Mitos que pregona el culto anti-circuncisión
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Mito # 1:
“El prepucio es
la cubierta natural del glande y lo protege contra los daños”.
Actualmente se cree que el
prepucio servía como protección ante los arbustos y rocas cuando nuestros
ancestros aún caminaban desnudos en cuarto patas. En otros términos, el
prepucio es una consecuencia de la evolución. Ya que hoy en día andamos
erguidos y con ropa, el prepucio se ha convertido en una carga: en lugar de
ofrecer "protección", la zona tibia y húmeda debajo del prepucio
actúa como
un caldo de cultivo ideal para albergar bacterias, hongos y gérmenes, que se
sabe son responsables por una variedad de enfermedades e infecciones.
Mito # 2:
“La circuncisión
significa la "amputación" de una parte del cuerpo normal y funcional”.
El hecho de llamar a la
circuncisión una "amputación" es una exageración deliberada usada para
asustar a los futuros padres o infringir una sensación de insatisfacción y
pérdida en los que fueron circuncidados de bebes o niños. La circuncisión involucra la remoción de entre el 20% al 50% del
prepucio dependiendo del método usado. Por lo tanto, resulta absurdo e
irrazonable describirla como una "amputación". |
Otras veces se alega que un
bebe nace con un “cuerpo perfecto”, y que por lo tanto el prepucio debe
servir un propósito como proteger el glande del pene. Ese puede haber sido
cierto si los humanos aún anduviéramos caminando desnudos. Sin embargo, la
pregunta del por qué los humanos varones aún nacen con prepucio es válida.
En este punto es necesario considerar de que los seres humanos hemos estado
usando ropa sólo durante los últimos 10 a 20 mil años. En la escala
evolutiva del tiempo, esto constituye un periodo muy corto, demasiado breve
para que la naturaleza se deshaga del prepucio.
Otro hecho significativo e
interesante es que sólo las culturas humanas que rutinariamente no usan ropa
son todos no-circuncidados. En muchas de estas culturas, un hombre con el
glande expuesto es considerado “desnudo”, es decir, el prepucio actuaría
como una especie de cubierta natural. Por lo tanto, la circuncisión sólo se
asocia con el hombre vestido.
Mito # 3:
“La circuncisión
es una experiencia traumática y dolorosa para el bebé recién nacido”.
El tema de cuánto dolor
experimentan los bebés durante la circuncisión neonatal es muy controvertido
y apasionadamente debatido. Aunque hoy en día se cree que los neonatos
experimentan dolor más intensamente de lo que se creía antes, aún persisten
los que piensan que el administrar anestesia sería potencialmente peligroso.
En el reporte más reciente
de la comisión de circuncisión de la AAP (Academia Americana de Pediatría),
editado en Marzo de 1999, se analizaron tres formas de alivio del dolor: los
métodos estimados como más efectivos fueron el uso de una crema anestésica
local (aplicada una hora antes del procedimiento) o bien un bloqueo del
anillo subcutáneo. Formas alternativas de anestesia –como chupetes
cubiertos con azúcar o incluso una gota de alcohol – también han sido usadas
en conjunción con las técnicas arriba descritas. Sin importar qué tipo de
alivio del dolor es utilizado, los padres pueden estar seguros que la
circuncisión de sus bebes es realizada de la manera más confortable para
ellos.
Las circuncisiones de los
recién nacidos normalmente toman entre 5 y 10 minutos. Con el uso de
anestesia y/o analgésicos, la molestia y el dolor al infante pueden ser
prácticamente eliminados. Bajo estas condiciones, el supuesto de que la
circuncisión es una experiencia “traumática” es claramente falsa y engañosa.
Los padres también deben
considerar que estudios han demostrado que el llanto observado en bebes
durante la circuncisión no está habitualmente relacionado al dolor, sino que
estaría causado por la molestia de estar amarrado en un aparato especial que
se usa para inmovilizar al bebé. Sin embargo, actualmente se están usando
formas más placidas de retener al bebé durante la operación.
Mito # 4:
“La circuncisión
es una cirugía peligrosa”.
La
circuncisión es una
cirugía –aunque menor– que inherentemente conlleva cierto riesgo. Sin
embargo, estudios médicos realizados en décadas pasadas nos han dado gran
evidencia de que, si se realiza por un cirujano experimentado, es un
procedimiento extremadamente seguro. Como toda operación menor, pueden
surgir complicaciones por una serie de razones. Las más comunes son:
(i) Sangrado
excesivo (que ocurre en 1 de cada 1000 casos) el cual es normalmente
detenido aplicando presión o usando un agente activo local.
(ii) Infecciones
locales (que ocurren en 1 a 10 de cada 1000 casos) que pueden ser
fácilmente tratados con antibióticos.
(iii) Fatalidades. De
acuerdo a los archivos médicos, 3 muertes fueron registradas en el
periodo 1954-1989 de un total de más de 50 millones de circuncisiones.
Cabe notar que dos de estas muertes ocurrieron en operaciones realizadas
en la casa por gente que no era médico. La otra muerte fue debido a que
un exceso de sangrado no fue notado por la niñera hasta que fue
demasiado tarde. Si el sangrado se hubiera descubierto antes, se
podría haber evitado esta muerte.
Las
estadísticas incluidas
arriba claramente refutan la proclamación de que la circuncisión es una
cirugía peligrosa.
Mito # 5:
“Los infantes que
son circuncidados pueden recordar el dolor por mucho tiempo después”.
Un reciente estudio médico
ha demostrado que los bebés que fueron circuncidados sin alivio de dolor
reaccionaban más intensamente ante las vacunas a los seis meses de vida que
aquellos bebés que fueron circuncidados con alivio de dolor, o que aquellos
no-circuncidados.
Sin embargo, no hay
evidencia científica o médica que la circuncisión tenga efectos de largo
plazo en cómo los niños (o incluso adultos) reaccionan al dolor, o que
aquellos que fueron circuncidados (sin alivio de dolor) pueden recordar el
dolor. Las acusaciones hechas por activistas como Goldman –y repetidas en
muchos de los sitios anti-circuncisión en la Internet– son por lo tanto
quejas sin base que no son apoyadas por ningún estudio médico.
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Mito # 6:
“La circuncisión
interrumpe la conexión madre-hijo”.
Si la circuncisión fuera
hecha sin una anestesia efectiva, algunas veces podría pasar que el bebé no
quiera mamar por un breve período. La mayoría de las observaciones en bebés
muestran que ellos se calman dentro de las 24 horas tras la operación.
No
hay evidencia científica que la conexión madre-hijo sea negativamente
influenciada, en comparación a los bebés que no fueron circuncidados. Se
debe notar también que si se usa una anestesia adecuada, el bebé estará de
regreso a la normalidad inmediatamente después de la operación.
Mito # 7:
“La
circuncisión
infantil es la culpable de muchos problemas sicológicos y sociales en los
hombres adultos”.
Durante los
últimos 20
años, varios grupos de “apoyo” se han formado, con hombres que fueron
circuncidados de bebés. Estos grupos alegan la creencia de que fueron
perjudicados por la circuncisión, que se sienten dañados y mutilados
sicológicamente, y que sus vidas sexuales han sido arruinadas por su falta
de prepucio.
Así, el objetivo de la campaña anti-circuncisión ha sido crear (y
apoyar) estas acusaciones para promover su iniciativa de parar la
circuncisión. Después de todo, es difícil hacer que la gente cambie sus
puntos de vista sobre un tema si están felices respecto a eso.
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Las personas más fáciles y
susceptibles de caer víctimas de esta propaganda son hombres que –por alguna
razón– están infelices con sus vidas y/o con sus cuerpos, y como resultado
sufren de baja autoestima. Para esa gente, la circuncisión se transforma en
un blanco fácil –y un conveniente chivo expiatorio– para todos sus
problemas.
Mito # 8:
“La circuncisión
masculina es básicamente lo mismo que la mutilación genital femenina (MGF)”.
La circuncisión masculina y
la mutilación genital femenina (algunas veces incorrectamente llamada
“circuncisión femenina”) son dos procedimientos completamente diferentes. La
circuncisión de los hombres, cuando se realiza por motivos diferentes al
religioso, es considerada por la mayoría de la gente como una medida
profiláctica (de salud). En cambio, la MGF –por su naturaleza– usualmente
resulta en la mutilación del órgano sexual femenino, lo cual hace muy
difícil que la mujer involucrada pueda sentir placer sexual alguno. El
equivalente a la MGF en los hombres sería la completa amputación del pene.
Mito # 9:
“Un pene
no-circuncidado se puede mantener suficientemente limpio con un aseo adecuado”.
Debido a que la “limipieza”
es usualmente mencionada en conjunto con la circuncisión, éste tema ha sido
un blanco favorito de los oponentes a la circuncisión, quienes proclaman que
es un insulto implicar que a los hombres no se les puede delegar (confiar)
el mantener su propia higiene en el pene.
Si los humanos necesitaran
usar el baño sólo una vez al día, podría haber alguna verdad en la idea de
que una limpieza adecuada en el área genital una vez al día (con agua y
jabón) sería suficiente. Sin embargo, esto es falso, ya que no es el caso, y
debido a que muchos hombres no tienen la oportunidad, disposición o tiempo
para limpiarse cada vez que orinan (como se requiere para una higiene
adecuada en el pene).
Muchos padres saben lo
difícil que es el que sus hijos tomen un baño cada día. Aunque los convenzan
de que se bañen diariamente, los padres usualmente olvidan enseñar a sus
hijos a guardar una apropiada higiene personal, o bien, fallan en que sus
hijos lleven a la practica tales consejos. En los niños no-circuncidados, el
prepucio usualmente no puede ser retraído hasta los seis años de edad. En este
caso, la limpieza no solo requiere esfuerzo y atención extra, sino que
también se hace absolutamente necesaria ya que el prepucio no-retraible
puede fácilmente atrapar mugre, bacterias y gérmenes que pueden llevar a una
variedad de infecciones, las cuales en bebes y niños menores pueden tener
serias consecuencias.
Mito # 10:
“El prepucio
juega una parte integral en facilitar el coito y en experimentar placer sexual”.
La
experimentación del
placer durante el acto sexual por hombres circuncidados y no-circuncidados
es totalmente diferente, y por lo tanto, no son directamente comparables.
Tras la circuncisión, el glande (o cabeza del pene) desarrolla una delgada (pero robusta) capa
protectora de células. Este proceso –supuestamente llamado
“queratinización”– resulta en una finísima capa de sólo unas 10 células de
espesor. Éste espesor no es lo suficiente como para alterar
significativamente el acto sexual, pero sí crea una efectiva barrera contra
los virus y bacterias patógenas.
Los oponentes a la
circuncisión alegan que esta capa protectora sobre el glande lo hace “menos
sensible”. No hay prueba alguna de esto. De hecho, la mayoría de los hombres
que se circuncidan siendo adultos expresan que una vez que el glande se
humedece (durante el acto sexual), adquiere una sensibilidad idéntica al del
pene no-circuncidado. Ahora bien, el placer sexual o la sensibilidad genital
no se concentra exclusivamente en la cabeza del pene, sino -como lo
sabemos los varones homosexuales- experiencias como el sexo anal
pueden reportar fuentes diversas de placer sexual y de sensibilidad
genital. La estimulación prostática no es exclusiva de los
homosexuales que juegan el rol pasivo, sino también hay hombres
heterosexuales que la practican con la ayuda de su pareja.
Muchos hombres han
reportado también que el prepucio, en vez de “facilitar” el acto sexual,
realmente lo limita, ya que el glande está cubierto la mayoría del tiempo,
lo cual reduce la sensibilidad experimentada por el y por su pareja. Aunque
el glande expuesto fuera menos sensible que el no-circunciso, el expuesto
recuperaría la sensibilidad al humedecerse, gracias a la lubricación propia
del acto. Además, contrario a lo que repiten los activistas
anti-circuncisión, el prepucio no es el centro erógeno del pene. Otra
ventaja de la circuncisión es que el glande se va expandiendo con el tiempo
(ya que no lo restringe más el prepucio), lo cual muchas personas los consideran
sexualmente estimulante.
Por otra parte, un reciente
estudio hecho por investigadores de la Universidad de Chicago, basado en
1, 400 hombres encuestados, indicó que los hombres circuncidados tienen vidas
sexuales más variadas. El descubrimiento no debería sorprender: el sexo
oral, por ejemplo, es una experiencia que da la sensación o percepción de
ser más limpia y agradable
si tu pareja está circuncidada. De esta manera, los hechos mencionados aquí
difícilmente soportan la creencia de que los hombres circuncidados sufren un
“placer sexual reducido”.
Mito # 11:
“La circuncisión
produce una disfunción sexual en la vida adulta”.
Durante los
últimos años,
los reclamos de que la circuncisión puede causar disfunciones sexuales han
sido ampliamente publicitados por los oponentes a la circuncisión. Este
reclamo, sin embargo, no está soportado ni probado por ningún estudio
científico creíble. De hecho, en la realidad ocurre lo contrario: el estudio
citado más arriba muestra que los circuncidados sufren menos disfunciones
sexuales, ¡especialmente si tienen edades superiores a 45 años!
Muchas de las causas que
pueden crear problemas sexuales se eliminan directamente con la
circuncisión, entre ellas: fimosis, balanitis, infecciones genitales (por
bacterias y hongos bajo el prepucio) y eyaculación precoz. Cualquiera de
estos (o una combinación de) factores pueden tener un efecto adverso en la
vida sexual de un hombre.
Mito # 12:
“La circuncisión
equivale a la ‘mutilación’ de un órgano sexual”.
Un famoso investigador ha
hecho el siguiente comentario: “El comparar a la circuncisión con la
amputación es como comparar una rinoplastia (operación de nariz) con una
decapitación, sólo porque ambos eventos ocurren arriba del cuello”. De las
discusiones previas, también queda claro que esta suposición es un total
absurdo.
Mito # 13:
“La circuncisión
infantil viola los derechos (humanos) del niño ya que es hecha sin su
consentimiento”.
Desde el día que el niño
nace, hasta que es lo suficientemente mayor como para tomas sus propias
decisiones, es la responsabilidad de los padres el cuidar y buscar el
bienestar de su hijo. Esto significa tomar decisiones que ellos creen que
serán en su mejor beneficio. Si los padres están convencidos de que la
circuncisión beneficiará a su hijo, ellos tienen el deber legal y moral de
tomar esa decisión por él. Después de todo, de eso se trata la paternidad,
¿o no?.
A la luz de este hecho, algunos de los comentarios realizados por
aquellos que se oponen al procedimiento (que la circuncisión infantil es una
“atrocidad” y un “fraude”, que es “brutal”, “perversa”, una “violación",
etc.) sólo pueden ser descritos, por un lado, como extraños, y por otro
lado, como totalmente imprudentes. Algunos incluso igualan a la circuncisión
con “abuso infantil”. Comentarios como éste son irresponsables, no sólo por
ser absolutamente falsos, sino porque trivializan el sufrimiento del
verdadero abuso.
Mito # 14:
“La circuncisión
es una pérdida de dinero y recursos que pueden ser usados para otros
propósitos”.
La circuncisión es –por su
naturaleza– un procedimiento profiláctico. Como tal, es usualmente
realizado horas después del nacimiento para así prevenir que ocurran
problemas médicos posteriormente en la vida, adolescente o adulta. Realizada
en bebés, es una operación muy económica, cuyo costo es de US$150 a US$200
como máximo. Considerando la cantidad de problemas que pueden surgir en la
vida adulta debido a la falta de circuncisión, y considerando los altos
costos involucrados de esta situación (operación, tratamiento,
inconveniencia, vergüenza, etc.) resulta claro que la circuncisión infantil
es muy económica y efectiva en costo, que no sólo le ahorra dinero al
paciente en el largo plazo, sino también a las compañías de seguro.
Mas aún, considerando que
un parto promedio puede costar entre US$ 2,000 y US$ 6,000 (dependiendo de
la estadía, procedimiento, etc.), el costo de la circuncisión neonatal es
prácticamente insignificante.
Ahora
bien, en aquellas personas que por sus adecuadas condiciones físicas
no requieren de la circuncisión, y que sus connotaciones culturales
no se lo exigen, hacérselas simplemente por hacerla sería
evidentemente una pérdida de dinero.
Mito # 15:
“La tasa de
circuncisiones en E.E.U.U. está decayendo”.
De acuerdo al “National
Centre for Health Statistics” (NCHS) –el organismo responsable de
recolectar estadísticas nacionales en los EEUU– la tasa de circuncisiones en
aquel país
alcanzó su máximo a principios de los ’70, y luego comenzó a disminuir
lentamente. Esta disminución en la cifra oficial usualmente es atribuida al
comunicado hecho por la AAP (Academia Americana de Pediatría). Estadísticas
actuales compiladas y emitidas por el NCHS muestran que –para los EEUU como
un todo– las circuncisiones neonatales hechas en los hospitales está en
torno al 60%. Este número ha permanecido estable en los años ’90.
Para ahorrar dinero, los
proveedores y seguros de salud actualmente están requiriendo que las madres
dejen el hospital dentro de las 24 horas después de dar a luz, a menos que
hayan complicaciones en la salud del bebé o la madre. Como resultado, un
gran número de circuncisiones neonatales se están realizando en clínicas,
bajo modalidad ambulatoria, en las oficinas de los doctores. Estas
circuncisiones no son contabilizadas en las estadísticas del NCHS, ya que
este organismo sólo recopila información obtenida en hospitales. Además, si
agregamos aquellas circuncisiones que son médicamente necesarias en la
adolescencia (debido a fimosis, etc.), y aquellas que se realizan por razones
personales (higiene, estética, etc.), la tasa real de circuncisiones en los
EEUU resulta claramente mayor al valor reportado por el NCHS.
Por otra
parte, un análisis más cuidadoso de las estadísticas nos muestra que en la
mayoría de las regiones de EEUU, las tasas son mucho mayores al 60%, siendo
la única excepción California. Esta baja tasa en California es altamente
probable que se deba a que una significativa porción de la población es de
origen hispano (latinoamericano), donde la circuncisión es relativamente
desconocida.
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Mito # 16:
“La
mayoría de
los hombres fuera de Norteamérica no están circuncidados”.
Las tasas de
circuncisión
alrededor del mundo varían mucho según la región geográfica, cultura y
religión. Aunque es cierto que la mayoría de los hombres en Europa y
Sudamérica no están circuncidados, éste no es el caso en el Medio Oriente,
gran parte de Asia y la mayor parte de África.
Por ejemplo, en África la
circuncisión es realizada como un rito religioso (en las áreas
predominantemente musulmanas, en el norte y oeste) o como un rito cultural
(iniciación hacia la hombría) en la mayoría de los países del centro y este.
La tasa de circuncisión a nivel mundial ha sido estimada entre un 30 y un
40%, lo cual difícilmente puede ser considerado como bajo. |
Mito # 17:
“El hecho de que
la mayoría de los hombres en el mundo no están circuncidados significa que la
operación debe ser innecesaria”.
Aquellos que se oponen a la
circuncisión usualmente afirman que en regiones como Escandinavia, donde la
tasa de circuncisión es del 5% (una de las mas bajas del mundo), los hombres
viven muy bien sin estar circuncidados. Sin embargo, en realidad la
situación es completamente diferente. Hombres adolescentes –e incluso
adultos– usualmente tienen que tolerar años de incomodidad y sufrimiento
debido a los efectos de la fimosis, balanitis y otras complicaciones, ya que
las sociedades donde ellos viven no están concientes ni informadas de estos
problemas, y por lo tanto, incapaces de enfrentarlos y solucionarlos. Esta
ignorancia es tradicionalmente reforzada por tabúes culturales y/o
religiosos sobre cualquier discusión que involucre los genitales.
Para empeorar la situación,
estos problemas físicos habitualmente causan disfunción sexual (el más
común, provocado por fimosis), la cual a su vez induce problemas
sicológicos. La incidencia de fimosis, especialmente en niños adolescentes,
es tan universal en los hombres no-circuncidados que incluso existen
numerosos sitios en Internet que explican el problema y proponen soluciones,
de las cuales la más aceptada y popular es la circuncisión. Aquellos que
tienen suerte en obtener ayuda usualmente se circuncidan, pero muchos otros
están destinados a sufrir innecesariamente durante toda su vida sin siquiera
entender que los problemas que tienen son normales y que se pueden tratar
fácilmente con la circuncisión.
Mito # 18:
“Los europeos no
circuncidan a sus bebés ya que están más informados”.
La razón del por que la
circuncisión se realiza raramente en la mayoría de los países europeos no es
porque la gente allá toma una decisión bien informada basada en hechos
científicos y evidencia científica. Al contrario, ocurre exactamente lo
opuesto: la mayoría de los europeos tienen un ínfimo o nulo conocimiento
acerca del procedimiento, excepto lo que pueden haber tomado de las clases
en la escuela (que es realizada “exclusivamente por razones religiosas por
judíos y musulmanes).
Esta ignorancia sobre la
circuncisión –peor aún– no está restringida sólo al público general. La
circuncisión como un procedimiento quirúrgico es difícilmente enseñada en
los colegios médicos, lo que significa que la gran parte del personal médico
(doctores y enfermeras) también ignoran a la circuncisión como un
procedimiento quirúrgico estándar.
Mito # 19:
“Los europeos
consideran a los norteamericanos como ‘barbaros’ por circuncidar a sus hijos”.
Debido a que la gran
mayoría de los europeos ignoran el tema de la circuncisión, es
difícil imaginar que ellos tengan algún punto de vista u opinión válida al
respecto.
Mito # 20:
“Las sociedades
pediátricas en el mundo están en contra de la circuncisión”.
Durante los años ’70, la
tasa de circuncisiones neonatales en EEUU comenzó a bajar lentamente tras el
reporte de la AAP (Academia Americana de Pediatría) que decía “no hay
indicaciones médicas válidas para la circuncisión neonatal de rutina"
(1971). Sin embargo, a la luz de la creciente evidencia médica y científica
de sus beneficios, y también debido a los nuevos problemas que se estaban
desarrollando como consecuencia de la caída en el numero de circuncisiones
(antes inexistentes), los reportes subsecuentes han sido sustancialmente
modificados: “nueva evidencia sugiere posibles beneficios médicos…” (1989).
Investigaciones recientes en materia de VIH/Sida (ver
nota 1 y
nota 2), indican que los hombres circuncidados son menos
vulnerables al contagio, lo que es también un mito a la luz de las
prácticas sexuales contemporáneas y los mecanismos de transmisión
del VIH.
La versión emitida por la
AAP en marzo de 1999 afirmaba que la circuncisión tiene beneficios médicos,
pero que sin embargo no justifican que sea una cirugía de rutina. Mucha
gente – incluyendo a los medios de prensa –malinterpretó esta frase y la
tradujo como que la AAP ya no recomienda la circuncisión. Por supuesto, éste
no es el caso. La última versión dice que el procedimiento no debería ser
hecho en forma automática (de rutina), pero que los padres deben consultar
con su doctor y basar su decisión en la “opción informada”. En otras
palabras, la decisión no debe ser involuntaria ni impulsiva, sino que debe
estar basada en información disponible sobre los beneficios y riesgos
involucrados, así como en las circunstancias particulares del paciente.
El reporte de 1996 de la
Sociedad de Pediatría Canadiense no se hizo recomendación alguna, en ninguno
de los dos sentidos. Su versión dice que los beneficios y perjuicios están
igualmente balanceados, y que los padres deben ser informados acerca del
estado actual del conocimiento médico acerca del procedimiento, y que las
preferencias culturales y personales deben tomarse en consideración.
En Australia, donde la
circuncisión fue algo habitual en los años ’60 y ‘70, el colegio de
pediatras emitió un comunicado en 1995 sugiriendo a los doctores a informar
a los padres acerca de los beneficios de la circuncisión.

Como hemos venido
reiterando a lo largo de este texto, las particularidades de las
prácticas sexuales que realizan hombres que se relacionan con
otros hombres, nos dan un panorama respecto a la circuncisión y
el placer radicalmente diferente. Mientras muchos hombres
heterosexuales asumen -de manera incorrecta, como lo hemos
visto- que la circuncisión representar una "mutilación"
que trae como consecuencia la "disminución" en la sensibilidad
del glande y, por tanto, del gozo o placer sexual, por otra
parte para la mayoría de los hombres homosexuales esto no
representa una suerte de castración o disminución de la hombría.
En muchos casos la circuncisión se realiza incluso como una
cirugía estética, por parecerle a la persona que el pene luce
más bello y sensual sin la barrera del prepucio. Además,
podríamos asegurar que el placer genital entre los hombres
homosexuales (así como de muchos heterosexuales que experimentan
la estimulación anal o prostática), generalmente no se encuentra
concentrado en el glande o el cuerpo del pene; sino que,
generalmente, involucra una área más extensa de los genitales
visibles y no visibles, los glúteos o la boca. Ya antes en
Gay México hemos abordado el tema de la sexualidad
anal.
Quizás las
posiciones que hoy antagonizan con relación a la circuncisión
centran demasiado su atención en la genitalidad del sexo, en las
diferencias entre un órgano sexual masculino y uno femenino,
entre uno circuncidado y otro no circuncidado; pero no buscan
reconocer otras diferencias implícitas en la sexualidad humana,
compleja y fascinante, como aquellas que le dan un significado
más amplio y profundo al placer y el gozo sexual. Cuestionar la
práctica de la circuncisión desde la perspectiva de la
"mutilación" o de la "higiene" genital, es tan limitado como
decir que la única finalidad de la sexualidad humana es la
reproducción, la procreación o el aseguramiento de la
continuidad de la especie. Desde esa óptica, la reducción del
placer es un atentado contra la humanidad. Si algo entendemos
bien los hombres homosexuales es que la sexualidad es, sobre
todo, un lenguaje más a través del que establecemos vínculos
emocionales y sociales con otros individuos.
Cada día más hombres
heterosexuales descubren que la sexualidad es algo que no se
limita a la simple reproducción, porque también cada vez más
mujeres se asumen como individuos con pleno derecho sobre sus
cuerpos y para ejercer el placer de manera libre (lo que no
resulta grato a los ojos de la curia dogmática de la iglesia
católica). Es a veces sorprendente escuchar hablar a mujeres
sobre las cosas que hacen en la cama con sus parejas masculinas,
novios o maridos, y constatar que la estimulación anal, el sexo
oral o el uso de juguetes sexuales, son cada vez más recurridas
y gustadas por los hombres heterosexuales. Sin embrago, por
razones culturales, la mayor parte de los hombres heterosexuales
aún consideran al sexo anal como una clara tendencia homosexual,
lo que desde luego rechazan y les asusta superlativamente.
El sexo oral es
quizás la práctica más extendida entre varones homosexuales, y
sin duda la capacidad de producir gran sensibilidad en el glande
del receptor a través de la humectación salival es enorme (sea o
no circuncidado). Como se asegura más arriba, muchos hombres y
mujeres prefieren un pene circuncidado para practicar el sexo
oral, ya que la apariencia del glande es menos "cruda" y el
color y apariencia de la piel son semejantes a la piel del resto
del cuerpo. Sin embargo, la empatía entre la pareja, la
confianza y la frecuencia de la intimidad, lleva a superar la
fobia que alguno pudiera sentir por la apariencia de un pene no
circuncidado.
En conclusión,
consideramos que los enfoques parcializados y extremos sobre la
circuncisión son ignorantes y hasta dañinos, pues potencialmente
pueden desencadenar conductas inapropiadas y de consecuencias
nefastas entre la población masculina. Quienes padecen alguna
molestia por la forma inadecuada de su prepucio, que incluso
repercute en una sexualidad prolongadamente incómoda o hasta
dolorosa, podrían estar perdiéndose -por prejuicios infundados-
la oportunidad de darle un giro positivo y placentero a su vida
sexual. Por otra parte, quienes se sienten mutilados por haber
sido circuncidados y supuestamente disminuidos en su
sensibilidad y capacidad para disfrutar el sexo, muy seguramente
se han enganchado en una genitalidad exacerbada que no les deja
vivir y experimentar el placer sensual más allá de esa área del
cuerpo.
En fin, creemos que
quienes tienen siempre la última palabra en la materia son los
profesionales de la salud, médicos y especialistas que pueden
detectar oportunamente problemas físicos y funcionales en el
desempeño del pene, y determinar así si es o no necesaria la
circuncisión. Con un sentido del placer bien desarrollado y
responsablemente ejercido, con o sin circuncisión el sexo puede
siempre ser exquisito, maravilloso; y todos los penes, desde
luego, nos pueden resultar hermosos.
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