Profetas de lo Antinatural, por Paco Calderón * enero 2007

Texto de Francisco Calderón Córdova


En fechas recientes, un alto funcionario de la Secretaría de Gobernación, del hoy ya concluido gobierno de Vicente Fox, declaró a la prensa mexicana -a "título personal" (como si fuera posible hacerlo desde una responsabilidad pública en la que todos los reflectores están puestos sobre su persona)- su rotundo desacuerdo por la aprobación de la Ley de Sociedades de Convivencia para el Distrito Federal. Lejos de esgrimir argumentos jurídicos o de procedimientos parlamentarios que evidenciaran un posible error, de cualquier naturaleza, por parte de la Asamblea Legislativa capitalina, el subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos, Lauro López Sánchez, dijo simple y llanamente que la nueva ley aprobada era "antinatural". ¡Cuas!, así como así.

Días después -y ya en el régimen calderonista-, la prensa registró una entrevista con el presidente de la Confederación Patronal de México (Coparmex) en Chihuahua, el empresario Enrique Terrazas, quien nuevamente calificó de "antinaturales" las uniones entre personas del mismo sexo, diciendo que "no es correcto, Dios creó al hombre con una función y a la mujer con otra.... No me quiero imaginar a un niño que diga que su mamá es un hombre". Y, bueno, qué decir de los constantes ataques vociferados por el presunto protector de pederastas, el cardenal Norberto Rivera Carrera, en contra de dicha ley y de cualquier derecho civil reclamado por hombres y mujeres homosexuales.

Sin duda, usted y yo, estimado lector, hemos escuchado hasta el hartazgo ese trillado argumento de que la homosexualidad es una abominación porque va en contra de la naturaleza, porque el pene del macho fue hecho para introducirse en la vagina de la hembra y, así, reproducir a la especia; porque el "diseño" de nuestros cuerpos establece que lo natural y lo correcto es la unión entre un macho y una hembra, y no entre individuos del mismo género. Visto así, desde la perspectiva de la reproducción sexual, el postulado es rotundo y prácticamente irrefutable (de ahí su permanencia y recurrencia argumentativa durante más de veinte siglos).

 

... Menciones negativas sobre la homosexualidad en la Biblia...

En toda la Biblia hay -al menos- cinco menciones negativas de la homosexualidad:

 ... PRIMERO ...

Génesis 19:1-11

"Los dos Ángeles llegaron a Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levanto a su encuentro y postrándose rostro en tierra dijo. > ¡Eah!, señores, por favor, desviaos hacia la casa de este servidor vuestro. Hacéis noche, os laváis los pies y de madrugada seguiréis vuestro camino.>> Ellos dijeron: << No: haremos noche en la Plaza.>> Pero tanto porfió con ellos, que al fin se hospedaron en su casa. El les preparo una comida cociendo unos panes cenceños y comieron. No bien se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, rodearon la casa desde el mozo hasta el viejo, todo el pueblo sin excepción. Llamaron a voces a Lot y le dijeron: << Donde están los hombres que han venido donde ti esta noche? Sácalos, para que abusemos de ellos.>> Lot salio donde ellos a la entrada, cerro la puerta detrás de si, y dijo:<< Por favor, hermanos, no hagáis esa maldad. Mirad aquí tengo dos hijas que aun no han conocido varón. Os las sacare y haced con ellas como bien os parezca; pero a estos hombres no les hagáis nada, que para eso han venido al amparo de mi techo.>> Mas ellos respondieron: << Quita allá! Uno que ha venido a avecindarse, va meterse el juez? Ahorra te trataremos a ti peor que a ellos.>> y forcejaron con el, con Lot, de tal modo que estaban a punto de romper la puerta. Pero los hombres alargaron las manos, tiraron de Lot hacia si, adentro de la casa, cerraron la puerta, y a los hombres que estaban a la entrada de casa les dejaron deslumbrados desde el chico hasta el grande, y el mal se vieron para encontrar la entrada."

 

 

Al leer todos los versículos, nos damos cuenta que no habla negativamente de la homosexualidad sino del pecado de la violación. Pero los expertos Bíblicos dicen que el mensaje principal y más importante de estos versículos es sobre la falta de hospitalidad de los Sodomitas.

 

 ... SEGUNDO Y TERCERO ...

El Levítico menciona dos veces aspectos sobre la homosexualidad. El Levítico es una prevención contra los ritos paganos de la época. Entre estos ritos estaban los de la fertilidad humana y vegetal, que exigían orgías entre toda la familia. De ahí vienen los dos versículos sobre la homosexualidad insinuando que esto sería una impureza religiosa:

Levítico 18:22

"No te acostaras con varón como con mujer: es abominación." (Estas palabras se encuentran en el Código de Santidad del Levítico, un manual ritual para sacerdotes de Israel.)

 Levítico 20:13

"Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos."

 

Pero Levítico también tiene otras prohibiciones que hoy en día nadie las toma en cuenta:

* Se deben hacer ofrendas a Dios con sangre de animales

* Es abominación el comer cangrejos, almejas y cualquier pez que carezca de aletas y escamas.

* Es abominación comer cerdo, liebre o conejo

* Es prohibido afeitarse la cabeza y ponerse tatuajes

* Está bien tener esclavos

 

... CUATRO ...

De los 27 libros del Nuevo Testamento, sólo Pablo hace mención al tema en dos circunstancias:

Romanos 1:27

"Igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrazaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre a hombre, recibiendo en si mismos el pago merecido de su extravió."

 

La carta a los romanos fue escrita para los cristianos y gentiles residentes de Roma, quienes estaban acostumbrados a ver los excesos sexuales que ocurrían en el imperio Romano, como puede ser las orgías y la prostitución, y es esto lo que está condenando. Pablo ve el sexo entre múltiples hombres o mujeres como impuro, como lo ve el comer comidas prohibidas o la circuncisión.

 

... QUINTO...

5.- I Corintios, 6:9-10

"¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios."

 

Nadie se explica cómo puede estar escrita la palabra "homosexual," siendo la Biblia un libro del Siglo II, cuando el término "homosexual" recién se lo comenzó a utilizar en el siglo XIX, en 1869, en Alemania, cuando el escritor y traductor austrohúngaro Karl María Kertbeny (1824-1882) la acuñó y aseguró que era un absurdo criminalizar las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.

La palabra original en griego se ha traducido en diferentes maneras, de acuerdo al traductor y la época: pervertida, sodomita, pederasta, persona de mala moral, homosexual. La versión Reina Valera dice a los "afeminados y a los que se echan con varones"; la versión Nacar-Colunga dice "sodomitas". Desdichadamente algunas nuevas traducciones son peores, ya que usan la palabra "homosexuales." La Biblia católica de 1974 hasta dice que quiere decir "homosexuales practicantes"....

La primera palabra malakos que ha sido traducida como "afeminado" o "suave," probablemente se refiere a alguien carente de disciplina o de control moral. La palabra malakos es usada en otras partes del Nuevo Testamento pero nunca con referencia a sexualidad. 

La segunda palabra arsenokoitai, que supuestamente es la que se traduce como homosexual, se la encuentra una vez en Corintio y una vez en Timoteo, pero no aparece en ningún otro texto de la época. Esta palabra viene de dos palabras griegas, cuyo significado son varones y camas respectivamente, con connotación sexual. Hay otras palabras griegas que eran usadas comúnmente para referirse a un comportamiento homosexual, pero no se las menciona en la Biblia. Muchos teólogos y estudiosos de la Biblia han llegado a la conclusión que el origen y el significado de la palabra homosexual en los Corintios es muy dudosa. En el contexto más amplio de los Corintios, Pablo está preocupado por la prostitución, por lo tanto puede ser que se refiera a la prostitución masculina.

En el mismo Corintios 7:7 Pablo nos dice

"...Mi deseo seria que todos los hombres fueran como yo; mas cada cual tiene de Dios su gracia particular. Unos de una manera, otros de otra."

 

Así pues, para quienes sostienen que la homosexualidad es un pecado, deberán entonces creer y ser consecuentes con los siguientes postulados bíblicos:

  • Que es pecado que un hombre y una mujer tengan sexo sólo por placer, ya que se debe tener sexo solo con el fin de procrear; por lo tanto, se es más pecador si se usan métodos anticonceptivos. (Génesis 1:22)

  • Que la tierra fue creada en seis días y quien crea en la evolución de las especies es pecador (Génesis1:1-31)

  • Que la tierra es plana y descansa sobre dos pilares y que no se puede mover ( 1 Chr 16:30, Salmos 93:1, Salmos 96:10, Sam 2:8, Job 9:6)

  • Que quien cometa adulterio deberá morir apedreado ( Deuteronomio 22: 22-24)

  • Que las mujeres deben ser dominadas por los hombres ( Génesis 3:16)

  • Que el Sol gravita alrededor de la tierra y no al revés ( Joshus 10:12-13)

  • Que no se debe tener sexo durante la menstruación ( Levítico 18;19; 15; 19-24)

  • Que la desnudez es un pecado (Génesis 9:20-27)

  • Que los ricos difícilmente entrarán en el Reino de los Cielos ( Mateo 19:23-24)

  • Que el comer mariscos es pecado (Levítico 11: 9-12)

  • Que el afeitarse la cabeza y ponerse tatuajes es pecado (Levítico 19:27-28)

  • Que solo podrán acercarse a Dios quienes estén libres de defectos físicos (Levítico 21:17)

  • Que el tener esclavos es aceptable (Levítico 25:44)

  • Que hacer sacrificios de animales hacia Dios es necesario y apropiado (Levitico1:2-6)

  • Aceptar que si un hombre casado se muere sin haber engendrado hijos, su viuda debe tener sexo con cada uno de sus cuñados hasta que conciba un hijo. (Marcos 12:18-27)

 

 

Si alguien cree que la homosexualidad es pecado, entonces deberá creer todo lo antes mencionado porque es PALABRA DE DIOS.

 

... Connotaciones positivas sobre la homosexualidad en la Biblia...

Algo que muy pocas personas conocen, y que muchas que lo conocen lo han minimizado o no le han dado el revuelo que sí se ha hecho de las menciones negativas, es que la Biblia también hace alusiones positivas de las relaciones homosexuales. Así es; hay versículos o temas que pueden asociarse con la homosexualidad, con la misma claridad con la que se apela a las referencias aparentemente negativas que están presentes en las escrituras.

Así, por ejemplo, en el Viejo Testamento, todo el Libro de Ruth es una preciosa historia de amor entre dos mujeres. Irónicamente, muchos pasajes de estas escrituras se usan durante las ceremonias de bodas heterosexuales.

"...Y Ruth le contesto (a Noemí) ¡no me pidas que te deje y que me separe de ti! ...Iré a donde tú vayas y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios." (Ruth 1:16)

Otro relato bíblico es de David y Jonatan; ocurre en la época en que la relación varonil entre guerrero y amante era común y noble. El triángulo de pasión, celos e intrigas políticas entre Saúl, Jonatan y David es realmente una expresión de amor y un relato de lealtad entre personas del mismo sexo. (1 Samuel 18:1-5), hay encuentros furtivos ( 1 Samuel 20:1-23, 35-42) beso y lagrimas (1 Samuel 20:41) y el pacto de guerrero y amante que David mantiene hasta la muerte de Jonatan ( 1 Samuel 20: 12-17,42) Claramente se puede ver en esta historia que Jonatan era el amor de la vida de David.

"... ¡Angustiado estoy por ti, Jonatan hermano mío! !Con cuánta dulzura me trataste! Para mi tu cariño superó al amor de las mujeres." ( 2 Samuel 1:26)

"...En acabando de hablar David a Saúl, el alma de Jonatan se apegó al alma de David, y le amó Jonatan como a sí mismo. Le retuvo Saúl aquel día y no le permitió regresar a casa de su padre. Hizo Jonatan alianza con David, pues le amaba como a sí mismo." (I Samuel 18: 1-3)

"Se marchó el muchacho y David se levantó de junto a la loma y, cayendo sobre su rostro en tierra, se postró tres veces. Se abrazaron los dos y lloraron copiosamente. Dijo Jonatan a David: Vete en paz, ya que nos hemos jurado en nombre de Yahveh: "Que Yahveh esté entre tú y yo, entre mi descendencia y la tuya para siempre."» (I Samuel 20: 41-42)

 

También hay el tema de los eunucos en la Biblia. El concepto de eunuco en la Biblia es muy genérico, incluye mujeres estériles, a los funcionarios gays de cortes extranjeras, a los sacerdotes, magos, así como también a varones castrados, y también varones que no tenían descendencia.

Jesús habla de tres clases de eunucos:

"Porque hay eunucos que nacieron del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres y hay eunucos que se hicieron tales a si mismo por el reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda." ( San Mateo 19:12)

 

Entonces, analizando las palabras de Jesús, se pudiera pensar que los eunucos "hechos por los hombres" son los que fueron castrados y quienes "se hicieron tales a si mismo" son los célibes voluntarios. Pero ¿qué pasa con los que nacieron del seno materno?, ¿se está refiriendo Jesús a los gays y lesbianas? Quien pueda entender, que entienda.

En Lucas 7:2-10, un Centurión implora a Jesús que sane a su sirviente a quien quería mucho. La palabra original en griego, significa "esclavo amado", que usualmente se refería a una relación homosexual entre amo y esclavo. Jesús alaba la fe del Centurión y no condena la relación amorosa entre él y su esclavo amado. 

Jesús estableció solo dos principios fundamentales de moralidad y ambos involucran el amor. Hemos de amar a Dios sobre todas las cosas y hemos de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

 

 

La Biblia es una recopilación de historias, originalmente transmitidas verbalmente, luego escritas e interpretadas por seres humanos, pasadas de generación en generación, donde evidentemente sufrieron cambios en el texto o por traducciones que se acomodaban a las necesidades de la época, sus valores morales o las situaciones particulares y literarias del traductor. Por ello, la Biblia está llena de contradicciones bien palpables. El excepcional libro de Umberto Eco, El Nombre de La Rosa, y su excelente versión cinematográfica, con Sean Connery y el entonces muy joven y atractivo Christian Slater, es muy elocuente respecto a la manera en que los textos bíblicos y sus derivados eran modificados según la voluntad de ciertas personas o congregaciones.

El verdadero problema ha sido y es que muchos consideran que la Biblia es "la palabra de Dios" (como incluso se afirma en el rito de la misa católica) y que todo lo que en ella se dice es la verdad irrefutable. Así, y dada la extensión de este libro histórico, resulta fácil encontrar cualquier tipo de máximas o pasajes para construir un discurso sobre el bien y el mal. Y para muestra un botón: el fundador de los mormones, Joseph Smith, basándose en versículos del Génesis 1:22 y 35:11, sostuvo que Dios les ordenaba ser fecundos y multiplicarse, llenar la tierra y someterla, y en consecuencia aprobó la poligamia como una conducta moralmente aceptable.

Por su parte, los Testigos de Jehová, por un versículo en Hechos 15:20, no aceptan transfusiones sanguíneas entre sus miembros, hecho que ha resultado en la muerte de muchos de sus seguidores cuando enferman. En las congregaciones de Pestecostantes y de la Asamblea de Dios, basándose en interpretaciones de unos versículos de Lucas, 8: 48-50, donde se dice que todo se cura con fe y oraciones, la mortalidad infantil ha alcanzado cifras vergonzantes, sobre todo porque las patologías que les llevaron a la muerte son hoy perfectamente curables.

Así pues, se hace necesario hacer una exhaustiva revisión de los postulados que, en la actualidad, están emitiendo las autoridades clericales respecto de la homosexualidad- sobre todo las que provienen del Vaticano-, pues sólo así tendremos la capacidad de debatir y combatir los contenidos que siembren y fortalecen a la discriminación, la homofobia y la exclusión criminal.

 

Nuevos postulados de la iglesia Católica contemporánea frente a la homosexualidad

La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que 'los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados'. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

Entre los pecados gravemente contrarios a la castidad se deben citar la masturbación, la fornicación, las actividades pornográficas y las prácticas homosexuales.

 

 

 

... Si la homosexualidad no es pecado, ¿entonces es una enfermedad mental?...

Existe una extensa literatura de cómo la homosexualidad, o la percepción social y cultural de la misma, ha venido transformándose a lo largo de los siglos; desde su concepción como una conducta humana totalmente natural (fundamentalmente con los griegos), pasando por la que le ve como un pecado (con las interpretaciones de los libros santos realizadas por los jerarcas del judaísmo y del cristianismo), hasta las que le clasifican como un crimen o como una enfermedad mental (en el Siglo XIX y gran parte del XX).  De la homosexualidad se han encontrado claras manifestaciones en toda cultura y sociedad en la historia. En la época de los griegos y romanos ser homosexual era noble, digno, un signo de sabiduría y masculinidad. Así, el Maestro tomaba a un discípulo como mentor, para educarlo, asesorarlo y amarlo. Lamentablemente, el cristianismo, al querer romper con todas las tradiciones paganas de épocas anteriores, construyó una percepción negativa del amor entre dos hombres o dos mujeres.

Con la pérdida de vigencia y hasta de la credibilidad -a la luz de la realidad social y cultural- de los postulados teológicos que satanizaban a la homosexualidad, promovidos fundamentalmente por el cristianismo, los argumentos pseudocientíficos de algunas escuelas del psicoanálisis tomaron el frente de batalla en contra de las relaciones entre individuos del mismo sexo. Desafortunadamente, el espíritu científico de los siglos XVIII, XIX y XX, no estuvo exento de los intentos por incorporar a las corrientes humanistas del pensamiento los postulados totalitarios del cristianismo. Es lamentable que, aún hasta nuestros días, legislaciones de diversos países del mundo consideren a la homosexualidad como un delito al que hay que castigar con la cárcel e incluso con la pena de muerte (como en Mauritania o Sudán), o que padres de familia en países como México recurran a psicólogos o a psiquiatras para buscar "curar" a sus hijos homosexuales, destruyendo sus vidas con tratamientos farmacológicos inhibitorios de su libido, montando matrimonios fingidos o construyendo familias condenadas al fracaso (y, desde luego, llenando de dinero los bolsillos de médicos carentes de ética y profesionalismo).

 

Ya en los años setenta, coincidentemente con el movimiento de liberación gay en Europa y los EEUU, la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró de sus libros a la homosexualidad como una enfermedad y -en 1994- la Asociación Norteamericana de Psicología hizo la siguiente declaración:

 

"Los estudios sobre la homosexualidad son muy claros. La homosexualidad no es ni una enfermedad mental ni una depravación moral. Es simplemente una vía que una minoría de la población expresa su amor y su sexualidad. Estudio tras estudio han documentado el buen equilibrio mental de la gente gay y lesbiana. Estudios de juicio, estabilidad emocional, seguridad en si misma, adaptabilidad social y vocacional, demuestran que los hombres gays y lesbianas funcionan de igual manera que los heterosexuales."

"La homosexualidad no es una forma de elección individual. Estudios sugieren que la orientación homosexual ocurre a muy temprana edad, posiblemente antes del nacimiento. Se ha encontrado que prevalece en alrededor del 10% de la población, un porcentaje que es constante en todas las culturas, sin importar los diferentes valores morales o estándares de una cultura en particular. Contrario a lo que alguna gente cree, la incidencia de la homosexualidad en una población no parece cambiar por sus códigos morales. Resultados de estudios sugieren que los esfuerzos para cambiar a una persona homosexual son nada mas intentos para cubrir un prejuicio social."

 

 

También en 1994, la Asociación de Psicología de Norteamérica propuso declarar como "no éticos" los tratamientos psicológicos para cambiar la orientación sexual de hombres y mujeres gays (muchos de quienes incluso recibieron agresivas terapias con fármacos y hasta con electroshocks, para tratar así de cambiarles, de transformarles en personas "normales", en heterosexuales). Aunque -hay que decirlo- tanto en los EEUU como en México, padres de familia de ideas radicales, ultra-conservadores y agobiados por la culpa (y quienes se consideran a sí mismos almas caritativas y cristianas), continúan recurriendo a médicos y clínicas privadas en donde, a cambio de jugosas cantidades de dinero, se les ofrece "curar" a sus vástagos de la terrible maldición de la homosexualidad. Personalmente, supe de algunos amigos a los que sus padres (miembros del Opus Dei y de otras adineradas congregaciones católicas) les internaron en instituciones psiquiátricas privadas, en el sur de la ciudad (Tlalpan), convencidos de que ahí les cambiarían y transformarían en felices chicos heterosexuales. Quizás, hoy ha resultado más costosa la búsqueda de su equilibrio emocional y de la integridad como personas, tanto para estos amigos como para sus padres, sin mencionar a aquellos que fueron arrastrados al suicidio y la muerte.

Y hablando de personas "normales", recordemos que la Asociación de Psicología de Norteamérica realizó -en la década de los noventa- un estudio para descubrir cuan frecuente es la pedofilia entre los hombres gays, dado el insistente argumento por parte de grupos de extremistas estadounidenses en el sentido de que los hombres homosexuales son "pervertidos sexuales" que, por alguna razón anormal en su crecimiento, desarrollan conductas indeseables e incluso delictivas (como el ataque sexual en contra de niños). Para su desilusión, los resultados del estudio indicaron que la pedofilia era menos común entre hombres gays que entre hombres heterosexuales. Las conclusiones de este estudio fueron tan alarmantes para los grupos conservadores norteamericanos de la época, que de inmediato solicitaron efectuar un nuevo sondeo, sólo que ahora con parámetros y criterios de medición diferentes. Entonces, se rediseñó por completo la metodología y los términos de la investigación, pero  el resultado fue contundentemente el mismo: los varones gays tienen menores posibilidades de ser pedofílicos, en comparación con los hombres heterosexuales.

Y habría que recordarle los resultados de este estudio al cardenal mexicano Norberto Rivera Carrera, quien en su férrea defensa del sacerdote pederasta Nicolás Aguilar Rivera ha querido equiparar y hasta hacer un crimen superlativo a la homosexualidad, buscando escamotear deliberadamente los crímenes que ese religioso cometió en contra de casi un centenar de niños mexicanos y norteamericanos.

Al hablar de Nicolás Aguilar en sus cartas al cardenal de la ciudad de Los Ángeles, Roger Mahony, Rivera Carrera refiere sólo las "tendencias homosexuales" del sacerdote abusador, dejando afuera lo que en verdad constituye un crimen abominable: el abuso sexual en contra de menores.

 

En resumen, resulta que ahora son los miembros de la iglesia católica los que retoman el argumento de que la homosexualidad es, efectivamente, una enfermedad (¿no era pecado?) y que hay que buscar curarla -a través de métodos como Courage, por ejemplo. Me es claro que Rivera Carrera lo hace para escamotear los verdaderos crímenes cometidos por su ex-compañero de parroquia, abusos en contra de niños que -por cierto- se dan con especial frecuencia entre los miembros de su congregación. Nicolás Aguilar Rivera no es un enfermo mental; es un criminal.

 

... Y de nuevo, toma fuerza el viejo y anquilosado postulado de lo antinatural...

Hace algunos días, mientras manejaba de regreso a casa en el tráfico vespertino, escuchaba a través de la XEW el divertido programa radiofónico de sátira política "El Hueso" (o "Weso", como lo escriben ellos), y los conductores hacían mofa de los argumentos vertidos por jerarcas de la iglesia católica y por algunos funcionarios ultra-conservadores del nuevo régimen de Felipe Calderón, en contra de los mal llamados "matrimonios gays" y de la recientemente aprobada Ley de Sociedades de Convivencia para el Distrito Federal. Entonces, uno de los locutores, en franco desafío a la curia cristiana, preguntó si acaso había algo "...más antinatural que concebir a un hijo de Dios...", haciendo clara referencia al mito mariano (tan profesado por el difunto Papa Juan Pablo II) en el que se dice que una mujer virgen e inmaculada -María-, se embarazó súbitamente y concibió a un niño -Jesús- sin haber siquiera tenido relaciones sexuales con su marido -José, el carpintero- o con ningún otro hombre que fertilizara un óvulo con sus espermatozoides. El silencio en la cabina de la XEW fue sepulcral ...y de inmediato cortaron para ir a mensajes comerciales.

 

También recientemente, y justamente a unos días de haber inaugurado su papado, el ex-nazi Joseph Ratzinger se refirió tanto al exterminio de millones de judíos durante el Holocausto como a la existencia de hombres y mujeres homosexuales, como un "Eclipse de Dios" (...cualquier cosa que esto quiera decir).

Así, según el Papa Benedicto XVI, resulta que el omnipresente y omnipotente creador del universo, el mismísimo origen de todo lo que hay en el cielo como en la tierra, Dios, tuvo -inexplicablemente- una especie de Lapsus Brutus, una como siesta involuntaria o ceguera temporal (...o algo así...), y fue justo en esos momentos en los que surgieron los homosexuales o cuando un personaje como Adolfo Hitler se aprovechó para asesinar sistemática y sanguinariamente a millones de judíos.

¡En fin! ..., un nuevo y estúpido argumento del Vaticano para explicar lo que, a su anquilosado parecer, es lo "antinatural".

Otro aguerrido homofóbico, como lo es el ex-nazi Joseph Ratzinger, es el presidente de los EEUU, el neo fascista George W. Bush, quien ha buscado vehementemente fortalecer en el sistema educativo de su país a aquellos ideólogos que contraponen el concepto teológico de la creación divina frente a los postulados darwinianos y científicos de la evolución de las especies. Más aún, Bush ha colocado en cargos públicos medulares de la administración pública norteamericana, como delegados en la ONU en asuntos de población y en la mismísima lucha en contra del SIDA, a sujetos que abiertamente expresan su convicción de que la homosexualidad es antinatural y que los hombres gays son unos "pervertidos dementes" (como lo documenta el libro de Esther Kaplan, With God On their Side). Aunque quizás más cauto en el discurso, George W. Bush ha lanzado una intensa campaña en contra de los gays y de las legalización de las uniones civiles entre homosexuales en los EEUU, argumentando que el matrimonio heterosexual es "la institución más fundamental de la civilización" y que hay que defenderle con todo.

A simple vista, pareciera otra estupidez de Bush verter el argumento de que las uniones civiles entre homosexuales pudieran poner en peligro al matrimonio heterosexual y -peor aún- a la civilización entera. Sin embargo, es claro que Bush envía un mensaje legible a los grupos más conservadores de la sociedad estadounidense (los mismos que apoyaron su campaña, que se oponen a los derechos civiles de los homosexuales y quienes entienden su discurso desde el prisma de una interpretación textual de la Biblia). Estos grupos asumen a la homosexualidad como antinatural, como una tendencia que va contra la naturaleza y la estructura de la familia tradicional;  la homosexualidad es para ellos una fuerza demoníaca a la que hay que combatir, a la que hay que suprimir en el nombre de Dios (y sabemos bien que estos grupos cuentan con los recursos y los métodos suficientes para suprimir todo aquello que les parece contrario a su ideología, algo de lo que son representativos los cruentos asesinatos de Matthew Shepard y de Gwen Araujo). Así es como el presidente de los EEUU encabeza una férrea campaña para lograr introducir una enmienda a la Constitución de aquel país, en la que queden prohibidas para todos los estados de la federación las uniones civiles entre homosexuales. Bush y sus compañeros en esta estúpida lucha en contra de los homosexuales, sólo están abonando el terreno para fortalecer los crímenes homofóbicos y la depredación de la diversidad misma de la vida.

 

... Crímenes contra la naturaleza y diversidad sexual...

 

El concepto de "diversidad sexual" ha sido tan socorrido y repetido en discursos, consignas y hasta legislaciones en todo el mundo, que pudiéramos estar perdiendo de vista su amplitud y riqueza de significado. La diversidad sexual no se refiere sólo a un catálogo de estereotipos y conductas humanas en el que se explique quién copula con quién -un macho con otro macho; una hembra con una hembra; un macho y una hembra; dos machos y una hembra; dos hembras y un macho; un grupo de machos y hembras entre sí...., etc. El término es aún más complejo y hace referencia a las formas diversas de percibir sensorial e intelectualmente al mundo que nos rodea y del que somos parte integral. La emoción sensual humana (manifestada mayormente a través del erotismo) nos da cuenta también de la riqueza de estímulos de los que se puede nutrir el el espíritu, el individuo, conformarse la identidad familiar y hasta construirse la cultura de una comunidad o una nación entera.

Estoy convencido de que, entre mayor sea la capacidad individual de los miembros de una colectividad para percibir al mundo y todos sus componentes dinámicos y sensoriales, mayor será su adaptabilidad y sus expectativas reales de adaptación y éxito en el entorno, tanto como sujeto individual como social.

La emoción sensual, como impulso de vida, no se limita exclusivamente a la reproducción biológica (como lo pretende hacer ver el catolicismo); sus alcances tienen que ver, también, con el enriquecimiento intelectual y con la diversidad de la experimentación emocional que, finalmente, nos vincula de manera permanente con el medio ambiente.

Y es justamente en el equilibrio del medio ambiente, en la salud de nuestro planeta, en donde la humanidad está viendo las más nefastas consecuencias de la permanencia milenaria de una perspectiva monolítica de entender el milagro de la vida. Que el pensamiento religioso no reconozca a la diversidad sexual, es sólo una manifestación más de su visible torpeza y de su sistemática incapacidad para reconocer lo que es diferente, divergente, plural o desconocido en la naturaleza. Las religiones judía, cristiana y musulmana -por mencionar a las más poderosas-, ponen al ser humano en la cúspide de la creación y le dan licencia para dominarla prácticamente sin límite, sin respeto alguno (Génesis 1:22 y 35:11). De acuerdo a sus principales postulados, el ser humano puede tomar prácticamente todo lo de la naturaleza, sin preocuparse siquiera de sus delicados ciclos ni de los entramados en los que se confabula la vida . Ello es así, porque se presenta a la naturaleza como un orden ya dado, que no pasó por en delicado proceso evolutivo, y -lo peor de todo- que todos los recursos de la naturaleza existen para satisfacer al ser humano (el constructor de la barca que remontó el diluvio universal). "Dios proveerá", reza el dicho popular, ignorando que es la Tierra la que en verdad provee, y no así un Dios caprichoso que por temporadas quita y en otras da a manos llenas.

La exclusión de lo diverso es la regla de oro del catolicismo, y la piedad y la misericordia son dramatizaciones hipócritas que le justifican y le arraigan.

El hecho de no reconocer la diversidad de formas a través de las que se da la vida -como lo es también la sexualidad y su diversidad de posibilidades-, ha llevado a la especie humana a poner en riesgo, como nunca antes, a la misma viabilidad de su existencia sobre la Tierra. La brutal depredación de los ecosistemas y de los recursos naturales, el uso irracional de la energía, así como la contaminación del agua, aire y suelo, han roto el delicado equilibrio de la vida y desatado a las furias que hoy nos persiguen sin piedad (el cambio climático, extinción de especies, desastres naturales, nuevas enfermedades y epidemias incontrolables, entre otras consecuencias no menos graves). Y de esto, no tengo la menor duda, es directamente responsable esa estúpida percepción del mundo con la que nos ha adoctrinado el cristianismo.

 

El antropocentrismo predicado por las religiones nos ha transformado en la especie animal más problemática del planeta, en términos de nuestra inadecuada capacidad para lograr la convivencia armónica y el equilibrio de la vida. Ahora sorprende a los profetas de lo antinatural constatar que en las especies animales existen también prácticas homosexuales diversas, como se ha documentado en el recientemente inaugurada exposición en el Museo de Historia Natural de Oslo, en Noruega. Ya diversos estudios han comprobado que en la mayoría de las especies animales hay alguna práctica sexual con miembros del mismo sexo. En particular, Bruce Bagemihl, biólogo naturalista estadounidense, paso diez años recopilando estudios, literatura y cualquier publicación sobre la sexualidad alternativa de los animales, para escribir su libro -en mayo de 1999- "Biological Exhuberance: Animal Homosexuality and Natural Diversity." En este libro, Bagemihl menciona que se han documentado más de 200 especies de mamíferos y aves que mantienen relaciones afectivas y sexuales con miembros del mismo sexo. Algunos tienen sexo casual y otros forman pareja. Algunos animales tienen sexo solamente con animales de su mismo sexo (homosexuales) algunos tienen sexo con ambos sexos (bisexuales) y en ciertos casos se ha descubierto animales que asumen otra identidad sexual (transgéneros).

 En la lista podemos mencionar desde ballenas, monos, pingüinos, flamencos, gatos, delfines, palomas, avestruces, murciélagos, vacas, toros, perros, conejos, y un total de 450 especies animales. En el caso de la exposición inaugurada recientemente en el Museo de Historia Natural de Oslo, en al menos una tercera parte de las 1,500 especies animales estudiadas está rotundamente comprobada la diversidad sexual presente en la biodiversidad del planeta.

"Los científicos están comenzando a encontrar evidencias de que esta diversidad en los sistemas sociales y de aparejamiento contribuye directamente al 'éxito' de la especie. La variabilidad sexual, social y ambiental pueden estar intensamente relacionadas. Específicamente, la capacidad para la plasticidad de comportamiento -incluyendo la homosexualidad- puede consolidar la capacidad de una especie de responder 'creativamente’ a un mundo altamente mutable e 'imprevisible'.... El concepto del biodiversidad se debe ampliar para incluir no solamente la variedad genética, sino también los sistemas de organización social que se pueden encontrar dentro de una especie o ecosistema. Es decir, los sistemas sexuales y de género son una medida esencial de la vitalidad biológica. Cuantos más patrones diferentes de organización social/sexual contenga una especie o sistema biológico -incluyendo homosexualidad, transexualidad y heterosexualidad no reproductiva- más fuerte será.... En última instancia, este libro es una meditación sobre la naturaleza de la vida en sí misma, y una celebración de sus paradojas y pluralidades. Espero que los lectores salgan de la lectura de Biological Exuberance con una (renovada) sensación de maravilla sobre el mundo y una más profunda apreciación de sus propias vidas", comenta  Bruce Bagemihl.

Así, y muy a pesar de las terribles historias bíblicas confeccionadas por los profetas de lo antinatural, es un hecho que la homosexualidad es una parte normal del compartimiento humano, que es una conducta biológica de origen y no puede ser cambiada; puede ser reprimida, no hay duda de ello, pero nunca cambiada. La homosexualidad ha existido en toda las sociedades, en todos los tiempos y -como ya lo sabemos- en muchas especies animales. Por ello, significa que es algo que está en la naturaleza, producido por ella y por lo tanto no es antinatural. Lo antinatural es, eso sí, negar esta sublime expresión de la vida. Esta estrechez de pensamiento ha sido justamente lo que ha abierto el camino a la pandemia del SIDA, fortaleciendo la idea de que se trata de un castigo divino en contra de los homosexuales; lamentablemente, millones y millones de seres humanos en los cinco continentes han perdido y seguirán perdiendo la vida, todo en el nombre de un Dios que lo único que puede ofrecerles es la muerte.

 

... Orgullo gay y cambio de mentalidad frente a la homosexualidad...

Lo que podemos concluir y afirmar con toda certeza es que la homosexualidad no es antinatural, no es pecado ante Dios, no es inmoral y tampoco debe ser considerada como un delito en contra de la sociedad. Está en nosotros, con nuestros actos cotidianos y desempeño social, demostrar a la comunidad donde vivimos que no nos avergonzamos de lo que somos, que no estamos cometiendo pecado alguno ni acto inmoral del que tengamos que avergonzarnos. Somos parte fundamental de la naturaleza, de sus equilibrios e interdependencias que impulsan y permiten la vida. Puede que seamos una minoría, como las hay muchas en este mundo, pero al igual que miles de grupos humanos que hoy padecen la discriminación por el dominio de ideologías excluyentes, lo único que pedimos es respeto y gozar de los derechos que se merece cualquier ser humano, sin importar su género, su raza o su identidad sexual.

Sin embargo, el panorama no es nada alentador y nos encontramos en la encrucijada de dar un paso adelante en la superación de las ideologías discriminadoras, excluyentes y totalitarias, o retroceder a un oscurantismo teológico que -por cierto- ya se perfila en los radicales discursos de los líderes políticos más poderosos del planeta. La lucha de los homosexuales en diversos países del mundo por obtener nuevos derechos civiles, enfrentará todavía renovadas resistencias y buscará ser acallada por los profetas de lo antinatural; no ha sido suficiente conquistar estos derechos, sino hay que ejercerlos con plenitud. En este sentido, me alarma que a ya más de dos meses de haber sido aprobada la Ley de Sociedades de Convivencia para el Distrito Federal, ninguna pareja haya acudido a las oficinas del Registro Civil para ejercer este derecho (a diferencia de España, donde se cuentan ya por miles a hombres y mujeres gays que han registrado legalmente sus uniones). De esta forma, la lucha por conquistar y ejercer plenamente nuestros derechos, pasa también por el fortalecimiento de nuestras posiciones en el plano educativo, cultural, económico, social y -desde luego- político.

El movimiento de Liberación Homosexual iniciado en los años setenta nos ha dejado un importante legado que debemos cuestionar, someter a revisión y renovar permanentemente: el concepto de orgullo (pride). Éste, el orgullo gay, no es sino la certeza de que lo que hacemos a través de nuestra emoción sensual y con nuestra sexualidad está bien, es correcto, es normal, es natural. Lo malo, erróneo, anormal y antinatural, es que se nos discrimine por ser como somos y lo que somos. Pero los primeros que tenemos que estar convencidos de esto, somos nosotros mismos; de lo contrario, cualquier argumento disfrazado de "verdad mayoritaria" o -peor aún- de "verdad divina", nos derrotará y suprimirá en un abrir y cerrar de ojos. El orgullo, como valor primario del movimiento gay en el mundo, aún está vigente y tiene profundo sentido. Sin embargo, debemos llevarlo más allá de sostener una bandera del arcoiris cada año durante la marcha gay de nuestra ciudad; hay que portarlo y desplegarlo durante los 365 días del año, las 24 horas del día, demostrándole a los demás que somos gente de bien, productivos, inteligentes y, sobre todo, parte del orden natural de la vida.

Paco Calderón, Ciudad de México, Enero de 2007

 

 


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