... La población de la Ciudad de México, atrapada entre las fauces de un peje lagarto...

Los habitantes de la Ciudad de México somos hoy rehenes de la terquedad y de la falta de respeto al prójimo por parte del señor Andrés Manuel López Obrador, quien en su obsesión por ganar la presidencia de la república (ahora no a través de las urnas, que le resultaron adversas, sino de la movilización social) ha trastocado la tranquilidad y el funcionamiento normal de la populosa capital del país.

Desde el sábado 29 de julio pasado, tres semanas después de su pública derrota electoral, las huestes del candidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se apropiaron de una de las principales avenidas de la capital, el Paseo de la Reforma, con la clara intención de presionar al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para que se pronuncie por el recuento de todos los votos sufragados el pasado 2 de julio y, de esta manera, dicen, transparentar la elección. López Obrador y los dirigentes del PRD han calificado a la elección, sin otorgar pruebas contundentes ante las instancias legales o de frente a los medios de comunicación, de un fraude mediante el que se les está arrebatando el triunfo. Y por el otro lado, Felipe Calderón se comporta ya como el presidente electo, reuniéndose con empresarios, grupos de poder y organizaciones sociales, para asumir compromisos e idear programas de gobierno. Quienes han puesto la crisis política en la escena han sido ellos mismos, los contendientes de la elección; también, ellos se han encargado de indicar la única salida a ésta: su propio triunfo.

Absolutamente todos los que vivimos en la capital de México, seamos o no simpatizantes del "Peje" López Obrador ...o de cualquier otro candidato o partido político, hemos sido condenados a padecer un boicot en contra de la ciudad que trae consigo gigantescos embotellamientos, altos índices de contaminación del aire, pérdidas económicas y una serie de molestias y costos aún imponderables (sin mencionar la polarización que se está haciendo de la sociedad). Pero lo más grave, según lo reconocen todos los intelectuales mexicanos, es el daño infringido sobre la credibilidad y el respeto a las instituciones democráticas del país (como el Instituto Federal Electoral).

En GM, desde nuestros comienzos como publicación virtual y a través de decenas de artículos editoriales, invitamos permanentemente a nuestros lectores a la reflexión respecto del rumbo que parecen estar tomando las cosas en nuestro país y en el mundo. Y lo hacemos mediante la lectura atenta y cotidiana del acontecer social, del proceder de los actores políticos o de la recomposición de las relaciones y las alianzas del poder. Así, hemos llamado la atención -por ejemplo- sobre los líderes y los grupos que encabezan actualmente a los comités directivos de los partidos políticos nacionales (de todos ellos), sobre su acreditada radicalidad y el crudo fundamentalismo que profesan públicamente. También, y sin ánimos de tomar posición en la maniquea geometría partidista mexicana, hemos señalado reiteradamente la nula proclividad por parte de Andrés Manuel López Obrador a la negociación política y al diálogo conciliador, pues ha sido un líder al que jamás hemos visto sentado a la mesa junto con sus adversarios o en asambleas verdaderamente deliberativas con su partido, negociando acuerdos, construyendo alianzas o concretando consensos. Por el contrario, su estilo siempre ha sido el de la confrontación, el bloqueo contestatario y el cuestionamiento desafiante a los fundamentos de la legalidad. ¿Habrá quienes piensen que personajes como René Bejarano, Dolores Padierna o Javier Hidalgo, así como los grupos que encabezan, han dejado de ser el principal apoyo del “Peje”?...

¡No le busquen tres pies al gato!....; quisiera ver si la población de Guadalajara, de Monterrey, de Villahermosa, de Mérida o de Cancún (por mencionar otras importantes ciudades mexicanas) iban a apoyar o a tolerar un boicot semejante a la vida de su comunidad, a permitir un atentado como el que hoy se comete en contra de los habitantes del Distrito Federal. Sinceramente, no lo creo; López Obrador echa mano de su principal bastión político, la Ciudad de México, el centro neurálgico del país y donde, además de tener como aliado al gobierno local, le es fácil encrespar y cosechar a su favor los exacerbados resentimientos que, día a día, se acrecientan entre amplios sectores sociales por las profundas diferencias y la inequidad más grotesca de todo el país.

Hacemos votos por que el fallo definitivo e inapelable del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, sea respetado y acatado por todos los actores de la contienda y por todos los sectores de la sociedad (llámese Andrés Manuel López Obrador o Felipe Calderón Hinojosa). Y aquí no estamos ni por uno ni por otro…, ni por la “derecha” ni por la “izquierda”…., ni por los “violentos” ni por los “pacíficos”...; por el contrario, estamos por el diálogo inteligente, por la negociación equitativa y por la construcción de consensos inclusivos, y no así por la radicalización del discurso y –más grave aún- de la polarización irracional de la sociedad. Como miembros de una comunidad que ha sido largamente cautiva de planteamientos totalitarios e intolerantes, la comunidad GLBTT, muchos de sus integrantes conocemos de sobra los efectos tan negativos que resultan de la entronización de posiciones inflexibles y visiones monolíticas de la realidad.

 

  ... Descalificaciones pre y post electorales en México..., o la apuesta por una cultura política mediatizada-

La contienda electoral en México concluye con un escenario previsto ya por muchos: una cerrada competencia entre la derecha (PAN, 35.8%) y la izquierda (PRD, 35.3%), un PRI diluido ya casi por completo (22%), y un modesto y casi insignificativo avance de las minorías políticas. Hasta el momento en que se escribe este mensaje editorial, todo ha avanzado de acuerdo a las reglas propias de la vida democrática: campañas electorales fuertes, apasionadas, inusuales en México, donde los contendientes se dieron con todo; una jornada electoral ejemplar, con la afluencia de 42 millones de votantes y otro millón de personas que fungieron como funcionarios de casillas y observadores; la presentación del PREP (o Programa de Resultados Preliminares) la noche del 2 de julio y, finalmente, del conteo de los votos y su resultado final la tarde del jueves 6 de julio.

El anuncio del triunfo de Felipe Calderón Hinojosa sobre Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ha desatado -como era lógico- la inconformidad del segundo y el no reconocimiento de los resultados presentados por el Instituto Federal Electoral (IFE) -en voz de su presidente, Luís Carlos Ugalde- a la sociedad. El PRD, su candidato, el consejero ante el IFE y prácticamente todos sus representantes en el Congreso, han desconocido los resultados oficiales de la jornada electoral, y piden ahora la apertura y el recuento de todos los paquetes con las boletas electorales para contar "voto por voto". Sin duda, una estrategia que no podían desperdiciar y un procedimiento normal y reconocido también por la ley para dirimir y despejar cualquier duda sobre la elección, sobre todo cuando existen inconsistencias en las actas de muchas casillas en todo el país.

Sin embargo, y en lo que se decide si se ejecuta o no este procedimiento previsto por la ley para llevar a cabo la apertura y el recuento de los votos, la lucha política de los partidos vuelve (¿o debiera decir "permanece"?) al ámbito de lo mediático. El PAN lanzó al vuelo las campanas después de conocerse el resultado oficial del recuento de los votos (mucho antes de que el Tribunal Federal Electoral -TRIFE- haya dado la sentencia definitiva), y festeja en su edificio sede, en la colonia Del Valle de la Ciudad de México, su presunto triunfo -en cadena nacional televisiva- aún varias horas antes de la conclusión del recuento de actas. Por su parte, el PRD se apresura a descalificar al arbitro electoral (al IFE), echando mano y cosechando el fruto de las sospechas que sobre éste había sembrado ya en la opinión pública desde hace unos meses atrás, cuando se relacionó al cuñado "incómodo" de Calderón Hinojosa con el software que utilizaría el IFE para contabilizar la elección. Aún dentro de los cauces de la legalidad, el PRD ha imputado los resultados de la elección ante el TRIFE y, ahora, habrá que esperar conocer lo que esta autoridad del Poder Judicial de la Federación determine.

Por mi parte, no tengo la menor duda del resultado: el que ganó fue Felipe Calderón Hinojosa. En lo personal, creo que ganó la opción más nefasta, la derecha conservadora reloaded, recalcitrante y continuista de Vicente Fox, que seguramente conducirá al país a posiciones más radicales y confrontadas de las que ya de por sí mantiene. Y esto es así porque, sin duda, la campaña mediática más exitosa fue la lanzada por el PAN a través de la prensa, la radio y la televisión (especialmente durante las dos últimas semanas de las campañas políticas). Felipe Calderón contó -nadie lo pone en duda- con el apoyo decidido de Vicente Fox y de todo el aparato de gobierno, funcionarios públicos y los operadores de programas públicos sociales. Incluso, el Consejo Coordinador Empresarial lanzó una serie de spots televisivos y radiofónicos antes y después de las elecciones, pidiendo abiertamente el apoyo de la sociedad para Felipe Calderón (sin dejar de mencionar, por supuesto, la campaña política hecha desde los púlpitos por el cardenal Rivera Carrera y su horda de ensotanados). Por otra parte, la campaña del miedo en contra de un posible triunfo de la izquierda representada por López Obrador, tuvo una inesperada eficacia entre las clases medias y los pequeños empresarios del país (quienes pensaban que con AMLO, así como así, perderían sus negocios o sus casas).

¡No le busquen tres pies al gato!...; ganó el PAN y su triunfo es sintomático de la pobre o nula cultura política que tenemos los mexicanos, abatidos hoy por la marginación, la polarización y la ignorancia. Lo cierto es que, a pesar de su inusual afluencia a las urnas, el electorado mexicano no es uno que estudie, cuente o busque contar con la información suficiente y de calidad respecto de las opciones reales que ofrecen los partidos. El elector promedio en México, me parece, más bien se deja conducir por lo que casi de manera visceral le hace percibir el mensaje mediático.

Esa es la verdadera razón del triunfo de Felipe Calderón, y no el apoyo a sus propuestas por parte de un electorado bien informado, consciente y participativo (como ahora se quiere interpretar o hacernos pensar). El triunfo de Calderón Hinojosa es el de un país con miseria extrema, en lo moral y lo material, plagado de ignorancia y mediatización; ... es la respuesta de un pueblo inculto políticamente, creyente de una realidad que sólo existe en las pantallas y gobernado por las empresas televisoras ( y sus anunciantes) que, durante el régimen foxista, sentaron las bases para profundizar su dominio en el mercado y la predominancia de su discurso en la opinión pública.

Así que, ¡no le echen la culpa a Ugalde! (tan dama él); a pesar de nuestras dudas (algunas hasta fundadas -dicen- matemáticamente por "especialistas" de la UNAM), evidentemente ganó -de nuevo- el PAN. Lo demás son puras ilusiones y ensoñaciones de sociedades igualitarias, esperanzas infundadas de progreso equitativo, respeto a la diferencia y felicidad, ...esperanzas acogidas por una izquierda frustrada y -muy en el fondo de su corazón- triste y profundamente conservadora. ¡Y en 2009 vendrá el Santo Papa!..., para el regocijo de sus Serenísimos Felipe y Margarita.  

  ... Como decía el generalísimo Franco: "...el que se mueve, no sale en la foto"...-

¡La 28 Marcha del Orgullo Gay en la Ciudad de México fue un rotundo éxito!...; y muy a pesar de los ridículos ataques y de las rabiosas mentiras lanzadas públicamente por dos aves de mal agüero, Julio Román y Patria Jiménez, el Comité Orgullo México (COMAC) demostró a todos lo que es tener seriedad, poder de convocatoria, experiencia en la organización y –lo más importante- el apoyo solidario de la rotunda mayoría de las organizaciones LGBTT de la Ciudad de México y de otros estados de la república. Nuevamente, ¡una enorme felicitación para COMAC!

Fíjense que, al puro estilo de la actual guerra sucia mediática que protagonizan algunos candidatos a la presidencia del país, Román y Jiménez hicieron gala de su pobre ¿cultura política? y dejaron correr el falso rumor de que COMAC estaba cobrando el acceso a la marcha a cualquier persona que quisiera asistir, y disfrazándose ellos mismos como los justicieros del cuento, como los defensores de la gratuidad para marchar, llamaron a quienes se dejaran engañar a acompañarles y manifestarse junto con ellos –el día de la marcha gay- en la glorieta de La Palma (ubicada a unos 500 metros adelante del Ángel de la Independencia, por donde obligadamente pasarían todos los contingentes del desfile).

Lo cierto es que todos quienes asistimos a la 28 Marcha del Orgullo Gay estuvimos en la Columna de la Independencia, ¡atónitos!, presenciando un hecho histórico que nos llenó de emoción y de fuerza para iniciar esta ya tradicional fiesta ciudadana; y me refiero a la presencia y al enorme apoyo político del Presidente de la Comisión de los Derechos Humanos del Distrito Federal, el maestro Emilio Álvarez-Icaza y Longoria, quien después de señalar que la democracia sólo es posible cuando garantiza los derechos e incluye las demandas de todos los grupos sociales, tomó la bandera del arco iris de manos del presidente de COMAC, Mario Arteaga, y empuñándola y ondeándola vigorosamente, dio la salida a miles de hombres y mujeres que caminaríamos por todo el Paseo de la Reforma y hasta la Plaza de la Constitución, manifestando nuestro orgullo por ser gays y ciudadanos mexicanos.

Mientras tanto, 500 metros más adelante, en la glorieta de La Palma, Román y Jiménez, sumidos en sus estúpidas maquinaciones y acompañados de una docena de esos imberbes viciosos autonombrados “Frente Revolucionario de las Juventudes LGBT -¡¡ja ja ja ja!!, ¡¡ya ni Fidel!!..., ¡ja, ja, ja!!- y los Amigos de Ser Gay”, todos ellos vestidos de negro (como sus conciencias) y disfrazados de piratas (porque se dicen el "comité pirata" ¿organizador? de la marcha), sostenían una manta con caricaturas y la leyenda “Vive tu Ciudadanía”). Pacientemente, colocados en la semivacía glorieta de La Palma, esperaron la llegada del frente de la marcha y, entonces, se lanzaron al abordaje, se colocaron graciosamente como si fueran el grupo que encabezaba a todos los contingentes que venían de la Columna de la Independencia, y se tomaron fotos y más fotos a lado de Román y Jiménez con fondo de multitudes (ya veremos en el pasquín de Román -ese que sólo se dedica a calumniar a quienes sí trabajan en favor de la comunidad gay de la ciudad-  cómo van a presumir sus fotos truqueadas, diciendo a sus respetables lectores que los que veníamos atrás ...les seguíamos a él).

Sin darle mucha importancia, la mayoría de la gente pensó que se trataba de un grupo de rezagados despistados y disfrazados de piratas, que llegó tarde al inicio de la marcha (hay osos, leathers, vestidas... y ahora piratas..., ¡bueno!, ¡pura rara!). Pero otros, los que supimos de la convocatoria a la desunión y que ya les conocemos sus mañas de años, sabemos que es práctica usual de Patria Jiménez (ahora aliada con un sínico y tramposo) buscar el mejor lugar para tomarse muchas fotos en las que se le vea, cual cuadro al óleo de Juana de Arco, como la heroína mesiánica que encabeza a las masas lésbico-gays; esto, desde luego, para después correr a mostrárselas a los dirigentes del PRD y llenarse la boca diciendo que ella y sólo ella es capaz de despertar y conducir al colectivo gay, …que miles de hombres y mujeres, cual estúpidas ratas hipnotizadas por la flauta de Hamlin, le siguen incondicionalmente y le hacen a ella -y sólo a ella- la más atractiva y rentable candidata para el partido del sol azteca (o a lo mejor ahora se vaya al PAN, ahora que su ex-jefe Demetrio Sodi es el candidato de ese partido a Jefe de Gobierno del Distrito Federal).

En fin, Román y Jiménez de plano que sólo hicieron el ridículo con sus anacrónicas convocatorias a la desunión entre la comunidad gay de la ciudad, ...además de haber dejado patente con su nula capacidad de convocatoria el hecho de que ya nadie les hace coro (pues afortunadamente se han hecho públicas ya sus tranzas, se les conoce por conflictivos, faltos de compromiso y sectarios -y en el caso de Jiménez, es bien conocido su profundo desprecio hacia los hombres homosexuales, su "androginia").

¡No le busquen tres pies al gato!....,  porque justamente quienes –fallidamente- pretendieron boicotear la 28 Marcha del Orgullo Gay y lanzaron la sesuda consigna de “Vive tu Ciudadanía”, son los mismos abusivos que permanentemente pisotean los derechos de otros ciudadanos, ...una que tuvo una gris actuación cuando se le llevó al Congreso del país y nada o casi nada aportó al movimiento de liberación homosexual mexicano. Y otro, un verdadero gangster escudado en la disque defensa de los gays, ...y si no me creen, sólo pregúntenle a los que han tenido a Román como inquilino en sus propiedades o a ese que inocentemente le dio su firma como aval, para que les documente los procesos judiciales y les muestre las exorbitantes deudas que hoy enfrenta por los abusos y deshonestidad de este sujeto; o también, revisen el Diario de los Debates del la XVII Legislatura de la Cámara de Diputados, a ver si quien dijo representar a la comunidad homosexual tuvo alguna vez el valor de exigir ahí por nuestros derechos.

Hay quienes piensan que ejercer los derechos ciudadanos sólo implica tomar para sí mismos los beneficios y las ventajas, porque su razonamiento no les da para más; pero jamás se plantean que tener derechos conlleva –en primera instancia- obligaciones con las que hay que cumplir de manera cabal, honrada, digna e impecablemente.  

 

GAY MÉXICO ®, Agosto de 2006.