"Don't ask, don't tell" reza
una 'Ley compromiso' del
rígido ejército
estadounidense, que permite
el ingreso discreto de
homosexuales y lesbianas a
las fuerzas armadas (en un
país que condena como pocos
la segregación de cualquier
tipo), en respeto a una
posición muy tradicional de
su ejército.
El grado de homosexualidad y
lesbianismo es, sin lugar a
dudas, subjetivo y cultural.
Se dice que más o menos el
10% de la población mundial
tiene inclinaciones sexuales
hacia su mismo sexo, lo que
de antemano establecería un
promedio de al menos dos
gays en cada plantel de
futbol, sin profundizar en
grados o características.
En más de 15 años de
convivencia diaria con
futbolistas profesionales,
no conocí uno solo que se
declarara homosexual. En una
actividad tan machista, esa
aceptación significaría el
auto entierro sin
posibilidad de
reivindicación.
Sin embargo, en cada plantel
llamaban la atención los
constantes juegos sexuales
que difícilmente podrían
tener justificación
heterosexual y que, sin
embargo, en los actores que
tomaban la iniciativa, tales
acciones debían tomarse como
'doblemente machistas'. Para
colmo, tuve algunos
compañeros de equipo
quienes, tras los
tradicionales asados que en
todo plantel existen, y ya
con unos tragos adentro,
acudían ruidosamente a
'darle servicio' a un chico
gay que gustoso les
esperaba. Al día siguiente,
contaban sus andanzas con
gran orgullo y ¡sin ser
tachados de homosexuales!
A mediados de los años 90
llegó un nuevo portero a
nuestro equipo. En su
presentación ante el plantel
se condenó por una
aclaración no solicitada:
"Sé que tengo fama de
maricón dentro del futbol,
pero quiero decirles que eso
no es verdad y aquí se
encuentra un compañero que
me conoce de mi anterior
equipo; él puede apoyar lo
que les digo". Para sorpresa
de todos, ese antiguo
compañero de mi colega,
reaccionó de inmediato:
"¡No, no, no! A mí ni me
metas"...
En un mundo cada vez más
intolerante, parece
contradictorio, pero
plausible, que los gays
busquen manifestarse de
manera más abierta en todo
el mundo y obtengan mayores
derechos. Sin embargo, esa
apertura no parece tener
cabida dentro del futbol,
donde por un lado se condena
de manera cruel el chisme
sobre la tendencia sexual de
algún jugador, pero por otro
se practican juegos sexuales
demasiado cercanos a la
realidad homosexual.
"Don´t ask, don't tell" es
la forma de solapar la
intolerancia y la apertura
sexual a la vez, dentro de
un discriminatorio ejército
estadounidense, que desde
1993 ha despedido a 12 mil
500 soldados por expresar su
homosexualidad o por
denuncias. Dentro del futbol
profesional la 'ley
compromiso', en un ambiente
que no se quitará las
ataduras de la apertura
sexual, sería algo así como:
"If asked, don't tell".
ffernandez@reforma.com