ENTRE los
jerarcas panistas hay preocupación porque alguien desde
Los Pinos quiere opinar de todo y meter mano donde no le
corresponde. Y no, no es Felipe Calderón.
SEGÚN
ESTO la que anda hiperactiva con los asuntos de su
partido más que con su propia chamba (¿o será por causa
del cargo?) es la vicepresidenta de la República...
¡perdón!, la jefa de la Oficina de la Presidencia,
Patricia Flores.
CUENTAN
QUE la funcionaria, bajo el influjo de las encuestas de
Rafael Giménez, anda queriendo hasta palomear nombres de
candidatos, lo que ha causado malestar al interior de la
cúpula blanquiazul.
A LO
MEJOR lo que más les molesta no es el intento de
intromisión, sino que quiera tomar decisiones con base
en encuestas que dicen exactamente lo que Flores quiere
escuchar.
HABLANDO
de panistas, varios de ellos se van a quedar con un
palmo de narices en espera de que el ombudsman Raúl
Plascencia les rinda pleitesía.
SEGÚN se
cuenta en los pasillos de la Comisión Nacional de los
Derechos Humanos, el nuevo titular del organismo tiene
muy clara la línea a seguir: no propiciar la
polarización de la sociedad.
DE AHÍ
QUE no le quiso entrar, como pretendía el PAN, a la
guerrita con los perredistas por el tema de las bodas
gay y la adopción por
parte de homosexuales.
¿A POCO
en serio va a romper con la triste tradición que le
heredó José Luis Soberanes de ponerse a la derecha de la
derecha? Suena interesante. A ver si lo cumple.
EL
CANTANTE metido a senador hidalguense Francisco Xavier
Berganza pareciera estarse preparando para una nueva
actuación.
AYER se
le vio muy animado en el hotel Four Seasons platicando
con el gobernador Miguel Ángel Osorio, junto con algunos
dirigentes nacionales de Convergencia.
NO VAYA A
SER, como dicen los malpensados, que le estén preparando
a Berganza una candidatura a gobernador para dividir el
voto opositor. No, eso es imposible... ¿verdad?
CON ESO
de que a Fidel Herrera le gusta ser el ajonjolí de todos
los moles, se fue a meter a la celebración de La
Candelaria en Tlacotalpan, y prácticamente salió
corriendo de ahí.
SE TRATA
de una de las fiestas de mayor tradición en el país y,
por lo tanto, tiene un ceremonial establecido a lo largo
de los años, por lo que querer cambiarlo de la noche a
la mañana, nomás no funciona. Y eso fue lo que le pasó a
Fidel.
LA
CELEBRACIÓN arranca con una cabalgata en la que
participan los principales personajes de la localidad.
Los hombres van ataviados con la indumentaria jarocha
tradicional: pantalón blanco, guayabera blanca, sombrero
de palma "cuatro pedradas" y paliacate rojo.
PERO AL
PARTICIPAR por primera vez como gobernador, Fidel
Herrera, en lugar de la tradicional vestimenta blanca,
ratificó que lo suyo es el rojo y se apareció con sus
colores de campaña... lo que le ganó la rechifla del
respetable.
NO SÓLO
al mandatario local lo abuchearon, sino también a sus
secretarios de Desarrollo Agropecuario y de Salud,
quienes fieles a su jefe llegaron con camisas rojas ¡y
sombrero texano!
A LO
MEJOR, como el gobernador priista ya pintó de rojo hasta
los puentes peatonales, no le pareció gran cosa teñir de
colorado hasta la procesión de la virgen de Tlacotalpan.