la comunidad médica no los incluye dentro del protocolo actual de tratamiento de la disfunción eréctil.

Dispositivos de vacío y anillos constrictores

Los aparatos de succión o vacío consisten en un tubo de plástico en el que se introduce el pene. Tras activar un mecanismo que produce un vacío, se produce un efecto de succión del pene que hace que éste se llene de sangre. Una vez conseguido esto, se coloca un anillo de goma en la base del pene, lo que impedirá que la sangre se escape, manteniéndose así en estado de seudo-erección.

Aunque pueden restar espontaneidad a la relación, son utilizados de forma satisfactoria por algunos hombres. Se pueden encontrar en ortopedias y establecimientos médicos especializados.

Tratamientos de segunda línea

Estos medicamentos son recetados exclusivamente por especialistas en urología o andrología. El tratamiento consiste en la inyección de fármacos en los cuerpos cavernosos del pene.

Alprostadil

Actúa relajando el músculo liso del pene, de modo que la sangre pueda llegar de forma adecuada a los cuerpos cavernosos. Sus resultados son buenos y fue el tratamiento que más se utilizó hasta la llegada del Sildenafilo. No es necesario que exista un estímulo sexual para que se produzca la erección, por lo que en ocasiones puede resultar un método poco espontáneo. Aun así, algunos hombres siguen utilizándolo de forma satisfactoria en la actualidad. Es el propio paciente quien se autoinyecta tras ser entrenado por el especialista. En ocasiones, se administra combinado con Papaverina y Fentolamina.

Tratamientos de tercera línea

Prótesis de pene

Es la última opción terapéutica, ya que es la técnica más invasiva, y además es irreversible porque se destruye el tejido eréctil del pene. No obstante, puede ser una solución para muchos varones que no han tenido éxito con otros tratamientos. Las técnicas son cada vez más avanzadas y cómodas para el paciente.

2. TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD DE BASE

En algunos casos -pocos- se puede intentar realizar un tratamiento de la causa que ha dado lugar a la disfunción eréctil. Este es el caso de algunos problemas de erección que tienen sólo una base psicológica, aquellos en los que se detecte un déficit hormonal y aquellos en los que exista una lesión en el pene que se puede corregir con cirugía.

Psicoterapia

La psicoterapia también puede llegar a solucionar un problema de erección en los casos en los que no hay factores orgánicos causantes de la disfunción. Sin embargo, en ocasiones se acompaña inicialmente de un tratamiento sintomático con fármacos orales, que puede ayudar al paciente a superar la situación de bloqueo que le genera el miedo a no obtener la erección durante la relación sexual. Al introducir estos medicamentos, se intenta que el hombre recupere la confianza en sí mismo y se eliminen las causas psicológicas que hacían imposible la obtención de erecciones adecuadas. Entonces llegará un momento en que no será necesario seguir con el tratamiento para conseguir erecciones que permitan unas relaciones satisfactorias.

Déficit hormonal

Sólo cuando la disfunción eréctil ha surgido como consecuencia de bajos niveles de testosterona, y se ha comprobado este descenso con un análisis de sangre, se recurre a este tipo de tratamiento. Sin embargo, son muy pocas las ocasiones en las que la disfunción eréctil es debida a este motivo.

3. INTERVENCIONES BÁSICAS

Además del tratamiento específico de la disfunción eréctil, existen una serie de intervenciones básicas que son comunes en todos los casos, y que hay que tener siempre en cuenta.

Consejo sexual

Dado que en la mayoría de las ocasiones la disfunción eréctil se debe a diversos factores, es importante tratar tanto los aspectos físicos como los psicológicos, por lo que todo tratamiento debe ir acompañado de un consejo sexual.

Este consejo irá encaminado a informar al hombre y/o a la pareja sobre todos los aspectos relacionados con la disfunción eréctil y solucionar sus dudas. Además es importante que se comprenda que la erección es sólo una parte dentro de la relación sexual: es frecuente que, cuando existe un problema de disfunción eréctil, toda la atención se focalice en la erección durante el acto sexual, olvidando otros aspectos (estimulación, caricias) de gran importancia. A partir de aquí, se pueden aconsejar ciertos cambios de conducta en la relación de pareja.

Modificación de hábitos de vida

De igual forma, la recomendación de modificar estilos de vida poco saludables como el hábito de fumar y beber alcohol, y seguir una dieta equilibrada, debe acompañar siempre al tratamiento. Llevar una vida sana puede ser beneficioso para la función eréctil.

El control de las enfermedades asociadas, como la diabetes o la hipertensión, ayuda a minimizar todos los síntomas propios de ellas, y del mismo modo, favorece que se pueda controlar mejor la disfunción eréctil.

Finalmente podemos decir que en la mayoría de las ocasiones el tratamiento de la disfunción eréctil es sintomático, necesitándose la toma del medicamento siempre que se va a mantener una relación sexual. Esto no debe suponer un problema para el varón que desea seguir manteniendo una actividad sexual normal. Muchos otros medicamentos se utilizan de modo prolongado y no por ello la persona se plantea que depende de un medicamento. Es más, cuando nos duele la cabeza nos tomamos una aspirina y no se nos ocurre pensar que somos débiles por tener que recurrir a este remedio. Recuerde que la disfunción eréctil es un problema de salud como cualquier otro.