El Papa Benedicto XVI
lanzó ayer un duro ataque contra los matrimonios
gays, acompañado de una condena implícita a aquellos
legislativos que han aprobado este tipo de uniones
entre ambos sexos, como el recientemente sancionado
por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF),
que convierte a la capital mexicana en la primera
ciudad de la católica América Latina que permite
bodas del mismo sexo.
“La legalización del matrimonio entre homosexuales
atenta contra el fundamento biológico de la
diferencia entre los sexos. Me refiero, por ejemplo,
a países europeos o del continente americano”,
denunció el Pontífice en referencia a las
legislaciones que han permitido este tipo de
uniones, aprobadas en ocho países ––Holanda, España,
Bélgica, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia y
Portugal––, cinco estados de EU ––Massachusetts,
Connecticut, Vermont, Maine y Iowa–– y dos
capitales: el distrito de Columbia y el Distrito
Federal.
Según el Papa, “el matrimonio entre personas del
mismo sexo, al igual que el cambio climático,
amenazan la creación”.
Ante los embajadores de los 178 Estados que
mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede,
Ratzinger advirtió, sin embargo, que “la libertad no
puede ser absoluta, ya que el hombre no es Dios,
sino imagen de Dios: su criatura. Para el hombre, el
rumbo a seguir no puede ser fijado por la
arbitrariedad o el deseo, sino que debe más bien
consistir en la correspondencia con la estructura
querida por el Creador”.
El Papa recordó que Dios creó al ser humano como
“hombre” y “mujer”, y reiteró su pedido de una
“ecología del hombre, que le proteja de la
autodestrucción”; además, pidió que el orden de la
creación hombre y mujer sea respetado.
Benedicto XVI dijo que al igual que la selva
tropical necesita la protección del hombre, éste
tiene que ser protegido.
Votos para éxito en México. En su tradicional
mensaje de Año Nuevo ante el cuerpo diplomático,
dijo que 2010 comienza marcado por la crisis
“dramática” que ha golpeado a la economía mundial, y
subrayó que la raíz de la misma está en la “vigente
mentalidad egoísta y materialista”.
Mostró su “preocupación por el deterioro del
ambiente” e hizo votos para que en las próximas
reuniones en Bonn y en México se adopten medidas
eficaces, “ya que está en juego el destino de
algunos Estados insulares”.