Editorial GAY MÉXICO ©, 2008.

Si tú tienes una vida sexual activa y la ejerces no sólo con una, sino con diversas parejas ocasionales, te recomendamos el adecuado e insoslayable uso del condón, así como mantener siempre un adecuado aseo personal. Hoy por hoy, estos son métodos muy efectivos para evitar el contagio de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Pero también es muy probable que, en alguna ocasión, algún compañero sexual te haya pasado a esos molestos piojos que se apoderan de tu vello púbico, multiplicándose frenéticamente y causándote una comezón tan molesta como dolorosa. Desafortunadamente, esta infección adquirida sexualmente no es posible evitarla utilizando el condón.

Se conoce como ladillas a la infestación del vello púbico, ya sea por el parasito o por sus huevos. Se considera una enfermedad de transmisión sexual (ETS), denominada pediculosis púbica. Las ladillas son el nombre popular del piojo del pubis (Pthirus pubis), un insecto parasitario que se encuentra en el área genital de los humanos y que se alimenta (al menos dos veces al día) con la sangre del que le hospeda.

Esta infestación parasitaria es muy común en todo el mundo. Su transmisión es por el contacto entre el vello de dos personas, por mantener actividad sexual con personas infectadas o bien al compartir la misma ropa.  Además del vello público, las ladillas también pueden instalarse en cejas, pestañas, axilas y ano, desde luego, dependiendo de qué tan velludo sea la persona.


¿Cuáles son los síntomas?

La infestación por ladillas produce comezón (prurito) intensa en la zona pública, pero no hay lesiones cutáneas de consideración causadas directamente por este diminuto bicho. Si las heridas o laceraciones en la piel están presentes, es debido al rascado fuerte o por una infección agregada. Hay ocasiones -y sobre todo entre los jóvenes- que las ladillas se pueden encontrar en las cejas, provocando una blefaritis (inflamación del párpado).

Las ladillas y sus huevos se pueden observar a simple vista en el vello o, en ocasiones, es necesario usar una lupa de aumento para reconocerlos. Generalmente, la transmisión de los huevos (o liendres) de las ladillas se da de manera muy fácil ya que éstos están contenidos en una sustancia líquida que los transporta eficientemente a otros vellos, endureciendo posteriormente para proteger la gestación y eclosión del nuevo individuo (o la ladilla). Es en aproximadamente una semana después de su transmisión cuando estos horrendos bichos comienzan a salir de sus capullos -adheridos al vello púbico- y se clavan, como lo hacen las garrapatas, sobre la piel para alimentarse de tu sangre y, desde luego, continuar reproduciéndose velozmente.

Cuando una persona tiene por primera vez en su vida ladillas, difícilmente entenderá la razón por la cual experimenta esta fuerte comezón en la zona púbica y genital, y constantemente se rascará para sentir un alivio temporal a la molestia. Ello, puede causar lesiones en el área infectada y tener como consecuencia una dermatitis u otra infección cutánea de consideración.

 

 

Por ello, es recomendable evitar rascarse (lo que se antoja hasta masoquista), explorar cuidadosamente el área púbica removiendo con los dedos el vello para tratar de ver si en la piel está adherido uno o varios de estos bichos. Dada su transparencia y coloración semejante a la de la piel, no resulta sencillo en un primer momento detectar a las ladillas, sino hasta que sus tripas están llenas con tu sangre y adquieren una tonalidad oscura. Retirarlas con una pinza puede ser muy efectivo, aunque ciertamente desagradable cuando vez al insecto mover sus patas buscando el calor de la piel. 


¿Qué hacer cuando ya tengo ladillas?

Primero que nada, no te preocupes. Hasta donde se sabe, las ladillas no pueden causarte consecuencias mayores ni son vectores de transmisión de otras ETS, como el VIH/Sida, la sífilis u otras.

El tratamiento para deshacerte definitivamente de las ladillas es a base de soluciones y champú de Lindano, Fenotrina o de Hexacloro Benceno. En México, existe una marca disponible en las tiendas de autoservicio o en las farmacias -Herklin-, que viene en dos presentaciones: el champú, que requiere de un uso de hasta una semana; y la loción, que sólo es necesario aplicar en dos ocasiones consecutivas. Antes de aplicarle, se debe enjabonar la zona sin agua durante 5 minutos frotando bien. Luego se debe peinar con un peine de púa estrecha para intentar eliminar los huevos.

Se recomienda aplicar vinagre en la zona después de la aplicación del champú, ya que con este procedimiento es más fácil que caigan los huevos del parasito que se encuentran adheridos al pelo. En ocasiones una sola aplicación es suficiente, si no fuera así debe de realizar este proceso todos los días de una semana. Aunado al lavado del pelo con lindano o benceno, es necesario lavar la ropa con agua muy caliente o en su defecto desinfectarla (meterla en bolsas de plástico con el insecticida por unas horas). Y, desde luego, es muy recomendable realizar una higiene intensa y exhaustiva después de las relaciones sexuales.

Eventualmente, el uso de estos medicamentos podría provocar prurito, enrojecimiento o edema en la zona de aplicación, manifestaciones irritativas leves y transitorias. En pacientes alérgicos al polen se ha observado asma al utilizar este tipo de productos. Si padeces asma, no es recomendable que utilices estos productos (especialmente con Fenotrina), y será mejor que consultes a un médico para que te prescriba el medicamento adecuado.

 Aunque este feo parásito vive poco tiempo separado del cuerpo, es recomendable lavar -además de la ropa- las sábanas, cobertores y toallas que hayas utilizado. La reinfestación puede suscitarse, ya que una vez que las ladillas han sido separadas del cuerpo, pueden sobrevivir hasta 24 horas, mientras que los huevos o liendres hasta seis días; por ello, una vez curado se debe repetir el tratamiento de 7 a 10 días después para eliminar los huevos que hayan quedado, ya que en 7 a 10 días se convierten en liendres. Por eso se debe desinfectar una semana después de la primera limpieza.


Cualquier persona con actividad sexual puede contagiarse de ladillas. Se estima que al año se dan más de un millón de casos en el mundo. Sin embargo, existen formas muy efectivas para evitar adquirir a este molesto parásito. Desde luego, tener una sola pareja es la mejor manera de evitar cualquier ETS y de tener la casi total seguridad de que no tendrás ninguna consecuencia negativa por tus relaciones sexuales. Pero, por otro lado, la moda de rasurar tus genitales dejándoles libres de vellosidad puede ayudarte -si te gusta esta práctica- a evitar contraer ladillas. Al no haber vello público, no hay donde puedan anidar los huevos del parásito (aunque existe la posibilidad de que lo hagan en tus cejas).

También, siempre es recomendable tomar un baño después de tener sexo con una pareja casual, limpiando escrupulosamente las partes de tu cuerpo cubiertas por vello (especialmente el pubis y la región anal).

Como en todo lo relacionado con nuestra salud, y en especial la salud sexual, la prevención es la mejor arma en contra de las enfermedades. ¡Cuídate!.


Fuentes consultadas:

1.- Amstrong Laboratorios SA de CV, México (http://plm.wyeth.com.mx/prods/44191.htm)

2.- Medicina XXI, http://www.medicina21.com/

3.- Entorno México, http://www.entornomedico.org/