¡Llegó el Verano a México!..., y ya se esperan altas temperaturas en todos los ámbitos de la vida nacional. ¡Prepárate!

Durante la estación que comienza, acontecerán eventos de primera importancia para definir el rumbo de la vida de todos los mexicanos y de muchas otras naciones en el continente: habrá elecciones para renovar la presidencia de la república, parte del Senado, la Cámara de Diputados y varios congresos locales (como el del Distrito Federal); se realizará la edición XXVIII de la Marcha del Orgullo GLBTT en la Ciudad de México, en una atmósfera ciertamente polarizada entre las organizaciones del colectivo; el Mundial de Fútbol tendrá enloquecida a la afición y concentrados a los medios de comunicación en los marcadores, llevándonos hasta el hartazgo a aquellos que no gustamos de este deporte (pero sí de los jugadores); en cuanto al clima, la sequía por la que pasa desde hace más de cinco años el Bajío y parte del Norte de México se agudizará, y muy seguramente los estragos en la agricultura profundizarán aún más la crisis del campo nacional y la emigración, sin dejar de mencionar los impactos de la temporada de huracanes que se espera aún más intensa; el Congreso norteamericano continuará dando largas a la propuesta de ley migratoria, fortaleciendo a los Minute Men y a los grupos radicales anti-mexicanos (que no "anti-inmigración") con los que simpatiza abiertamente el ala conservadora del Partido Republicano; en casi todos los países de Sudamérica seguirán moviéndose estrepitosamente las piezas del ajedrez político, radicalizando las posiciones entre los gobiernos del eje Chávez-Morales-Castro, los "cachorros del imperio" y las socialdemocracias; el vaquero atómico (George Bush), el nuevo sucesor de San Pedro (Ratzinger) y los grupos conservadores de todo el orbe, mantendrán y reforzarán su campaña en contra de los homosexuales y harán todo lo posible por negarnos los derechos civiles que reconozcan nuestras diferencias y particularidades humanas....; en fin, no tengo dudas de que en este año 2006, se espera un Verano realmente ardiente.

 

Cambio de gobierno en México

Cualquiera que sea el resultado de las elecciones en el país, puedo aseverar que se perfila un panorama en nada diferente a lo que ha venido aconteciendo, primero, en los Estados Unidos y, más tarde, en algunos países latinoamericanos. Las sociedades y sus elites políticas se encuentran sumamente polarizadas, al extremo de que -por ejemplo- en los EE.UU. fue la Suprema Corte de Justicia la que decidió la elección y terminó por dar el triunfo al ultra conservador George W. Bush. Más recientemente, en la república de Chile, ganó una coalición conformada por la izquierda progresista y la democracia cristiana, dejando afuera a los grupos de la derecha extrema (pinochetistas) y a los de la izquierda radical. Hace apenas unos días, en Perú, y en contra de todos los pronósticos que daban por seguro el triunfo del izquierdista Ollanta Humala, ganó las elecciones el ex-presidente Alan García, quien concentró un poco más del cincuenta por ciento de las preferencias electorales y quien ha reconocido la necesidad de establecer una gran alianza nacional para poder llevar a cabo cualquier proyecto de gobierno.

En México, las cosas no son tan diferentes en cuanto a la polarización de la sociedad. Ya a lo largo de la muy prolongada campaña electoral, hemos podido presenciar la extrema polarización de las posiciones y preferencias políticas (entre la derecha panista y la izquierda perredista) a través de una pléyade de encuestas de todos tipos y tamaños que dan cuenta de ello. Nosotros mismos, en Gay México, hicimos la nuestra; los resultados que obtuvimos fueron contundentes y prácticamente idénticos a otras encuestas realizadas en sitios Web de la comunidad GLBTT (como la de Anodis), con la excepción del sitio de Sergay On Line que -de manera más que evidente- comenzó a manipular los resultados a la tercer semana de la aplicación de su encuesta y debido a que iba perdiendo notablemente el candidato del partido al que le hacen la barba. Sin embargo, en los hechos, la tendencia fue -en todas las encuestas- la misma: 50 y 50. A estas alturas, mientras escribo esta nota, no hay un claro ganador de la contienda; desde luego, cada cual desde su posición asegura con inaudita certeza que su candidato "ya se cogió" al adversario, que hay que sonreír porque "vamos a ganar", y obviamente que fulano "es ya nuestro próximo Presidente".... En fin, lo único cierto es que la moneda está en el aire. Sólo falta ver quién es el que se agacha para recogerla....

... Y según tú, ¿quién es el ganador?

No tengo la menor duda que, este Verano, se proclamará como ganador aquel candidato -y su partido- que convenza no sólo en los recuentos de votos que haga la autoridad electoral (de la que tradicionalmente desconfían los mexicanos), sino, sobre todo, de quien haga el mejor show mediático y no deje dudas permanentes entre las mayorías.

Estoy convencido de que no se trata (como lo quieren hacer ver algunos líderes de opinión mediática) de que la lucha es entre dos proyectos de país; son varias visiones más las que contienden en esta elección y, desde luego, entre éstas predomina la perspectiva y expectativas de nación que tienen y persiguen los medios medios de comunicación y, con ellos, su hoy ya poderosa clase política.

No es un secreto que las televisoras, radiodifusoras y medios impresos que cuentan con más recursos, son quienes llevan la batuta y dirigen, con pretendida imparcialidad e inocencia, a ese intangible monstruo de millones de cabezas, a esa fuerza casi intangible de las democracias modernas que es la opinión pública.

Y todo está bien; pero el problema viene cuando esa opinión pública -que es también electorado- es políticamente inculta, mal educada y mediatizada. El consenso y las decisiones colectivas, entonces, se tornan masa fácil de moldear, formar y manipular.

Claudia Sheinbaum **  foto: Paco Calderón

Desafortunadamente, las imágenes que predominan en la expresión mediática de la política (o sea, en la TV, periódicos, revistas, etc.) son las de los macheteros de San Salvador Atenco pateando a un policía en los testículos e incendiando automóviles; ... las de una turba enfurecida de hombres y mujeres en Tláhuac, quemando vivos y asesinando salvajemente a dos representantes de la autoridad judicial de la capital de la nación, sin que nadie haga nada por detenerles; ...a la aguerrida universitaria y esposa del ex-líder del movimiento estudiantil (miembro del izquierdista Consejo General de Huelga y protagonista también de un vídeo-escándalo donde se le ve recibiendo dinero de un empresario), asaltando la sede nacional del partido de la derecha y dejando ahí -frente a los reporteros de decenas de medios electrónicos e impresos- tres cajas (se dice que semivacías) con las pretendidas pruebas documentales de actos de corrupción cometidos por parte del candidato presidencial del PAN; ...

...y qué decir de los innumerables spots televisivos y radiofónicos, donde la descalificación de los unos contra los otros siembra certeramente la confrontación y no deja paso ya a la fácil reconciliación, pues nadie quiere ni puede creer en un "mentiroso", en un "traidor", en un "fascista" o en un "ladrón" (entre muchos adjetivos más con los que los mexicanos estamos entendiendo, desafortunadamente, a la política a través de los medios de comunicación).

¡Verano ardiente!....; habrá que ver quién gana, qué y cómo se la gana. Pero lo más importante vendrá después, cuando se vea en blanco y negro el mapa de las diferencias que subyacen entre los mexicanos, la diversidad sobre la que deberán construirse acuerdos, puentes o alianzas políticas. Para ninguno de los hoy candidatos presidenciales será una tarea fácil gobernar a un país tan polarizado, dividido en las entrañas mismas de un avejentado pacto social. Ellos mismos le han jugado a dividir, a confrontar; ahora, conciliar a la sociedad se antoja una tarea titánica que, muy certeramente, ocupará enormes esfuerzos, recursos y energía de todos los mexicanos. Ya hemos visto los magros resultados obtenidos por el gobierno del presidente Vicente Fox, donde gracias a su previo y aún presente discurso polarizante y radicalizado, nunca obtuvo el apoyo suficiente por parte de las cámaras legislativas como para poder instaurar y arraigar su proyecto económico "neoliberal". Para como se ven las cosas en el presente, ni la izquierda de López Obrador ni la derecha de Calderón Hinojosa podrán hacer mucho por el país, ¡claro!, suponiendo que se apegarán cabalmente al marco constitucional y jurídico vigente. En lo personal, ni de uno ni del otro esperaría mucho en beneficio del país. En cambio, pienso que fortalecer a las minorías con mi voto sería una buena opción (sobre todo, pensando en el congreso)..., porque el cambio es, aunque haya quienes se lo quieran adjudicar, lo único que jamás ha dejado de avanzar...

 

Todo un mes de guapos futbolistas ...

Y para aquellos que disfrutan del fútbol, simplemente desentendidos de sus implicaciones mediáticas o comerciales, el mes de junio será maravilloso y lleno de emociones traídas desde la nórdica Alemania. La selección mexicana inicia con tres goles a su favor y esperemos que no se vaya desinflando conforme avance el campeonato mundial. Para quienes lo único que nos gusta del fútbol son los guapos jugadores (a los que podemos ver con el volumen de la TV apagado y sin engancharnos en la competencia), sin duda que será un agasajo ver a guapos y jóvenes deportistas vistiendo pantalones cortos y sudando como si estuvieran en pleno orgasmo. Jalisco no se pudo quedar atrás, enviando como portero de la selección mexicana a uno de sus guapos hijos...

En fin, lo mejor de la fiesta futbolera será que ya no sólo escucharemos hablar de las campañas políticas en los medios, ni de chachalacas o de cuñados incómodos. Al menos, durante este mes estaremos presenciando una fiesta deportiva mundial que nos demuestra que, a pesar de tanta escoria que hay en el planeta y en la política doméstica e internacional, también existen -por fortuna- jóvenes sanos, muchos de ellos guapos y sensuales, que pueden ganar miles o millones de dólares divirtiéndose y jugando con un balón.

Sin la cobertura mediática de la copa mundial de fútbol en Alemania, este Verano se realizará también la séptima edición de los Gay Games, en la ciudad de Chicago. Espero que esta fiesta sea un rotundo éxito, y que año con año tome mayor relevancia y sea punto de encuentro entre las comunidades gays de todo el mundo.

 

El movimiento gay actual

La máxima cervantesca de que si oyes a los perros ladrar es porque nos estamos moviendo, es con la que describiría hoy al movimiento gay que impulsan millones de hombres y mujeres homosexuales en todo el mundo y, desde luego, en América Latina y México. Desde las rabiosas declaraciones de un Papa con antecedentes nazis, Benedicto XVI, calificándonos como un "eclipse de Dios" (cualquier cosa que eso signifique), hasta los afanosos esfuerzos del odioso de George W. Bush para que el congreso de los EE.UU. prohíba constitucionalmente los matrimonios gays, hemos presenciado -cada día más- embates inéditos con los que se enfrenta el movimiento gay del planeta. En Rusia se prohíbe la realización de la marcha gay, mientras que en España homosexuales y transexuales conquistan derechos civiles; en Polonia los grupos católicos ultra radicales atacan físicamente a los integrantes de la marcha gay en su paso por las calles de Varsovia, mientras que en Buenos Aires se consolida el turismo gay con la apertura de un hotel de cinco estrellas... Y así pudiéramos seguir hablando de Australia, Holanda, Francia, Inglaterra, Costa Rica, Chile, México o Praga.

Creo que como nunca antes en la historia moderna, en la actualidad el movimiento de liberación homosexual protagoniza -junto con otras minorías- el avance de las fuerzas progresistas en la sociedad de principios del siglo XXI y en cientos de países y miles de ciudades en todo el mundo. A pesar de Ratzinger y a pesar de Bush, la sociedad avanza.

 

 

Y este avance mundial de los movimientos homosexuales no es fortuito, pues además de nutrirse de otras luchas sociales relativamente exitosas, como el feminismo o la de los derechos humanos, realidades tan impactantes como la globalización y agudización de la crisis del VIH/Sida en cientos de países en el planeta, han fortalecido con su urgencia los lazos de solidaridad entre grupos y personas que día a día se ven afectados directa o indirectamente por la pandemia. Nunca esperaron quienes participaban del movimiento de liberación homosexual en los años setenta y ochenta, que alcanzar mayores niveles de libertad y solidaridad entre los miembros de la comunidad gay costaría tantas y tantas vidas. Si algo positivo pudiera sintetizarse de la historia de la irrupción del Sida en el mundo, quizás diría que ha sido justamente esa lucha por el reconocimiento de la existencia y de la necesidad de servicios, atención y -sobre todo- derechos civiles para hombres y mujeres homosexuales en todo el mundo. ¿Los más golpeados han sido los más beneficiados?..., no lo sé y aún no lo creo. Pero, sin duda, obtener nuestra ciudadanía en el mundo no ha sido una tarea fácil.

Particularmente, el movimiento gay latinoamericano tiene especificidades que no deben escapar a nuestra mirada. Somos sociedades cuyas tradiciones y convicciones son de una profunda religiosidad (dominantemente católica), pero que aspiramos vehementemente a acceder a una modernidad laica que quizás ni entendemos ni nos ajusta. Nos atrae el confort y los estilos de vida que ofrece el mercado libre, pero nos aterra caer en el pecado de la concupiscencia y de sus incomparables placeres; nos excitamos por el arrojo y la valentía de otros pueblos en la conquista de una mejor ciudadanía, pero permanecemos inmóviles en nuestros hogares santificados por la tiranía del padre y la sumisión de la madre. Pero, a pesar de ello, hay naciones y ciudades en las que hombres y mujeres gays se están encontrando y organizando, para refrendar ante sus comunidades que la democracia es sólo factible cuando cobija a la pluralidad y a la diversidad que le sustenta. Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Venezuela y -desde luego- México, encabezan la lista de los países latinoamericanos donde las agrupaciones gays han conseguido incorporar muchas de sus demandas en las políticas públicas, programas gubernamentales y ofertas del mercado. Desafortunadamente, y en comparación con España, Inglaterra u Holanda, aún no son significativas las conquistas en el marco legislativo y jurídico de la mayor parte de los países hispanoamericanos. Sin lugar a dudas, ese es el mayor reto: superar las diferencias de perspectiva y los enconos al interior de la comunidad gay (de cualquier país o ciudad latinoamericana), para trabajar efectiva y afirmativamente en favor de la obtención y consolidación de los nuevos derechos civiles y humanos de la sociedad del siglo XXI.

Por lo pronto, seguramente este Verano sabremos de más marchas del orgullo gay en otros países y ciudades, de las que hubo en junio del año pasado. Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Oaxaca, Puebla, León, Toluca.....; Polonia, República Checa, Argentina, Chile, Guatemala...; y también seguramente, otra vez escucharemos vociferar -como lo hizo el año pasado- al señor Joseph Ratzinger, buscando convencer al mundo de que los homosexuales (como la -para él incomprensible- exterminación nazi de millones de judíos) no somos más que un "eclipse de Dios".

 

 

... Y a 27 años de marchas gays en la Ciudad de México, ¡una más!...

Ya casi tres décadas desde que un nutrido grupo de homosexuales y lesbianas marchamos por las calles de la Ciudad de México, reunidos bajo la convicción de que nuestros derechos estaban siendo pisoteados y de que juntos conseguiríamos el respeto que no recibíamos entonces de la sociedad. Desde entonces a la fecha, muchas cosas han cambiado y -sin duda- seguirán cambiando: nuestros espacios de reunión ya no están en la clandestinidad, expresamos pública y abiertamente nuestros sentimientos, y ejercemos ciertos derechos que antes se nos negaban por el simple hecho de ser homosexuales. ¡Y vamos por más!

La del año 2006 será una marcha crucial en el movimiento de liberación gay mexicano, donde miles de hombres y mujeres homosexuales, bisexuales y transexuales mostrarán a la sociedad que existen, que tienen la capacidad de actuar colectivamente y -sobre todo- el derecho a ejercer todos los derechos. Pero será crucial debido al momento histórico y político que vive nuestro país, y que es el de la transición hacia la consolidación de un nuevo régimen y un pacto social con nuevos protagonistas. Será importante hacer una lectura escrupulosa de las consignas que se formulen durante el recorrido de la marcha gay el 17 de junio: aquellas en materia de política pública, sobre derechos civiles, demandas de servicios públicos o exigiendo la satisfacción de  mínimos de bienestar, salud y calidad de vida. Tendremos que estar muy alertas de aquello que está pidiendo el segmento juvenil de nuestra comunidad, pero también de lo que exigen hombres y mujeres gays que se acercan ya a la madurez y a la senectud. De lo que piden grupos marginados, de profesionistas, de artistas o de empresarios...; en resumen: es importante conocernos mejor entre nosotros mismos para, así, tener la posibilidad de incorporar de manera coherente y con fuerza nuestras principales demandas en la agenda pública de todos los órganos del Estado.

Quienes convocan a la desunión del movimiento gay, haciendo pálidas convocatorias para iniciar la marcha del orgullo desde otros puntos del recorrido y así mostrar su disentimiento (al que tienen legítimo derecho), les falta estatura y visión para comprender de qué se trata y se ha tratado siempre este festejo, que con gran valentía hemos realizado los habitantes de la Ciudad de México desde la década de los setenta (hablo con la autoridad que me da el haber participado y estado ahí, a mis 18 Otoños).

La marcha no es -desde luego- un acto público organizado para que los gays ventilen, frente a otros gays, sus problemas con otros gays; se trata de que los gays llamemos la atención del resto de la sociedad mexicana sobre nuestras necesidades, denunciemos la pesada discriminación que cargamos a cuestas y para que exijamos el respeto a la diversidad y a nuestros derechos como ciudadanos mexicanos idénticos a los demás, bugas o gays. Poca cosa, ¿no? Así que me parece que quienes están convocando a iniciar la marcha del orgullo gay desde otros puntos (la Palma de Reforma o el Monumento a la Revolución), tienen todo el derecho a hacerlo; pero, no tengo la menor duda, su perspectiva y expectativas del movimiento de liberación homosexual en México -iniciado en los setenta- es demasiado corta, enana e ignorante de nuestra historia. 

 

Este Verano me la pienso pasar a gusto, divertirme al máximo cada día y cada noche; quiero respirar hondo y capturar en mi memoria la fragancia de los truenos y de los agapandos después de la lluvia; ... y voy a disfrutar de cada centavo que deba desembolsar, voluntaria o involuntariamente, y si me alcanza hasta puede que busque lanzarme hasta alguna playa o ciudad cualquiera, aquí o en otra parte del mundo, para gozar viendo al sol pintado en tonalidades de bronce y arena sobre la piel de algún muchacho cualquiera. Será para mí, como lo ha sido siempre, un Verano ardiente.

 

 

Distrito Federal, junio de 2006. Paco Calderón para GAY MÉXICO ©