A diferencia de la gran mayoría de las especialidades médicas, la cirugía
estética no esta dirigida al enfermo, sino a individuos sanos que se someten a
ella por su propia voluntad.
La Cirugía Estética o
Cirugía Cosmética es la que embellece las
formas del cuerpo y del rostro, recupera la belleza de la juventud o modifica
rasgos físicos o étnicos considerados como insatisfactorios por el paciente.
¡Haz de tus defectos tus mayores virtudes!
Con esta máxima queremos exponer lo que consideramos como el ideal de la
vivencia de nuestro propio cuerpo, es decir, de la relación con nosotros mismos.
Cuando esto nos es imposible, lo cual es bastante normal, y una alteración o
característica física condiciona en mayor o menor grado nuestra existencia,
podemos recurrir y encontrar la solución en la cirugía plástica.
Es importante señalar que la intensidad del defecto no suele ser proporcional
a la gravedad del problema que representa, por lo que es justo aceptar la
subjetividad de las valoraciones que realizamos sobre nosotros mismos.
Es bastante frecuente en la consulta encontrarnos con un paciente que le
parece de lo más natural e incluso estética una nariz rayando lo esperpéntico y
que, sin embargo, le preocupa sobremanera un pequeño y sutil despegamiento de
una parte de una oreja... Pues bien, creemos que la posición más adecuada es
respetar aquellas formas que no causan problemas al paciente y tratar de
remediar las que si le ocasionan trastornos. Es más, pensamos que nuestra
principal función es colaborar al bienestar del ser humano (operamos para el
paciente). No obstante, corresponde al cirujano plástico estudiar el grado de
realidad de las quejas aplicando su capacidad de análisis y sopesando el factor
riesgo-beneficio (no operamos todo lo que el paciente quiere sino lo que creemos
que le será beneficioso).
Tras este prólogo y para facilitarle información sobre alguna parte del
cuerpo que le preocupe personalmente o tenga interés, le proponemos este método
de búsqueda tanto de los problemas como de sus posibles soluciones.
Si algo no admite la cirugía estética es la mediocridad. Lo más apasionante
de la Cirugía Estética es la búsqueda de la perfección. Miguel Ángel decía que
las cosas pequeñas hacen la perfección, pero la perfección no es una cosa
pequeña. Dos características definen a la cirugía estética: la importancia
de los mínimos detalles y la necesidad de cierto sentido estético.
Dominada la técnica, es este último quien diferencia a dos cirujanos, y además,
el sentido estético no se estudia.
La decisión operatoria es voluntaria y ha de ser plenamente consciente. Exige
una certidumbre razonable de un resultado satisfactorio y duradero, de la
inocuidad de la operación y de la existencia de mínimos riesgos.
En el candidato a Cirugía Estética se enfrentan el deseo de mejorar con el
miedo al cambio. Las razones que le llevan a la decisión operatoria pueden ser
personales, de autoimagen, sentimentales, profesionales (financieras) y sociales
(contagio, modas). Al tiempo, existen motivaciones contrapuestas, provenientes
del medio familiar, de tabúes morales o religiosos, o simplemente, del que
dirán.
Si algo no admite la cirugía estética es la mediocridad. Lo más apasionante
de la Cirugía estética es la búsqueda de la perfección. Miguel Ángel decía que
las cosas pequeñas hacen la perfección, pero la perfección no es una cosa
pequeña.
Dos características definen a la cirugía estética: la importancia de los
mínimos detalles y la necesidad de cierto sentido estético. Dominada la técnica,
es este último quien diferencia a dos cirujanos, y además, el sentido estético
no se estudia.

Las operaciones más frecuentes en Cirugía Plástica son:
-
Lipoescultura: En nuestra web podrá saber en qué consiste y cómo se
realiza la lipoescultura. En qué se diferencia de la liposucción, qué
cuidados hay que tener...
-
Rinoplastia: Cómo se corrigen las diferentes alteraciones de la
nariz y cómo se realiza una Rinoplastia. La nariz ha de ser considerada
dentro del conjunto de la cara y del perfil facial.
-
Aumento de
pecho: conoce los diferentes tipos de prótesis, por dónde se
introducen, posibles formas de colocación, qué complicaciones pueden
ocurrir...
-
Párpados:
Explicamos las técnicas para la corrección de las bolsas y/o de las arrugas
y la flacidez de piel debido al exceso de piel de los párpados.
-
Estiramiento de cara y cuello: Estiramiento Facial, Ritidoplastia o
Lifting Son los diferentes nombres que recibe la intervención para el
tratamiento de los estigmas del tiempo en el rostro. Su significado explica
en qué consiste: estirar la piel, tratar las arrugas (Ritidos) y
elevar las estructuras que han caído (Lifting).
-
Aumento
de labios: Explicamos el equilibrio labial idóneo así como las
técnicas y los implantes que se utilizan en la queiloplastía o
cirugía estética del labio.
-
Orejas
separadas: La otoplastía es una cirugía rápida, segura e
ingeniosa. En la web te enseñamos a qué se deben y cómo se corrigen las
orejas separadas.
Podemos dividir los riesgos de la Cirugía Estética en dos tipos:
-
Riesgos para la salud
-
Riesgos Estéticos
Los riesgos para la salud incluyen tanto los derivados de la operación:
complicaciones
y secuelas
(alteraciones funcionales, neurológicas -sensitivas y motoras-, repercusiones
psicológicas y sociales), como los motivados por la anestesia.
Los riesgos estéticos se refieren especialmente a la calidad del
resultado y a
la insatisfacción que pueda causar un resultado deficiente.
Las causas las clasificamos en tres apartados, dependiendo de su origen:
-
Productos / Materiales empleados:
Fármacos, Sustancias e Implantes
-
Anestesista
Técnica : Formación - Experiencia (conocimientos)
-
Cirujano:
Técnica : Formación - Experiencia (conocimientos)
Capacidad de captación de las expectativas del paciente
Capacidad de comunicación.
Cuidados post-operatorios
-
Paciente:
Alergias
Enfermedades no manifiestas: Hipertensión arterial, Diabetes
Hábitos:
Tabaquismo,
alcoholismo
Tipo de Respuesta:
Inflamatoria, cicatricial, inmunológica, coagulación
Seguimiento de los cuidados post-operatorios
-
Métodos de prevención:
Elección del cirujano
Cirujanos reconocidos por la Sociedad Española de Cirugía Plástica (Secpre)
Evitar el Intrusismo
Sospechar de la publicidad
Elección del centro hospitalario
Comunicar los
resultados a las personas de su entorno.
El tabaco no sólo es malo para la salud sino que, además, es especialmente
peligroso cuando un paciente va a ser sometido a algunas intervenciones de
cirugía plástica: tanto de carácter estético: el estiramiento de la cara y
cuello (lifting)
y la cirugía del abdomen (abdominoplastia),
como reparadoras:
mastectomía subcutánea, reconstrucciones con técnicas microquirúrgicas, etc.
La razón es muy simple: el tabaco, mejor dicho, el humo del tabaco y en
concreto la nicotina altera, a través de la sangre, la circulación sanguínea de
todo el organismo y, de forma particular, en la piel: un sólo cigarrillo produce
90 minutos de espasmo vascular o contracción de los vasos por lo que disminuye
el riego sanguíneo en las zonas afectadas. También, como es lógico, perjudica el
fenómeno de la
cicatrización.
El tabaco actúa inhibiendo la producción de un vasodilatador orgánico, el
óxido nítrico y, por consiguiente, produciendo vasoconstricción tanto en los
grandes vasos como en la micro circulación. Para comprender mejor su efecto,
podemos decir que actúa de manera contraria a la famosa viagra.
Cabe destacar que otras muchas de las cirugías estéticas que realizamos no
son afectadas por éste hábito, siempre que se realicen bajo anestesia local, o
local con sedación. En los casos de
anestesia general
es necesario intubar al paciente y el tabaquismo dificulta el despertar por la
aparición de secreciones características de los fumadores.
En principio no exigimos dejar de fumar preventivamente en el
lifting
superior endoscópico, la
blefaroplastia
en jóvenes, la
rinoplastia convencional, la
cirugía de los
labios ni de las
orejas, la colocación de
prótesis malares
o de mentón, la
lipoescultura,
la mamoplastia de
aumento,
elevación, reducción
y ginecomastia.
De todas formas, es importante persuadir a aquellos pacientes que piensan
someterse a una de las intervenciones antes citadas, de las
complicaciones
que trae el hábito de fumar tabaco y que estas pueden ser reducidas al mínimo
con tan solo dejar de fumar quince días antes y quince días después.

La cirugía estética trata la causa de aquellos malestares que tienen su
origen en cualquier alteración o deformidad física, procurando la satisfacción y
el equilibrio del individuo con su propio cuerpo. La cirugía estética, incluso,
nos permite ser como queremos o, al menos, acercarnos a nuestro propio ideal.
Puesto que toda modificación corporal conlleva alteraciones en la propia
imagen, es cirugía del cuerpo que repercute en el alma, y de ahí su importancia.
Para entender mejor el mundo de la
Cirugía Estética
podemos diferenciar tres aspectos: El
rejuvenecimiento facial,
el modelado facial
y el modelado corporal.
Cirugía del rejuvenecimiento facial
La Cirugía Estética trata los rasgos faciales y corporales que delatan el
paso del tiempo y pueden ser causa de malestar e inseguridad. No nos
identificamos con la imagen que vemos de nosotros mismos, la rechazamos y nos
distanciamos de ella como falsa o errónea, lo cual puede traer consigo graves
problemas de inseguridad, dificultades en el trabajo y limitaciones emocionales
y sociales.
Modelar las facciones
La Cirugía Estética trata las alteraciones de las formas del rostro: Las
narices grandes o deformes, las
orejas prominentes
y otras deformidades faciales, son motivo de burla en niños y jóvenes, causando
en quienes las padecen alteraciones de la personalidad y dificultades para
relacionarse con los demás.
También trata las
alteraciones de origen nasal que dificultan la respiración e incapacitan
para los esfuerzos físicos: La desviación del tabique, la punta nasal caída,
etc.
Esculpir el cuerpo
La Cirugía Estética trata las deformidades corporales: Unos
senos grandes, un
vientre abultado y caído o alteraciones importantes de la distribución de la
grasa (lipodistrofia) provocan trastornos de la columna vertebral, eccemas,
dificultan la movilidad y motivan alteraciones de la imagen corporal (auto
imagen). Las pequeñas lipodistrofias que ocasionan alteraciones de la
alimentación y frecuentemente se relacionan, en pacientes muy delgadas, con la
anorexia. Los senos pequeños,
las
asimetrías
importantes y el
desarrollo de las mamas en varones provocan alteraciones de la imagen
corporal y falta de identificación sexual. Todas ellas conllevan inseguridad y
conductas de rechazo a situaciones que exigen mostrar el cuerpo. como la playa,
piscina...
Cada vez es mayor el número de pacientes masculinos que recurren a la cirugía
estética con el fin de mejorar su imagen. Cada vez son menos los prejuicios que
suponían lo masculino ajeno a las necesidades de cuidar el aspecto de su cuerpo.
El hombre actual se preocupa por su salud y por estar en forma. Incorpora el
deporte, el cuidado de la alimentación,
los cosméticos y la cirugía para encontrarse mejor, más sano y más joven.
La imagen es también fundamental en el entorno laboral y una de las causas
más importantes a la hora de motivar a los hombres a operarse: La
cirugía de la nariz,
de los
párpados,
el
estiramiento de
la cara y del cuello eran habitualmente algunas de las intervenciones más
demandadas.
Hoy día, las cirugías del modelado y rejuvenecimiento facial han dado paso a
las del contorno corporal, es decir, a las que tratan el aspecto del cuerpo. La
Lipoescultura, especialmente del abdomen (michelines y
barriga) y de la papada; la implantación de prótesis en los
pectorales,
glúteos o
gemelos y la
dermolipectomía
abdominal o
abdominoplastia son intervenciones frecuentes en hombres.
Tambíen es relativamente frecuente el tratamiento de la
ginecomastia, o
desarrollo anormal de la
glándula
mamaria en el hombre.

La
Cirugía Estética es uno de los muchos caminos hacia la
belleza,
una de las diferentes vías a través de la cual podemos mejorar nuestro aspecto y
nuestra calidad de vida. No obstante, podemos observar algo así como dos tipos
de cirugía estética que defino como Cirugía Estética Apolínea y Cirugía Estética Dionisíaca: Apolo es el Dios de la armonía mientras que
Dionisio, como Baco, el de la ebriedad.
El resultado de
Cirugía Estética Apolínea tiene por principal
característica el equilibrio y la elegancia, sin exageraciones ni estridencias,
su observación produce placer y lo consideramos bello. Contribuye a la salud.
Exige, de quien la practica, un gran sentido ético y estético y, lo que es más
importante, mucho sentido común.
Por el contrario, los resultados de
Cirugía Estética Dionisíaca, son
artificiales, tienden a la exageración y a la estridencia, nos produce sensación
de desagrado, sorpresa, escándalo, repulsión... y lo consideramos feo.
Sabemos, por oficio, que lo normal no llama la atención del observador, mientras
que lo anormal es un estímulo irresistible para que la vista se dirija hacia
ello.
Por otra parte, la cirugía estética, a nuestro entender, exige una
certidumbre razonable de un
resultado
satisfactorio y duradero, de la inocuidad de la operación y de la existencia
de
mínimos riesgos.
Para nosotros lo más importante es la seguridad, la satisfacción del paciente y
la naturalidad de los resultados, es decir, que no sea posible reconocer el paso
por el quirófano: una cirugía estética que se note operada está mal operada.
Respecto a la seguridad me gustaría apuntar dos cuestiones: En primer lugar,
la importancia de la elección de un verdadero especialista en Cirugía Plástica
(no existe la especialidad de cirujano estético), huyendo del intrusismo
profesional y de las campañas publicitarias. En segundo lugar, el riesgo que
entraña el
tabaco en
algunas de nuestras cirugías.
Si toda intervención quirúrgica entraña algún riesgo, en la Cirugía Estética
la incidencia de
complicaciones y de efectos secundarios debe ser mínima. En algunas
operaciones, como el
estiramiento
facial y cervical (lifting) - y esa fue nuestra Tesis doctoral en la
Universidad Complutense de Madrid - o en la
cirugía del
abdomen (abdominoplastia), es de suma importancia dejar de fumar por el
aumento del riesgo, en el post-operatorio, de tener problemas graves en la piel
o en la
cicatrización.
Finalmente, en el momento actual se hace fundamental un planteamiento
multidisciplinario del trabajo para la obtención de unos resultados más
completos: esteticista, cosmetóloga, fisioterapeuta, odontólogo, endocrinólogo,
dermatólogo, geriatra, cirujano plástico, etc, participan aportando sus
conocimientos respectivos para la mayor satisfacción y felicidad de quienes
acuden a nosotros en busca de ayuda.

Creo interesante explicar las diferencias existentes entre un buen resultado,
un resultado insatisfactorio, el mal resultado, las complicaciones y las
secuelas.
Un buen resultado
El buen resultado llena de satisfacción tanto al
paciente como al
cirujano. No importa
que pueda ser necesario más tarde realizar algún pequeño retoque para mejorar
una cicatriz, o algún otro detalle menor, lo fundamental, es que los dos son
felices. No cabe duda de que los resultados dependerán, en gran medida, de las
condiciones iniciales existentes, es decir, no se puede esperar lo mismo de un
estiramiento
facial en un
hombre
de 40 años que en uno de 70, ni en la
abdominoplastia
de una mujer obesa o de una delgada. Cuando se han establecido claramente las
perspectivas de la operacion, tanto unos como otros quedarán satisfechos.
Por otra parte, cabe diferenciar una cirugía seriada o previamente
planificada en varios tiempos quirúrgicos, (primero realizar un
lifting de la
parte superior de la cara y posteriormente, de la parte inferior) de lo que es
un retoque. Por ejemplo, en la
rinoplastia no es
infrecuente la necesidad de retocar la cirugía inicial. Las causas son múltiples
e incluyen, las peculiaridades de la
cicatrización, las
limitaciones de los propios tejidos del paciente, la falta de entendimiento
entre lo que, el o la paciente desea, y lo que el cirujano propone, y como no,
depende de la pericia del propio cirujano.
Un resultado insatisfactorio
Como resultado insatisfactorio podemos considerar aquel que, si bien,
técnicamente es correcto, no ha conseguido ofrecer lo esperado. Normalmente se
debe a una deficiente comunicación entre el paciente y el cirujano, a que los
criterios estéticos de ambos no coinciden, o bien, a que el paciente no reunía
las condiciones psíquicas o emocionales adecuadas para la cirugía.
Ejemplo de ello es una nariz perfecta pero muy pequeña en una cara grande,
una nariz femenina en un hombre... Como ejemplo típico del caso que no debe ser
intervenido, es el de aquellos pacientes que no se operan para mejorar un
aspecto determinado de su físico, sino, para conseguir con ello mejorar una
relacción afectiva deteriorada. Como es lógico, la cirugía nunca podrá
solucionar sus problemas, y el resultado será insatisfactorio.
Un mal resultado
Un mal resultado es aquel que presenta evidentes defectos, fruto de
deficiencias conceptuales o técnicas. Lo primero, y quizá lo más difícil, como
en todo acto médico, es el diagnóstico: es fundamental un análisis acertado del
problema para poder corregirlo. Una vez decidido cómo se va a proceder, es
necesario que la realización sea llevada a cabo de forma adecuada.
Es propio de los senos operados por quien no está debidamente capacitado, que
en las
reducciones
queden
grandes
asimetrías, o que las
areolas
estén mal colocadas, o en general formas y volúmenes antiestéticos... En la
cirugía de
abdomen, que el ombligo quede fuera de su posición, o que sobren masas de
tejido en los laterales de la cicatriz... Es también un mal resultado, la
liposucción
exagerada de una parte o la deficiente en otra, las irregularidades... La
corrección suele exigir una nueva intervención.

Son complicaciones de una cirugía, la aparición de un hematoma, la infección,
la apertura de una cicatriz por reacción alérgica al hilo de sutura, la
formación de una
cicatriz queloide, la necrosis de un área de piel, etc.
En realidad, las complicaciones son raras y sólo se dan en casos en los que
coinciden una serie de factores. Aunque son imprevisibles, el porcentaje es muy
bajo debido a los márgenes de seguridad en los que la
cirugía estética se
mueve. No es comparable con la frecuencia con la que pueden aparecer en la
cirugía de carácter
reparador, en los que existen problemas de base que dificultan los
procedimientos. Una piel cicatricial por quemadura, tejidos traumatizados,...
Así, no es lo mismo colocar una
prótesis en una
paciente que se somete a una
mastectomia,
es decir, a la que se le retira el tejido glandular de la mama, que en aquella
que se somete a la intervención con la sana voluntad de aumentar el volumen de
sus pechos.
La mayoría de las veces, las complicaciones pueden ser resueltas sin mayores
problemas, quedando como recuerdo las molestias que suponen o, a veces, algunos
defectos, a los que denominamos
secuelas.
Consideramos secuelas a los problemas que resultan de la cirugía y que
permanecen después de esta. Una secuela en la
cirugía de los
párpados ocurre cuando se ha retirado exceso de piel, lo que provoca que el
ojo no cierre de forma adecuada. En la
cirugía del abdomen,
cuando se ha producido una necrosis del
colgajo, y queda
una
cicatriz ancha
y fea.
Así, tenemos que, la
liposucción y
lipoescultura siendo una técnica aparentemente sencilla, ha dejado numerosas
secuelas que consisten principalmente en depresiones u hoyos en la superficie de
la piel, en desniveles o deformaciones como ondas o, incluso, en retracciones
antiestéticas de la piel. Normalmente obedece a una deficiencia técnica. Sin
embargo, la
liposucción exige un conocimento profundo de los tejidos que envuelven a
todo el cuerpo, conocimiento que, en condiciones normales sólo alcanzan los
cirujanos plásticos. Actualmente los problemas más graves, aunque de solución
compleja, pueden ser corregidos mediante la
lipoescultura
superficial y las inyecciones de grasa.
La cirugía estética es la cirugía de la perfección, a la que
aspiramos, pero que nunca alcanzaremos.
Aún en el fracaso, la gran mayoría de los desperfectos pueden
ser corregidos posteriormente. La cirugía estética, si bien se
caracteriza por la seguridad de sus técnicas no deja, como
cualquier otra actividad quirúrgica, de tener resultados menos
favorables e, incluso,
complicaciones.
Con respecto a las complicaciones, se dice entre los
cirujanos que sólo quien no opera no las tiene. Aún en las
manos más expertas existe un índice, que, aunque mínimo, ha de
tenerse en cuenta.
Cuando un paciente se acerca a nosotros para consultar sobre
un problema de características estéticas, a la hora de hablar
sobre la cirugía es imprescindible aclarar estos aspectos, asi
como informar de la posibilidad de realizar ciertos retoques, un
tiempo después de la cirugía, para perfeccionar algún detalle
mejorable.
Lo más importante es que exista un nivel de comunicación y
confianza que ofrezca al paciente la seguridad necesaria para
que, en el caso de que apareciese algún problema, éste haya sido
previsto y puedan ser ofrecidas soluciones plausibles para que
el paciente nunca se sienta, ni defraudado, ni abandonado. La
pérdida de confianza por parte del paciente hace que este
recurra a otro cirujano o, incluso, que rechace la posibilidad
de corregirlo.
En principio, siempre el mismo cirujano que realizó la
primera intervención pues él, mejor que nadie, sabe lo que hizo
y también debe saber cómo corregir los posibles problemas. Es
frecuente, lamentablemente, que la cirugía estética sea
realizada de manera aventurera por cirujanos o simplemente
médicos que no tienen ni preparación ni conocimientos
suficientes como para afrontar, no sólo la realización de una
técnica
quirúrgica, sino, lo que es más peligroso, resolver las
posibles complicaciones. A este fenómeno que acusamos se le
denomina intrusismo, y es, sin duda uno de los mayores
problemas de la especialidad. En este caso es mejor que el
paciente que ha sufrido las consecuencias de semejante
atrevimiento no se ponga de nuevo en las manos del intruso
profesional y busque un cirujano plástico que le ofrezca
seguridad. Incluso, hasta los propios cirujanos plásticos pueden
tener sus limitaciones con determinadas cirugías, y, sabiéndolo,
enviarán al paciente a ser intervenido por otro especialista de
su confianza.
Cuando un cirujano plástico enfrenta un problema causado por
otro cirujano, siempre aclarará de manera exhaustiva las
limitaciones que conlleva la situación actual y lo que se puede
esperar de la o las siguientes intervenciones.
