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La pérdida del cabello (es decir, la calvicie o alopecia) tiene socialmente gran importancia estética y psicológica, y por lo mismo es la causa de numerosas consultas entre los médicos generales, especialistas y las clínicas especializadas. Es una constante que los hombres calvos no aparezcan como símbolos de la sensualidad masculina en las fotografías publicitarias, revistas o mensajes de televisión. Un hombre calvo, generalmente, no es considerado un hombre guapo en la cultura occidental.

Estar pelón, aseguran muchos, no es sexy y hasta denota madurez senil. En conclusión, en el mundo actual -regido por la moda y los patrones estéticos de la publicidad- no hay lugar para un pelón.... (sin albur). En la otra mano, también los hay quienes consideran a los hombres calvos sumamente sensuales, cachondos y apetecibles. Algunos por identificarse con algún estereotipo o moda (como los leather o los sadomasoquistas), y otros más porque en verdad lucen mucho mejor sin el cabello enmarcándoles el rostro. En fin...., en gustos se rompen géneros.

 Pero lo que es un hecho es que, hasta la fecha, la calvicie no tiene solución alguna. Se trata de una condición genética persistente con la que tenemos que vivir los seres humanos, y sólo podemos aparentar modificarla a través de procedimientos cosméticos o cirugías capilares relativamente exitosas. Asegurar que se trata de una herencia -hasta hoy- sin solución, es lo más apegado a la realidad.

 Así que sólo hay de dos sopas: o asumes que la calvicie es simplemente una condición natural y el producto de la fascinante evolución genética de la raza humana, o mejor comienzas a juntar dinero para someterte a procedimientos y tratamientos para tratar de disimularla.

 En tanto, es un buen principio entender lo que realmente es la calvicie

¿Qué es la calvicie?

La calvicie afecta tanto a hombres como a mujeres de cualquier edad y puede deberse a numerosas causas, algunas bien localizadas y otras de carácter multifactorial en el cuerpo humano.

El pelo no es un tejido muerto del cuerpo; por el contrario, está siempre en crecimiento y tiene diferentes etapas: cada folículo piloso sigue unas fases concatenadas en su evolución.

Durante la primera, denominada anágena, se produce su crecimiento. Dura de 3 a 6 años y comprende el 80-90% de nuestros folículos pilosos.

La segunda etapa, catágena, es de transición o involución. Se prolonga durante 7 a 15 días y afecta al 1% de los cabellos.

Por último, la tercera, llamada telógena, dura de 2 a 4 meses y en ella se hallan el 15% de los folículos pilosos. Al final de este proceso, se produce la caída del pelo; seguidamente el folículo vuelve a entrar en fase anágena e inicia el crecimiento.

Mucha gente se alarma injustificadamente al descubrir pelo en la almohada, en el peine o en el jabón de la regadera... Creen que se trata de un problema de la calvicie y acuden a la consulta médica. Pero no hay motivo de alarma: se trata de un proceso normal. Cada día se desprenden del cuero cabelludo entre 50 a 100 pelos; incluso realizando un pequeño tirón, lo más habitual es quedarse con 3 ó 4 cabellos entre los dedos.

 

Difusa o localizada

La calvicie es difusa cuando afecta a todo el cuero cabelludo y es localizada cuando aparecen placas de alopecia en diferentes partes del cuero cabelludo. La calvicie más frecuente es la androgenética o calvicie común, que afecta a un elevado porcentaje de hombres y que se considera como un proceso casi fisiológico. Consiste en la pérdida progresiva del cabello y se debe a una sensibilización excesiva de los folículos a las hormonas andrógenas circulantes.

La calvicie afecta fundamentalmente a los hombres, y la pérdida de pelo sigue un patrón determinado: empieza por la frente, apareciendo las famosas "entradas" y la zona de la coronilla, y se va extendiendo al resto de la cabeza con mayor o menor velocidad, pudiendo perderse todo el pelo, aunque lo más habitual es que quede algo por las zonas laterales. Es tan rara en las mujeres como frecuente en los hombres. La alopecia androgenética no tiene tratamiento efectivo.

 

No hay milagros.

Como remedio de la calvicie se ha probado de todo: vitaminas, oligoelementos, chile cuaresmeño, hueso de mamey, hormonas, sin que se hayan obtenido resultados satisfactorios o -menos aún- probados científicamente.

El minoxidil aplicado localmente al 2%-3% mejora un poco, pero muy poco, a sólo un tercio de los afectados. El único tratamiento eficaz desde el punto de vista estético es el autotransplante de cabello, que redistribuye los folículos pilosos de la propia persona en las zonas de calvicie, mediante injertos que pueden tener distintos tamaños, llegando incluso al transplante de pelo a pelo. Da buenos resultados cuando la indicación ha estado bien hecha, ya que no todas las alopecias son tributarias de este tratamiento.

Una reciente técnica (introducir un extensor plástico entre el cuero cabelludo y el cráneo, que después se contrae y estira la piel hacia el centro) está dando buenos resultados en cortos periodos de tiempo. El inconveniente es que es muy caro. La implantación de pelo artificial es más económica pero da lugar a muchas complicaciones y debe desaconsejarse. Las alopecias androgenéticas muy extensas no son tributarias de estos tratamientos y no hay más remedio que aprender a convivir con la calva o recurrir a la peluca.

De las alopecias localizadas, la más frecuente es la areata o aparición de una o varias placas redondeadas u ovaladas sin pelo, y que pueden afectar al cuero cabelludo, a la barba o a las cejas. Sus causas no están claras y, al parecer, sobre una base genética, intervienen mecanismos autoinmunes y psíquicos. Suelen ser de comienzo súbito, en la adolescencia o infancia, y evoluciona a brotes. A veces se curan espontáneamente y otras evolucionan hacia formas extensas de calvicie.

No existe tampoco un tratamiento eficaz a este problema de calvas muy localizadas, a pesar de que se han ensayado numerosos fármacos.

Hay una forma de alopecia difusa, la alopecia por efluvio telogénico, en la que la caída del pelo es lenta y progresiva, pero sin llegar a perder el cabello totalmente en esas zonas. Se nota que se pierde más pelo de lo normal y que la cabellera está poco poblada y es muy poco estética. Este tipo de alopecia está muy relacionada con las situaciones de estrés, infecciones, anorexia nerviosa, hipotiroidismo, etc.. Su pronóstico es, por lo general, bueno ya que se recupera el pelo en unos meses una vez que se soluciona el problema que la generó.

Otra forma de alopecia difusa es la de por efluvio anagénico, que se debe a la caída del folículo piloso en fase anagénica. Es típica de los tratamientos anticancerosos a base de radioterapia y citostáticos. El pelo se pierde en poco tiempo, pero se vuelve a recuperar una vez que ceden los tratamientos, aunque si éstos han sido muy prolongados, la pérdida del cabello puede ser definitiva ya que se forma un tejido cicatrizal. En estos casos, la utilización de pelucas es la única posibilidad para ocultar la calvicie.

 

Vamos a Marte, pero seguimos sin remedio para la calvicie

Hay otras formas de alopecia, menos frecuentes, debidas a infecciones localizadas o generales.

·      La pérdida de cabello puede deberse a razones puramente fisiológicas. Es normal perder cada día unos cien pelos, no hay que alarmarse.

·       Si nota que su cabello pierde densidad, puede hacer una prueba: si pierde más de 5 pelos con un pequeño tirón es posible que se trate de una caída patológica del pelo y conviene acudir al médico.

·       Hay que estar prevenido contra los tratamientos fraudulentos o de dudosa eficacia estética. Cuestan mucho dinero y pueden incluso agravar el problema, acelerando el proceso de calvicie. El famoso minoxidil consigue escasos resultados.

·       Los tratamientos quirúrgicos de la alopecia pueden constituir un tratamiento efectivo siempre que la indicación quirúrgica sea correcta. Son caros.

·       El implante de pelo artificial es desaconsejable, por las complicaciones que ocasiona.

·      El uso de pelucas o similares puede ser una solución rápida, económicamente aceptable, y, en ocasiones, el único tratamiento posible. El único inconveniente es que, cuando se nota que lo que traes es una peluca para ocultar tu calvicie, tu apariencia puede ser de lo más desagradable y tus complejos quedar en evidencia.

 

Ser calvo ..., un estilo de vida

Para aquellos que viven despreocupadamente y no cobijan ningún tipo de acomplejamiento o reclamo a la naturaleza por haberles convertido en calvos, el hecho de no tener pelo simplemente les implica un estilo de vida diferente en cuanto al cuidado y la higiene personal. Por ejemplo, cuando un hombre calvo va al supermercado y camina por el pasillo del shampoo, los enjuagues de pelo y los fijadores, o cuando pasa por afuera de alguna peluquería, puede darse cuenta de la cantidad de productos y servicios de los que no tiene necesidad o puede prescindir. Pero nada más, no hay mayores implicaciones.

Si eres calvo, asúmelo con orgullo y busca el mejor look que vaya con tu condición natural. Muchos optan por estar permanentemente rapados o con el cabello lateral muy corto, para no verse mal tratando de cubrir su calvicie con cabello "prestado" de otras áreas de la cabeza. Hay otros que de plano usan una larga melena con el pelo que aún tienen o, en otros casos, que permanentemente usan gorras, sombreros o cachuchas que se vuelven parte de su personalidad. Pero, lo realmente importante, es que el hecho de ser calvo no afecte a tu autoestima o tu estado anímico, pues con o sin pelo cualquier persona puede ser una bomba de sensualidad y belleza.

 

 

Son muy respetables los hombres calvos que deciden utilizar peluca (o bisoñé) para disimular la alopecia, pero desafortunadamente este método resulta en la mayoría de los casos muy evidente y hasta desagradable a la vista de los demás.  Si de plano no puedes asumir el hecho de que la calvicie es una herencia inevitable, sin solución, y que es simplemente una diferencia física entre unas y otras personas (como tener los ojos verdes o cafés, ser rubio o moreno, bajo o alto) y algo con lo que se vive normalmente, entonces te recomendamos recurrir a alguna de las opciones cosméticas que existen en el mercado y que se adapte no sólo a tu bolsillo, sino a tus expectativas y mejor apariencia física.