Iglesia y homofobia, texto de Francisco Calderón Córdova / enero de 2010

 

Aprobación de matrimonios del mismo sexo y debate sobre el derecho a la adopción ...

El 21 de diciembre de 2009, el congreso local de la Ciudad de México -la Asamblea Legislativa del Distrito Federal- aprobó por mayoría de sus integrantes reformas al Código Civil, que permiten que dos personas, independientemente de su sexo, establezcan una unión matrimonial. Para no meternos en explicaciones o hasta en preciosismos jurídicos para explicar lo que esto significa en cuanto al avance de los derechos civiles en el país, bástenos entender que antes de la reforma la ley decía que este contrato civil era posible sólo entre "un hombre y una mujer"; y que ahora, gracias a la modificación de su letra, puede concretarse "entre dos personas". Así de simple, en estos tiempos en que las relaciones de pareja y familiares funcionan y se dan en los hechos de formas tan diversas, se hace necesario e impostergable modificar el marco jurídico que las regula y que protege el ejercicio de los derechos de todas las personas y que -además- debe imprimir equidad y justeza al conjunto de las relaciones sociales.

Todo lo demás es pura saliva (mucha de ésta conteniendo grandes cantidades de veneno, disfrazado de moral y en realidad una potente promotora de la discriminación).

La discusión sobre la posible inconstitucionalidad de la reforma en la Ciudad de México o la vinculación del tema con la adopción, más allá del debate jurídico, sólo aporta a la polarización social y a la restricción tácita y activa de derechos civiles para millones de ciudadanos (al menos, en los términos en los que se está dando). Por lo que podemos entender quienes decimos conocer el tema, los argumentos jurídicos que demuestran que la reforma al Código Civil del Distrito Federal no contraviene a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y que, por el contrario, amplía los derechos de la población, son mucho más robustos y coherentes que los que sostiene la derecha conservadora, hoy apoyada por su presidente, Felipe Calderón Hinojosa, "discretamente" y a través de su Procuraduría General de la República...., o -como bien lo apunta Miguel Ángel Granados Chapa (Reforma, 31 de enero de 2010)- de su Procurador General de la República, Arturo Chávez Chávez, el mismísimo ex-procurador de Chihuahua que dejó impune y no tuvo el menor interés en resolver los incontables feminicidios en Ciudad Juárez.

Con esa indiscutible vocación evangelizadora que les caracteriza, los legisladores y servidores públicos del Partido Acción Nacional (PAN) hoy emulan a los jerarcas de la iglesia católica y vierten en la discusión de los derechos civiles discursos universalistas y moralistas de carácter descaradamente religioso. Con eso de que "¡México, siempre fiel!"....

   

El derechista PAN y los miembros de su clase gobernante (los diputados de la ALDF encabezados por Mariana Gómez) han sido, sin lugar a dudas, protagónicos en la confrontación mediática en contra de los promotores de la reforma legal (los diputados locales del Partido de la Revolución Democrática, PRD, y, con menor vistosidad, el Gobierno del Distrito Federal). Pero quienes han ocupado definitivamente el liderazgo de notas publicadas y de declaraciones ante los medios de comunicación para buscar revertir la posibilidad de que haya matrimonios civiles entre personas del mismo sexo, han sido los miembros del clero católico mexicano y los de otras iglesias asociadas y grupos que le reverencian. Su llamado al odio es vergonzoso y profundamente opuesto a la careta hipócrita de benevolencia y piedad que ostentan.

Peor aún, el haber puesto a discusión la posibilidad de incorporar en la ley una restricción jurídica para que las parejas del mismo sexo no pudieran adoptar hijos, primero, y después haberla retirado (por su evidente ilegalidad), dio a la curia y a los sectores conservadores de la ciudad -y del país entero- la oportunidad perfecta para verter más mentiras, odio y veneno en su tramposo discurso, disfrazado de santidad y protección a la familia.

De cualquier modo, hoy en México cualquier persona puede adoptar hijos, sin que para ello sea determinante su género, estado civil o preferencia sexual.

Justamente en diciembre de 2009 -durante el mes en que la tradición cristiana habla de paz, entendimiento y concordia entre los hombres de buena voluntad-, la curia de la iglesia católica (en voz de su cardenal Norberto Rivera) inició la campaña de condenación más virulenta, radical y discriminatoria de la que tengamos registro no sólo en contra del colectivo gay mexicano, sino en toda la historia moderna del Estado laico en este país. ¿Dónde están todos esos hombres y mujeres de tradición juarista que defendían al Estado laico en nuestro país?, ¿qué fue del liberalismo social mexicano?...

Con la misma violencia y con ese odio incontenible con el que los jerarcas católicos arengan y empujan a indígenas a que lastimen, destierren de sus pueblos y asesinen a los miembros de otras iglesias (evangélica, adventista y otras) en poblaciones de Chiapas y Oaxaca, hoy la alta jerarquía clerical de México se ha lanzado en contra de las personas homosexuales de la capital y de todo el país. Sus discursos y condenas han rayado en el fascismo puro o -como el caso de Antonio Chedraui- en un muy penoso despliegue de ignorancia respecto de la diversidad en la naturaleza y de la vida misma.

Resulta que este casi octogenario líder de la iglesia ortodoxa mexicana, durante su pomposa fiesta de cumpleaños (a la que asistieron más de 1,200 miembros de la clase gobernante y del gabinete presidencial) pronunció, furioso el hombre, un discurso profundamente intolerante y de corte despiadadamente fascista. Entre otros adjetivos emitidos con rabia evidente e impropios para quien se dice amante de la paz, de la concordia y de la hermandad entre los hombres, Chedraui aseguró ante sus invitados -con un lamentable manejo del idioma español- que los homosexuales son seres antinaturales, pues "ni siquiera los animales hacen lo que ellos" (es decir, libremente tener sexo entre individuos del mismo género). Juró hacerlo él y convocó a todos a luchar por la moralidad. Así nada más.

 

 

 

Yo invitaría a este respetable anciano a que investigue y conozca sobre las muy comunes prácticas homosexuales entre individuos de distintas especies animales (antes ignoradas u omitidas por biólogos y científicos "pudorosos" que, para no meterse en problemas, preferían no decirlo), y a que recapacite en que, efectivamente, lo que los animales no hacen normalmente es agredir o violar sexualmente a sus pequeñas crías -conducta que sí es preocupantemente frecuente y encubierta entre los miembros de la curia de las congregaciones religiosas, especialmente la católica.

En el mismo sentido se ha pronunciado -pero muy a su etílico estilo- el obispo del populoso Ecatepec, Onésimo Cepeda. El muy visible amigo de famosos criminales, poderosos y políticos, ha tachado a la reforma legal como una estupidez y un atentado en contra la familia.

 

 

 

Ese batir de los tambores convocando al odio y a la guerra supuestamente en favor de la moralidad, no es más que una invitación del señor Chedraui y sus compañeros a ejercer la homofobia sin miramientos ni justeza. Esos clérigos están justificando y llamando al crimen de odio, ante la indiferencia y suave complacencia de las autoridades civiles calderonistas. Como ha sucedido a lo largo de la historia de la humanidad, será en el nombre de Dios con lo que se justificarán los peores y más irracionales crímenes que acudirán al llamado de la iglesia católica y de sus filiales en México. ¡Bien señor Chedraui!, ¡es usted fiel a la centenaria tradición genocida de su sacrosanta institución! 

 

Felipe Calderón, Margarita Zavala, Norberto Rivera y Antonio Chedraoui (febrero de 2010)

 

El factor Nicolás ... o cuando el cardenal Norberto Rivera equiparó homosexualidad con pederastia ...

Si usted que me lee consulta el compendio de noticias del año 2006 en la hemeroteca digital de Gay México o en los registros de diferentes periódicos y medios de comunicación electrónicos, se percatará de que por aquellos días salía a la luz pública el caso de un cura que violó a cientos de niños en la ciudad de Tehuacan y en la Sierra Negra de Puebla, así como en la ciudad de Los Ángeles, en los EEUU: el padre Nicolás Aguilar.

La gran cercanía de Aguilar con el hoy arzobispo primado de la Ciudad de México, Norberto Rivera Carrera, involucró irremediablemente en el escándalo al segundo, evidenciando las complicidades, la corrupción y la putrefacción al interior de la principal y más poderosa iglesia del país. La periodista, investigadora y escritora Sanjuana Martínez ha documentado amplia y verazmente las redes de pederastia en las que, a todas luces, Rivera Carrera está involucrado. En su firme propósito de encubrir, proteger y justificar a su camarada pederasta (entonces descubierto por varias de sus víctimas y exhibido en la prensa nacional), Norberto Rivera se empeñó en hacer ver al sacerdote como una persona "enferma" por la que no sólo sus víctimas, sino toda la comunidad, debían tener compasión y darle el perdón (esta misma reacción de encubrimiento y justificación de la pederastia por parte de la jerarquía católica en México, es palpable también en su casa matriz de Roma. Hace algunos meses, agobiados por la creciente cantidad de denuncias de abusos sexuales de sacerdotes en contra de niños en todo el mundo, el Vaticano acuñó un nuevo término para referirse con palabras distintas, más suaves que los términos jurídicos, al delito de pederastia realizado tan comúnmente por sus ministros: la efebofilia. Un término muy lite para referirse a actos verdaderamente monstruosos como lo son el acoso y la violación sexual en contra de niños por parte de sacerdotes o de cualquier persona adulta.)

En repetidas ocasiones, pero especialmente en una carta enviada por Norberto Rivera -el 12 de junio de 2007-  al cardenal de la ciudad de Los Ángeles, Roger Mahony, el arzobispo mexicano buscó atenuar el hecho de que su protegido hubiera violado a decenas de niños en Puebla y en aquella ciudad estadounidense. Para escamotear el hecho de que tenía conocimiento de que Nicolás era un pederasta reincidente, un criminal en toda la extensión del caso, el cardenal mexicano se refirió a la conducta del cura como un problema de tendencia a la "homosexualidad". O sea: Nicolás no es pederasta, es un enfermo, un homosexual. ¡Mire usted!

Está documentado que Norberto Rivera dijo a muchos de los niños victimados por el padre Nicolás Aguilar que "pronto olvidarían" lo que el sujeto les hizo y les pidió perdonarlo. Como si una violación sexual durante la infancia fuera algo fácil de olvidar y de superar.  Evadir la justicia civil no ha representado, hasta la fecha, ningún problema para el cardenal católico, ni en México ni en los EEUU; la iglesia católica (no sólo de México sino de todo el mundo) ha tenido los suficientes recursos económicos como para acallar y evitar el castigo que merecen sujetos como Nicolás Aguilar (o Marcial Maciel y otros tantos). 

En repetidas ocasiones, frente a la prensa y sabrá cuántas más desde su púlpito de cara a los feligreses en la catedral metropolitana, Rivera Carrera se referiría a Nicolás Aguilar, su protegido, como una persona enferma y con tendencias homosexuales. Aseveraciones como las postuladas por Norberto Rivera, aunadas a los incontables escándalos de pederastia en la iglesia católica de todo el mundo, han ido moldeando la percepción pública de que todos los homosexuales son pedófilos y que muchos de estos sujetos (no especialmente en la iglesia) practican la pederastia. Así lo demuestra contundentemente la encuesta realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica y por el mismo PAN del DF en enero de 2010.

   

Olvidan nuestros amigos de las vaporosas sotanas y de los vistosos tocados que, el sitio donde suceden prácticamente el total de violaciones sexuales en contra niños y niñas inocentes, es al interior de la sacrosanta familia católica y donde los victimarios son individuos que, en su abrumadora mayoría, se definen como heterosexuales.

En el mes de enero de 2010- y ante su evidente falta de razón jurídica para oponerse a los matrimonios "gay" y al derecho a adoptar hijos-, la Arquidiócesis de México quiso justificar su falta de respeto al Estado laico y continuar con su furiosa oposición a la reforma del Código Civil del Distrito Federal aprobada por la Asamblea Legislativa, argumentando que "... entre las verdaderas razones de la Iglesia católica para oponerse a que personas del mismo sexo adopten niños, está la autoridad moral que le confiere la vergonzosa y dolorosa experiencia que ha tenido por casos de pederastia de algunos sacerdotes, y la grave posibilidad de que una pareja de homosexuales desee adoptar menores con el perverso propósito de usarlos para pornografía infantil, abuso sexual, prostitución, etcétera" (Desde la Fe, órgano de difusión de la Arquidiócesis de México).

La confrontación entre el arzobispo Norberto Rivera y el PRD, escaló al punto de que la iglesia católica declaró que los postulados de su credo y de su religión están por encima de las leyes civiles de la nación, desnudando así el histórico conflicto entre la iglesia y el Estado laico y liberal mexicano, exhibiendo a las fuerzas conservadoras y reaccionarias a las que Rivera Carrera representa.

La impertinencia del cardenal Rivera y de su vocero -Hugo Valdemar- al desconocer la sujeción de la curia a las leyes civiles mexicanas evidenció también al gobierno del panista Felipe Calderón, que guardó un elocuente silencio y que sólo pronunció algunas inocuas y despreocupadas palabras en voz de Fernando Gómez Mont, titular de Gobernación. El servidor público apeló a la "libertad de expresión" de los ministros de culto, ignorando tajantemente otras garantías constitucionales que prohíben a la curia meterse en política o hacer llamados para orientar desde el púlpito el voto electoral.

   

Lo positivo de todo este debate mediático sobre las uniones civiles homosexuales y el derecho a la adopción de hijos en el Distrito Federal, es que una vez más se están ventilando las podredumbres que cobija, encubre y calla la iglesia católica de nuestro país. También, estamos viendo de qué lado masca la iguana calderonista y el PAN, quienes acotan hoy la democracia y los derechos civiles al gozo exclusivo de sus grupos e iglesias (como lo ha manifestado espléndidamente la conducta de Mariana Gómez, hasta hace unos días dirigente del PAN en el DF).

Lo negativo del caso es la consecuente exacerbación que el debate está produciendo de las posiciones radicales, donde para muchos el hecho de manifestar públicamente sentimientos homofóbicos (como lo hizo el conductor de Televisa, Esteban Arce), discriminar abiertamente o incluso ejecutar crímenes de odio, se entiende y asume como una legítima defensa de lo que es normal, natural y verdadero (como lo explicaba orgullosamente frente al ministerio público y a los medios de comunicación -en el año 2006- Raúl Marroquín Reyes, alias "el sádico" o el "matagays"). Si Dios no quiere a los homosexuales, ergo matarlos es un acto de profunda santidad.

En los días por venir, y ya con la demanda promovida por Calderón y Chávez Chávez ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, veremos si los mexicanos tenemos la capacidad de encabezar un movimiento de avanzada en América Latina y el mundo en materia de la defensa de los derechos civiles y humanos, o si haremos gala de la ignorancia, la mojigatería y la hipocresía que caracteriza a aquellos pueblos donde las jerarquías clericales co-gobiernan, oprimen y condenan civilmente a los infieles y laicos.

Celebro que los legisladores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Distrito Federal, hayan decidido dejar solo al PAN en su aventura de presentar ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación un recurso de inconstitucionalidad en contra de las reformas al Código Civil capitalino; sobre todo, porque el PRI -a pesar de tener en su presidencia nacional a una mujer de excepcional inteligencia y que, por lo que se asegura insistentemente desde hace muchos años en los círculos gay, simpatiza especialmente con las lesbianas- sí ha acompañado recientemente al PAN en 18 estados de la república en la aprobación de leyes antiaborto, despojando a muchas mujeres de su derecho humano a decidir sobre su propio cuerpo.

La negativa del PRI a tratar de tirar las reformas que permiten los matrimonios entre personas del mismo sexo y la adopción (quizás por un verdadero conocimiento del sistema constitucional mexicano que ellos construyeron), ha desnudado y exhibido las convicciones más anacrónicas del titular del ejecutivo federal y demuestra su desenfado para utilizar a los órganos del Estado en favor de causas tan retrógradas y radicales como lo es suprimir derechos ciudadanos. Hasta aquí va -al día de hoy- un capítulo de la historia de la lucha por los derechos civiles y de los homosexuales en el país. 

 

 

 

Los corderos de Dios en contra del Estado laico ...

Los grupos de la derecha conservadora -incluido el gobierno calderonista- y de la iglesia católica no cesarán en sus esfuerzos ni escatimarán en recursos económicos (que tienen y muchos) para condenar y sumir a los homosexuales del país en ese oscurantismo que añoran los miembros del clero y, desde luego, los grupos más conservadores y radicales que hoy dirigen al PAN. Si el Estado laico es un obstáculo, tienen con qué echarlo abajo.

Ni modo: sus miles de fieles y sus muchos correligionarios que son homosexuales, no tendrán más que tomar de dos sopas: optar por el celibato total y renunciar a la actividad sexual (como lo recomienda Joseph Ratzinger), y/o buscar la "curación" de su homosexualidad bajo la guía de su doctrina (sometiéndose a ridículos métodos "curativos" como el famosísimo curso "Courage" para dejar de ser homosexual)....., o simplemente seguir como hasta ahora, viviendo su vida homosexual clandestinamente, contratando sexoservidores o acudiendo secretamente a saunas y baños públicos.

Pero lo que es peor, es que se comenzará a desdibujar la frontera entre un Estado laico y el fundamentalismo religioso, y en una oscura complicidad ya experimentada por muchas sociedades humanas a lo largo de la historia, se pretenderá regir la conducta del individuo social bajo los cánones de corte teológico y clerical. Las lesbianas tendrán que salir a la calle cubiertas con un velo y los hombres homosexuales del brazo de su resignada y anorgásmica e infeliz mujercita. Mientras tanto, en los oscuros rincones de los seminarios y conventos, los intachables sacerdotes darán manga ancha a su insano apetito de efebos y de caricias furtivas. Hacia allá quieren dirigirnos estos amantes del travestismo.

 

 

En España, los ataques del conservadurismo católico hacen sonar permanentemente las campañas de la contrarreforma en materia de las uniones civiles homosexuales y amenaza constantemente a las conquistas alcanzadas por los españoles en materia de derechos civiles y humanos; la posibilidad de concretar verdaderas regresiones jurídicas de carácter profundamente antidemocrático es latente. Por su parte, en California, en los EEUU, cuna del Gay Liberation en el continente americano, los matrimonios gays han sido suprimidos por republicanos y demócratas conservadores de ese estado después de un corto período de vigencia. Ahora, en la República de Chile, con el reciente triunfo político de la derecha pinochetista, hay un profundo temor de comenzar a ver retrocesos en éste y otros derechos civiles conquistados después de la dictadura militar (espero que no sea así). En cambio, en los países nórdicos europeos, éste es un tema que no se discute, que fluye con normalidad y que incluso -como el caso de Islandia con su primer ministro lesbiana, Johanna Sigurdardottir- en nada afecta a gobernados y gobernantes. 

La casa matriz de esta enorme empresa llamada iglesia católica, ha sido contundente y ha expresado su posición frente a la homosexualidad y -así lo afirman- nunca dará marcha atrás. Ya lo dijo, en diciembre de 2009, el ex-ministro vaticano de salud y médico personal de Juan Pablo II, el cardenal mexicano radicado en el Vaticano, Javier Lozano: la iglesia católica ha decretado ya que las mismísimas puertas del cielo están cerradas para los transexuales y gays.  No way up, Babies !!!!...., el cadenero del antro "El Cielo" es incorruptible y los gays no pasarán. Eso seguramente ha dado mucha alegría y tranquilidad a millones de católicos educados para la homofobia, la intolerancia y -sobre todo- la hipocresía.

 

Foto: Paco Calderón, 2010. 

 

 

 

Un reto formidable para los defensores de los derechos humanos y para el colectivo gay del país ...

En México, la iglesia católica y las demás congregaciones que le secundan, tiene importantes e incontables alianzas con muchos de los más poderosos grupos económicos del país y, desde la llegada del ala radical del PAN a la Presidencia de la República, tiene activos operadores entre las altas esferas del Estado mexicano (nada menos que un tal Felipe y su esposa Margarita, o un señor Lujambio y su séquito de colaboradores en la Secretaría de Educación Pública, entre otros). La guerra de las iglesia en contra de los sectores progresistas (muchos de ellos asentados en la capital del país y también otros identificados con el izquierdista PRD del Distrito Federal) se visualiza prolongada y difícil, persistente y sobre todo con recursos económicos aún inimaginables. Sembrar la homofobia entre la población será, como lo ha sido históricamente junto con la condena y la discriminación teológica, una tarea irrenunciable y cotidiana de la iglesia católica en nuestro país (a pesar de sus vacíos y reiterativos discursos, pretendidamente conciliadores y misericordiosos). 

Pero no sólo es un reto formidable para quienes luchan por conquistar, ampliar y consolidar el ejercicio de los derechos ciudadanos en democracia; sobre todo, lo es para el colectivo gay de este país que permanece dividido, sin liderazgos robustos y que mucho menos cuenta con una agenda unificadora de la acción organizada en favor de los derechos civiles y sexuales.

Resultará muy interesante ver si durante la marcha del orgullo gay de este año en la Ciudad de México, la autonombrada "comunidad LGBTT" da más vistosidad al disfraz multicolor, al maquillaje y al carnaval "antrero", o si prefiere elevar (como sucedió en sus inicios, allá en el año 1978) el reclamo unido de grupos civiles por tener en los hechos una democracia sin cortapisas, sin discriminación ni homofobia.

Como lo he anotado ya, en los momentos en que concluyo estas notas el gobierno calderonista -a través de su Procuraduría General de la República (más bien, de su procurador)- ha interpuesto un recurso ante el poder judicial de la nación por la probable inconstitucionalidad de la reforma al Código Civil del Distrito Federal que permiten las "uniones gay" y su derecho a adoptar hijos. El presidente de la república, Felipe Calderón, y con él, la clase gobernante representada por el PAN, han fijado una posición firme y preocupantemente robusta y utilizan ya en su favor a los órganos del Estado.

Las autoridades -la PGR- apelan a la defensa de la familia y, especialmente, a la protección de los niños. Yo me pregunto, si tanto defienden a los niños del país, ¿por qué a la fecha no han caído los responsables del asesinato de más de 40 niños en una guardería de Hermosillo, en Sonora, donde incluso alguno de los dueños es familiar de Margarita Zavala de Calderón?..., ¿con qué cara el procurador Chávez Chávez se atreve a hablar de que protege a los niños atacando a las parejas del mismo sexo, cuando el gobierno al que representa no fue capaz de brindar seguridad a 49 niños que -lamentablemente- murieron calcinados en Hermosillo, víctimas de la corrupción y la impunidad?

Ojala -ese es mi deseo- las organizaciones defensoras de los derechos ciudadanos puedan asumir una postura equiparable y, sobre todo, demostrarnos que las instituciones de este país tienen esperanza y todavía no se "van al diablo".

 

 

 

Recomendamos:

 Manto púrpura. Pederastia clerical en tiempos del cardenal Norberto Rivera Carrera: Sanjuana Martínez; (Editorial Grijalbo Mondadori, 2006)

* Prueba de fe, la red de cardenales y obispos en la pederastia clerical; Sanjuana Martínez (Planeta, 2007)

* Profetas de lo Antinatural: http://www.gaymexico.com.mx/editoriales/antinatural.html

* Crónicas de la homofobia: http://www.gaymexico.com.mx/editoriales/homofobia.html

* Encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica sobre matrimonios del mismo sexo y adopción en el DF (2010).

 

Texto: Paco Calderón para GAY MÉXICO©, Enero de 2010.