Travestis: Reto para la belleza de la mujer

Por: María R. Linares

Lunes 5 de Junio de 2006

¿Cuántas veces se ha preguntado cómo le hacen los travestis para lucir curvas sugerentes, ropa impecable, maquillaje y cabellos perfectos, al grado de que, en ocasiones, se ven mejor que muchas mujeres?
Si se les observa con detenimiento, muchos de ellos conservan en el rostro y el cuerpo algunos de sus rasgos masculinos, entonces, ¿de qué trucos echan mano para quedar convertidos en mujeres que roban el aliento a quienes las ven?
Travesti es un término empleado para definir el gusto que tienen algunos varones por vestir prendas de mujer, así como por ponerse maquillaje y perfume, además de hablar, caminar y hacer gestos más relacionados con lo femenino que con lo masculino.
Antonio del Llano, psicólogo de egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, sostiene que buena parte de los hombres que desean vestirse como mujer (que pueden ser homo o heterosexuales) lo hacen por dos razones: La primera, “por una profunda admiración hacia ciertos iconos femeninos o, en su defecto, por una profunda envidia”.
DE ELLOS A ELLAS. Cinturas estrechas, piernas torneadas, maquillaje impecable y en algunos casos relucientes cabelleras es lo que estos hombres logran; sin embargo, aunque su transformación parezca hecha por arte de magia, en realidad es muy similar al proceso de belleza que experimenta cualquier mujer cuando decide cuidar su arreglo personal con esmero.
Eduardo Avila, alias Mónica, explica que no es gratis “tener esta figura”. Para empezar hay que comer sólo lo necesario “para eliminar la panza”; además, constantemente hay que estarse rasurando las piernas, “algunas se depilan con cera y todo, yo en lo personal soy fiel amante del rastrillo”.
Asimismo, “Mónica” admite que para lucir una figura esbelta hay travestis que recurren al ejercicio, pero también existen quienes “son anoréxicas”.
Mónica asegura que verse bien es “sólo cuestión de querer” y agrega que cualquier mujer podría verse igual o mejor, porque las mujeres tienen todo de verdad: “Si no salieran a la calle con la cara lavada y tomando del clóset lo primero que ven, otra cosa sería”.
“Nosotros nos vemos mejor porque invertimos más tiempo en ello, le encontramos un gusto maravilloso a elegir la ropa, disfrutamos cada paso del maquillaje, mientras que algunas de mis amigas mujeres lo ven como una obligación: ‘me tengo que arreglar, me tengo que esto o el otro’”.
Mónica vive del travestismo, trabaja en un bar gay en la Ciudad de México y se mantiene de verse bien; de hecho, su arreglo no termina con sus presentaciones, “nunca salgo de casa si no estoy maquillada, bien vestida y peinada”.
“¿Cuánto me tardo? Depende, si es para el show, hasta dos horas y media; si es para ir de compras, es menos, nunca me he contado el tiempo pero sé que es menos”.
El psicólogo Antonio del Llano explica que, en su afán de querer verse como mujeres, los travestis caen en el perfeccionismo en cuanto a su arreglo; por ello, se esmeran tanto en lucir bellas.

Sus trucos para lograr cinturita

Postizos y fajas son parte de la magia en la silueta de los travestis, aunque es justo decir que no en la de todos.
Las fajas y corsets ayudan a muchos travestis a estrechar su cintura, afinar su torso y levantar los pechos, postizos o no; en cuanto a las nalgas, éstas pueden mejorarse con esponjas o pantaletas especiales.
“Yo creo que las mujeres no deberían tener tanto miedo de usar un corset o una faja, siempre y cuando sus excesos (de grasa) no sean demasiados, porque estos accesorios funcionan mejor cuando se usan para afinar el cuerpo y no para adelgazar por un milagro del Señor”.
Cabe mencionar que la aplicación de hormonas femeninas en algunos de estos individuos deriva en sexys curvas y el crecimiento de mamas, lo cual hace que sus varoniles y planos cuerpos de repente se conviertan en zonas curvilíneas.
MAQUILLAJE. Un buen maquillaje siempre resaltará los atributos de un rostro y dejará en segundo plano los defectos del mismo; no es de extrañar que algunos travestis luzcan pieles perfectas si se saben aplicar una base y elegir colores que destaquen sus rasgos.
“Yo creo que deben experimentar, ver qué les queda mejor. Las mujeres son bellísimas porque son naturales, podemos vernos más buenotas pero jamás seremos una mujer”, concluye Mónica.