Si
tú tienes una vida sexual activa y la ejerces no sólo con una, sino
con diversas parejas ocasionales, te recomendamos el adecuado e
insoslayable uso del condón, así como mantener siempre un adecuado
aseo personal. Hoy por hoy, estos son métodos muy efectivos para
evitar el contagio de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).
Pero
también es muy probable que, en alguna ocasión, algún compañero
sexual te haya pasado a esos molestos piojos que se apoderan de tu
vello púbico, multiplicándose frenéticamente y causándote una
comezón tan molesta como dolorosa. Desafortunadamente, esta
infección adquirida sexualmente no es posible evitarla utilizando el
condón.
Se conoce
como ladillas a la infestación del vello púbico, ya sea por el
parasito o por sus huevos. Se considera una enfermedad de
transmisión sexual (ETS), denominada pediculosis púbica.
Las ladillas son el nombre popular del
piojo del pubis (Pthirus pubis), un insecto parasitario que
se encuentra en el área genital de los humanos y que se alimenta (al
menos dos veces al día) con
la sangre del que le hospeda.
Esta infestación parasitaria es muy común
en todo el mundo. Su transmisión es por el contacto entre el
vello de dos personas, por mantener actividad sexual con personas
infectadas o bien al compartir la misma ropa. Además del vello
público, las ladillas también pueden instalarse en cejas, pestañas,
axilas y ano, desde luego, dependiendo de qué tan velludo sea la
persona.
¿Cuáles
son los síntomas?
La
infestación por ladillas produce comezón (prurito) intensa en la
zona pública, pero no hay lesiones cutáneas de consideración
causadas directamente por este diminuto bicho. Si las heridas o
laceraciones en la piel están presentes, es debido al rascado fuerte
o por una infección agregada. Hay ocasiones -y sobre todo entre los
jóvenes- que las ladillas se pueden encontrar en las cejas,
provocando una blefaritis (inflamación del párpado).
Las
ladillas y sus huevos se pueden observar a simple vista en el vello
o, en ocasiones, es necesario usar una lupa de aumento para
reconocerlos. Generalmente, la transmisión de los huevos (o
liendres) de las ladillas se da de manera muy fácil ya que éstos
están contenidos en una sustancia líquida que los transporta
eficientemente a otros vellos, endureciendo posteriormente para
proteger la gestación y eclosión del nuevo individuo (o la ladilla).
Es en aproximadamente una semana después de su transmisión cuando
estos horrendos bichos comienzan a salir de sus capullos -adheridos
al vello púbico- y se clavan, como lo hacen las garrapatas, sobre la
piel para alimentarse de tu sangre y, desde luego, continuar
reproduciéndose velozmente.
Cuando
una persona tiene por primera vez en su vida ladillas, difícilmente
entenderá la razón por la cual experimenta esta fuerte comezón en la
zona púbica y genital, y constantemente se rascará para sentir un
alivio temporal a la molestia. Ello, puede causar lesiones en el
área infectada y tener como consecuencia una dermatitis u otra
infección cutánea de consideración.

Por ello,
es recomendable evitar rascarse (lo que se antoja hasta masoquista),
explorar cuidadosamente el área púbica removiendo con los dedos el
vello para tratar de ver si en la piel está adherido uno o varios de
estos bichos. Dada su transparencia y coloración semejante a la de
la piel, no resulta sencillo en un primer momento detectar a las
ladillas, sino hasta que sus tripas están llenas con tu sangre y
adquieren una tonalidad oscura. Retirarlas con una pinza puede ser
muy efectivo, aunque ciertamente desagradable cuando vez al insecto
mover sus patas buscando el calor de la piel.
¿Qué
hacer cuando ya tengo ladillas?
Primero
que nada, no te preocupes. Hasta donde se sabe, las ladillas no
pueden causarte consecuencias mayores ni son vectores de transmisión
de otras ETS, como el VIH/Sida, la sífilis u otras.
El
tratamiento para deshacerte definitivamente de las ladillas es a
base de soluciones y champú de Lindano,
Fenotrina
o de Hexacloro Benceno. En México, existe una marca disponible en
las tiendas de autoservicio o en las farmacias -Herklin-, que viene
en dos presentaciones: el champú, que requiere de un uso de hasta
una semana; y la loción, que sólo es necesario aplicar en dos
ocasiones consecutivas. Antes de aplicarle, se debe enjabonar la
zona sin agua durante 5 minutos frotando bien. Luego se debe peinar
con un peine de púa estrecha para intentar eliminar los huevos.
Se
recomienda aplicar vinagre en la zona después de la aplicación del
champú, ya que con este procedimiento es más fácil que caigan los
huevos del parasito que se encuentran adheridos al pelo. En
ocasiones una sola aplicación es suficiente, si no fuera así debe de
realizar este proceso todos los días de una semana. Aunado al lavado
del pelo con lindano o benceno, es necesario lavar la ropa con agua
muy caliente o en su defecto desinfectarla (meterla en bolsas de
plástico con el insecticida por unas horas). Y, desde luego, es muy
recomendable realizar una higiene intensa y exhaustiva después de
las relaciones sexuales.
Eventualmente, el uso de estos medicamentos podría provocar prurito,
enrojecimiento o edema en la zona de aplicación, manifestaciones
irritativas leves y transitorias. En pacientes alérgicos al polen se
ha observado asma al utilizar este tipo de productos. Si padeces
asma, no es recomendable que utilices estos productos (especialmente
con Fenotrina), y será mejor que consultes a un médico para que te
prescriba el medicamento adecuado.
Aunque
este feo parásito vive poco tiempo separado del cuerpo, es
recomendable lavar -además de la ropa- las sábanas, cobertores y
toallas que hayas utilizado.
La reinfestación puede
suscitarse, ya que una vez que las ladillas han sido separadas del
cuerpo, pueden sobrevivir hasta 24 horas, mientras que los huevos o
liendres hasta seis días; por ello, una vez curado se debe repetir
el tratamiento de 7 a 10 días después para eliminar los huevos que
hayan quedado, ya que en 7 a 10 días se convierten en liendres. Por
eso se debe desinfectar una semana después de la primera limpieza.

Cualquier
persona con actividad sexual puede contagiarse de ladillas. Se
estima que al año se dan más de un millón de casos en el mundo. Sin
embargo, existen formas muy efectivas para evitar adquirir a este
molesto parásito. Desde luego, tener una sola pareja es la mejor
manera de evitar cualquier ETS y de tener la casi total seguridad de
que no tendrás ninguna consecuencia negativa por tus relaciones
sexuales. Pero, por otro lado, la moda de rasurar tus genitales
dejándoles libres de vellosidad puede ayudarte -si te gusta esta
práctica- a evitar contraer ladillas. Al no haber vello público, no
hay donde puedan anidar los huevos del parásito (aunque existe la
posibilidad de que lo hagan en tus cejas).
También,
siempre es recomendable tomar un baño después de tener sexo con una
pareja casual, limpiando escrupulosamente las partes de tu cuerpo
cubiertas por vello (especialmente el pubis y la región anal).
Como en todo lo
relacionado con nuestra salud, y en especial la salud sexual, la
prevención es la mejor arma en contra de las enfermedades.
¡Cuídate!. ▄
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