Adorablemente enojada

 Por Clark Collis

Su último álbum fracasó, así que la avispada cantante Pink emprende la lucha por volver a abrirse paso a las listas de popularidad con un divertidísimo ataque a Paris y Jessica

Jab, jab, cruzado, gancho, uppercut.

En un austero estudio fotográfico en el descuidadamente hermoso arrondissement (distrito) 11 de París, Pink hace alarde de sus impresionantes habilidades de boxeo de sombra. Esta demostración improvisada ha sido propiciada por el comentario de un observador de que la cantante, vestida en un conjunto deportivo gris de una sola pieza con capucha, parece más una pugilista que una estrella de pop.

Las apariencias, en este caso, no engañan del todo. Mientras crecía con el nombre de Alecia Beth Moore, en Doylestown, Pennsylvania, aprendió una serie de movimientos de defensa propia de su padre, veterano de Vietnam y experto en karate. Más recientemente, ha estudiado el arte marcial de Muay Thai (o boxeo tailandés, tal como fue popularizado, al menos en los círculos aficionados a las patadas, por la cinta El Nuevo Dragón (Ong-Bak, 2005)).

Cuando se le pregunta si alguna vez ha tenido motivos para poner en práctica sus habilidades rompe-huesos, Pink responde, "tal vez, una o dos veces. Se suponía que no debería hacerlo, pero... sí solía pelear bastante: mucha gente hace cosas que provocan que mi lado violento quiera salir. En este momento de mi vida, preferiría sentarme y platicar al respecto. Pero algunas personas", añade, "de hecho quieren que les pateen el trasero".

Pink está en Francia para promocionar su cuarto CD, I'm Not Dead ("No estoy muerta", que llega a las tiendas el 4 de abril) y su primer y maravillosamente contencioso sencillo, "Stupid Girls", una alegre cachetada a estrellitas insulsas como Paris Hilton, Mary-Kate Olsen y Jessica Simpson.

La canción ya es un éxito, al llegar a la posición número 13 de la lista de popularidad Hot 100 de Billboard y su chistosísimo video -que se burla descaradamente del video sexual de Paris Hilton y del video de la canción "These Boots Are Made for Walkin'", de Simpson- se transmite a toda hora en MTV.

Después de la sesión fotográfica, mientras da sorbos a una agua mineral y fuma un Marlboro Light, Pink explica que el título de su álbum nuevo se refiere a "despertar, quitarte la venda de los ojos". Sin embargo, la cantante reconoce que algunas personas lo tomarán como una referencia a su reciente trayectoria profesional. Hace cinco años, su segundo CD, M!ssundaztood, con su sensibilidad "ruda, pero reveladora" y un montón de sencillos irresistibles, la convirtió en superestrella, al vender 5 millones de copias en Estados Unidos. Pero su siguiente álbum, Try This, en el 2003, fue una decepción, al vender una cantidad relativamente desalentadora de 700 mil CDs.

¿Qué salió mal? Producido en gran parte por Tim Armstrong, del grupo Rancid, Try This presentaba una vibra de rock más pesada que distanció a muchos de sus fans. El verdadero problema, explica Pink, sin embargo, fue la presión de su casa disquera. "No le metí tanto corazón", dice del álbum, que compuso en una sola semana. "Y fue una especie de rebelión contra la compañía discográfica. Me cansé de las fechas límite. Fue algo así como, ¡échale una moneda y observa al mono bailar!".

En esta ocasión, Pink, de 26 años, se propuso realmente dedicarle tiempo a su material y en enero del 2005, comenzó a trabajar con el productor Billy Mann (Backstreet Boys, Kelly Rowland). Mann había estado detrás del último sencillo de la cantante, "God Is a DJ" y los ejecutivos de LaFace, la disquera de Pink, presuntamente esperaban que Mann ayudara a conducir a Pink de vuelta al tipo de canciones amigables con la pista de baile que la hicieron famosa.

No funcionó así precisamente. Pink y Mann terminaron por crear material potencialmente explosivo, particularmente una acerba canción anti-Bush titulada "Dear Mr. President" (Querido Señor Presidente), que incluye líneas como "¿qué tipo de padre despojaría a su propia hija de sus derechos?/¿Qué tipo de padre podría odiar a su propia hija si ella fuera gay?", y hace referencia a los viejos rumores del presunto consumo de cocaína del Presidente George W. Bush (aunque se puede buscar en vano la palabra presunto).

Cuando tocó la canción para su disquera, "podías sentir el miedo en la habitación", comenta, "pero nadie nunca dijo nada".

Luego está "I Have Seen the Rain", escrita por su padre, James Moore, mientras prestaba servicio como soldado en Vietnam. La melodía (como canción no anunciada), un dueto entre Pink y su papá, cierra el álbum.

"Fue la primera canción que me aprendí", cuenta Pink. "Yo le decía tres cosas: voy a ser famosa, vamos a grabar esta canción y te voy a comprar una casa rodante. En todas las tarjetas de Navidad, yo escribía, 'casa rodante próximamente'". Por supuesto, Pink sí se hizo famosa y ahora ha grabado la canción de su padre. Lo que deja a la casa rodante...

"¡Ya no la quiere!", dice Pink, mientra suelta una risotada que acentúa aproximadamente la mitad de todo lo que dice. "Y yo, como que, ¿qué tipo de mie... es esa? Yo tengo que completar el sueño. No tiene que ver contigo. ¡Ja!".

Pero la mayor preocupación de LaFace era algo que no escucharon: una canción suficientemente fuerte para lanzarla como primer sencillo. "Stupid Girls" siempre había sido la elección de Pink, pero los ejecutivos de la disquera no estaban de acuerdo. En su lugar, sugirieron que quizás, por favorcito, podría hacer equipo con Max Martin, el mandamás sueco del pop ("...Baby One More Time" de Britney Spears) para trabajar en algunas melodías adicionales.

"Sí, esa fue idea de la disquera", relata Pink. "¡Esa fue su única idea!".

A LaFace le encantó una de las nuevas canciones producidas por Martin, "U+UR Hand" y la eligió como el sencillo. Pero Pink se resistió, y continuó su presión a favor de "Stupid Girls". "Ella siempre se mostró ferviente de que debería ser el primer sencillo", señala Barry Weiss, presidente de Zomba Label Group, matriz corporativa de LaFace. "Se convirtió en -no quiero decir una pelea, pero... una discusión".

LaFace decidió grabar dos videos y luego tomar la decisión. "Cuando vimos 'Stupid Girls' todos dijimos, ¿cómo no elegir esta canción como primer sencillo?", indica Weiss. Decisión inteligente: el video obtuvo una respuesta enorme al instante, salvo de la gente de la que se burlaba.

"Nunca tuve noticias de ninguna de ellas", dice Pink. "Pero antes de que saliera el video recibimos la llamada de un par de publicistas. Simplemente: 'contáctame de inmediato, quiero una copia adelantada de esta cosa'".

¿Y se les enviaron copias a dichos publicistas?

"¡No!", responde Pink.

Pese a lo entretenido del sencillo, en realidad hay un mensaje serio detrás de él. "No se trata de atacar específicamente a alguien", explica Dave Meyers, quien dirigió el video. "En todo caso, espero que esta canción le brinde a Jessica o Paris la fuerza para salir y decir qué piensan en realidad. Son personas interesantes. Es sólo que, a la hora de crear una imagen para ellas, es algo así como, 'ah, tienen un cuerpo sexy. Vamos a vestirlas con nada'".

Como expresa Pink: "ninguna de estas chicas es estúpida. Se han hecho las tontas para ser lindas. Sencillamente siento que le meten a la gente una imagen a la fuerza. Hay muchas mujeres inteligentes. Hay muchas chicas inteligentes. ¿Quién las representa a ellas?".

Más tarde, de regreso a su hotel, Pink alterna entre hacer entrevistas europeas y expresar preocupación por el desfase de horario de este reportero causado por su vuelo transatlántico. "Mi consejo es que comiences a beber", señala y, a juzgar por el brillo en su mirada, está claro que no me sugiere que beba un vaso de agua Perrier.

A pesar de su agotador itinerario, Pink es excelente compañía. Es amigable, ingeniosa y suficientemente lista como para saber que siempre puede ser más lista. (Sus lecturas actuales incluyen el libro "I Know Why the Caged Bird Sings" de Maya Angelou y el libro de tendencias feministas "Female Chauvinist Pigs" de Ariel Levy).

En este momento, el animado humor de Pink probablemente tiene mucho que ver con el delgado cuate de cachucha que voló esta tarde a París y acaba de reunirse con ella en el hotel: el campeón de motocross Carey Hart, con quien la cantante contrajo matrimonio el 7 de enero. Atento y discreto, Hart parece feliz de perderse en el fondo del séquito de Pink, salvo cuando la arremetida de paparazzis provoca que pase un brazo protector alrededor de su nueva esposa.

Y Pink se muestra feliz de cederle los reflectores a Hart siempre que está en su mundo. "Últimamente los mejores momentos de mi vida han sido ir a sus firmas de autógrafos de supercross", comenta. "Todos los niñitos me hacen a un lado para llegar a él. Un día quiero ser la baterista de un grupo de punk para poder dejarme el cabello sobre el rostro y no decir ni pío".

La poca probabilidad de que algo así ocurra en el futuro cercano -o lejano- se hace evidente esa noche cuando Pink canta "Stupid Girls" en el inmenso Estadio Bercy bajo techo, mientras se pavonea por el escenario como una auténtica megaestrella de pop y canta feliz de la vida frases como "qué le pasó al sueño de una niña presidentaestá bailando en un video junto a 50 Cent!". Sólo para asegurarse de que su punto queda claro, Pink se dirige a una de sus bailarinas, vestida para parecer la típica chica sexy de un video de hip-hop y -exhibiendo una vez más esas impresionantes habilidades de pelea- finge darle un rodillazo en el rostro.

Después del concierto, Pink niega que éste sea un acto de violencia que de hecho le gustaría propinarle a, por ejemplo, Paris Hilton. (La misma Hilton se rehusó a hacer comentarios para este artículo, al igual que Simpson, Olsen y Lindsay Lohan). Lo que realmente parece sacar de quicio a Pink, no obstante, es el tema del próximo álbum de Hilton. "La ironía será cuando yo pierda un Grammy ante ella el año próximo", dice Pink. ¿Le propinaría entonces un rodillazo al rostro de Paris? "No", responde, "me reiría. Demostraría totalmente mi punto". O sea... "que el mundo sencillamente está mal. ¡Ja, ja, ja!".

Jab, jab, uppercut. Nocaut.

 Traducción: Alicia Gómez