Reuters
Periódico La Jornada
Martes 12 de enero
de 2010, p. 35
Ciudad
del Vaticano, 11 de enero.
El papa
Benedicto XVI vinculó este lunes la oposición de la
Iglesia al matrimonio entre homosexuales con la
preocupación por el medio ambiente, sugiriendo que las
leyes que socavaban “las diferencias entre los sexos”
son una amenaza para la creación.
El pontífice hizo los
comentarios durante un discurso ante diplomáticos en su
evaluación anual de los acontecimientos del mundo. El
principal tema de éste fue el medio ambiente y la
protección a la creación.
“Es preciso señalar la
complejidad del problema del medio ambiente. Se podría
decir que se trata de un prisma de muchas caras”,
resaltó.
Subrayó que las leyes y
proyectos de ley para legalizar los matrimonios entre
gays “atentan contra el fundamento biológico de la
diferencia entre los sexos.
“Me refiero, por ejemplo,
a países europeos o del continente americano”, añadió.
Fue una clara referencia
a legislaciones y propuestas en varias partes del mundo.
Algunas capitales que la
avalan
La ciudad de México se
convirtió el mes pasado en la primera capital de la
católica América Latina en permitir bodas de personas
del mismo sexo.
En California, la
prohibición del estado al matrimonio gay fue llevada
este lunes a juicio, caso federal que los demandantes
esperan llegue a la Corte Suprema de Estados Unidos y
sirva para revocar aprobaciones en toda la nación.
El matrimonio entre
homosexuales es legal en varias regiones de Estados
Unidos y en algunos países europeos, como España.
“Pero la libertad no
puede ser absoluta, ya que el hombre no es Dios, sino
imagen de él, su criatura. Para el hombre, el rumbo a
seguir no puede ser fijado por la arbitrariedad o el
deseo, sino debe más bien consistir en la
correspondencia con la estructura querida por el
creador”, dijo el Papa.
En su discurso ante
diplomáticos de más de 170 países, Benedicto XVI repitió
los temas expuestos en ocasión del Día de la Paz Mundial
de la Iglesia, el primero de enero.
Aseveró que las naciones
industrializadas deben reconocer su responsabilidad en
la crisis medioambiental, frenar su consumismo y adoptar
estilos de vida más sobrios.
Benedicto XVI comunicó a
los diplomáticos que estaba preocupado por el fracaso en
lograr un acuerdo en la cumbre sobre cambio climático
del mes pasado en Copenhague, Dinamarca.