Que es que dicen que serán nuestros representantes populares....- No cabe duda que la clase política mexicana va de mal en peor en México, ahora nutrida por una sarta de ladrones y arribistas que -con cinismo ofensivo- quieren hacernos creer que tienen vocación y aptitudes para el servicio público. ¡Pobrecitas de ellas, pobrecitas! (diría la Manigüis). Sabrá usted que entre una de las fórmulas que quieren obtener un escaño en el congreso local de la Ciudad de México por el Partido de la Revolución Democrática (el PRD), y que se dice la fórmula representante de la mismísima "comunidad LGBTT" -¡de los gays, pues!-, se ha colado un oscuro personaje que muy lejos de beneficiar al colectivo gay de esta ciudad, lo ha venido afectando con sus intrigas permanentes, deshonestidad comprobada y desmedidos intereses personales. ¡Así es!..., y hablamos del propietario -que no comunicador- de la publicación que desde que Grupo Cabaretito le dejó de comprar publicidad, le ha vuelto objeto de sus más encarnizados ataques...., de ese folletito que circula en los antros gays del Distrito Federal y que está lleno de faltas de ortografía, mentiras y que todo lo ve en blanco y negro.

Bueno, resulta que el dueño del pasquín (a quien llamaremos "Don Séptimo", por su afición a lo cabalístico, a la santería y a lo sobrenatural,...y para que no suene a tequila) se ha inscrito como el suplente de un desconocido perredista que aspira llegar a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y que, a pesar de que nadie le conoce como activista o promotor de los derechos civiles, dice buscar representar a los gays ante este órgano legislativo. ¡Los del PRD ya agarraron a los gays de sus burritos, coño! ..., te invitan a votar por ellos y luego, ellos mismos, bloquean las iniciativas de ley donde se reconocerían tus derechos civiles (como sucedió con la iniciativa de Ley de Sociedades de Convivencia del Distrito Federal, que el mismo PRD envió a la congeladora de Donceles y Allende). Ahora, y si lo propiciamos nosotros mismos, nuevamente vendrá el caso de los diputados oscuros, que a nadie representan y que no cumplen con las demandas de los gays..., ¡pero RELOADED!.

Debemos decir, y lo hacemos de primera mano, que Don Séptimo quiere convencernos de que será el gran defensor de nuestros derechos (claro, de llegar a ser diputado propietario), cuando sabemos que sistemáticamente viola y menosprecia los derechos de los demás. Para muestra, un botón. Actualmente -y nos preguntamos si el aspirante a diputado propietario lo sabe-, Don Séptimo se encuentra demandado judicialmente por el incumplimiento en el pago de más de un año de renta del inmueble donde están instaladas las oficinas de su publicación, en la Zona Rosa de la Ciudad de México. Todo este tiempo, mediante argucias y trampas legaloides, ha logrado permanecer instalado de a gratis en un lugar que no le pertenece, afectando consecuentemente el patrimonio de los legítimos dueños del inmueble y, sobre todo, el patrimonio y reputación de su fiador, quien le brindó su confianza y amistad firmándole el contrato..., ¡y quien ahora debe ya más de 15 mil dólares por andar estampando su firma en cualquier parte!.... ¡Vaya!..., Don Séptimo incluso ha acusado a sus seniles caseros de homofóbicos, cuando lo único que ellos quieren (y supongo que cualquiera que trabajó durante toda su vida para asegurar un ingreso en su vejez) es que se les pague la renta para cubrir sus gastos. ¿Gente como Don Séptimo representa verdaderamente a la comunidad gay?...; nos parece que no, que más bien se asemejan a individuos que utilizaron esos mismos métodos (la invasión de inmuebles y el despojo) para hacerse de poder político y económico, como los tristemente célebres René Bejarano y Dolores Padierna. La gente de bien, como usted y yo, amable lector, no podríamos sentirnos representados por gente como Don Séptimo, quien acumula un historial nefasto y denota una procedencia dudosa.

Y bueno..., podríamos seguir diciendo cómo se las gasta Don Séptimo, de sus métodos para difamar públicamente a sus enemigos utilizando a su grupo de "Amigos" y el insaciable morbo de cierta televisora nacional; o de cómo arrebata los éxitos ajenos para ostentarlos como propios, en una muy chafa página de Internet. Pero bueno, baste con decirle a Don Séptimo que no le busque tres patas al gato