Ex diputado de EU dice que un cura abusó de él

El escándalo de Foley amenaza a republicanos

José Carreño
El Universal
Miércoles 04 de octubre de 2006

WASHINGTON.- Mientras el presidente de la Cámara de Representantes, Dennis Hastert, rechazó ayer llamados a dimitir como consecuencia de su actuación en el marco de las revelaciones del comportamiento sexual inapropiado del ex diputado republicano Mark Foley, el abogado de éste dijo que su cliente fue víctima de abuso sexual cuando tenía entre 13 y 15 años de edad.

Foley está envuelto en un escándalo con implicaciones electorales por haber intercambiado, supuestamente, correos electrónicos y mensajes instantáneos de contenido sexual sugestivo con muchachos menores de edad que trabajaban en el Congreso.

El abogado de Foley, David Roth, dijo que su cliente nunca tuvo contacto sexual con los menores y que los señalamientos de que Foley es un pederasta son "categóricamente falsos".

Aunque Roth no dio detalles sobre las circunstancias en que ocurrieron los supuestos abusos del clérigo, ni de la filiación del mismo, sí hizo una revelación: "Mark Foley quiere que sepan que es homosexual", dijo.

Foley dimitió a su escaño la semana pasada y se internó en un centro de rehabilitación alcohólica y atribuyó el problema a su alcoholismo, aunque una nueva revelación evidenció que en 2003 interrumpió una votación para iniciar una sesión de "sexo virtual" con un antiguo ayudante.

En este marco, el presidente de EU, George W. Bush, señaló ayer estar indignado por el caso Foley, pero rechazó los llamados que piden la renuncia de Hastert.

"Quedé consternado y conmocionado al enterarme del inaceptable comportamiento del congresista Foley", dijo Bush durante una gira de campaña en California. Agregó que está "indignado por las revelaciones".

Sin embargo, el mandatario defendió a Hastert frente a las críticas de conservadores: "Confío en que proveerá todo el liderazgo que pueda para la aplicación de la ley en esta investigación".

El llamado a la renuncia de Hastert hecho por el diario derechista The Washington Times, ubica el escándalo en un terreno político que amenaza con prevalecer durante las semanas previas a las elecciones legislativas de noviembre y llevó al dirigente conservador, Richard Viguerie, a advertir que la base conservadora del Partido Republicano podría quedar tan desencantada que se abstendría de asistir a las urnas.

Viguerie pidió la dimisión de todos los líderes republicanos que hubieran sabido del escándalo y no hubieran actuado, en un expreso llamado por la renuncia de Hastert y otros.

Hastert, que había negado conocer del problema de Foley, dio una serie de entrevistas en las que rechazó las afirmaciones de que estaba enterado y, en cambio, destacó las medidas adoptadas por el Congreso para proteger la seguridad de los estadounidenses. Pero luego de que Hastert y otros legisladores republicanos expresaran su desencanto y su enojo por el comportamiento de Foley, se reveló que a pesar de reclamos de ignorancia, Hastert había sido informado meses antes de la situación.

El líder de la mayoría de la Cámara Baja, John Boehnert, que es el republicano de mayor importancia después de Hastert y su posible sucesor si dejara la presidencia del cuerpo legislativo, dijo que informó a Hastert del problema y que éste le había dicho que se había solucionado.

"Es su responsabilidad", dijo Boehnert en una entrevista radiofónica, en lo que algunos medios interpretaron como un posible distanciamiento entre los dirigentes republicanos de la Cámara Baja.

El escándalo ocurre a cinco semanas de unos comicios que los republicanos consideraban ya como problemáticos ante la impopularidad de la guerra en Irak, los excesos de gasto público y escándalos por corruptela en la mayoría republicana.