DE POLÍTICA Y COSAS PEORES /
Por Catón
(03-Feb-2010)
Una oficiosa
amiga, de las que nunca faltan, le dijo a una señora:
"Tu marido te está engañando". "¿Con quién?" -preguntó
ella. Le informa la amiga: "Con la esposa de su jefe".
"¡Qué barbaridad! -se preocupa la señora-. ¡Con lo mal
que hace el amor, hasta lo pueden despedir!"... En
política, tan peligroso como el trono es el altar. Ambos
deben apartarse uno del otro, y cualquier comentador
hará muy bien en mantenerse alejado de los dos. La
impugnación presentada por la Procuraduría General de la
República contra los mal llamados "matrimonios
gay" tiene un tufillo a
Iglesia difícil de ocultar.
El partido
actualmente en el poder ha tenido tradicionalmente
vínculos con la jerarquía católica. No es extraño, por
eso, que abandere algunas de las posiciones sostenidas
por la Iglesia. Urge por tanto remarcar el carácter
laico del Estado mexicano, resultado de una larga serie
de enfrentamientos entre el poder civil y el
eclesiástico. En un país como México, mantenido en el
atraso por la ignorancia y la pobreza, es peligroso que
una Iglesia, cualquiera que sea, detente un poder
temporal que incida en los asuntos del Estado. La
separación de esos dos reinos tiene raíces evangélicas,
pero los clérigos se desentienden de ella. Cuantas veces
la Iglesia Católica ha pretendido en México ejercer
poder político ha hecho grave daño a la nación, y se lo
ha causado a sí misma. La Iglesia tiene una misión muy
importante que cumplir: le corresponde proclamar valores
que dignifican a la persona humana y la acercan a lo
trascendental. Por eso mismo no debe suplantar a los
ciudadanos en el manejo de los asuntos públicos. Puede
proponer su verdad, eso es incuestionable, pero no ha de
valerse de la fuerza que le dan la fe y sumisión de sus
adeptos para tratar de imponerla como única. "Extra
ecclesiam nulla salus", escribió San Cipriano (Epístolas
73, 21). Fuera de la iglesia no hay salvación.
El mismo
criterio impuso el Papa Bonifacio VIII en su bula "Unam
Sanctam". (Favor de no leer "Universidad Nacional
Autónoma de México Sanctam", como hizo un muchacho en
Monterrey que al leer en la misa el texto que comienza:
"Hubo un varón en tierras de Ur...", leyó: "Hubo un
varón en tierras de la Universidad Regiomontana..."). En
esa concepción, ya superada, se consideraba a la Iglesia
Católica como depositaria única de la verdad. Vivimos ya
otros tiempos, y los jerarcas, sin mengua de expresar
sus opiniones, deben también dar reconocimiento a las de
los demás, y admitir la verdad, razón y justicia que
pueda haber en ellas... Don Veterino, anciano caballero,
logró que doña Pasita, también añosa dama, aceptara
realizar con él un acto que ambos tenían ya casi
olvidado. Al empezar el trance doña Pasita le dice a su
galán: "¿No vas a usar condón?" "¡Uy, no! -se asusta don
Veterino-. ¡Pesan demasiado!"... Don Algón fue con una
linda chica a cierto discreto motelito.
Era bastante
corto de estatura don Algón, pero ella había notado que
la altura de su cortejador se elevaba considerablemente
cuando estaba sentado sobre su cartera. A pesar de eso
la muchacha mostraba poco entusiasmo al estar entregando
sus favores. Se detiene un momento don Algón y le
pregunta: "Dime, linda: ¿haces esto por interés o por
amor?" "¡Por amor, claro!" -mintió ella descaradamente.
"Si es así -le dice don Algón-, entonces ponle más
interés"... Un tipo le dice a otro: "Vamos al teatro. Se
presenta un mago que corta a una muchacha en dos, y me
dicen que después de la función esa chica acepta
invitaciones a salir". "¡Anda! -replica el otro-. ¡Con
la suerte que tengo seguramente me va a tocar a mí la
mitad que come!"... FIN.