... Como decía el generalísimo Franco: "...el que se mueve, no sale en la foto"...-

¡La 28 Marcha del Orgullo Gay en la Ciudad de México fue un rotundo éxito!...; y muy a pesar de los ridículos ataques y de las rabiosas mentiras lanzadas públicamente por dos aves de mal agüero, Julio Román y Patria Jiménez, el Comité Orgullo México (COMAC) demostró a todos lo que es tener seriedad, poder de convocatoria, experiencia en la organización y –lo más importante- el apoyo solidario de la rotunda mayoría de las organizaciones LGBTT de la Ciudad de México y de otros estados de la república. Nuevamente, ¡una enorme felicitación para COMAC!

Fíjense que, al puro estilo de la actual guerra sucia mediática que protagonizan algunos candidatos a la presidencia del país, Román y Jiménez hicieron gala de su pobre ¿cultura política? y dejaron correr el falso rumor de que COMAC estaba cobrando el acceso a la marcha a cualquier persona que quisiera asistir, y disfrazándose ellos mismos como los justicieros del cuento, como los defensores de la gratuidad para marchar, llamaron a quienes se dejaran engañar a acompañarles y manifestarse junto con ellos –el día de la marcha gay- en la glorieta de La Palma (ubicada a unos 500 metros adelante del Ángel de la Independencia, por donde obligadamente pasarían todos los contingentes del desfile).

Lo cierto es que todos quienes asistimos a la 28 Marcha del Orgullo Gay estuvimos en la Columna de la Independencia, ¡atónitos!, presenciando un hecho histórico que nos llenó de emoción y de fuerza para iniciar esta ya tradicional fiesta ciudadana; y me refiero a la presencia y al enorme apoyo político del Presidente de la Comisión de los Derechos Humanos del Distrito Federal, el maestro Emilio Álvarez-Icaza y Longoria, quien después de señalar que la democracia sólo es posible cuando garantiza los derechos e incluye las demandas de todos los grupos sociales, tomó la bandera del arco iris de manos del presidente de COMAC, Mario Arteaga, y empuñándola y ondeándola vigorosamente, dio la salida a miles de hombres y mujeres que caminaríamos por todo el Paseo de la Reforma y hasta la Plaza de la Constitución, manifestando nuestro orgullo por ser gays y ciudadanos mexicanos.

Mientras tanto, 500 metros más adelante, en la glorieta de La Palma, Román y Jiménez, sumidos en sus estúpidas maquinaciones y acompañados de una docena de esos imberbes viciosos autonombrados “Frente Revolucionario de las Juventudes LGBT -¡¡ja ja ja ja!!, ¡¡ya ni Fidel!!..., ¡ja, ja, ja!!- y los Amigos de Ser Gay”, todos ellos vestidos de negro (como sus conciencias) y disfrazados de piratas (porque se dicen el "comité pirata" ¿organizador? de la marcha), sostenían una manta con caricaturas y la leyenda “Vive tu Ciudadanía”). Pacientemente, colocados en la semivacía glorieta de La Palma, esperaron la llegada del frente de la marcha y, entonces, se lanzaron al abordaje, se colocaron graciosamente como si fueran el grupo que encabezaba a todos los contingentes que venían de la Columna de la Independencia, y se tomaron fotos y más fotos a lado de Román y Jiménez con fondo de multitudes (ya veremos en el pasquín de Román -ese que sólo se dedica a calumniar a quienes sí trabajan en favor de la comunidad gay de la ciudad-  cómo van a presumir sus fotos truqueadas, diciendo a sus respetables lectores que los que veníamos atrás ...les seguíamos a él).

Sin darle mucha importancia, la mayoría de la gente pensó que se trataba de un grupo de rezagados despistados y disfrazados de piratas, que llegó tarde al inicio de la marcha (hay osos, leathers, vestidas... y ahora piratas..., ¡bueno!, ¡pura rara!). Pero otros, los que supimos de la convocatoria a la desunión y que ya les conocemos sus mañas de años, sabemos que es práctica usual de Patria Jiménez (ahora aliada con un sínico y tramposo) buscar el mejor lugar para tomarse muchas fotos en las que se le vea, cual cuadro al óleo de Juana de Arco, como la heroína mesiánica que encabeza a las masas lésbico-gays; esto, desde luego, para después correr a mostrárselas a los dirigentes del PRD y llenarse la boca diciendo que ella y sólo ella es capaz de despertar y conducir al colectivo gay, …que miles de hombres y mujeres, cual estúpidas ratas hipnotizadas por la flauta de Hamlin, le siguen incondicionalmente y le hacen a ella -y sólo a ella- la más atractiva y rentable candidata para el partido del sol azteca (o a lo mejor ahora se vaya al PAN, ahora que su ex-jefe Demetrio Sodi es el candidato de ese partido a Jefe de Gobierno del Distrito Federal).

En fin, Román y Jiménez de plano que sólo hicieron el ridículo con sus anacrónicas convocatorias a la desunión entre la comunidad gay de la ciudad, ...además de haber dejado patente con su nula capacidad de convocatoria el hecho de que ya nadie les hace coro (pues afortunadamente se han hecho públicas ya sus tranzas, se les conoce por conflictivos, faltos de compromiso y sectarios -y en el caso de Jiménez, es bien conocido su profundo desprecio hacia los hombres homosexuales, su "androginia").

¡No le busquen tres pies al gato!....,  porque justamente quienes –fallidamente- pretendieron boicotear la 28 Marcha del Orgullo Gay y lanzaron la sesuda consigna de “Vive tu Ciudadanía”, son los mismos abusivos que permanentemente pisotean los derechos de otros ciudadanos, ...una que tuvo una gris actuación cuando se le llevó al Congreso del país y nada o casi nada aportó al movimiento de liberación homosexual mexicano. Y otro, un verdadero gangster escudado en la disque defensa de los gays, ...y si no me creen, sólo pregúntenle a los que han tenido a Román como inquilino en sus propiedades o a ese que inocentemente le dio su firma como aval, para que les documente los procesos judiciales y les muestre las exorbitantes deudas que hoy enfrenta por los abusos y deshonestidad de este sujeto; o también, revisen el Diario de los Debates del la XVII Legislatura de la Cámara de Diputados, a ver si quien dijo representar a la comunidad homosexual tuvo alguna vez el valor de exigir ahí por nuestros derechos.

Hay quienes piensan que ejercer los derechos ciudadanos sólo implica tomar para sí mismos los beneficios y las ventajas, porque su razonamiento no les da para más; pero jamás se plantean que tener derechos conlleva –en primera instancia- obligaciones con las que hay que cumplir de manera cabal, honrada, digna e impecablemente.

 

  ... ¡México, siempre fiel!..., mientras América Latina avanza y nos arrebata el liderazgo de la modernidad y la democracia.-

En un programa televisivo transmitido recientemente por la cadena mexicana Televisa y conducido por Andrés Oppenheimer, columnista del Miami Herald, fueron entrevistados los candidatos a la presidencia de Colombia. Sorprende ver la posición tan razonable de todos ellos, incluso de los más conservadores, respecto a las uniones civiles homosexuales y los derechos de las minorías sexuales. No hubo ni uno de ellos, absolutamente ni uno, que formulara una respuesta ambigua e imprecisa sobre el tema, tal y como en México lo han hecho Felipe Calderón, Roberto Madrazo y el mismísimo Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Todos los aspirantes colombianos refirieron el tema como una realidad social insoslayable, reconociendo sin cortapisas la urgencia de que sean reconocidos los derechos de hombres y mujeres gays en el mundo, para alcanzar niveles de participación política de la sociedad que son fundamentales para la democracia. Más recientemente, la nueva titular del poder Ejecutivo Chileno, Michelle Bachelet, ha dado su abierto apoyo a la diversidad y a los grupos gays de aquel hermoso país. Sin duda, presenciamos un avance sustancial en la formación de la nueva clase política latinoamericana y, desde luego, en la conquista de los legítimos derechos civiles de hombres y mujeres homosexuales en el continente americano.

¿Y en México?..., ¡caray!, ...¡es de dar pena ajena!.... y ya no se diga por parte del sacro-santo presidente Vicente Fox, a quien todos vimos besándole el anillo al Papa (sin albur), o del Cardenal Carlos Abascal (¡perdón!..., el Secretario), quien más que abiertamente pregona su religión y reprueba las prácticas homosexuales, ¡no!  ... También es el mismísimo candidato de la ¿izquierda progresista?, Andrés Manuel López Obrador, quien abiertamente se declara católico y no ha podido profundizar el tema de los derechos de los homosexuales y de las uniones civiles gays en su campaña, más allá de un mojigato "no soy homofóbico... no creo en la discriminación, soy partidario de la diversidad..., voy a respetar los derechos de las minorías, pero también en este caso tiene que haber debate, es un asunto que tenemos que ir resolviendo todos, se tiene que informar más y respetar el derecho de las minorías." (véase Anodis, 2 de febrero de 2006). Y, bueno, hay que decir que ya conocemos su ambigua y poca disposición para debatir, ¿no?...

Las respuestas de AMLO a estos cuestionamientos contrastan, sin duda, con la firme posición de los futuros líderes latinoamericanos que, sin tapujos, con inteligencia y cultura, reconocen al tema de los derechos de los homosexuales como una pieza fundamental para la instauración de la democracia plena y el acceso a la justicia social en el continente. Pero bueno, ya lo ha dicho el "Peje", que eso de la cultura no se le da....

Más allá de que AMLO -hoy por hoy el más seguro ganador de la presidencia de la república en México- respete o no los derechos de los homosexuales, es claro que han podido más los intereses de las esferas políticas y del poder económico, que las legitimas demandas de las "minorías" sexuales del país. Así, en el caso de la negativa manifestada por la mayoría perredista en la Asamblea Legislativa para discutir y aprobar la iniciativa de Ley de Sociedades de Convivencia del Distrito Federal, fue bien sabido entre los círculos políticos de la ciudad que fue AMLO quien dio la línea a la bancada del PRD para enviar a la congeladora esta polémica propuesta de ley. Se dice que la razón fue un acuerdo entre el entonces Jefe de Gobierno y el cardenal Norberto Rivera Carrera, a cambio de no enturbiar entre los millones de fieles mexicanos las aspiraciones presidenciales del primero.

¡No le busquen tres pies al gato!... por algo México es un bastión de los intereses del Vaticano y la iglesia católica en el mundo entero..., por algo las diócesis mexicanas son las más importantes de todo el continente americano. El "Peje" sabe bien que si quiere llegar a ser presidente, debe tener contenta a la iglesia católica y a sus jerarcas, manteniendo uno de sus principales dogmas -el rechazo a la homosexualidad y al aborto- intocado, incuestionable, y propiciar la continuidad de la ignorancia y la pobreza en beneficio del "Reino de Dios" (o del clero y su podrida curia)..., y -además de todo- halagarlos declarándose como "católico" y fan de Jesucristo en el noticiero de Joaquín López Dóriga.

Quienes sí hemos leído y conocemos los fundamentos de la ideología que alimenta a la izquierda mexicana, los que sí entendemos el contexto histórico y las certezas desde las que Benito Juárez envió sus mensajes, no podemos más que sorprendernos de la enorme habilidad que tienen los políticos de siempre -los del régimen inaugurado por Plutarco Elías Calles- para mimetizarse y disfrazarse de demócratas. Ya lo dijo el Santo Papa, ¡México, siempre fiel!... 

 

 

  ... Más muertes en el nombre de Dios y de su Santa Iglesia...-

Hace unos días hicimos nuestro acostumbrado recorrido por las librerías del sur de la Ciudad de México (algo que disfrutamos mucho al igual que cuando visitamos las tiendas de discos) y nos encontramos con el texto de la Carta sobre la Atención Pastoral a las Personas Homosexuales, cuya introducción y cometarios están firmados por el Cardenal Joseph Ratzinger, el actual Papa Benedicto XVI. ¡Vaya con el librito!...

Lejos de comentar este texto (lleno de contradicciones, profunda homofobia y una negación total a reconocer la complejidad y naturaleza de la sexualidad humana), nos llama la atención la inamovible posición de la iglesia católica, en verdad esclerótica y retrógradamente conservadora, respecto del uso del condón y el problema del sida. En estas fechas, el Vaticano, atrapado en sus propias contradicciones, convoca a la discusión interna sobre las implicaciones doctrinales y morales de autorizar el uso del condón entre sus fieles afectados por el VIH. Sin duda, y después de leer la Carta Pastoral signada por Ratzinger, es evidente que no se encontrará una salida fácil, lógica y coherente con la racionalidad vaticana, para enfrentar las día a día más graves consecuencias de la pandemia del sida. Menos aún esperaríamos un avance en la posición de la jerarquía eclesiástica frente al tema de la homosexualidad, cuando su actual líder condena -con falsa misericordia- a quienes practican el amor fuera del matrimonio heterosexual y la reproducción de la especie.

Y es que no se concibe que, en el nombre de Dios, se siga cubriendo a la sexualidad humana de ese manto de ignorancia, estigmatización y satanización medieval, cuando son ya 40 millones de seres humanos -al año 2006-, es decir, alrededor del uno por ciento de la humanidad (y cada día más), los que están siendo azotados por esta infame enfermedad en prácticamente todos los países del orbe. Es incomprensible la posición de la iglesia católica -y de su líder- frente a este tema, más aún cuando sabemos que los sectores más afectados por la pandemia son los jóvenes y personas en edad productiva, lo que -sin duda- compromete seriamente el progreso social y el de la humanidad. Plantear la castidad como única opción para millones y millones de seres humanos que ejercen su sexualidad legítimamente, no es ya una manera realista para "conducir al rebaño".

 ... ¿Para qué le buscan tres pies al gato?...; que la iglesia discuta si autoriza o no entre sus fieles el uso del condón (como se difundió recientemente en una nota aparentemente inexacta), no conducirá a razonamientos que lleguen al fondo del problema que hoy enfrenta la humanidad. Afortunadamente, en el campo de los derechos humanos y civiles, la discusión ha logrado trascender los dogmas religiosos y está dando a la sexualidad humana una dimensión más acorde con la realidad y complejidad de la naturaleza.

El reconocimiento jurídico de las uniones homosexuales, por ejemplo, ha llevado al campo del derecho -pésele a quienes les pese- una de las más importantes innovaciones en cuanto a las libertades civiles de la sociedad contemporánea, permitiendo así una mejor atención institucional de las diversas y complejas relaciones sociales y humanas. Cada día son más los parlamentos latinoamericanos que están discutiendo este tema, enfrentando así a la institución clerical con una realidad que, cada vez más, es imposible dejar de reconocer.

Nos permitimos sugerir la lectura de este libro, con sentido crítico, para formarse una idea del enorme retraso -disfrazado de razonamiento abierto y moderno- que sigue planteando el enfoque católico de la naturaleza y la realidad humana. Es la insuperable contradicción entre creación divina y evolución. 


 

GAY MÉXICO ®, Mayo de 2006.