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1. El Coito Anal es la
forma menos practicada de la sexualidad anal.
Hay muchas formas de
disfrutar eróticamente el ano. Las técnicas más comunes incluyen
tocar el orificio anal mientras se masturban o manipulan los
genitales de su pareja; o estimular el ano de su pareja durante el
coito, o el método oral-genital.
Algunas personas
disfrutan la sensación de un dedo -propio o de su pareja- insinuado
en el orificio anal y rotado suavemente. Otros prefieren la
inserción de un dildo o vibrador en el orificio o canal anal hasta
el recto. Muchos varones, incluso heterosexuales, prefieren esta
forma de penetración.
El método oral-anal se
conoce popularmente como Rimming. La idea como tal les disgusta a
algunas personas. Otras disfrutan practicándolo o permitiéndose a sí
mismos esta manera especial de estimulación anal.

2. La Estimulación Anal,
incluyendo el coito, no es dolorosa si se hace apropiadamente.
La creencia que el coito
anal tiene que doler es un mito persistente y dañino. Lo mismo que
en cualquier parte del cuerpo, el dolor indica que algo está mal. Lo
mismo es en el área anal. Con su alta concentración de terminales
nerviosas, el ano puede producir dolor extremo cuando es maltratado.
Aún así, puede seguir siendo una fuente de gran placer.
Cuando un dedo, objeto o
pene se introduce en el ano, los músculos anales se contraen, como
si estuviesen combatiendo una invasión. Habrá dolor si las parejas
no esperan que estos músculos se relajen. Bajo suficiente estrés,
estos colapsarán y el dolor cederá, a menos que se haga daño
posteriormente. Pero cualquier “placer” provisto por este tipo de
actividad sexual deriva de la ausencia de disconfort.
El placer anal máximo
requiere la eliminación de todo dolor o traumatismo físico de la
experiencia anal. La autoprotección por parte de la pareja pasiva
involucra decir “no” hasta estar lista para proceder. El “estar
lista” es una combinación de relajación física, usualmente ayudada
por muchas caricias y toques anales lentos y suaves, y el deseo.
Ocasionalmente, los músculos de la región anal están relajados, pero
la pareja pasiva todavía no está en disposición de ser penetrada. La
estimulación debe remontar sólo en proporción al grado de
receptividad.

3. El Coito Anal puede ser
disfrutado aún si ha sido constantemente incómodo en el pasado.
Sólo el suficiente deseo
no necesariamente garantiza un coito anal placentero. Tampoco es
siempre la razón para una falta de interés o deseo por este tipo de
práctica sexual una experiencia incómoda previa.
La tensión crónica del
ano es la causa más común de disconfort anal durante su
estimulación. Las hemorroides y la constipación usualmente son un
signo de esta condición. La tensión puede ser aliviada tocando el
ano y familiarizándose con él. Un momento ideal para explorar el
orificio anal es mientras se toma un baño o una ducha. La
respiración profunda también afecta los músculos anales. Contraer y
relajar el ano es otra forma de aprender a relajarlo. Cualquiera que
disfrute la masturbación podría querer experimentar con alguna forma
de estimulación anal, a pesar que deba parar si siente algún tipo de
disconfort.
Para muchas personas, el
momento crucial en la estimulación anal es cuando se permite a la
pareja masajear el ano entendiendo que no se intentará la
penetración. Entonces, quien recibe las caricias anales puede
concentrarse sólo en el placer que es capaz de generar esta zona
erógena.
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