De Política y Cosas Peores / Descubrimientos

 Por Catón / 12 de octubre de 2006

La mamá de Pepito se inquietó por ciertas manifestaciones en la conducta de su precoz retoño y lo llevó con un siquiatra especializado en niños. El analista comienza a interrogarlo. "A ver, Pepito, dime: eres niño o niña". "Niña" -responde Pepito. "¿Y qué te gustaría ser cuando estés grande? ¿Papá o mamá?" "Mamá". "¡Pepito! -exclama alarmada la señora-. ¿Por qué le dices esas cosas al doctor?" "Bueno -contesta Pepito-, él hace preguntas idiotas, yo doy respuestas idiotas..."... Un tipo fue al teatro con su esposa. En el intermedio sintió ganas de ir al pipisrum, de modo que se dirigió a la parte posterior del teatro a buscar el baño para caballeros. No lo pudo encontrar, pero después de un buen rato de buscar vio una puertecita. La abrió y se encontró en un jardín en penumbra con una pequeña fuente y un árbol. La urgencia que traía era tan grande que junto al árbol hizo lo que tenía que hacer. Ya muy tranquilo volvió a su butaca al lado de su esposa. "¿Me perdí algo del segundo acto?" -le pregunta. "¿Que si te perdiste algo del segundo acto? -responde escandalizada la señora-. ¡Estuviste en él!"... Una cosa puedo decir acerca del descubrimiento de América: era inevitable. Tarde o temprano alguien tenía que toparse con el nuevo continente por la razón sencilla de que estaba ahí, y por la sencilla razón de que el hombre nunca se está quieto, y anda en perpetua búsqueda de todo. Por la misma razón es inevitable que se encuentre la cura para el cáncer, para la diabetes, para el sida, para el mal de Parkinson, para la enfermedad de Alzheimer y para todos los quebrantos que ahora afligen a la humanidad. Los nombres de las dolencias que antes dije serán alguna vez como los nombres de otros males que casi tenemos olvidados: la hidrofobia, la tisis, la malaria, la difteria, el cólera, la sífilis, la lepra, la poliomielitis y otras enfermedades que ayer se consideraban incurables y que hoy se previenen con vacunas o se atienden con facilidad. Sólo es cuestión de esperar. Colón y Fleming no agotaron la infinita curiosidad del hombre, su sed de conocimiento, su afán por alcanzar más dilatados horizontes. Sea como fuere, este día ha de servir para celebrar, a más de todo lo que este día se celebra, la confianza en la espléndida capacidad del hombre para alcanzar sus sueños más allá de todos los pesimismos y todas las desesperanzas. He dicho... Un vendedor de pájaros los vendió todos en la plaza, menos un jilguero muy cantador. Como no le quedó ninguna jaula se metió el ave en su bolsillo del pantalón y fue a la iglesia a oír misa. En medio del sermón del señor cura el jilguero empezó a cantar sonoramente, con lo que le cortó al predicador el hilo de la inspiración. "Los que tengan pájaro que se salgan" -ordena molesto el señor cura. Todos los hombres se levantaron y salieron, menos un viejito. Va una señora y le dice: "¿No oyó lo que dijo el señor cura? ¿Qué usted no tiene pájaro?" "Si tengo -responde con mansedumbre el viejecito-. ¡Pero el mío ya no canta"... La muchacha llega a su casa y cuenta a su mamá: "Este chico con el que salí hoy es muy tonto". "¿Por qué lo dices?" -pregunta la señora. "Se la pasó toda la noche metiendo la mano en mi ropa interior" -responde la muchacha sin dejar de sonreír. "¡Dios santo! -se espanta la mamá-. ¿Y por qué dices que es muy tonto?" Contesta la chica: "Porque el dinero que me diste para gastar lo traía en el zapato"... FIN.