El tamaño del pene sigue siendo
una obsesión para un alto porcentaje de hombres en el
mundo, quienes no se conforman con lo que la
naturaleza les dio y buscan que crezca mediante
métodos de todos tipos. El descontento muchos
hombres sienten con el tamaño de sus penes, es resultado de
condicionamientos culturales que, en gran medida, han sido impuestos
en formas distintas y durante diferentes épocas. En nuestros días y
-concretamente- en el ambiente gay de muchos países y ciudades, el
lenguaje falocéntrico, el arte erótico y la pornografía han dado un
fuerte sentido sensual a los penes de dimensiones extraordinarias
(por arriba de los 19 o 20 centímetros). Esto puede resultar en la
disminución de la autoestima de muchos hombres latinos, sobre todo
considerando las enormes diferencias entre las constituciones
físicas de las diversas razas o grupos étnicos en el planeta.
Los urólogos informan que la ansiedad
sobre el tamaño del pene con frecuencia tiene poca relación con el
tamaño real del pene. Es decir, la mayoría de hombres que buscan una
solución quirúrgica a su preocupación psicológica por el tamaño de
su pene, en realidad tienen un pene de tamaño normal. Esto es lo que
se conoce como “síndrome del vestuario” y se refiere a la
ansiedad que se sufre cuando uno se cree que el propio pene no mide
lo que uno ve que mide el pene de otro hombre. Podría decirse que la
belleza está en el ojo del espectador y que el tamaño del pene es
más un tema de percepción que de las medidas que tanga en realidad.
Algunos argumentan que si el aumento del
pene mejora palpablemente la autoestima del hombre,
independientemente del tamaño del pene que tanga, debe ser una
opción viable. Otros argumentan que en la sexualidad y la identidad
del hombre hay algo más que el tamaño del pene. Lo que sí parece
claro a partir de los estudios, es que no hay evidencias de que la
cirugía de alargamiento de pene aumente la autoestima. Además,
tamaño no equivale a destreza o habilidad. Un mayor tamaño no
significa una mejor función. En todo caso, algunos hombres que se
han sometido a este tipo de cirugía para aumentar el tamaño de su
pene, informan de erección en ángulos raros y deterioro de la
función sexual.
Las investigaciones y los hechos
Se sabe que, de acuerdo a la raza a
la que se pertenezca, se puede predecir fácilmente el tamaño
del pene del portador. Por ejemplo, los orientales
promedian 13.65 centímetros de longitud; los
hispanos 14.75; la raza negra 15.25 y los caucásicos
(europeos y norteamericanos) 16.25. Las cifras son
tomadas de la más reciente encuesta sobre sexualidad
que patrocina una importante firma de condones (Durex)
quien, entre otras conclusiones, asegura que a
nivel mundial el promedio del tamaño del pene en
estado de flacidez es 8.85 centímetros y erecto
16.4, con diámetro de 4.1. El estudio refiere que la dimensión del
miembro masculino va en línea directa con la
estatura de su portador: si el varón mide entre
1.60 y 1.69 metros de altura, el órgano crecerá
hasta 15.25 (promedio); entre 1.70 y 1.79 será de
15.65; de 1.80 a 1.89 alcanzará 16.5 y si la
estatura está entre 1.90 a 1.95 logrará 17.5. Desde
luego y como en todo, la regla tiene sus notables excepciones.
Por sus
medidas, el pene se clasifica en:
-
Micropenis:
menos
de 7 centímetros. (3 por ciento de la población
masculina)
-
Pene
pequeño:
menos de
10 centímetros (40 por ciento)
-
Pene
medio:
entre
12 y 17 centímetros (75 por ciento)
-
Pene
grande:
más de 18 centímetros (3 por ciento)
El tamaño
del pene depende regularmente de la raza y la estatura,
aunque hay excepciones. Los resultados de un estudio
realizado por la empresa de condones Durex, indican que
las medidas promedio del pene erecto de acuerdo a la
raza y la estatura son:
-
En
los asiáticos:
13.65 centímetros.
-
En
los hispanos:
14.75 centímetros
-
En
los afroamericanos:
15.25 centímetros
-
En
los caucásicos:
16.25 centímetros
|

Si bien algunas encuestas
establecen que sólo 10% de las mujeres da
importancia al tamaño del miembro de su pareja, y
que el porcentaje restante está convencido de que su
satisfacción sexual no depende de ello, por otra
parte, encuestas de
GAY MÉXICO revelan que el 54% de los hombres homosexuales
que visitan la revista virtual prefieren que su pareja tenga un pene
"grande"; a un 34% les gustaría que tuvieran un tamaño "normal"
-cualquier cosa que esto quiera decir- y a un 7% de los encuestados
les "dio igual" el asunto. Sólo un 5% de hombres gay indicó
expresamente gustar de los penes chicos. En conclusión, tener un
pene "grande" es una condición determinante para tener éxito con una
pareja gay, lo que indica una arraigada sobrestimación y erotización
de los penes grandes. "La verga es la verga", dice mi comadre
Toñita.
En
cambio, y de acuerdo a las encuestas realizadas por fabricantes de
condones, alrededor del 98% de las féminas opina
que un pene mayor a 20 centímetros les asusta o
impresiona. Pocos hombres heterosexuales entienden
la fisiología femenina, ignorando que la vagina está compuesta por tejidos musculares
que se contraen al ser estimulada y que es capaz de
presionar y adaptarse al tamaño promedio del pene;
igualmente, el clítoris (que se considera el punto
más sensible de los genitales femeninos), reacciona
directamente al tacto, lo que hace que ellas gocen
esta experiencia tanto como la misma penetración.
Por diversas razones culturales, como el machismo y la reprobación a
que los varones expresen abiertamente sus emociones o gestos
amorosos, la sexualidad de hombres con otros hombres es intensamente
genital en su lenguaje y en la práctica sexual. Así, por ejemplo, un
hombre que no asume su condición homosexual o comienza a
experimentar este tipo de prácticas, difícilmente accederá a
intercambiar besos, caricias u otras manifestaciones de su
excitación con la pareja; centrará en cambio toda su atención en su
pene, donde se concentra y expresa (con la erección) toda la
emotividad y excitación sentida. Y, pues cómo no: entre más grande
se vea, mejor.
Un lugar en el que el tamaño sí que
importa, es el abdomen – no el pene. Si tu abdomen inferior cuelga
sobre tus genitales, puede parecerte que tienes un pene más corto y
más pequeño de lo que en realidad tienes. La grasa puede ocultar
poco o mucho la parte superior del pene. De manera que el mejor
tratamiento es conseguir y mantener un peso apropiado a través de
una dieta sana y ejercicio frecuente.
Técnicas
naturales de crecimiento del pene
Lo cierto
es que, sobre todo en los países latinos, el tamaño del miembro
viril es prácticamente una obsesión, pues erróneamente se le
relaciona con poder, masculinidad, fortaleza, autoridad y seguridad
(¿quién no recuerda el mito de Priapo, en El Satiricón, de
Petronio). Es así que a lo largo de la
historia hay registros de técnicas de estiramiento
que al parecer están basadas en el viejo hábito
árabe del "jelqing", sistema heredado de padres a
hijos a través de generaciones. El principio está
basado en estimular manualmente al órgano, de la
base a la punta, de manera que las tres cavidades
que lo llenan de sangre para dar lugar a una
erección se estiren, es decir, que los tejidos que
cubren los huecos crezcan y den lugar a un mayor
levantamiento. Desde luego, este ejercicio requiere de
varias sesiones al día durante varios meses o años. No es
raro que en nuestros días algunas empresas que
garantizan resultados satisfactorios basen su oferta
en el famoso jelqing árabe, encubiertas en la
leyenda "técnica de ejercicios naturales, sin
cirugías ni sufrimiento".
Los
especialistas señalan
que algunas partes del cuerpo son susceptibles de
estirarse, por ejemplo, la piel y el tejido
conjuntivo que cubre las articulaciones. Estos
componentes de nuestro cuerpo responden
al estiramiento gradual y prolongado, adaptando su
forma de acuerdo a la función que se le dé
cotidianamente ("la función hace al órgano", reza el dicho).
Consecuentemente, los tejidos de los genitales del hombre tienen la
posibilidad de crecer de manera natural. Por ello, es importante que
durante la adolescencia no sea reprimida la práctica de la
masturbación, pues ésta estimula un desarrollo sano del pene y los
órganos genitales en su conjunto (a diferencia de algunas ideas
conservadoras o religiosas, que atribuyen a la masturbación
desórdenes psicológicos y anormalidades físicas).
Uno más de los experimentos para
que el miembro viril aumente su tamaño es el uso de
pesas o dispositivos mecánicos, mediante la
aplicación de cargas que se atan alrededor
del pene o resguardándole en armazones
metálicos donde es puesto bajo tensión obligándole
a estirarse. Tal vez este método sea lo más perecido
a una tortura, pues hace posible
la aparición de una lesión o desgarre del miembro.
Técnicas
artificiales para el crecimiento del pene
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¿Quién no ha escuchado hablar o conocido de la famosa
"bombita" que utiliza el guapo actor mexicano Andrés García,
quien a causa de una operación de la próstata perdió la
posibilidad de tener erecciones de manera natural?
Bueno, este aparato es usado también como un método
supuestamente para agrandar el pene y se le consigue
fácilmente en cualquier "Sex Shop", por diferentes precios y
con características varias. Ahora bien, y como en todo
lo que tenga que ver con órganos tan importantes de nuestro
cuerpo como los genitales, se recomienda moderación y seguir
escrupulosamente las instrucciones de uso y los pasos de una
terapia adecuada, ya que de lo contrario podemos obtener
resultados contrarios y dañar irreversiblemente al pene. |
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Mediante esta técnica -la bomba de vacío- el cuerpo del pene
se envuelve en un cilindro acrílico y se sujeta firmemente
alrededor de la base, para posteriormente extraer el aire
del tubo plástico con una bomba mecánica o eléctrica, al
tiempo que el miembro se infla para llenar interiormente y
con sangre el vacío resultante en las cavernas vasculares.
Los riesgos en el empleo de esta técnica son varios, y
algunos muy peligrosos, ya que la excesiva presión de vacío
puede ocasionar fisuras, cicatrices, moretones, hemorragias
y, en casos extremos, llegar a producir gangrena y dañar
permanentemente al pene. Por si fuera poco, sus resultados
duran unas cuantas horas, es decir, el aumento es real
mientras se mantiene la erección, pero en sí el órgano no
crece. |
Por otra parte, se contempla la
cirugía de alargamiento en la cual se hace una
incisión a la altura del pubis y se corta el llamado
ligamento suspensorio. Este tejido es responsable de dar
sostén al pene por dentro del cuerpo y de que, al
haber erección, ésta forme un ángulo de 90°. Entonces
-por efecto de la
intervención quirúrgica- la resistencia natural del órgano se
pierde y éste cae por no haber algo que resista su
peso, creando con ello la ilusión de alargamiento
del pene (pero afectando la angulación de la
erección, la cual apuntará en el futuro ligeramente
hacia abajo).

Otro método quirúrgico aprovechado
por médicos poco éticos es el que aumenta la
circunferencia del miembro mediante la inyección de
las propias células grasas del paciente -extraídas
por liposucción de las áreas de tejido graso en el
cuerpo-, dentro del espacio entre la piel del pene y
el tejido eréctil a lo largo de su longitud. El
efecto es el engrosamiento, pero no el aumento de
longitud del miembro, lo cual además tiende a
fracasar debido a que las células grasas son muy
frágiles y suelen reubicarse en el organismo. Muchos de quienes han sido
sometidos a ambas intervenciones retardaron la
reanudación de sus relaciones sexuales o
masturbación por casi un año, más tiempo del
considerado inicialmente por el cirujano, además de
que el dolor postoperatorio también parece haber
sido mayor al prospectado por el facultativo.
Finalmente, vale la pena mencionar
que algunos vívales ofrecen píldoras para el
crecimiento del pene, lo cual como tal no es
posible, ya que lo que consigue es mejorar la
circulación sanguínea en el miembro viril, y por
tanto, una erección más satisfactoria. Aunque
resulte obvio mencionarlo, es importante reiterar
que la administración de estos medicamentos debe
hacerse bajo la supervisión de un especialista
médico.

¿Quieres
correr el riesgo?
Si el
tamaño de tu pene es un motivo para sentirte incómodo, porque lo
consideras "chico", y si has pensado ya en someterte a una terapia
de alargamiento de pene, piénselo dos veces antes
de tomar la decisión de recurrir a algún método de
los muchos que se anuncian por todas partes prometiendo resultados
maravillosos. Es mucho lo que pondrás en riesgo.
Pero si aún así estás decidido,
además de
discutirlo primero con tu pareja (si tienes una), solicítale al
especialista que te hable no sólo del beneficio esperado -un pene
más largo-, sino también de los cuidados, la recuperación y de las
posibles consecuencias o accidentes que este procedimiento pudiera
acarrear.
Afortunadamente, la mayoría de los hombres encuestados por
GAY MÉXICO
gozan de una alta autoestima. Ocho de cada diez consideran que el
tamaño de su pene es "normal" y "grande".
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