* Lamenta la "injusta" generalización de acusaciones

Sandoval Iñiguez: Cristo castigará a los pederastas

* Dios permite estos "ventarrones" para purificar su Iglesia

Lunes 2 de octubre de 2006

JUAN CARLOS G. PARTIDA CORRESPONSAL

Guadalajara, Jal., 1º de octubre. La pobreza es la raíz del ambiente de descomposición que se vive actualmente en México, donde son comunes las "revueltas" y los "ajustes de cuentas", aseguró el cardenal Juan Sandoval Iñiguez durante la misa por el 30 aniversario de la fundación Cáritas.

"El problema de fondo en el país es la pobreza, que afecta a 60 millones de personas. Es gente que tiene carencias básicas de alimento, de vestido, de medicina, de vivienda.

"Ese es el problema que está en la base de lo que estamos viviendo, de estos ajustes políticos y de las amenazas de revuelta; no que haya líderes banales, corruptos, interesados en sus propios negocios y ocupados en sus propios intereses", dijo ante más de 500 voluntarios del organismo en Guadalajara.

En El Semanario, órgano oficial de la curia de la entidad, el prelado hizo un llamado "al pueblo católico" de esa arquidiócesis para que reflexione sobre los casos de pederastia. Si bien reconoció que son hechos lamentables, dijo que "por fortuna son una minoría", y precisó que la mayor parte de los ministros son fieles y ejercen plenamente su ministerio.

"El abuso de menores es un crimen grave que empaña la belleza divina que se refleja en el rostro de los pequeños y mata su inocencia desde temprana edad. Se trata de un abuso que debe ser denunciado y castigado severamente por las leyes humanas, que alcanza también a los sacerdotes como ciudadanos, pero también es un pecado grave que será castigado por Cristo, juez universal", dijo Sandoval Iñiguez en ese periódico.

Lamentó que se realice una "generalización injusta" del tema y se "aduzcan casos de abusos ocurridos hace años para pedir no sólo la cabeza de los sacerdotes culpables, sino también de los obispos y de toda la jerarquía, referencia y petición que resultan inexplicables".

"Los ventarrones violentos que soplan los permite Dios para sacudir el árbol, para que caigan las hojas secas y se purifique su Iglesia, la cual, con la fuerza del Espíritu Santo, podrá superar el mal", dijo.

Por separado, el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, José Guadalupe Martín Rábago, convocó a una "revolución social" ante la brecha cada vez más grande entre ricos y pobres. Advirtió que si no se atiende a las personas en condiciones de miseria podría generarse un estallido social en México.

Con información de Martín Diego Rodríguez