Templo Mayor

Por F. Bartolomé (03-Feb-2010)

 

ENTRE los jerarcas panistas hay preocupación porque alguien desde Los Pinos quiere opinar de todo y meter mano donde no le corresponde. Y no, no es Felipe Calderón.

SEGÚN ESTO la que anda hiperactiva con los asuntos de su partido más que con su propia chamba (¿o será por causa del cargo?) es la vicepresidenta de la República... ¡perdón!, la jefa de la Oficina de la Presidencia, Patricia Flores.

CUENTAN QUE la funcionaria, bajo el influjo de las encuestas de Rafael Giménez, anda queriendo hasta palomear nombres de candidatos, lo que ha causado malestar al interior de la cúpula blanquiazul.

A LO MEJOR lo que más les molesta no es el intento de intromisión, sino que quiera tomar decisiones con base en encuestas que dicen exactamente lo que Flores quiere escuchar.

 

HABLANDO de panistas, varios de ellos se van a quedar con un palmo de narices en espera de que el ombudsman Raúl Plascencia les rinda pleitesía.

SEGÚN se cuenta en los pasillos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el nuevo titular del organismo tiene muy clara la línea a seguir: no propiciar la polarización de la sociedad.

DE AHÍ QUE no le quiso entrar, como pretendía el PAN, a la guerrita con los perredistas por el tema de las bodas gay y la adopción por parte de homosexuales.

¿A POCO en serio va a romper con la triste tradición que le heredó José Luis Soberanes de ponerse a la derecha de la derecha? Suena interesante. A ver si lo cumple.

 

EL CANTANTE metido a senador hidalguense Francisco Xavier Berganza pareciera estarse preparando para una nueva actuación.

AYER se le vio muy animado en el hotel Four Seasons platicando con el gobernador Miguel Ángel Osorio, junto con algunos dirigentes nacionales de Convergencia.

NO VAYA A SER, como dicen los malpensados, que le estén preparando a Berganza una candidatura a gobernador para dividir el voto opositor. No, eso es imposible... ¿verdad?

 

CON ESO de que a Fidel Herrera le gusta ser el ajonjolí de todos los moles, se fue a meter a la celebración de La Candelaria en Tlacotalpan, y prácticamente salió corriendo de ahí.

SE TRATA de una de las fiestas de mayor tradición en el país y, por lo tanto, tiene un ceremonial establecido a lo largo de los años, por lo que querer cambiarlo de la noche a la mañana, nomás no funciona. Y eso fue lo que le pasó a Fidel.

LA CELEBRACIÓN arranca con una cabalgata en la que participan los principales personajes de la localidad. Los hombres van ataviados con la indumentaria jarocha tradicional: pantalón blanco, guayabera blanca, sombrero de palma "cuatro pedradas" y paliacate rojo.

PERO AL PARTICIPAR por primera vez como gobernador, Fidel Herrera, en lugar de la tradicional vestimenta blanca, ratificó que lo suyo es el rojo y se apareció con sus colores de campaña... lo que le ganó la rechifla del respetable.

NO SÓLO al mandatario local lo abuchearon, sino también a sus secretarios de Desarrollo Agropecuario y de Salud, quienes fieles a su jefe llegaron con camisas rojas ¡y sombrero texano!

A LO MEJOR, como el gobernador priista ya pintó de rojo hasta los puentes peatonales, no le pareció gran cosa teñir de colorado hasta la procesión de la virgen de Tlacotalpan.