Por LA BISHIÑA MAYOR


 

   ... ¡Ya aprendan a gastarse nuestro dinero, señores gobernantes!

Sin querer sonar elitista, soy uno de los más de tres millones de propietarios de un automóvil en la Ciudad de México. Como tal, soy un usuario frecuente del Viaducto Miguel Alemán, una de las principales vías rápidas de la Ciudad de México,….¡sí, en la famosísima “Ciudad de la Esperanza”!

Todos los días conduzco ...¡muy mona yo!... mi regia camioneta roja sobre un tramo de la dirección Oriente del Viaducto y me salgo a la altura de la calle Obrero Mundial, para continuar por la lateral y dar la vuelta en “U” en la transitada calle de Medellín. El carril izquierdo de la vía lateral es EXCLUSIVO para las EXCLUSIVÍSIMAS que vamos a dar vuelta a la izquierda y, así, poder conducir de regreso por la lateral poniente del Viaducto. Pero, invariablemente, algún conductor se detiene sobre ese carril cuando la luz roja del semáforo se enciende, sin importar que la vuelta a la izquierda sea continua y atorando consecuentemente el paso de todos los que queremos tomar este retorno. ¡Pinches gatas!..., de inmediato, las bocinas de todos los conductores molestos por el bloqueo del carril de retorno no se dejan esperar, y aquello se vuelve un ensordecedor concierto que no sólo pone de nervios al chofer del auto que nos estorba la vuelta, sino también a los peatones y a los vecinos que viven en el edificio ubicado en la esquina de Medellín y Viaducto. Yo -tan fina y high class como lo soy-, de inmediato le subo el volumen a mi regia selección musical almacenada en mi carísimo iPod Nano..., y mejor me olvido...., ¡ni como ayudarlas!

Todos los días y a todas horas sucede lo mismo: un auto que bloquea el carril de vuelta SÓLO IZQUIERDA y el estridente concierto de los enojados conductores, que tocan el claxon para que la mugrosa naca mal educada se quite y deje pasar a las "civilizadas" (que tocan el claxon peor que maullidos de gatas en brama).

Y debo decirlo: en muchas ocasiones me he puesto (sólo mentalmente) en el lugar del chofer estorboso, de esa gata impertinente que está bloqueando la vuelta a la izquierda y nos deja esperando por interminables minutos, desesperados por llegar a tiempo a la oficina, hasta que por fin se le pone la luz verde del semáforo y se sigue de frente….., y debo decirles que de verdad le comprendo y le compadezco. What????.....

Resulta que ya hace bastantes años había dos o tres anuncios previos a la vuelta, muy visibles y llamativos, donde claramente se indicaba que ese carril es sólo para quienes van a dar la VUELTA A LA IZQUIERDA; incluso, en el piso había pintadas dos o tres enormes flechas blancas y amarillo, con la leyenda "SOLO”, lo que no dejaba duda que no había que invadir el carril si uno iba a conducir de frente más allá del semáforo. Pero de un tiempo a la fecha (quizás ya más de dos años y especialmente desde que dieron inicio las campañas electorales en el país), la pintura del pavimento se desdibujó por efecto del uso y la intensa temporada de lluvias, y también los letreros que indicaban que era un carril exclusivo para dar vuelta a la izquierda desaparecieron o fueron cubiertos con propaganda electoral o, en el mejor de los casos, con el graffiti de las pandillas juveniles locales. Así pues, recapacito y me doy cuenta de que si yo fuera un conductor que no usa frecuentemente esa ruta, alguien que por primera vez pasa por ahí, definitivamente no encontraría -porque no lo existe- ningún señalamiento claro en el que pudiera percatarme de que ese es un carril exclusivo para dar vuelta a la izquierda.

Lo mismo sucede con la mayoría de los accesos al Viaducto Miguel Alemán, del Anillo Periférico o del Circuito Interior (las principales vías rápidas de la Ciudad de México); la delimitación de los carriles de entrada están completamente desdibujados y nadie respeta la fila (uno por uno), haciendo práctica cotidiana que el que viene detrás de la fila se meta bruscamente al carril central para ganar el acceso a los primeros de la línea y haciendo que aquello se vuelva un caos vehicular. Y bueno, ¿qué decir de los pasos peatonales o de la nomenclatura de las calles?; el irrespeto a los peatones es vergonzoso en el Distrito Federal, tanto por parte de los conductores como de las autoridades (que no pintan ni dan mantenimiento a los pasos peatonales o “zebras”, y mucho menos vigilan el cumplimiento del Reglamento de Tránsito); y, si usted trata de encontrar un domicilio en cualquier colonia de la ciudad, nunca hallará un letrero donde se diga cuál es el nombre de la calle. Y prefiero ya no hablar de los cientos de baches, coladeras sin tapas, banquetas destrozadas o de la deplorable condición en la que se encuentra la superficie de rodamiento de la mayor parte de las calles de mi ciudad. Hay hoyos en el pavimento por los sitios donde me desplazo cotidianamente que tienen ya más de dos y hasta tres años de existencia, y más de tres personas a las que conozco han sufrido accidentes y fracturas por causa de las aceras destrozadas.

También soy usuario del Sistema de Transporte Colectivo Metro…, no tan frecuente como la mayor parte de la población, pero lo uso ocasionalmente cuando tengo que ir a lugares donde la mejor opción es desplazarse a través de este medio (como el Centro Histórico). ¡Es un espanto!....; el que fuera orgullo de los capitalinos por su modernidad como transporte público, su impecable estado y funcionamiento, es hoy emulación de la entrada al Infierno dantesco y una verdadera vergüenza nacional. Los accesos a las estaciones del metro, en prácticamente todas sus líneas, están generalmente sucios, llenos de puestos de comerciantes ambulantes que venden comida y falluca (generando toneladas de basura y propiciando fauna nociva..., ¡o sea ratas!); son sitios malolientes, inseguros, oscuros y con lámparas ya inservibles; los señalamientos y avisos lucen cubiertos de graffiti o de plano son inexistentes; no hay ya letreros que le indiquen a uno cuál es la dirección en la que va el tren, ni tampoco relojes que nos indiquen la hora exacta. Cada vez con más frecuencia, los viajes en el metro se vuelven muy tardados y el convoy se detiene por largo tiempo, sin justificación aparente, en todas las estaciones o en medio de los túneles. En fin, el servicio del metro de la Ciudad de México es cada día peor y en detrimento de nuestra calidad de vidaLa gente llega mal y de malas a sus oficinas, escuelas y casas.

Y…. ¡no le busquen tres pies al gato!....; es evidente que los recursos económicos de los que dispone el gobierno de nuestra ciudad, esos que se nutren del pago de los impuestos que hacemos tú y yo, se están aplicando de manera distorsionada y no están privilegiando las verdaderas prioridades de gasto. Se privilegió durante los pasados cuatro años la construcción de los famosísimos y monumentales Segundos Pisos del Periférico (los que desde entonces continúan inconclusos y comienzan a mostrar ya el deterioro de los pésimos materiales utilizados y sus graves fallas de diseño), pero -en cambio- los "primeros pisos", el transporte y los espacios públicos (como parques, jardines, plazas, calles y edificios públicos), se deterioran inexorablemente frente a nuestros azorados ojos.

 

   ... Dejad que los niños se acerquen a mí……

 En esta ocasión no hablaremos de un escándalo de pulseras…., sino más bien ...¡de un escándalo de sotanas!

Resulta que el mismísimo día del aniversario número 21 de los terremotos de 1985 en México, la Corte Superior de California -en los EEUU- recibió ocho denuncias ciudadanas en contra del cardenal Norberto Rivera Carrera (de México) y siete más acusando al arzobispo de Los Ángeles, Roger Mahony, por “conspiración a la pederastia” … ¡terremoto en la iglesia católica en ambos lados de la frontera!

Sucede que algunos miembros de la organización Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés) denunció la presunta protección que ambos jerarcas católicos brindaron –al menos desde hace 11 años- al sacerdote Carlos Nicolás Aguilar Rivera, acusado de molestar y violar a más de 90 niños en diversas parroquias y localidades de ambas naciones. Así, los cargos en contra del alto representante de la iglesia mexicana, Norberto Rivera Carrera, van desde la retención de pruebas, conspiración internacional, empleador y protector del delincuente, hasta la complicidad y negligencia en incontables casos de pedrastia.

Se sabe que, en una maniobra ya usual entre la jerarquía católica, y –como siempre- avalada por el Vaticano como cada vez que se trata de proteger la “buena imagen de la iglesia”, Rivera Carrera buscó en repetidas ocasiones encubrir y proteger al sacerdote pederasta, cambiándolo de parroquias e incluso de residencia, consiguiendo con ello evitar la acción de la justicia civil y el pago de sus horrendos crímenes en contra de decenas de niños mexicanos (principalmente, niños de la diócesis de Tehuacán, Puebla). En verdad es increíble que ante el gran número de pruebas acumuladas en contra de Aguilar Rivera, de sus repetidos escándalos y de la comprobación de sus delitos, ni las autoridades eclesiásticas ni las civiles le hayan logrado detener ni castigar, dándole en cambio la oportunidad de continuar con los abusos sexuales en contra de menores, tanto en México como en los EEUU.

Lo más insultante de este caso es que, cuando por fin –en el año 2001- un juez dicta auto de formal prisión en contra del sacerdote violador y pederasta, y éste desaparece y se vuelve prófugo de la justicia (lo que sucede hasta la fecha), es cuando se conocen algunas cartas que intercambiaron Norberto Rivera Carrera y Roger Mahony, donde el segundo reclama al primero no haberle advertido sobre “la problemática homosexual del padre”. Deliberadamente, Mahony y Rivera Carrera escamotean en sus epístolas el hecho de que el sacerdote Carlos Nicolás Aguilar Rivera es un maldito degenerado y violador de niños, un pederasta, y en cambio ¡se habla de la homosexualidad como la causa última de las acciones criminales de este enfermo mental encubierto detrás de una sotana!

 ¡No le busquen tres pies al gato!....; es muy sintomático y revelador que en México sean justamente la iglesia católica y sus organizaciones afiliadas (como la Unión de Padres de Familia) quienes se opongan a la distribución de los nuevos libros de texto para niños de escuela primaria. Resulta que en estos libros oficiales se explica a los niños el tema de la sexualidad (incluida la homosexualidad) y, sin duda alguna, ello implicaría darles a los chicos información y educación suficiente como para saber cómo identificar, enfrentar y -en consecuencia- defenderse de ataques sexuales por parte de adultos del perfil del sacerdote Aguilar Rivera o de Marcial Maciel (tristemente célebre pederasta, fundador de los Legionarios de Cristo). Hablarles a los niños con naturalidad sobre el sexo y sus implicaciones -creo yo-, les haría dejar a un lado la ignorancia, los miedos y los prejuicios inútiles, anacrónicos y generalmente heredados, y les permitiría defenderse con oportunidad o que hablaran de ello con sus padres con toda naturalidad y oportunidad, en el caso de sufrir algún abuso por parte de un adulto.

"Piensa mal y acertarás", dice el adagio popular. Tal pareciera que, deliberadamente, los dirigentes de la iglesia católica pugnan por mantener en la oscuridad e ignorancia a los niños mexicanos respecto a la sexualidad, para así dejarlos en estado de total indefensión y preparar el terreno, ¡dejar la mesa servida pues!, para satisfacer el hambre de víctimas, la lujuria y dar manga ancha a las perversiones de sus seminaristas, sacerdotes, arzobispos y cardenales. Si no, ¿cuál otra explicación racional podemos encontrar a su férrea negativa a que los niños mexicanos reciban educación sexual, a la luz de los cada vez más sonados escándalos de pederastia protagonizados precisamente por los ministros de su iglesia?

Para mí no hay duda -insisto y vuelvo a insistir-, la iglesia católica mexicana se niega a que los niños reciban educación sexual desde la escuela primaria, justamente porque así los pequeños no contarán con las armas conceptuales para defender su integridad física y sexual y, en consecuencia, el camino quedará allanado para que monstruos como los padres Aguilar Rivera o Marcial Maciel encuentren lo que requieren para calmar su malsano apetito. Para la iglesia católica, en cuyos seminarios y demás espacios de convivencia sacerdotal las conductas homosexuales han sido prácticas frecuentes –todos lo sabemos de sobra y hasta en los hechos-, la nueva ola de legislaciones civiles que abiertamente aceptan, comprenden y regulan los derechos de los homosexuales o de las mujeres, es una afrenta que les resta credibilidad, poder, calidad moral y ética.

No hay duda, de no renovarse y buscar principios doctrinarios más modernos, de no entender el camino por el que va la sociedad civil, la iglesia católica está condenada a la decadencia y a la desaparición. Amén.

 

  ... La población de la Ciudad de México, atrapada entre las fauces de un peje lagarto...

Los habitantes de la Ciudad de México somos hoy rehenes de la terquedad y de la falta de respeto al prójimo por parte del señor Andrés Manuel López Obrador, quien en su obsesión por ganar la presidencia de la república (ahora no a través de las urnas, que le resultaron adversas, sino de la movilización social) ha trastocado la tranquilidad y el funcionamiento normal de la populosa capital del país.

Desde el sábado 29 de julio pasado, tres semanas después de su pública derrota electoral, las huestes del candidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se apropiaron de una de las principales avenidas de la capital, el Paseo de la Reforma, con la clara intención de presionar al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para que se pronuncie por el recuento de todos los votos sufragados el pasado 2 de julio y, de esta manera, dicen, transparentar la elección. López Obrador y los dirigentes del PRD han calificado a la elección, sin otorgar pruebas contundentes ante las instancias legales o de frente a los medios de comunicación, de un fraude mediante el que se les está arrebatando el triunfo. Y por el otro lado, Felipe Calderón se comporta ya como el presidente electo, reuniéndose con empresarios, grupos de poder y organizaciones sociales, para asumir compromisos e idear programas de gobierno. Quienes han puesto la crisis política en la escena han sido ellos mismos, los contendientes de la elección; también, ellos se han encargado de indicar la única salida a ésta: su propio triunfo.

Absolutamente todos los que vivimos en la capital de México, seamos o no simpatizantes del "Peje" López Obrador ...o de cualquier otro candidato o partido político, hemos sido condenados a padecer un boicot en contra de la ciudad que trae consigo gigantescos embotellamientos, altos índices de contaminación del aire, pérdidas económicas y una serie de molestias y costos aún imponderables (sin mencionar la polarización que se está haciendo de la sociedad). Pero lo más grave, según lo reconocen todos los intelectuales mexicanos, es el daño infringido sobre la credibilidad y el respeto a las instituciones democráticas del país (como el Instituto Federal Electoral).

En GM, desde nuestros comienzos como publicación virtual y a través de decenas de artículos editoriales, invitamos permanentemente a nuestros lectores a la reflexión respecto del rumbo que parecen estar tomando las cosas en nuestro país y en el mundo. Y lo hacemos mediante la lectura atenta y cotidiana del acontecer social, del proceder de los actores políticos o de la recomposición de las relaciones y las alianzas del poder. Así, hemos llamado la atención -por ejemplo- sobre los líderes y los grupos que encabezan actualmente a los comités directivos de los partidos políticos nacionales (de todos ellos), sobre su acreditada radicalidad y el crudo fundamentalismo que profesan públicamente. También, y sin ánimos de tomar posición en la maniquea geometría partidista mexicana, hemos señalado reiteradamente la nula proclividad por parte de Andrés Manuel López Obrador a la negociación política y al diálogo conciliador, pues ha sido un líder al que jamás hemos visto sentado a la mesa junto con sus adversarios o en asambleas verdaderamente deliberativas con su partido, negociando acuerdos, construyendo alianzas o concretando consensos. Por el contrario, su estilo siempre ha sido el de la confrontación, el bloqueo contestatario y el cuestionamiento desafiante a los fundamentos de la legalidad. ¿Habrá quienes piensen que personajes como René Bejarano, Dolores Padierna o Javier Hidalgo, así como los grupos que encabezan, han dejado de ser el principal apoyo del “Peje”?...

¡No le busquen tres pies al gato!....; quisiera ver si la población de Guadalajara, de Monterrey, de Villahermosa, de Mérida o de Cancún (por mencionar otras importantes ciudades mexicanas) iban a apoyar o a tolerar un boicot semejante a la vida de su comunidad, a permitir un atentado como el que hoy se comete en contra de los habitantes del Distrito Federal. Sinceramente, no lo creo; López Obrador echa mano de su principal bastión político, la Ciudad de México, el centro neurálgico del país y donde, además de tener como aliado al gobierno local, le es fácil encrespar y cosechar a su favor los exacerbados resentimientos que, día a día, se acrecientan entre amplios sectores sociales por las profundas diferencias y la inequidad más grotesca de todo el país.

Hacemos votos por que el fallo definitivo e inapelable del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, sea respetado y acatado por todos los actores de la contienda y por todos los sectores de la sociedad (llámese Andrés Manuel López Obrador o Felipe Calderón Hinojosa). Y aquí no estamos ni por uno ni por otro…, ni por la “derecha” ni por la “izquierda”…., ni por los “violentos” ni por los “pacíficos”...; por el contrario, estamos por el diálogo inteligente, por la negociación equitativa y por la construcción de consensos inclusivos, y no así por la radicalización del discurso y –más grave aún- de la polarización irracional de la sociedad. Como miembros de una comunidad que ha sido largamente cautiva de planteamientos totalitarios e intolerantes, la comunidad GLBTT, muchos de sus integrantes conocemos de sobra los efectos tan negativos que resultan de la entronización de posiciones inflexibles y visiones monolíticas de la realidad.

 

GAY MÉXICO ®, Septiembre de 2006.