Discurso de la XXVIII Marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Transexual y Travestí

México D. F. a 17 de junio de 2006

 

 ¡Cambalache, como va!

 

Inclusión, pluralidad y respeto, en vez de prejuicios, odio y discriminación

 

 

Hoy llegamos aquí, al centro político de México, al preciso Ombligo de la Luna, para ejercer, una vez más, nuestra libertad de conciencia y expresión; para exigir igualdad y equidad efectivas para todas y todos bajo el mismo sol; para demostrar, de manera autónoma y por convicción personal, nuestra libertad de conciencia con nuestros actos, con nuestras palabras, con nuestra indignación, con nuestra alegría y en nuestros cuerpos mismos, el poder que nos da nuestro amor auténtico, pasión por la justicia y compromiso pleno de vivir en libertad.

 

Como desde hace 28 años –en esta gran Ciudad de México– conmemoramos los disturbios de Stonewall en 1969, la primera rebelión pública en la historia contra la arbitrariedad policíaca represiva hacia los oprimidos por nuestra identidad sexual, expresión genérica, orientación sexual y forma de amar.

 

Venimos provistos de ritmo y creatividad, razón y convicción, pasión, indignación, compromiso y alegría de vivir. Venimos para decir: ¡Ya basta de discriminación! ¡Ya basta de exclusión, hostigamiento, violencia y crímenes contra quienes nos atrevemos a expresarnos como diferentes! ¡Estamos en todas partes! ¡Somos la vida de la vida, que no se resigna a reproducir unos ridículos estereotipos añejos! ¡Somos el catalizador del cambio hacia la plena igualdad que merecen nuestra ciudad, nuestro país y nuestro mundo! ¡Nadie es libre hasta que todos seamos libres!

 

No venimos a mendigar migajas de aceptación indiferente, sino que exigimos igualdad efectiva. Los derechos humanos son de todas y todos. Por eso marchamos juntos en el reconocimiento y respeto a nuestras diferencias. Porque la justicia y la libertad nunca pueden ser completamente abarcadas ni agotadas por un solo grupo, bando o partido político, por eso los colores de estos no llenan ni sustituyen nuestra causa. El arco iris de la diversidad se impondrá siempre –luego de las tormentas electorales– para manifestar el pacto que solemnemente reforzamos hoy con la causa de la libertad, la igualdad y la inclusión social.

 

Llegamos a esta Plaza de la Constitución para manifestar nuestra vocación de poder, para mostrar públicamente la voluntad que ya está presente en nuestras vidas cotidianas para transformar propositivamente nuestra convivencia social. Para hacer evidente la fuerza del cambio que incide ya en todos los estratos sociales, creencias religiosas y opciones políticas.  ¡No somos acarreados de nadie, somos más de cien mil y venimos por convicción individual, por nuestra ansia de justicia y anhelo de libertad!

 

Esta Marcha del Orgullo sirve para que nadie pueda negar que existimos, pero no sólo para que lo sepan, sino para que se vea y se sienta que además de la razón y la justicia de nuestras demandas, cada vez más personas de carne y hueso estamos dispuestas a luchar de por vida por ese mundo incluyente y justo que hasta ahora no hemos conocido aún. Cada año somos más y vamos aprendiendo de nuestras experiencias diversas. Nuestro movimiento crece y se diversifica, pero preserva siempre su unidad en lo fundamental. Nuestra marcha no será nunca botín político de oportunistas, ni negocio lucrativo de particulares.

 

No somos solamente contribuyentes del fisco, ni sólo posibles votantes. En la libertad de cada una y cada uno de nosotros está presente la fuerza de los proyectos de vida que luchamos por realizar. Esa es la base de nuestro compromiso con los derechos humanos de todas y todos, y de la autonomía creativa de nuestro movimiento y de nuestra solidaridad creciente.

 

Por todo esto, exigimos:

 

El acceso y ejercicio efectivo a los derechos, oportunidades y condiciones con independencia de la preferencia, orientación sexual y/o expresión e identidad de género de las personas.

 

Reconocimiento de todas las familias en su diversidad y los derechos de seguridad social,  patrimoniales, sucesorios, de tutela y de filiación de las personas que las constituyan.

 

Una reforma educativa laica basada en la evidencia científica, la tolerancia, el respeto y la celebración de la diversidad, que incluya la educación de la sexualidad integral sin violencia, libre y responsable, a lo largo de toda la formación, así como el respeto de los derechos sexuales, fundada en la valoración de las expresiones y formas de la sexualidad, con perspectiva de género.

 

Los periodistas siempre nos preguntan: ¿Cuántos gays, lesbianas, bisexuales transgéneros, transexuales, travestís y poliamorosos hay? Con esta manifestación masiva queda públicamente demostrado que somos una parte indispensable del corazón y del alma de México, que no es soportable ya un mundo democrático sin nosotras y nosotros.  ¡Somos lo más rosa de la bandera arco iris! ¡Somos su diversidad multicolor y su exigencia de vida digna para todas y todos!

 

Los principios de nuestro movimiento no se venden. No daremos ni un paso atrás hasta lograr lo que es justo.  Solamente en la democracia incluyente plena podremos ver realizados nuestros anhelos. Esta es nuestra fuerza y el ímpetu invencible de nuestro movimiento.

 

__________________________________

 

La difusión de este mensaje es un servicio social informativo de Notigay.com