Republicanos, a la baja en sondeos

El partido ha resultado afectado por escándalo sexual en la Cámara Baja

José Carreño
El Universal
Domingo 08 de octubre de 2006

WASHINGTON.- Mientras nuevas encuestas destacaban la pérdida de confianza en el liderazgo republicano en la Cámara Baja, reportes oficiosos consignaban que desde un punto de vista legal el ex congresista republicano Mark Foley, involucrado en un escándalo sexual, podría estar en terreno relativamente seguro.

Según el semanario Newsweek, 53% de los estadounidenses estaría ahora en favor de que el Partido Demócrata obtenga el control del Congreso, contra 35% para los republicanos. En tanto los índices de aprobación para el presidente George W. Bush se encuentran en 33%.

La creciente impopularidad de los republicanos se debe a la combinación de lo que algunos analistas consideran como la "perfecta tormenta política", con casos de corrupción, una guerra que pierde cada vez más apoyo público y ahora un escándalo sexual en el partido presuntamente defensor de los valores morales.

Mark Foley está en el centro de un escándalo político, luego de los reportes sobre sus contactos "impropios" por correo electrónico con antiguos "pajes" de la Cámara Baja (jóvenes menores de edad que en algunos casos han hecho saber que el legislador era conocido entre ellos como un personaje "extraño").

Foley, que renunció a su escaño en la Cámara Baja hace 10 días, ha señalado que es homosexual, que es alcohólico y que fue "molestado" cuando era adolescente por un sacerdote presuntamente católico y se internó en un centro de rehabilitación para alejarse de la atención pública.

Aunque los mensajes de Foley a los jóvenes serían "sugerentes" y obscenos, en algunos casos no irían más allá y en otros estarían protegidos por las leyes de libertad de expresión y por lo que las leyes estadounidenses consideran como edad mínima para contactos sexuales, que oscila entre los 16 y 18 años, según cada estado.

La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) realiza una investigación sobre posibles delitos federales y reportes de la prensa local consignaron que abogados y fiscales en varios estados analizan la posibilidad de que los mensajes de Foley o sus proposiciones pudieran constituir algún tipo de falta en códigos locales.

Legalmente no es delito mantener conversaciones explícitas con jóvenes y para que lo que hizo Foley pueda considerarse como crimen, debería implicar que trató de convencer a alguno de sus interlocutores de reunirse con él con fines sexuales y ése es uno de los puntos de la investigación. Sin embargo, al mismo tiempo choca con la legislación sobre actos sexuales consensuales.

Paralelamente, de acuerdo con la agencia de noticias AP, las pesquisas iniciadas por el Comité de Ética de la Cámara Baja tendrían efecto sobre legisladores y actuales empleados del poder Legislativo, pero no sobre personas que como Foley, dimitieron ya de su puesto.

El escándalo, sin embargo, está centrado ahora más bien en el liderazgo de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, con preguntas que pueden determinar su destino político: cuánto sabían de las actividades y los acercamientos de Foley y cuándo supieron del posible problema.

De acuerdo con el presidente de la Cámara, Dennis Hastert, no se enteró sino hasta el viernes 29 de septiembre, cuando el escándalo estalló tras las revelaciones hechas por una cadena de televisión, pero según legisladores republicanos y algunos de sus ayudantes, Hastert y sus asesores pudieron haber estado informados hace años.

El presidente George W. Bush y varios prominentes republicanos han expresado su respaldo a Hastert, preocupados de que su dimisión pudiera ofrecer una señal de debilidad, a menos de cinco semanas de unas elecciones en las que el partido republicano está temeroso de perder la mayoría no en una, sino en las dos cámaras del Congreso.