Introducción
 

Anatomía básica
 

Fotografías
 

La circuncisión

Mitos que pregona el culto anti-circuncisión

Genitalidad y placer homosexual

 

 

Alrededor de la práctica de la circuncisión existen diversas creencias, mitos, posiciones y hasta apasionamientos, que han hecho de éste un tema muy controvertido y discutido en diferentes ámbitos del quehacer humano; desde las posiciones totalmente opuestas y que abanderan una negativa total a esta práctica al considerarle como una mutilación salvaje, pasando por las sustentadas en criterios médicos, religiosos o culturales, hasta las visiones que afirman que la evolución terminará por suprimir al prepucio por su inutilidad en el hombre moderno. Como todas las posiciones extremas, la razón y la verdad les asiste sólo de manera parcial.

En lo particular, consideramos que el tema de la circuncisión -desde la perspectiva del cuidado de la salud de los hombres homosexuales- tiene que ser abordado de acuerdo a las necesidades físicas específicas que cada individuo vaya encontrando a lo largo de su vida y, desde luego, en su búsqueda por encontrar el placer y la satisfacción del instinto sexual. Sin embargo, y en detrimento de lo anterior, la información y la literatura disponible sobre el tema en la red nos lleva a conocer de la circuncisión desde perspectivas radicalmente opuestas, confrontadas, lo que consecuentemente lleva al lector a permanecer con más dudas de las que le motivaron para iniciar una investigación al respecto.

En el presente artículo, pretendemos abordar ambas visiones del tema de la circuncisión, pero siempre contrastadas con la experiencia de los hombres homosexuales que -sin duda alguna- nos dan mayor luz sobre diferencias fisiológicas y desempeño de una gran variedad de penes (el hombre heterosexual desconoce en gran medida cómo funcionan en la realidad otros penes) y, desde luego, en consideración de las muy variadas formas que conocemos para obtener placer a través de una genitalidad ampliada, es decir, que no se limita exclusivamente a la sensibilidad del glande (cabeza) o del cuerpo del pene, sino que se extiende a la próstata, al ano y a otras partes del cuerpo.

Esperamos que este trabajo te sea de utilidad, sobre todo si tienes dudas respecto a la condición actual de tu pene. De acuerdo a nuestras estadísticas, tres de cada diez visitantes de Gay México, la Revista Virtual, tienen un pene circuncidado; a lo que habría que preguntarse, cuántos de los no-circuncidados están experimentando hoy problemas para un desempeño o funcionamiento correcto de su pene. ▄

CIRCUNCISIÓN:

Intervención quirúrgica, con la finalidad de extirpar parcial o totalmente el prepucio; puede ser realizado por razones religiosas o de higiene, o para corregir la fimosis, enfermedad caracterizada por un prepucio poco elástico y que genera dificultades en la relación sexual en el varón. (del latín "circum"... alrededor y "caedere"... cortar)

 


Introducción

Muy seguramente tú sabes cómo se ve un pene, ...o por lo menos sabes cómo se ve el tuyo. Si no has tenido relaciones homosexuales de manera abierta y activa, posiblemente sí tuviste alguna experiencia de adolescente masturbándote con otros muchachos -una cosa muy común entre los hombres convencionales. Aun cuando hayas visto mucho porno, pero no has tenido relaciones sexuales, todavía podrías estar preguntándote cuán normal es el tuyo. Hay una gran variedad de formas y tamaños de penes, como la hay en cualquier otra parte específica del cuerpo (narices, orejas, ojos, etc.).
 
De cualquier modo, cualquier diagrama puede mostrarte sólo una imagen generalizada de la forma -llamémosle estándar- del pene. Un plan bueno, si te estás preguntando cómo compararte y no quieres hacerlo en el campo (es decir, teniendo sexo con otro u otros hombres), es entrar a la Web y mirar muchas fotografías del equipamiento de otros chicos. Sólo recuerda que el pene parece ser uno de los elementos más variables del cuerpo humano en lo que se refiere a la forma y tamaño. Si el tuyo está dándote placer y está trabajando bien, realmente no tienes mucho por qué preocuparte. Pero si, por el contrario, estás sufriendo molestias que hasta ahora considerabas "normales", es importante que te informes y contemples a la circuncisión como una solución a tus dolencias físicas o limitaciones sensuales.

Anatomía básica

Tu pene no es sólo un arrollado de carne con un tubo en el medio, aunque esa es una parte importante de su estructura, ya que le permite orinar. Este tubo (o uretra) normalmente desemboca como un agujero o hendija en la punta del glande -ambos tipos de apertura son igualmente comunes- aunque algunos hombres tienen una condición llamada hipospadias, donde la uretra se abre en alguna otra parte debajo del cuerpo del pene.

Hay a menudo dos labios pequeños en el glande que rodean el extremo de la uretra, éstos están llenos de terminaciones nerviosas que protegen la sensible uretra alertando a su dueño de cualquier intrusión en el cuerpo -aunque durante el juego sexual esta sensibilidad puede ser muy excitante.

El glande (o cabeza) es la parte más sensible del pene, como se podría esperar, porque lleva la delantera en el sexo. La cresta coronal y el frenillo, que es una banda de piel entre el cuerpo del pene y el glande, a menudo ausente en los hombres circuncidados, pareciera ser crucial en estimular la eyaculación en la trayectoria o dirección correcta. Sin embargo y ciertamente, es una circunstancia común que después del orgasmo muchos hombres encuentran que su glande es demasiado sensible al ser tocado, y que muchos hombres circuncidados dicen que el frenillo es la parte más sensible de su pene. Esto, desde luego, es una situación muy variable, pues hay quienes experimentan gran sensibilidad en los labios uretrales después de la eyaculación.

A lo largo de todo el cuerpo del pene, la uretra está rodeada por tejido poroso o cavernoso llamado cuerpo esponjoso. Este tejido y sus cavidades se llena con sangre que proviene de una red de arterias pequeñas durante la excitación sexual, y es justamente este aumento en el suministro de sangre, junto con una contracción muscular de las venas que drenan la sangre del pene, lo que causa y mantiene la erección.

A la luz de esto, dos son las causas más comunes de impotencia o el trastorno eréctil -es decir, que no puedas obtener o mantener una erección: primero, una oclusión de las arterias del pene causada por depósitos de grasa, y; segundo, fugas venosas. Hay otros dos canales de tejido esponjoso que también se llenan con sangre durante una erección.

Es un hecho desafortunado que cuando los hombres envejecemos, el suministro de la sangre al pene puede disminuir debido al aumento de grasa que se deposita en las arterias del éste -y no toma mucho para bloquearlas, porque son sólo del diámetro de las puntas de un tenedor. Las consecuencias son que las fibras musculares dentro del pene cuyo trabajo es regular el flujo de sangre a través de los vasos sanguíneos, empiecen a volverse tejido conjuntivo. A mayor cantidad de tejido conjuntivo, mayor es la dificultad para obtener una erección - con el tiempo la erección es imposible en absoluto.

Incluso en un pene con las arterias destapadas, parece que el flujo normal de sangre puede no ser suficiente para mantener los tejidos saludables, y se ha sugerido que la necesidad de asegurar la buena oxigenación del pene a través del flujo aumentado de sangre pueda ser una razón por la cual los hombres tienen erecciones espontáneas durante el sueño; en todo caso, parece que para seguir consiguiendo las erecciones, se necesita mantener el mecanismo eréctil en uso regular. ¡La función hace al órgano!..., y seguramente la masturbación es un ejercicio que trae más beneficios que perjuicios, como lo ha querido hacer ver la moral conservadora de la religión católica.

El pene se inserta profundamente dentro del cuerpo, con su raíz que alcanza debajo y atrás la glándula de la próstata hacia el ano. Éste es el tejido sensible que algunos hombres encuentran gran placer en tenerlo estimulado a través de masajes en su escroto o en su perineo (el área entre el escroto y ano), y sin duda, a través de la penetración ano-rectal. La raíz es la parte "oculta" del pene que permite a algunos hombres que no muestran un cuerpo muy notable del pene cuando se encuentra flácido, y que apenas muestran el glande que sale fuera de su cuerpo, lograr una erección regular y de consideración.

El pene se desarrolla como un tubo de carne que se sella gradualmente a lo largo de su longitud durante el desarrollo en el útero. Normalmente, la única señal restante de este proceso después del nacimiento es una arruga o surco delgado de piel a lo largo de la parte inferior del pene conocido como la sutura.

Extrañamente, la piel del pene está penetrada por fibras musculares que se extienden desde el músculo del escroto. La fuerza o actividad de este músculo en cualquier varón individual determinan principalmente si él tiene un escroto que cuelga flojamente o se sostiene más firme contra el cuerpo: cuanto más activo está el músculo, más firme y más arrugado aparece el escroto, aunque por supuesto se estimula también a la contracción por el miedo o el frío.

Las fibras musculares también son principalmente responsables de la reducción del pene en longitud y de la variación en el tamaño del esfínter del prepucio -que es simplemente un nombre elegante para la apertura del prepucio al final del pene. Esta apertura no siempre se ve en su forma del libro de texto clásica, localizada sólo más allá el extremo del glande, porque, como todo otro aspecto del pene, la longitud del prepucio es muy inconstante, así que en algunos hombres solamente hay cobertura parcial del glande, incluso cuando el pene está flácido.

El frenillo es una de las partes más sensibles de la cabeza del pene, pero a menudo se quita parcialmente durante la circuncisión. Sin embargo, ello no parece reducir significativamente la sensibilidad durante la actividad sexual de hombres circuncidados.

Esta es una foto de cómo se ve, en un hombre incircunciso con su prepucio retractado.
 

 
 
La superficie exterior del prepucio es piel; la superficie interna es realmente membrana mucosa sensible que contiene glándulas sebáceas que lubrican y protegen el glande de la fricción: muchos hombres circuncidados se quejan de que su tejido del glande es demasiado sensible al frotar contra su ropa. Sin embargo, eventualmente se consolida una capa celular protectora que reduce esta molestia en el glande y que, por otra parte, no suprime la capacidad de sentir placer durante la actividad sexual (sobre todo al humedecerse el glande).

Generalmente, el prepucio es mucho más grande que lo que usted podría pensar: hasta 97 centímetros cuadrados en un hombre adulto. Considerando cuánto más inervado está el prepucio que el glande, uno podría suponer que la circuncisión quita mucha sensibilidad. El prepucio se une por el frenillo que impide retraerlo demasiado lejos y lo extrae hacia adelante de nuevo.

Finalmente, las bandas arrugadas mostradas en el diagrama de arriba se localizan en la superficie interna del prepucio cerca de la punta; ellas se unen con el frenillo, y tienen el número más alto de terminaciones nerviosas de cualquier parte del prepucio. Estas terminaciones nerviosas son del tipo sensible a los cambios en la presión y tensión. De esta manera, una adecuada práctica quirúrgica de la circuncisión en la que el frenillo no sea totalmente retirado, supondría una mínima o casi nula reducción de la sensibilidad en esta área específica del pene.


Fotografías

De izq. a der.: Incircunciso, erecto, con el prepucio retractado / Circuncidado, erecto / Incircunciso, erecto, retractado
 
      

De izq. a der.: Circuncidado, flácido / Circuncidado, erecto
 
   

Incircunciso, flácido/ Incircunciso, erecto
 
 

Circuncidado, flácido / el mismo, erecto
 

Incircunciso, flácido, retractado / Incircunciso, no retractado / Incircunciso, parcialmente retractado
 

La circuncisión

El problema de la circuncisión es controvertido. Como cualquier costumbre que se ha vuelto arraigada en nuestra cultura, hay a menudo poca o ninguna consideración de por qué está haciéndose y el efecto que podría tener en el destinatario. Quienes se oponen a la circuncisión dicen que "a menudo este sencillo punto se pasa por alto -los padres están tomando una decisión sobre el cuerpo del bebé que es más o menos irreversible, y están cortando una parte de sus órganos genitales. ¿Ellos cortarían una parte de su oreja, o dedo, con una impunidad similar?" Para quienes se oponen férreamente a la circuncisión, la respuesta es clara: "no"; lo que hace aparecer la pregunta de "por qué es aceptable mutilar los órganos genitales de un bebé". ¿Costumbre? No es suficiente. Operar a un bebé sólo porque es una costumbre social apenas es un acto justificable en una sociedad ilustrada. ¿Religión? Incluso cuando hay una motivación religiosa, pudieran estar pasando por alto los efectos en el bebé. Pero el problema aquí no es religioso. ¿Higiene? La naturaleza no habría desarrollado el prepucio si simplemente fuera un pedazo redundante de piel que alberga infecciones (como sería también el apéndice en el intestino). Está allí para un propósito, y el propósito más probable sea el placer sexual masculino. Por otra parte, hay quienes aseguran que esas decisiones están en el ámbito de las responsabilidades propias de la paternidad y, por lo mismo, es incuestionable.
 
Nosotros decimos que, sin duda, son los criterios médicos por problemas como la fimosis en el bebé o -en su caso- las molestias relativas experimentadas por el individuo adulto durante su actividad sexual, los que deben sustentar una decisión semejante por parte de los padres del niño o del sujeto sexualmente activo. Así mismo, cuando la circuncisión es un imperativo cultural, como en el caso de los judíos, no hacerla pudiera acarrear consecuencias nefastas, como la discriminación o rechazo por parte del grupo.
 
Sobre bases científicas, claro, la higiene fue siempre la justificación más recurrida, pero investigaciones  muestran también que simplemente no hay beneficios fundamentados de higiene derivados de la circuncisión. Quienes se oponen a la circuncisión dicen que esta actitud proviene de los "Victorianos que entendían algo diferente por la higiene: ellos querían decir higiene 'moral', como 'no masturbarse' y un mínimo de placer sexual."
 
Quizás el problema realmente crucial -aseguran los opositores a la circuncisión- es el que la mayoría ha pasado por alto: el efecto que la circuncisión inspirada por los padres tiene en el bebé a quien se la hace, sobre el muchacho cuando crece, y sobre el hombre como un adulto. Hay algunos puntos de vista muy fuertes expresados en la web, ambos a favor y en contra de la práctica. Los más fuertes son indudablemente de los hombres que fueron resentidos intensamente por el hecho de "ser cortados" cuando nacieron, y son sus puntos de vista los que se han propagado más por la red. Ellos parecen estar llenos de rabia por esta "mutilación" infligida en la niñez -y han presentado mucha información sobre por qué la circuncisión debe detenerse como una práctica rutinaria. Otro fenómeno notable es el desarrollo de técnicas de restauración del prepucio, donde hombres de varias edades han desarrollado varias técnicas para estirar la piel del pene y producir un nuevo prepucio. Lo cierto es que los argumentos de estas personas contrastan con los sostenidos por hombres que han sido circuncidados ya de adultos y en plenitud de su vida sexual, quienes afirman no experimentar una pérdida significativa de la sensibilidad o de la capacidad de experimentar placer genital. Así pues, el postulado de la "mutilación" es en verdad muy relativo.
 
Se asegura, también, que la peor cosa de todas es que la circuncisión rutinaria de bebés se ha hecho sin anestesia. Esto es una barbaridad a los ojos de cualquier ser consciente. Imagínate el dolor que sientes si tu prepucio se entrampa en el cierre del pantalón, ¡auuuuch!... o algo similar. Ahora, imagina cortarlo sin anestesia. Y entonces imagina haciéndoselo a un bebé. Acerca del argumento que un bebé no siente nada, o por lo menos no lo recuerda, bien, simplemente no hay referentes objetivos para determinar si existen o no daños posteriores.
 
Se dice que el prepucio de un bebé varón no retracta debido a la unión natural entre el glande y el prepucio. Cuando crece, la unión se pone más débil, y alrededor de los cinco años, la piel es -en la mayoría de los casos- totalmente retráctil. A veces, sin embargo, el bebé nace con el prepucio completamente cerrado (lo que requiere la intervención quirúrgica de inmediato a fin de permitir expulsar la orina) o la unión no se separa como debe, pudiendo en muchos casos permanecer intacta hasta la pubertad o más tarde. El cuidado e higiene de un bebé varón son bastante simples -involucra el lavado del pene sin retractar el prepucio.
 
Después en la vida, para muchachos y hombres, el procedimiento es así de simple: incluye sacar por medio del lavado la formación de piel muerta y sebo que producen el esmegma, una sustancia natural que puede acumularse alrededor del glande del pene en los hombres incircuncisos. Los hombres circuncidados nunca tendrán esmegma, ya que por el efecto del frotamiento de la ropa en la cabeza del pene cambiarán las condiciones naturales y propiedades de la piel. En algunos casos, la ausencia de esmegma en hombres que se practican la circuncisión en la edad adulta, puede traer resequedad del glande y rozamientos incómodos. Ciertamente, esto parece ser la queja más grande de muchos hombres que han sido circuncidados a mayor edad. Se dice que para algunos de ellos -no es general- los calzoncillos boxer están descartados, debido a la irritación del glande seco sobre el algodón.

Mitos que pregona el culto anti-circuncisión

Mito # 1: “El prepucio es la cubierta natural del glande y lo protege contra los daños”.

Actualmente se cree que el prepucio servía como protección ante los arbustos y rocas cuando nuestros ancestros aún caminaban desnudos en cuarto patas. En otros términos, el prepucio es una consecuencia de la evolución. Ya que hoy en día andamos erguidos y con ropa, el prepucio se ha convertido en una carga: en lugar de ofrecer "protección", la zona tibia y húmeda debajo del prepucio actúa como un caldo de cultivo ideal para albergar bacterias, hongos y gérmenes, que se sabe son responsables por una variedad de enfermedades e infecciones.

Mito # 2: “La circuncisión significa la "amputación" de una parte del cuerpo normal y funcional”.

El hecho de llamar a la circuncisión una "amputación" es una exageración deliberada usada para asustar a los futuros padres o infringir una sensación de insatisfacción y pérdida en los que fueron circuncidados de bebes o niños. La circuncisión involucra la remoción de entre el 20% al 50% del prepucio dependiendo del método usado. Por lo tanto, resulta absurdo e irrazonable describirla como una "amputación".

Otras veces se alega que un bebe nace con un “cuerpo perfecto”, y que por lo tanto el prepucio debe servir un propósito como proteger el glande del pene. Ese puede haber sido cierto si los humanos aún anduviéramos caminando desnudos. Sin embargo, la pregunta del por qué los humanos varones aún nacen con prepucio es válida. En este punto es necesario considerar de que los seres humanos hemos estado usando ropa sólo durante los últimos 10 a 20 mil años. En la escala evolutiva del tiempo, esto constituye un periodo muy corto, demasiado breve para que la naturaleza se deshaga del prepucio.

Otro hecho significativo e interesante es que sólo las culturas humanas que rutinariamente no usan ropa son todos no-circuncidados. En muchas de estas culturas, un hombre con el glande expuesto es considerado “desnudo”, es decir, el prepucio actuaría como una especie de cubierta natural. Por lo tanto, la circuncisión sólo se asocia con el hombre vestido.

 

Mito # 3: “La circuncisión es una experiencia traumática y dolorosa para el bebé recién nacido”.

El tema de cuánto dolor experimentan los bebés durante la circuncisión neonatal es muy controvertido y apasionadamente debatido. Aunque hoy en día se cree que los neonatos experimentan dolor más intensamente de lo que se creía antes, aún persisten los que piensan que el administrar anestesia sería potencialmente peligroso.

En el reporte más reciente de la comisión de circuncisión de la AAP (Academia Americana de Pediatría), editado en Marzo de 1999, se analizaron tres formas de alivio del dolor: los métodos estimados como más efectivos fueron el uso de una crema anestésica local (aplicada una hora antes del procedimiento) o bien un bloqueo del anillo subcutáneo. Formas alternativas de anestesia –como chupetes cubiertos con azúcar o incluso una gota de alcohol – también han sido usadas en conjunción con las técnicas arriba descritas. Sin importar qué tipo de alivio del dolor es utilizado, los padres pueden estar seguros que la circuncisión de sus bebes es realizada de la manera más confortable para ellos.

Las circuncisiones de los recién nacidos normalmente toman entre 5 y 10 minutos. Con el uso de anestesia y/o analgésicos, la molestia y el dolor al infante pueden ser prácticamente eliminados. Bajo estas condiciones, el supuesto de que la circuncisión es una experiencia “traumática” es claramente falsa y engañosa.

Los padres también deben considerar que estudios han demostrado que el llanto observado en bebes durante la circuncisión no está habitualmente relacionado al dolor, sino que estaría causado por la molestia de estar amarrado en un aparato especial que se usa para inmovilizar al bebé. Sin embargo, actualmente se están usando formas más placidas de retener al bebé durante la operación.

 

Mito # 4: “La circuncisión es una cirugía peligrosa”.

La circuncisión es una cirugía –aunque menor– que inherentemente conlleva cierto riesgo. Sin embargo, estudios médicos realizados en décadas pasadas nos han dado gran evidencia de que, si se realiza por un cirujano experimentado, es un procedimiento extremadamente seguro. Como toda operación menor, pueden surgir complicaciones por una serie de razones. Las más comunes son:

(i) Sangrado excesivo (que ocurre en 1 de cada 1000 casos) el cual es normalmente detenido aplicando presión o usando un agente activo local.

(ii) Infecciones locales (que ocurren en 1 a 10 de cada 1000 casos) que pueden ser fácilmente tratados con antibióticos.

(iii) Fatalidades. De acuerdo a los archivos médicos, 3 muertes fueron registradas en el periodo 1954-1989 de un total de más de 50 millones de circuncisiones. Cabe notar que dos de estas muertes ocurrieron en operaciones realizadas en la casa por gente que no era médico. La otra muerte fue debido a que un exceso de sangrado no fue notado por la niñera hasta que fue demasiado tarde. Si el sangrado se hubiera descubierto antes, se podría haber evitado esta muerte.

Las estadísticas incluidas arriba claramente refutan la proclamación de que la circuncisión es una cirugía peligrosa.

 

Mito # 5: “Los infantes que son circuncidados pueden recordar el dolor por mucho tiempo después”.

Un reciente estudio médico ha demostrado que los bebés que fueron circuncidados sin alivio de dolor reaccionaban más intensamente ante las vacunas a los seis meses de vida que aquellos bebés que fueron circuncidados con alivio de dolor, o que aquellos no-circuncidados.

Sin embargo, no hay evidencia científica o médica que la circuncisión tenga efectos de largo plazo en cómo los niños (o incluso adultos) reaccionan al dolor, o que aquellos que fueron circuncidados (sin alivio de dolor) pueden recordar el dolor. Las acusaciones hechas por activistas como Goldman –y repetidas en muchos de los sitios anti-circuncisión en la Internet– son por lo tanto quejas sin base que no son apoyadas por ningún estudio médico.

 

Mito # 6: “La circuncisión interrumpe la conexión madre-hijo”.

Si la circuncisión fuera hecha sin una anestesia efectiva, algunas veces podría pasar que el bebé no quiera mamar por un breve período. La mayoría de las observaciones en bebés muestran que ellos se calman dentro de las 24 horas tras la operación.

No hay evidencia científica que la conexión madre-hijo sea negativamente influenciada, en comparación a los bebés que no fueron circuncidados. Se debe notar también que si se usa una anestesia adecuada, el bebé estará de regreso a la normalidad inmediatamente después de la operación.

Mito # 7: “La circuncisión infantil es la culpable de muchos problemas sicológicos y sociales en los hombres adultos”.

Durante los últimos 20 años, varios grupos de “apoyo” se han formado, con hombres que fueron circuncidados de bebés. Estos grupos alegan la creencia de que fueron perjudicados por la circuncisión, que se sienten dañados y mutilados sicológicamente, y que sus vidas sexuales han sido arruinadas por su falta de prepucio.

Así, el objetivo de la campaña anti-circuncisión ha sido crear (y apoyar) estas acusaciones para promover su iniciativa de parar la circuncisión. Después de todo, es difícil hacer que la gente cambie sus puntos de vista sobre un tema si están felices respecto a eso.

Las personas más fáciles y susceptibles de caer víctimas de esta propaganda son hombres que –por alguna razón– están infelices con sus vidas y/o con sus cuerpos, y como resultado sufren de baja autoestima. Para esa gente, la circuncisión se transforma en un blanco fácil –y un conveniente chivo expiatorio– para todos sus problemas.

 

Mito # 8: “La circuncisión masculina es básicamente lo mismo que la mutilación genital femenina (MGF)”.

La circuncisión masculina y la mutilación genital femenina (algunas veces incorrectamente llamada “circuncisión femenina”) son dos procedimientos completamente diferentes. La circuncisión de los hombres, cuando se realiza por motivos diferentes al religioso, es considerada por la mayoría de la gente como una medida profiláctica (de salud). En cambio, la MGF –por su naturaleza– usualmente resulta en la mutilación del órgano sexual femenino, lo cual hace muy difícil que la mujer involucrada pueda sentir placer sexual alguno. El equivalente a la MGF en los hombres sería la completa amputación del pene.

 

Mito # 9: “Un pene no-circuncidado se puede mantener suficientemente limpio con un aseo adecuado”.

Debido a que la “limipieza” es usualmente mencionada en conjunto con la circuncisión, éste tema ha sido un blanco favorito de los oponentes a la circuncisión, quienes proclaman que es un insulto implicar que a los hombres no se les puede delegar (confiar) el mantener su propia higiene en el pene.

Si los humanos necesitaran usar el baño sólo una vez al día, podría haber alguna verdad en la idea de que una limpieza adecuada en el área genital una vez al día (con agua y jabón) sería suficiente. Sin embargo, esto es falso, ya que no es el caso, y debido a que muchos hombres no tienen la oportunidad, disposición o tiempo para limpiarse cada vez que orinan (como se requiere para una higiene adecuada en el pene).

Muchos padres saben lo difícil que es el que sus hijos tomen un baño cada día. Aunque los convenzan de que se bañen diariamente, los padres usualmente olvidan enseñar a sus hijos a guardar una apropiada higiene personal, o bien, fallan en que sus hijos lleven a la practica tales consejos. En los niños no-circuncidados, el prepucio usualmente no puede ser retraído hasta los seis años de edad. En este caso, la limpieza no solo requiere esfuerzo y atención extra, sino que también se hace absolutamente necesaria ya que el prepucio no-retraible puede fácilmente atrapar mugre, bacterias y gérmenes que pueden llevar a una variedad de infecciones, las cuales en bebes y niños menores pueden tener serias consecuencias.

 

Mito # 10: “El prepucio juega una parte integral en facilitar el coito y en experimentar placer sexual”.

La experimentación del placer durante el acto sexual por hombres circuncidados y no-circuncidados es totalmente diferente, y por lo tanto, no son directamente comparables. Tras la circuncisión, el glande (o cabeza del pene) desarrolla una delgada (pero robusta) capa protectora de células. Este proceso –supuestamente llamado “queratinización”– resulta en una finísima capa de sólo unas 10 células de espesor. Éste espesor no es lo suficiente como para alterar significativamente el acto sexual, pero sí crea una efectiva barrera contra los virus y bacterias patógenas.

Los oponentes a la circuncisión alegan que esta capa protectora sobre el glande lo hace “menos sensible”. No hay prueba alguna de esto. De hecho, la mayoría de los hombres que se circuncidan siendo adultos expresan que una vez que el glande se humedece (durante el acto sexual), adquiere una sensibilidad idéntica al del pene no-circuncidado. Ahora bien, el placer sexual o la sensibilidad genital no se concentra exclusivamente en la cabeza del pene, sino -como lo sabemos los varones homosexuales- experiencias como el sexo anal pueden reportar fuentes diversas de placer sexual y de sensibilidad genital. La estimulación prostática no es exclusiva de los homosexuales que juegan el rol pasivo, sino también hay hombres heterosexuales que la practican con la ayuda de su pareja.

Muchos hombres han reportado también que el prepucio, en vez de “facilitar” el acto sexual, realmente lo limita, ya que el glande está cubierto la mayoría del tiempo, lo cual reduce la sensibilidad experimentada por el y por su pareja. Aunque el glande expuesto fuera menos sensible que el no-circunciso, el expuesto recuperaría la sensibilidad al humedecerse, gracias a la lubricación propia del acto. Además, contrario a lo que repiten los activistas anti-circuncisión, el prepucio no es el centro erógeno del pene. Otra ventaja de la circuncisión es que el glande se va expandiendo con el tiempo (ya que no lo restringe más el prepucio), lo cual muchas personas los consideran sexualmente estimulante.

Por otra parte, un reciente estudio hecho por investigadores de la Universidad de Chicago, basado en 1, 400 hombres encuestados, indicó que los hombres circuncidados tienen vidas sexuales más variadas. El descubrimiento no debería sorprender: el sexo oral, por ejemplo, es una experiencia que da la sensación o percepción de ser más limpia y agradable si tu pareja está circuncidada. De esta manera, los hechos mencionados aquí difícilmente soportan la creencia de que los hombres circuncidados sufren un “placer sexual reducido”.

 

Mito # 11: “La circuncisión produce una disfunción sexual en la vida adulta”.

Durante los últimos años, los reclamos de que la circuncisión puede causar disfunciones sexuales han sido ampliamente publicitados por los oponentes a la circuncisión. Este reclamo, sin embargo, no está soportado ni probado por ningún estudio científico creíble. De hecho, en la realidad ocurre lo contrario: el estudio citado más arriba muestra que los circuncidados sufren menos disfunciones sexuales, ¡especialmente si tienen edades superiores a 45 años!

Muchas de las causas que pueden crear problemas sexuales se eliminan directamente con la circuncisión, entre ellas: fimosis, balanitis, infecciones genitales (por bacterias y hongos bajo el prepucio) y eyaculación precoz. Cualquiera de estos (o una combinación de) factores pueden tener un efecto adverso en la vida sexual de un hombre.

 

Mito # 12: “La circuncisión equivale a la ‘mutilación’ de un órgano sexual”.

Un famoso investigador ha hecho el siguiente comentario: “El comparar a la circuncisión con la amputación es como comparar una rinoplastia (operación de nariz) con una decapitación, sólo porque ambos eventos ocurren arriba del cuello”. De las discusiones previas, también queda claro que esta suposición es un total absurdo.

 

Mito # 13: “La circuncisión infantil viola los derechos (humanos) del niño ya que es hecha sin su consentimiento”.

Desde el día que el niño nace, hasta que es lo suficientemente mayor como para tomas sus propias decisiones, es la responsabilidad de los padres el cuidar y buscar el bienestar de su hijo. Esto significa tomar decisiones que ellos creen que serán en su mejor beneficio. Si los padres están convencidos de que la circuncisión beneficiará a su hijo, ellos tienen el deber legal y moral de tomar esa decisión por él. Después de todo, de eso se trata la paternidad, ¿o no?.

A la luz de este hecho, algunos de los comentarios realizados por aquellos que se oponen al procedimiento (que la circuncisión infantil es una “atrocidad” y un “fraude”, que es “brutal”, “perversa”, una “violación", etc.) sólo pueden ser descritos, por un lado, como extraños, y por otro lado, como totalmente imprudentes. Algunos incluso igualan a la circuncisión con “abuso infantil”. Comentarios como éste son irresponsables, no sólo por ser absolutamente falsos, sino porque trivializan el sufrimiento del verdadero abuso.

 

Mito # 14: “La circuncisión es una pérdida de dinero y recursos que pueden ser usados para otros propósitos”.

La circuncisión es –por su naturaleza– un procedimiento profiláctico. Como tal, es usualmente realizado horas después del nacimiento para así prevenir que ocurran problemas médicos posteriormente en la vida, adolescente o adulta. Realizada en bebés, es una operación muy económica, cuyo costo es de US$150 a US$200 como máximo. Considerando la cantidad de problemas que pueden surgir en la vida adulta debido a la falta de circuncisión, y considerando los altos costos involucrados de esta situación (operación, tratamiento, inconveniencia, vergüenza, etc.) resulta claro que la circuncisión infantil es muy económica y efectiva en costo, que no sólo le ahorra dinero al paciente en el largo plazo, sino también a las compañías de seguro.

Mas aún, considerando que un parto promedio puede costar entre US$ 2,000 y US$ 6,000 (dependiendo de la estadía, procedimiento, etc.), el costo de la circuncisión neonatal es prácticamente insignificante.

Ahora bien, en aquellas personas que por sus adecuadas condiciones físicas no requieren de la circuncisión, y que sus connotaciones culturales no se lo exigen, hacérselas simplemente por hacerla sería evidentemente una pérdida de dinero.

 

Mito # 15: “La tasa de circuncisiones en E.E.U.U. está decayendo”.

De acuerdo al “National Centre for Health Statistics” (NCHS) –el organismo responsable de recolectar estadísticas nacionales en los EEUU– la tasa de circuncisiones en aquel país alcanzó su máximo a principios de los ’70, y luego comenzó a disminuir lentamente. Esta disminución en la cifra oficial usualmente es atribuida al comunicado hecho por la AAP (Academia Americana de Pediatría). Estadísticas actuales compiladas y emitidas por el NCHS muestran que –para los EEUU como un todo– las circuncisiones neonatales hechas en los hospitales está en torno al 60%. Este número ha permanecido estable en los años ’90.

Para ahorrar dinero, los proveedores y seguros de salud actualmente están requiriendo que las madres dejen el hospital dentro de las 24 horas después de dar a luz, a menos que hayan complicaciones en la salud del bebé o la madre. Como resultado, un gran número de circuncisiones neonatales se están realizando en clínicas, bajo modalidad ambulatoria, en las oficinas de los doctores. Estas circuncisiones no son contabilizadas en las estadísticas del NCHS, ya que este organismo sólo recopila información obtenida en hospitales. Además, si agregamos aquellas circuncisiones que son médicamente necesarias en la adolescencia (debido a fimosis, etc.), y aquellas que se realizan por razones personales (higiene, estética, etc.), la tasa real de circuncisiones en los EEUU resulta claramente mayor al valor reportado por el NCHS.

Por otra parte, un análisis más cuidadoso de las estadísticas nos muestra que en la mayoría de las regiones de EEUU, las tasas son mucho mayores al 60%, siendo la única excepción California. Esta baja tasa en California es altamente probable que se deba a que una significativa porción de la población es de origen hispano (latinoamericano), donde la circuncisión es relativamente desconocida.

Mito # 16: “La mayoría de los hombres fuera de Norteamérica no están circuncidados”.

Las tasas de circuncisión alrededor del mundo varían mucho según la región geográfica, cultura y religión. Aunque es cierto que la mayoría de los hombres en Europa y Sudamérica no están circuncidados, éste no es el caso en el Medio Oriente, gran parte de Asia y la mayor parte de África.

Por ejemplo, en África la circuncisión es realizada como un rito religioso (en las áreas predominantemente musulmanas, en el norte y oeste) o como un rito cultural (iniciación hacia la hombría) en la mayoría de los países del centro y este.

La tasa de circuncisión a nivel mundial ha sido estimada entre un 30 y un 40%, lo cual difícilmente puede ser considerado como bajo.

 

Mito # 17: “El hecho de que la mayoría de los hombres en el mundo no están circuncidados significa que la operación debe ser innecesaria”.

Aquellos que se oponen a la circuncisión usualmente afirman que en regiones como Escandinavia, donde la tasa de circuncisión es del 5% (una de las mas bajas del mundo), los hombres viven muy bien sin estar circuncidados. Sin embargo, en realidad la situación es completamente diferente. Hombres adolescentes –e incluso adultos– usualmente tienen que tolerar años de incomodidad y sufrimiento debido a los efectos de la fimosis, balanitis y otras complicaciones, ya que las sociedades donde ellos viven no están concientes ni informadas de estos problemas, y por lo tanto, incapaces de enfrentarlos y solucionarlos. Esta ignorancia es tradicionalmente reforzada por tabúes culturales y/o religiosos sobre cualquier discusión que involucre los genitales.

Para empeorar la situación, estos problemas físicos habitualmente causan disfunción sexual (el más común, provocado por fimosis), la cual a su vez induce problemas sicológicos. La incidencia de fimosis, especialmente en niños adolescentes, es tan universal en los hombres no-circuncidados que incluso existen numerosos sitios en Internet que explican el problema y proponen soluciones, de las cuales la más aceptada y popular es la circuncisión. Aquellos que tienen suerte en obtener ayuda usualmente se circuncidan, pero muchos otros están destinados a sufrir innecesariamente durante toda su vida sin siquiera entender que los problemas que tienen son normales y que se pueden tratar fácilmente con la circuncisión.

 

Mito # 18: “Los europeos no circuncidan a sus bebés ya que están más informados”.

La razón del por que la circuncisión se realiza raramente en la mayoría de los países europeos no es porque la gente allá toma una decisión bien informada basada en hechos científicos y evidencia científica. Al contrario, ocurre exactamente lo opuesto: la mayoría de los europeos tienen un ínfimo o nulo conocimiento acerca del procedimiento, excepto lo que pueden haber tomado de las clases en la escuela (que es realizada “exclusivamente por razones religiosas por judíos y musulmanes).

Esta ignorancia sobre la circuncisión –peor aún– no está restringida sólo al público general. La circuncisión como un procedimiento quirúrgico es difícilmente enseñada en los colegios médicos, lo que significa que la gran parte del personal médico (doctores y enfermeras) también ignoran a la circuncisión como un procedimiento quirúrgico estándar.

 

Mito # 19: “Los europeos consideran a los norteamericanos como ‘barbaros’ por circuncidar a sus hijos”.

Debido a que la gran mayoría de los europeos ignoran el tema de la circuncisión, es difícil imaginar que ellos tengan algún punto de vista u opinión válida al respecto.

 

Mito # 20: “Las sociedades pediátricas en el mundo están en contra de la circuncisión”.

Durante los años ’70, la tasa de circuncisiones neonatales en EEUU comenzó a bajar lentamente tras el reporte de la AAP (Academia Americana de Pediatría) que decía “no hay indicaciones médicas válidas para la circuncisión neonatal de rutina" (1971). Sin embargo, a la luz de la creciente evidencia médica y científica de sus beneficios, y también debido a los nuevos problemas que se estaban desarrollando como consecuencia de la caída en el numero de circuncisiones (antes inexistentes), los reportes subsecuentes han sido sustancialmente modificados: “nueva evidencia sugiere posibles beneficios médicos…” (1989). Investigaciones recientes en materia de VIH/Sida (ver nota 1 y nota 2), indican que los hombres circuncidados son menos vulnerables al contagio, lo que es también un mito a la luz de las prácticas sexuales contemporáneas y los mecanismos de transmisión del VIH.

La versión emitida por la AAP en marzo de 1999 afirmaba que la circuncisión tiene beneficios médicos, pero que sin embargo no justifican que sea una cirugía de rutina. Mucha gente – incluyendo a los medios de prensa –malinterpretó esta frase y la tradujo como que la AAP ya no recomienda la circuncisión. Por supuesto, éste no es el caso. La última versión dice que el procedimiento no debería ser hecho en forma automática (de rutina), pero que los padres deben consultar con su doctor y basar su decisión en la “opción informada”. En otras palabras, la decisión no debe ser involuntaria ni impulsiva, sino que debe estar basada en información disponible sobre los beneficios y riesgos involucrados, así como en las circunstancias particulares del paciente.

El reporte de 1996 de la Sociedad de Pediatría Canadiense no se hizo recomendación alguna, en ninguno de los dos sentidos. Su versión dice que los beneficios y perjuicios están igualmente balanceados, y que los padres deben ser informados acerca del estado actual del conocimiento médico acerca del procedimiento, y que las preferencias culturales y personales deben tomarse en consideración.

En Australia, donde la circuncisión fue algo habitual en los años ’60 y ‘70, el colegio de pediatras emitió un comunicado en 1995 sugiriendo a los doctores a informar a los padres acerca de los beneficios de la circuncisión.


 
 
Como hemos venido reiterando a lo largo de este texto, las particularidades de las prácticas sexuales que realizan hombres que se relacionan con otros hombres, nos dan un panorama respecto a la circuncisión y el placer radicalmente diferente. Mientras muchos hombres heterosexuales asumen -de manera incorrecta, como lo hemos visto- que la circuncisión  representar una "mutilación" que trae como consecuencia la "disminución" en la sensibilidad del glande y, por tanto, del gozo o placer sexual, por otra parte para la mayoría de los hombres homosexuales esto no representa una suerte de castración o disminución de la hombría. En muchos casos la circuncisión se realiza incluso como una cirugía estética, por parecerle a la persona que el pene luce más bello y sensual sin la barrera del prepucio. Además, podríamos asegurar que el placer genital entre los hombres homosexuales (así como de muchos heterosexuales que experimentan la estimulación anal o prostática), generalmente no se encuentra concentrado en el glande o el cuerpo del pene; sino que, generalmente, involucra una área más extensa de los genitales visibles y no visibles, los glúteos o la boca. Ya antes en Gay México hemos abordado el tema de la sexualidad anal.
 
Quizás las posiciones que hoy antagonizan con relación a la circuncisión centran demasiado su atención en la genitalidad del sexo, en las diferencias entre un órgano sexual masculino y uno femenino, entre uno circuncidado y otro no circuncidado; pero no buscan reconocer otras diferencias implícitas en la sexualidad humana, compleja y fascinante, como aquellas que le dan un significado más amplio y profundo al placer y el gozo sexual. Cuestionar la práctica de la circuncisión desde la perspectiva de la "mutilación" o de la "higiene" genital, es tan limitado como decir que la única finalidad de la sexualidad humana es la reproducción, la procreación o el aseguramiento de la continuidad de la especie. Desde esa óptica, la reducción del placer es un atentado contra la humanidad. Si algo entendemos bien los hombres homosexuales es que la sexualidad es, sobre todo, un lenguaje más a través del que establecemos vínculos emocionales y sociales con otros individuos.
 
Cada día más hombres heterosexuales descubren que la sexualidad es algo que no se limita a la simple reproducción, porque también cada vez más mujeres se asumen como individuos con pleno derecho sobre sus cuerpos y para ejercer el placer de manera libre (lo que no resulta grato a los ojos de la curia dogmática de la iglesia católica). Es a veces sorprendente escuchar hablar a mujeres sobre las cosas que hacen en la cama con sus parejas masculinas, novios o maridos, y constatar que la estimulación anal, el sexo oral o el uso de juguetes sexuales, son cada vez más recurridas y gustadas por los hombres heterosexuales. Sin embrago, por razones culturales, la mayor parte de los hombres heterosexuales aún consideran al sexo anal como una clara tendencia homosexual, lo que desde luego rechazan y les asusta superlativamente.
 
El sexo oral es quizás la práctica más extendida entre varones homosexuales, y sin duda la capacidad de producir gran sensibilidad en el glande del receptor a través de la humectación salival es enorme (sea o no circuncidado). Como se asegura más arriba, muchos hombres y mujeres prefieren un pene circuncidado para practicar el sexo oral, ya que la apariencia del glande es menos "cruda" y el color y apariencia de la piel son semejantes a la piel del resto del cuerpo. Sin embargo, la empatía entre la pareja, la confianza y la frecuencia de la intimidad, lleva a superar la fobia que alguno pudiera sentir por la apariencia de un pene no circuncidado.
 
En conclusión, consideramos que los enfoques parcializados y extremos sobre la circuncisión son ignorantes y hasta dañinos, pues potencialmente pueden desencadenar conductas inapropiadas y de consecuencias nefastas entre la población masculina. Quienes padecen alguna molestia por la forma inadecuada de su prepucio, que incluso repercute en una sexualidad prolongadamente incómoda o hasta dolorosa, podrían estar perdiéndose -por prejuicios infundados- la oportunidad de darle un giro positivo y placentero a su vida sexual. Por otra parte, quienes se sienten mutilados por haber sido circuncidados y supuestamente disminuidos en su sensibilidad y capacidad para disfrutar el sexo, muy seguramente se han enganchado en una genitalidad exacerbada que no les deja vivir y experimentar el placer sensual más allá de esa área del cuerpo.
 
En fin, creemos que quienes tienen siempre la última palabra en la materia son los profesionales de la salud, médicos y especialistas que pueden detectar oportunamente problemas físicos y funcionales en el desempeño del pene, y determinar así si es o no necesaria la circuncisión. Con un sentido del placer bien desarrollado y responsablemente ejercido, con o sin circuncisión el sexo puede siempre ser exquisito, maravilloso; y todos los penes, desde luego, nos pueden resultar hermosos.
 

Fuentes:

http://www.info-pene.com/ 

Investigación, adaptación, corrección de estilo y textos adicionales: Paco Calderón

http://circuncision.tripod.com/

Láminas y fotografías: http://www.info-pene.com/ y otras

GAY MÉXICO ©, Junio de 2006