Afp
Periódico La Jornada
Martes 12 de enero de 2010, p. 35
Los
Ángeles, 11 de enero.
Opositores y defensores de los matrimonios entre gays en
California, Estados Unidos, se enfrentaron este lunes en
San Francisco, en un proceso federal decisivo que podría
sellar el futuro de esas uniones en todo el país.
En este último giro, que
podría llevar el caso a la Corte Suprema, activistas por
los derechos plenos de la comunidad homosexual luchan
por que se levante la prohibición de las bodas entre
personas del mismo sexo, aprobadas por los votantes de
California en las elecciones de 2008.
Dicha anulación fue
confirmada por el tribunal superior de California en
2009, lo cual llevó a los activistas a presentar su caso
ante la justicia federal por vez primera.
El lunes, la Corte
Suprema de Estados Unidos rechazó que el proceso fuera
difundido por Internet, al menos hasta el miércoles. El
juez federal Vaughn Walker pidió que fuera divulgado en
directo por el sitio YouTube.
Los demandantes
cuestionan la llamada propuesta ocho, cuya aprobación,
en noviembre de 2008 por 52 por ciento de californianos,
anuló la decisión de la Corte Suprema de Justicia del
estado de autorizar los matrimonios entre homosexuales
al calificar de “discriminatoria” la prohibición.
En octubre, el juzgador
Walker aceptó recibir la demanda de los defensores de
las uniones gays, y en un tribunal federal, lo que sus
oponentes impugnan.
“Esta demanda es una
tentativa del juez de abrir un proceso a los electores
de California y es un error”, declaró Brian Brown,
director de la Organización Nacional por el Matrimonio,
una de las más feroces opositoras a dichos matrimonios.
A quienes estiman que la
propuesta ocho es discriminatoria y viola la
Constitución de Estados Unidos, Brown les responde:
“Creo que nuestros padres fundadores se retorcerían en
sus tumbas si escucharan que la Constitución garantiza
el derecho a redefinir el matrimonio. Es absurdo”.
“La discriminación hace
mal y no ayuda a nadie. El proceso dará oportunidad a la
opinión pública de escuchar a los expertos de ambas
partes”, respondió Jennifer Pizer, directora del
proyecto Marriage National, de la Asociación
Lambda Legal, que defiende el derecho al matrimonio
entre homosexuales.
En la apertura del
proceso se escuchó el testimonio de dos demandantes,
Cristina Perry y Sandra Stier, quienes se casaron en
2004 en California y poco después se declaró nulo su
casamiento.
Perry recordó una carta
que le envió el gobierno, en la cual le informaba que su
boda había sido cancelada.
“Lamentamos informarle
que su matrimonio no es válido. Nos gustaría devolverle
los gastos por su matrimonio’”, declaró Perry a la
Corte, y apuntó: “No tengo palabras para describir mi
relación”.
Stier pidió que le
permitan casarse, porque ese paso le “proporciona
sentido de inclusión en el tejido de la sociedad.
“Quiero que nuestros
hijos se sientan orgullosos de nosotros. No quiero que
se preocupen por nosotros”, expresó a la Corte.
Los demandantes son
defendidos por los abogados de Theodore Olson y David
Boies, considerados “dos eminencias” en el país. Ellos
fueron adversarios en 2000, cuando la Corte Suprema tuvo
que pronunciarse sobre los controvertidos resultados de
las elecciones que opusieron a George W. Bush y Al Gore.
Pero el proceso no carece
de riesgos para los opositores a la propuesta ocho. Como
destaca Brown, “esto terminará en la Corte Suprema”.
En efecto, una decisión
de esa instancia sellaría la suerte de las uniones entre
homosexuales en todo Estados Unidos.
El debate del matrimonio
entre gays ha sufrido recientemente varias derrotas en
Estados Unidos, donde el estado de Nueva Jersey rechazó
el jueves un proyecto de ley tendiente a autorizarlas,
al igual que Nueva York.
Sólo cinco estados
autorizan hoy esos matrimonios: Iowa, Connecticut,
Massachusetts, Vermont y Nueva Hampshire.