La serie televisiva gay del Siglo XXI

... una parte de nuestra realidad presentada con franqueza y valentía


 

En el mes de julio de 2001 la cadena de televisión por cable HBO estrenó la primer temporada de la serie Queer as Folk, seis meses después de su estreno en la televisión canadiense y norteamericana (en diciembre del 2000). Desentendida de los posibles prejuicios que ello pueda traer entre la audicencia latinoamericana,HBO incluye en su programación por cable y para toda América Latina la serie con temática 100% gay Queer as Folk, versión americana de la serie original inglesa que fue inspirada por la vida gay en Manchester. 

Durante el primer trimestre del año 2002, fue transmitida la segunda temporada de la serie, ahora ya con un público consolidado y una cada vez más nutrida audiencia que, sin duda, rompió cualquier expectativa incluso de la cadena HBO. El 1° de octubre de 2002, HBO Plus retransmitirá todos los capítulos de la segunda temporada, en lo que esperamos a que llegue la tercer temporada de, hoy por hoy, la más exitosa serie televisiva que habla de muchas realidades de la vida cotidiana de miles de homosexuales no sólo de Norteamérica, sino de todo el hemisferio y la cultura occidental.

Sin censura y con una franqueza inusual en la televisión a la que estamos habituados los espectadores latinoamericanos, Queer as Folk es un acercamiento directo y abierto a los estilos de vida del homosexual promedio que vive en la actualidad en los EE.UU. y Canadá (working class boys). En el caso de América Latina, en alguna medida es transpotable el concepto de la serie a los sectores de las clases medias y altas urbanas, quienes coexistimos y convivimos en un ghetto que hemos construido con piezas de importación: el ghetto gay. En la serie, éste es el espacio donde coinciden  todas las tramas e historias: los bares, las discotecas, los baños.....

Queer as Folk es una serie que tiene de todo: música de vanguardia; escenas eróticas que desafían al "recato" del espectador, sin trasgredirlo ni ofenderle; espacios que nos son familiares por su presencia cotidiana (el bar, la discoteca, el dark room, los baños, el Gym, la sala de exposiciones.... la cama); los amigos y nuestras complicidades solidarias; la búsqueda del amor; el amor; el desamor; las relaciones familiares; la salud y la enfermedad; las drogas, su uso y su abuso; la promiscuidad y las relaciones de pareja..., etc, etc.  Sin duda, la presentación de esta serie ante la audiencia latinoamericana (aunque sea a un limitado público o "élite" que tiene acceso a la TV por cable y a los canles PPV de la cadena HBO) será positivo no sólo para que un supuesto público heterosexual asuma con más apertura la naturaleza humana del homosexual, sino sobre todo para que el público gay de la serie (seguramente la mayoría) reflexione sobre todos los componentes de su convivencia con otros gays y lesbianas, de su individualidad y su escala de valores y, en fin, de lo que es ser gente como otros.

 

Los personajes centrales de la serie

Brian, Michael, Justin, Emmett, Ted, David, Melanie, Lindsay, Debbie y Daphne, entre otros personajes, son los protagonistas de la historia de la vida cotidiana de un grupo de amigos de gays, lesbianas y heterosexuales, que interactúan entre sí, con sus familias, sus compañeros de trabajo o de escuela, en la ciudad de Pittsburg (antes próspera por la industria del acero, hoy una ciudad envejecida). Desde el primer capítulo nos damos cuenta del complejo tejido de relaciones entre los amigos y personajes, y sorprende ver que al igual que entre los amigos de Queer as Folk, en nuestras relaciones amistosas existen conductas y patrones característicos, sin importar si vivimos en Nueva York, en Buenos Aires o en Guadalajara.

Brian Kinney el típico chico guapo, inteligente, sensible y exitoso del grupo. Él es un reconocido ejecutivo del ramo de la publicidad que está en sus 29 años de edad y tiene un estilo de vida ciertamente liberal en lo sexual. Detrás de su apariencia de arrogancia y autosuficiencia, en el fondo no es nada malo y tiene los sentimientos más  positivos de los que externa; más bien su apariencia de frialdad e insensibilidad sirve de camuflaje para un gran corazón. Brian es el centro del universo de Queer as Folk, el sol que brilla sobre el mundo de todos y de quien se dice que no se detendría a levantarte después de pisotear tu corazón, repetidamente y con botas militares (o con su Jeep negro). Brian es el hombre al que adorarías odiar. Sus únicas relaciones profundas se limitan a Lindsay (con quien, por un acuerdo, tiene un hijo) y a Michael, y aún ellos no ocupan ni la mitad de su tiempo.

Michael Novotny, es un chico listo y con un ángel que atrapa a todos, es bastante tierno y desesperanzadamente devoto a Brian. Trabaja como administrador de un almacén departamental de la ciudad, el Big Q, en donde nadie sospecha su orientación sexual; esto implica mantener un secreto que no sólo es destructivo para él, sino también para quienes le rodean y pretenden involucrarlo -sin éxito- en relaciones amorosas heterosexuales. Michael fue criado por su madre, Debbie, y tiene una profunda obsesión por el Capitán Astro, personaje fantástico de los comics norteamericanos. Vive con su amigo Emmett en un modesto departamento de un barrio igualmente modesto, pero después se muda a vivir con el doctor Dave (quiropráctico); a Michael le vemos permanentemente tratando de balancear sus relaciones entre el buen doctor y su grupo de amigos.

Justin, es el adolescente que descubre día a día los encantos del estilo de vida gay, totalmente nuevo, excitante y diferente para él. En una noche de escapada a la zona gay de la ciudad, Liberty Street, conoce a Brian y éste le quita su virginidad en una de las primeras escenas fuertes de la serie (tan excitante y tierna como bien cuidada). Justin aprende de Brian algunas cosas respecto a la forma de relacionarse en la cama con otros hombres. Desde ese momento, este artista del dibujo de sólo 17 años de edad experimenta exhaltadas emociones por Brian Kinney, tan inatrapable e impredecible, y se vuelve el más ávido de sus aprendices. Justin es el típico adolescente guapo y de sonrisa y mirada brillantes, a veces un rubio muy estilizado (sin caer en lo afeminado) pero también capaz de lanzarse a los golpes y a romperle la boca al capitán del equipo de fútbol americano de su escuela cuando le dice "marica". Tiene una especial fascinación por las camisetas de dos números. La madre de Justin reacciona más o menos bien cuando sabe de su homosexualidad, lo que no sucede con el padre, por lo que tiene que mudarse a un par de sitios antes de establecerse independientemente.

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Emmett Honeycutt, ¡es glorioso! ...libre de espíritu y con un concepto surrealista de la moda. Trabaja en Torso, una tienda de ropa vanguardista para gente gay. Emmett tiene un sentido del humor que te matará de risa, el corazón más grande de todos los personajes de Queer as Folk y una sonrisa tan dulce como llena de sabiduría.

Por su particular forma de ser ha experimentado muchos gestos de discriminación a lo largo de su vida, pero eso no ha hecho mella en su siempre alegre carácter. Su mejor amigo es Ted. Su flamboyante estilo le hace ser muy diferente al resto del grupo, y las situaciones más dramáticas pueden tornarse en las más divertidas con uno solo de sus ocurrentes comentarios.

Él sabe que siendo muy varonil puede ser extremadamente atractivo, pues es un hombre guapo, pero eso le parece superficial y prefiere darle un sentido más alegre a su vida.

El sentido de la solidaridad, presente en todo el grupo de una u otra manera, en él es la nota principal.

Ted es un chico mono. Trabaja como contador y siente una especial atracción y afecto por Michael. Es el clásico gay que se siente poco atractivo, pero en realidad es su timidez y su introversión lo que le hace permanecer aislado.

En los primeros capítulos de la serie tiene un conato de aventura con un guapo chiquillo, que termina llevándole al hospital en estado de coma por abusar de las drogas. También pasa por un fuerte susto relacionado con el SIDA, que dura casi un capítulo y medio. Su mejor amigo es Emmett y también tiene una amistad muy cercana con Melanie, de quien es su contador y ella su abogado. Quizás su personaje sea uno de los que menos contrastes de personalidad tenga, tal vez por su templanza después de una experiencia cercana a la muerte o probablemente porque procura no involucrarse en los dilemas del resto de sus amigos.

Melanie Marcus, lesbiana con la profesión de abogada, atractiva y autosuficiente, sabe claramente qué es lo que quiere. Ha sostenido una relación de seis años con Lindsay, a quien ama quizás tanto como dice odiar a Brian, el padre biológico de su pequeño bebé, Gus.

Es una amiga leal, incluso con Brian cuando así lo ha llegado a necesitar, una amante tierna y una adorable segunda madre del pequeño Gus (a quien Justin puso el nombre).

Ante todo es una mujer objetiva y aunque no gusta de involucrarse en las relaciones afectivas de sus amigos, ha dado estupendos consejos a alguno de ellos cuando las cosas parecen no tener ya solución (especialmente con Dave y Michael). Atrás de su apariencia tosca, dura y fría, Mel es una mujer dulce y solidaria.

Lindsay es la lesbiana atípica: toda una mujercita. Conoció a Brian en la escuela, experimentó un poco con él, conoció a Melanie y entonces se estableció. La primer escena en que vemos a Lindsay y a Melanie es el día en que va a dar a luz a Gus, y desde entonces Lindsay se vuelve un parangón de virtudes a lo largo de toda la serie. Ella siempre estará ahí cuando cualquiera de los amigos la necesite, aunque no así para Melanie. De cualquier modo, es una estupenda madre y siempre se queda en casa atendiendo al bebé mientras Melanie trabaja incluso horas extras para sostener su estilo de vida. De alguna manera, Lindsay es la única persona capaz de convencer a Brian para que participe en eventos de la comunidad gay de su ciudad, así como para que firme jugosos cheques en beneficio de Gus y su madre, ella misma. Aparentemente tiene conocimientos de artes plásticas y trata de impulsar a Justin para que desarrolle sus facultades artísticas.

Debbie es la madre de Michael y la "mamá gallina" de todo el grupo. Ella siempre está ahí para tenderles la mano, sea lo que sea. Trabaja en un café de la calle Liberty frecuentado por gente gay y es una madre inmensamente orgullosa de su hijo gay, así como solidaria con todos sus amigos.

Deb vive con su hermano, Vic, quien está enfermo de SIDA. En alguna ocasión dio hospedaje a Justin en su casa, y ha dado consejos muy sabios a su mamá para que asimile con relativa facilidad la homosexualidad de su hijo de 17 años. 

Es una mujer divertida, un poco gritona y adorable, y no quiere nada más que lo mejor para su hijo y todos sus amigos.

Una serie televisiva cercana a la realidad del gay actual

El mérito de la transmisión de la serie televisiva Queer as Folk, del hecho de que una cadena dirigida al público hispanoamericano la esté transmitiendo abiertamente a través de uno de sus canales por cable (HBO Plus), es que entre algunos sectores de la audiencia está rompiendo con los esquemas tradicionales con los cuales era tratado el tema de las comunidades (o del "colectivo", como se le ha dado por llamar) lésbico / gay.

Generalmente, las series para la televisión o las producciones cinematográficas latinoamericanas en las que se llega a interpretar el papel de algún homosexual, presentan los típicos estereotipos del "mariquita" que gusta de hacer parodias exageradas de la apariencia de la mujer, al trasvesti masculinizado y poco estilizado, al diseñador de ropa íntima para damas ("Diseñador Ambos Sexos", ahora en México) o al estilista obvio que goza peinando las regias cabelleras de sus clientas chismosas. Los homosexuales nunca hemos hecho el papel protagónico, sino la menos visible comparsa o el detalle cómico de una trama bipolar.

Pero las emociones reales y los detalles cotidianos que componen la vida del homosexual no han sido importantes para la televisión y escasamente por el cine latinos, pues nadie piensa que valga la pena detenerse a reflexionar en cómo o qué es vivir cotidianamente siendo gay o lesbiana. Queer as Folk no trata de otra cosa que no sea eso: la vida íntima de homosexuales de carne y hueso, el lado profundamente humano y emocional de hombres y mujeres con una preferencia diferente al de una supuesta mayoría, y lo que significa vivir a veces bajo el signo de la discriminación y el ocultamiento de la naturaleza propia, que se vive intensa y sin posibilidad de negarle indefinidamente.

En muy contadas excepciones en las producciones hispanoparlantes de los últimos años (como en el cine de los españoles Almodovar o Eloy de la Iglesia, o del mexicano Jaime Humberto Hermosillo, por mencionar a algunos) las relaciones entre homosexuales, las emociones que les construyen, los estilos de vida y la difícil cotidianeidad de vivir como gay o lesbiana, han sido abordados con la franqueza y objetividad suficiente como para formular reflexiones francas y profundas.

Por ello, Queer as Folk está marcando una gran diferencia, porque habla en el mismo idioma que lo hacemos los gays de la primera década del siglo XXI, porque nos describe acertadamente a quienes habitamos en un ghetto conformado por bares y discotecas, encuentros casuales y amores apresurados, enfermedad y dramáticos encuentros con la muerte, drogas y música extasiante, sublimes gestos de solidaridad y recíproca comprensión entre diferentes.

Puede ser en Canadá, en los EEUU o en la Ciudad de México, los homosexuales que convivimos en los espacios que han dado por llamarse "comunidad gay" compartimos muchas similitudes y conductas con los personajes de esta serie televisiva. ¿Qué tan iguales son nuestros ghettos a los del extremo norte del continente? El culto al antro, a la calle donde está el ambiente, al bar o a la discoteca, al Gym donde vamos con los amigos, es el culto a la convivencia y a la coincidencia de las que emana a borbotones la estabilidad emocional y espiritual.

¿Habrá un equivalente de Queer as Folk en las producciones televisivas latinoamericanas?

Más bien preguntaría, ¿habrá alguien tan valiente al interior de las poderosas cadenas televisivas latinoamericanas como para plantear un proyecto de esta magnitud? Al parecer, quien supere los falsos moralismos y enfrente a las instituciones más conservadoras y retrógradas de la región incursionará, seguramente con éxito, en un mercado o audiencia objetivo llena de potencialidades tanto económicas y comerciales, como politicas y culturales.

 

Quede esta reflexión de Gay México al aire, así como el reto a las mentes creativas y abiertas de América Latina de atreverse a hacer planteamientos francos y valientes respecto a la realidad y existencia de importantes comunidades lésbicas y gays en nuestras sociedades. Así mismo, ésta es la invitación para formar parte de la audiencia de Queer as Folk y ver que nuestra realidad, por fin, es presentada a través de un lente menos prejuiciado y más justo con nuestra emoción.

 


Investigación y texto por Paco Calderón, para Gay México, Julio 2001.

Para ver un extenso stock de imágenes de Queer as Folk, visita http://queerasfolk.ca/

 

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