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... ponte guapo en casa

        ¿Te has preguntado si hay otra opción diferente al gimnasio para practicar algún ejercicio que te ayude a mejorar tu figura y tu condición física, sobre todo cuando eres una persona que vive sola y entre tu trabajo en la oficina y las labores del hogar, no queda tiempo para pensar en tu acondicionamiento físico?  Bueno, sólo se trata de echarle un poco de imaginación al asunto y verás que cuando menos te lo imagines, estarás haciendo las más variadas rutinas de ejercicio… ¡en tu propia casa!

        No queremos hacerte pensar que con los consejos que aquí te daremos sustituirás totalmente al gimnasio y recibirás, así de fácil, los beneficios que traen consigo el ejercicio y la disciplina del deporte. No es así. Pero sí podemos asegurarte que si por cuestiones de tiempo no puedes hacer el mínimo de tres visitas al deportivo a la semana, entonces un poco de ejercicio “doméstico”  te ayudará a no perder la condición y a mantenerte activo.

 

Preparativos básicos.-

    Cuando realices una actividad física en tu casa, aunque sea caminar, subir por las escaleras que cotidianamente usas o cambiar tus libros de lugar, hazlo poniendo toda tu atención en cada parte de tu cuerpo, de manera consciente en todos los movimientos que realizas paso a paso. Es increíble la manera en que un poco de atención y coordinación en tus movimientos ayuda al fortalecimiento muscular.

    Otro consejo valioso es que, cuando levantes objetos pesados o hagas esfuerzos que involucren a tu espalda, dobles ligeramente las rodillas a fin de evitar acumular el peso en las coyunturas de los huesos o, sobre todo, en la espina dorsal. Muchas lesiones de la espalda en aquellos que levantan pesas, son provocadas por no cuidar este sencillo detalle.

    

Lavando el auto.-

        Lavar el auto es un estupendo ejercicio para los hombros, espalda, brazos, cintura y, en general, para la parte superior del cuerpo. Asegúrate de no gastar más de una cubeta de agua tanto en el enjuague como en el secado de tu auto, y procura utilizar un trapo que absorba y retenga mucho agua. Las jergas que se usan de trapeador en casa no son muy recomendables, pues además de que desperdician mucho agua, a la larga rayan la pintura del auto quitándole el brillo. Te recomendamos comprar un trapo de gamusa o una franela especial para lavar carros. Si en el proceso de lavado de tu auto estás usando más de un balde de agua, entonces la cosa no está funcionando bien. Sólo en el caso de que tengas una camioneta grande, como la Suburban o la Windstar, deberás ocupar más de una cubeta de agua, pero en todos los casos no es adecuado gastar más de ocho o diez litros del hoy ya tan escaso líquido.

        Te recomendamos comenzar mojando tu auto con el trapo, tallándolo para retirar el polvo con movimientos circulares y firmes, alternando entre tu brazo derecho y el izquierdo, en intervalos de 20 repeticiones. 

Comienza por el techo, sigue con los cristales, luego con el cofre y la cajuela y termina con los costados y las llantas. Esto hará que tus hombros y tu espalda trabajen estupendamente, sobre todo si procuras que los movimientos sean muy abiertos, circulares y sincrónicos. Procede ahora a secar el auto, lo que te recomendamos  hagas con movimientos más cerrados y firmes, además de hacer menos repeticiones. 

Una vez que tu trapo esté muy mojado durante el secado, exprímelo con fuerza combinando ambos brazos y direcciones; esto hará que tus bíceps y tus tríceps trabajen, además de estimular los músculos del pectoral. El secado del auto deberá ser más exhaustivo y cuidadoso que el lavado.

        Cuando estés lavando los costados de tu auto, procura no agacharte o hacerlo flexionando las piernas; por el contrario, trata de inclinarte sólo doblando tu cintura y abdomen, y espera hasta el momento del secado para entonces sí flexionar las piernas o agacharte. Ello ejercitará tu cintura, abdomen y oblicuos, tus nalgas y tus piernas. Te recomendamos lavar tu auto dos veces a la semana.

 

Limpieza general de tu casa o departamento.-

        No dejarle todo el trabajo a las chachas puede resultar benéfico para tu figura, sobre todo cuando se trata de barrer, aspirar o trapear el piso de tu casa o departamento. Cuando el rechazo a estas obligadas actividades domésticas te quiten el buen humor, piensa que -sin duda- éstas son también magníficos ejercicios físicos que fortalecerán tu espalda, dorso y hombros, además de incidir directamente en el volumen de tu cintura y en la reducción del estrés. ¡Te pondrás buenísimo, vaya!...

        Como en todo entrenamiento físico sistematizado, también para realizar la limpieza general de tu casa tienes que hacer una planeación detallada de cada actividad, su duración y su secuencia. Te proponemos que primero barras y sacudas, o si tienes que aspirar tu alfombra primero sacudas; por cierto, por motivos de salud, se ha comprobado que es muy recomendable retirar las alfombras de tu espacio y contar sólo con pisos limpios y lisos, que tienen la ventaja de no guardar el polvo y no acumular a los espantosos ácaros u otros bichos microscópicos que afectan a los pulmones y a otros órganos. 

    Durante el barrido o el aspirado de tu piso, procura hacer movimientos extensos o abiertos, en los que muevas ampliamente tu cuerpo desde la cintura y hacia arriba del tronco, procurando mover tus pies sólo lo necesario para ir abarcando toda el área que limpiarás. Cuando sacudas también has lo mismo, tratando de hacer estiramientos para alcanzar con tus brazos los puntos más lejanos de la superficie a la que le estés quitando el polvo.

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También es muy recomendable que, si mientras sacudes o barres tienes que retirar objetos o muebles, lo hagas levantándoles y no arrastrándoles. Si tienes que quitar una silla o una caja de tu camino, no la empujes; mejor cárgala y ponla en un sitio adecuado...., ¡ah!, y no olvides flexionar tus rodillas.

Desde luego que el peso del objeto será determinante para decidir lo anterior, pues habrá casos en los que incluso requerirás de la ayuda de otras personas. Nunca te esfuerces inútilmente o te arriesgues a lastimarte. 

Sacar la basura es también un buen ejercicio, sobre todo si en el camino hay que subir y bajar escaleras y el peso de las bolsas o los botes es más o menos considerable. Tender la cama es otro buen ejercicio, pues involucra actividad desde las piernas y hasta las extremidades superiores y espalda.

Para hacer ejercicios de fortalecimiento de antebrazo, no hay como regar tus plantas con un aspersor de agua. Este aparato simula a las "pinzas" que se utilizan para ejercitar el antebrazo, por lo que deberás alternar entre el brazo derecho y el izquierdo cada -digamos- cincuenta movimientos. ¡En verdad verás resultados!

Remodelación o redistribución de espacios.-

    Consíguete un buen libro de Feng Shui y ponte a reordenar los flujos de la energía  -positiva y negativa (el Chi)- que transita a través de tu espacio. Mueve muebles, macetas, tapetes y todo lo que no esté permitiendo un equilibrio energético en tu casa.

    Nuevamente, procura poner mucha atención en cuáles son los músculos que estás involucrando para, por ejemplo, levantar el aparato televisor o la caja con los libros. Hay ciertas ocasiones en que es muy recomendable hacer el ejercicio junto a un compañero, sobre todo cuando los objetos que levantes sean pesados y voluminosos. No te arriesgues ni quieras sentirte Superman.

   Si tus tareas de remodelación incluyen pintar paredes o el techo, procura alternar los movimientos (con la brocha o el rodillo) equilibradamente entre tus extremidades derechas y las izquierdas.

 

Lavando ropa a mano.-

    Si no has dado el paso tecnológico y no has comprado una lavadora de ropa, o aunque ya la tengas, lavar a mano es una buena oportunidad para hacer ejercicios abdominales (aunque ahora que lo pienso, no todas las lavanderas tienen una cinturita de avispa...). El secreto está en mover rítmicamente y en "un solo bloque" todo el tronco, evitando recargar el peso del cuerpo sobre el lavadero o sobre tus brazos.

   ... Aunque es más recomendable que te compres una lavadora...., sin duda.....

 

   En fin, lo que no podemos dejarte de recomendar en que realices un ejercicio cotidianamente. Si detestas ir al gimnasio o simplemente no tienes los recursos para pagarlo, busca hacerte una rutina que incluya lagartijas, fondos, abdominales, estiramientos y ejercicios aeróbicos. Consíguete unas pesas (barra y mancuerna), y combina series de ejercicio que involucren a tu espalda, tus brazos, pecho, abdomen, nalgas y piernas. Existen muchos manuales que podrán ayudarte.

   Pero lo importante de todo esto es que, cuando tengas que hacer tus labores domésticas, las realices con ánimo y con la convicción de que tu cuerpo, tu salud y tu belleza se verán favorecidos.

 

Texto: Paco Calderón     Fotografías: David Morgan © Basic Training, 1998