... ¡¡ Y duro y dale con que los gays y sus uniones están "en contra de la naturaleza" !!

El argumento utilizado largamente -pero en verdad ¡largamente!- por la iglesia católica respecto a que las relaciones homosexuales y, desde luego, los individuos homosexuales somos criaturas contrarias a la naturaleza, antinaturales, "sodomitas", condenados a las llamas eternas y hasta "eclipse de Dios", es ahora retomado por las autoridades ¿seculares? de la Secretaría de Gobernación (que es la encargada de regular la política interior del país).

Resulta que el Subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos, de la Secretaría de Gobernación (SG), Lauro López Sánchez, pretendiendo desde su alta investidura hacerlo ver como un comentario "a título personal" (y, desde luego, con todos los reflectores de la prensa nacional y la atención de la opinión pública sobre su persona), comentó que en su opinión la recién aprobada Ley de Sociedades de Convivencia en el Distrito Federal va "en contra de la naturaleza humana", y discretamente abrió las puertas para que grupos religiosos se inconformen ante la institución, sobre todo en el caso de que se pretenda promover este tipo de legislación en todo el territorio nacional.

Y lo sorprendente no es que personas con este tipo de ideas estén a cargo de tan importantes órganos ejecutivos del gobierno mexicano, pues de alguna manera esto ya nos lo esperábamos con el arribo de Vicente Fox y el Partido Acción Nacional al poder (en el año 2006); lo alarmante es la ingenuidad intelectual y lo anacrónico de los conceptos que sostienen al discurso de lo "antinatural" que -con lujo de torpeza política y evidentemente para halagar la posición del clero- declaró el señor López Sánchez.

No nos hagamos bueyes: "antinatural" es esa visión de la realidad que profesan frente a los medios el respetable servidor público y muchos de sus amigos de la iglesia católica, quienes están -todos- convencidos de que la naturaleza, el medio ambiente o "la creación" entera, está al servicio exclusivo del hombre y de sus caros, sacros e industriosos caprichos. Tenemos a la vista ya los peligrosos impactos que ha heredado el dominio de una visión machista y simplificada de la naturaleza. Los daños habitan en nuestras ciudades, en los bosques, en los mares y la atmósfera completa. Antinaturales son los códigos de conducta que nos han llevado a la depredación del medio ambiente y a la pérdida de la calidad de vida de los sectores mayoritarios de la sociedad, justamente por no apreciar y respetar a la vida en toda su diversidad, sutilidad, colores y fuerza; antinaturales son las verdades absolutas y tiranas que profesan los ministros del clero, desde las alturas de su supuesta humildad cristiana, y que nos determinan a despreciar la variedad y riqueza de los colores que perciben nuestros sentidos.

¡No le busquen tres pies al gato!...; la conquista de nuevos derechos ciudadanos por parte de la población asusta terriblemente a las elites eclesiásticas y a los grupos más conservadores de nuestra sociedad. Legalizar uniones civiles afectivas, contratos matrimoniales o de convivencia diferentes al heterosexual, atenta directamente (o al menos así lo creen) en contra del tipo de institución que ha garantizado históricamente la unidad, la reproducción y concentración de la riqueza en pocas manos: la familia "capitalista". No es fortuito el hecho de que los principales argumentos de la iglesia en contra de la homosexualidad sean la "no reproducción", la "esterilidad biológica" de su culminación o la imposibilidad de que dos humanos del mismo género puedan formar una familia (en el sentido tradicional). Y sostienen esto convencidos de que los hombres y mujeres gays queremos transformar a todo el mundo en homosexuales y bisexuales; esmeradamente, la curia católica y sus organizaciones tentáculos (sin albur) tratan de convencer a su santo rebaño de que la humanidad se acabaría de reconocer a los gays como seres "normales" o -peor aún- merecedores de los mismos derechos ciudadanos que los padres de familia. Condenan incluso las formas de reproducción que se dan fuera del matrimonio o por métodos alternativos o asistidos. Y allá, afuera del templo, en este mismo instante, en las calles de esta y otras ciudades del planeta, a diario se congregan y tejen nuevas familias, alianzas afectivas diferentes a las sacras y que son tan o más funcionales que aquellas estructuras patriarcales.

Tenemos la esperanza de que las desafortunadas declaraciones del funcionario de la Secretaría de Gobernación sean sólo un "desliz generacional", como justificó el ahora senador de la República, Federico Döring, algunos de los ataques de miembros de su partido, Acción Nacional (PAN), en contra de hombres y mujeres homosexuales. ... Durante su campaña política para alcanzar un escaño en el Senado (y la de Margarita Martínez Fisher para la Cámara de Diputados), GM fue convocado a una cena en un antro gay de La Condesa con los candidatos panistas; ahí, Döring nos explicó que pasajes tan memorables como la negativa a la Ley de Sociedades de Convivencia (en la ALDF) o la negativa de aprobar un punto de acuerdo y la burla que hizo su bancada -en la Cámara de Diputados- por los actos de discriminación en contra de una pareja homosexual en un hotel de Los Cabos, Baja California Sur, respondían a una fuerte "brecha generacional" al interior del PAN. Los viejitos del PAN -explicó Döring- no entendían de diversidad sexual; y los jóvenes, de los que se dijo representante, veían con simpatía al movimiento gay. Entonces, aseguró a quienes estuvimos en la cena y, después, en un acto público en un lugar gay de la Condesa, que había una nueva generación de panistas que respondería positivamente a las demandas de la comunidad gay en materia de derechos civiles, acceso a la justicia y servicios de salud, entre muchos otros.

 

En una reunión de candidatos panistas con miembros de la comunidad gay: Mario Arteaga y Augusto Molina (del Comité Orgullo México, AC), con Federico Döring y Margarita Martínez Fisher, Viernes 23 de junio de 2006, Colonia Condesa

 

Esperemos que los jóvenes del partido en el poder -el PAN- en verdad tengan la convicción de frenar y moderar los encarnizados ataques de los grupos conservadores de su instituto político en contra de la recién aprobada Ley de Sociedades de Convivencia en el Distrito Federal; también, tenemos la esperanza de que los jóvenes  que -aquella noche- Federico Döring nos dijo representar, combatan los intentos de frenar iniciativas semejantes en otros estados de la república (como ya se ve en Coahuila, Chihuahua o el Estado de México).

Sería muy sano y consecuente que, desde su curul en el Senado de la República, el joven legislador se subiera ya, sin ideologías atávicas y anacrónicas, al debate de los derechos civiles de los hombres y mujeres homosexuales en México, ¿no lo cree así?

 

   ... No sólo pagamos los platos rotos, sino la estufa, el refrigerador, la licuadora, etc., etc.

Finalmente, la semana pasada fue ejecutada la sentencia judicial para echar a la calle al propietario del  autonombrado Magazine Nacional Gay, Julio Ramón (como le llama El Universal), del apartamento que venía ocupando de manera ilegal desde enero del año 2005 en la calle de Florencia, en la Zona Rosa de esta Ciudad de México. Hoy, Ramón tiene sus nuevas oficinas frente al paradero de las peseras, en la calle de Oaxaca.

Con un adeudo de más de 25 mil dólares por concepto de los veintitrés meses durante los que no pagó ni la renta ni el agua (más los recargos económicos de ley y de otras penalidades por morosidad), este conocido sujeto del ambiente gay de la Zona Rosa ha heredado el problema -y, desde luego, el pago de la deuda-, completamente y sin ningún miramiento, a quien fuera su fiador solidario en el año 1999: Paco Calderón, director general de GM.

Todos -excepto el inquilino incumplido de la calle de Florencia- perdieron mucho en este pleito: los dueños del edificio, porque no pudieron cobrar durante casi dos años las rentas de su legítima propiedad; y el fiador solidario de Ramón, porque ahora tendrá que pagar cara la ingenuidad de haberle otorgado su confianza (y su firma) a semejante pillo ....¡Y todo por no haber escuchado a la güerita Villaroiz (q.p.d.), cuando nos rogaba ver con claridad la clase de bicho que era Ramón!

Desde el día en que el juez dictó la sentencia (27 de abril de 2006) y hasta la fecha, quien encabeza a la llamada Fundación de Ayuda a la Diversidad Sexual y a sus organizaciones apéndices no ha respondido conforme a derecho al justo reclamo de sus acreedores, ni mucho menos ha buscado a su fiador solidario para informarle del caso, dar alguna explicación honrada o ya ni digamos para respaldar la liquidación de la deuda que él generó y que le reconoce la justicia. Eso sí, desde el folleto al que le llama "magazine" y que circula en algunos bares del DF, atascado de faltas de ortografía y con un desconocimiento aberrante del uso del español, Julio Ramón se hace pasar por gente honrada y escupe veneno en contra de quienes ya conocen de sus marranadas.

¡No le busquen tres pies al gato!.... A sujetos como éste, como JULIO ENRIQUE ROMÁN AYALA, que proceden así en contra de quienes les extendieron bondadosamente la mano, que no tienen la integridad moral ni la decencia para asumir sus compromisos de palabra y legales, sólo es posible llamarles por su nombre: LADRÓN.

 

   ... Dejad que los niños se acerquen a mí……

 En esta ocasión no hablaremos de un escándalo de pulseras…., sino más bien ...¡de un escándalo de sotanas!

Resulta que el mismísimo día del aniversario número 21 de los terremotos de 1985 en México, la Corte Superior de California -en los EEUU- recibió ocho denuncias ciudadanas en contra del cardenal Norberto Rivera Carrera (de México) y siete más acusando al arzobispo de Los Ángeles, Roger Mahony, por “conspiración a la pederastia” … ¡terremoto en la iglesia católica en ambos lados de la frontera!

Sucede que algunos miembros de la organización Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés) denunció la presunta protección que ambos jerarcas católicos brindaron –al menos desde hace 11 años- al sacerdote Carlos Nicolás Aguilar Rivera, acusado de molestar y violar a más de 90 niños en diversas parroquias y localidades de ambas naciones. Así, los cargos en contra del alto representante de la iglesia mexicana, Norberto Rivera Carrera, van desde la retención de pruebas, conspiración internacional, empleador y protector del delincuente, hasta la complicidad y negligencia en incontables casos de pedrastia.

Se sabe que, en una maniobra ya usual entre la jerarquía católica, y –como siempre- avalada por el Vaticano como cada vez que se trata de proteger la “buena imagen de la iglesia”, Rivera Carrera buscó en repetidas ocasiones encubrir y proteger al sacerdote pederasta, cambiándolo de parroquias e incluso de residencia, consiguiendo con ello evitar la acción de la justicia civil y el pago de sus horrendos crímenes en contra de decenas de niños mexicanos (principalmente, niños de la diócesis de Tehuacán, Puebla). En verdad es increíble que ante el gran número de pruebas acumuladas en contra de Aguilar Rivera, de sus repetidos escándalos y de la comprobación de sus delitos, ni las autoridades eclesiásticas ni las civiles le hayan logrado detener ni castigar, dándole en cambio la oportunidad de continuar con los abusos sexuales en contra de menores, tanto en México como en los EEUU.

Lo más insultante de este caso es que, cuando por fin –en el año 2001- un juez dicta auto de formal prisión en contra del sacerdote violador y pederasta, y éste desaparece y se vuelve prófugo de la justicia (lo que sucede hasta la fecha), es cuando se conocen algunas cartas que intercambiaron Norberto Rivera Carrera y Roger Mahony, donde el segundo reclama al primero no haberle advertido sobre “la problemática homosexual del padre”. Deliberadamente, Mahony y Rivera Carrera escamotean en sus epístolas el hecho de que el sacerdote Carlos Nicolás Aguilar Rivera es un maldito degenerado y violador de niños, un pederasta, y en cambio ¡se habla de la homosexualidad como la causa última de las acciones criminales de este enfermo mental encubierto detrás de una sotana!

 ¡No le busquen tres pies al gato!....; es muy sintomático y revelador que en México sean justamente la iglesia católica y sus organizaciones afiliadas (como la Unión de Padres de Familia) quienes se opongan a la distribución de los nuevos libros de texto para niños de escuela primaria. Resulta que en estos libros oficiales se explica a los niños el tema de la sexualidad (incluida la homosexualidad) y, sin duda alguna, ello implicaría darles a los chicos información y educación suficiente como para saber cómo identificar, enfrentar y -en consecuencia- defenderse de ataques sexuales por parte de adultos del perfil del sacerdote Aguilar Rivera o de Marcial Maciel (tristemente célebre pederasta, fundador de los Legionarios de Cristo). Hablarles a los niños con naturalidad sobre el sexo y sus implicaciones -creo yo-, les haría dejar a un lado la ignorancia, los miedos y los prejuicios inútiles, anacrónicos y generalmente heredados, y les permitiría defenderse con oportunidad o que hablaran de ello con sus padres con toda naturalidad y oportunidad, en el caso de sufrir algún abuso por parte de un adulto.

"Piensa mal y acertarás", dice el adagio popular. Tal pareciera que, deliberadamente, los dirigentes de la iglesia católica pugnan por mantener en la oscuridad e ignorancia a los niños mexicanos respecto a la sexualidad, para así dejarlos en estado de total indefensión y preparar el terreno, ¡dejar la mesa servida pues!, para satisfacer el hambre de víctimas, la lujuria y dar manga ancha a las perversiones de sus seminaristas, sacerdotes, arzobispos y cardenales. Si no, ¿cuál otra explicación racional podemos encontrar a su férrea negativa a que los niños mexicanos reciban educación sexual, a la luz de los cada vez más sonados escándalos de pederastia protagonizados precisamente por los ministros de su iglesia?

Para mí no hay duda -insisto y vuelvo a insistir-, la iglesia católica mexicana se niega a que los niños reciban educación sexual desde la escuela primaria, justamente porque así los pequeños no contarán con las armas conceptuales para defender su integridad física y sexual y, en consecuencia, el camino quedará allanado para que monstruos como los padres Aguilar Rivera o Marcial Maciel encuentren lo que requieren para calmar su malsano apetito. Para la iglesia católica, en cuyos seminarios y demás espacios de convivencia sacerdotal las conductas homosexuales han sido prácticas frecuentes –todos lo sabemos de sobra y hasta en los hechos-, la nueva ola de legislaciones civiles que abiertamente aceptan, comprenden y regulan los derechos de los homosexuales o de las mujeres, es una afrenta que les resta credibilidad, poder, calidad moral y ética.

No hay duda, de no renovarse y buscar principios doctrinarios más modernos, de no entender el camino por el que va la sociedad civil, la iglesia católica está condenada a la decadencia y a la desaparición. Amén.

 

 

GAY MÉXICO ®, Diciembre de 2006.