* La conducta de Mark Foley golpea a los republicanos

Investiga el Comité de Etica del Congreso el escándalo sexual

Viernes 6 de octubre de 2006

AFP

Washington, 5 de octubre. El Comité de Etica de la Cámara de Representantes de Estados Unidos anunció hoy la apertura de una investigación sobre un escándalo sexual en el Congreso, que golpea a las filas del partido del presidente George W. Bush poco antes de las elecciones legislativas del 7 noviembre.

La comisión emitió cerca de cuatro docenas de citatorios a individuos y solicitó numerosos documentos, incluso el testimonio directo de miembros del Congreso.

La investigación obedece al escándalo que provocó descubrir mensajes sexualmente sugerentes enviados por el ex representante Mark Foley a jóvenes becarios del Congreso, también conocidos como "pajes".

La investigación estará a cargo de una subcomisión de la Cámara e incluye tanto a miembros de la mayoría republicana como de la oposición demócrata, y se agrega a otra indagación iniciada por la FBI.

El presidente de la Cámara baja, Dennis Hastert, se manifestó "afligido" por la conducta de Foley con los adolescentes, pero reiteró que no renunciará como lo solicitaron varios conservadores, que insisten en que debe dimitir cualquiera que haya encubierto el comportamiento de Foley.

Hastert saludó la iniciativa de la Comisión de Etica "para aliviar el ánimo de todos", si bien su posición se vio vulnerada por las declaraciones del ex jefe de personal de Foley, Kirk Fordham, quien afirmó haber alertado al estado mayor republicano sobre el comportamiento del legislador.

Además, medios de prensa han publicado testimonios de ex becarios del Congreso que hacen pensar que desde hace unos 11 años era conocida la tendencia de Foley de hacer insinuaciones a adolescentes.

Hastert declaró no haber tenido anteriormente conocimiento de los mensajes ambiguos, "excesivamente amistosos". "Cuando el Congreso halló los mensajes, los republicanos reaccionaron de inmediato y el culpable se fue", destacó hoy Hastert.

Tony Snow, vocero de la Casa Blanca, aseguró que Bush, quien dio su apoyo a Hastert el martes, no se pronunciará sobre el manejo de este asunto. "No vamos a inmiscuirnos para decirle a la Cámara cómo debe hacer lo que hace", indicó.

A un mes de las elecciones legislativas, Larry Sabato, experto político de la Universidad de Virginia, define el escándalo como el "regalo" hecho a los demócratas "en el peor momento posible" para los republicanos y Bush: "Lo último que seguramente pretendían (los republicanos) en octubre era hablar de un escándalo sexual".