La bisexualidad, asunto poco discutido

Sexualidad
Patricia Kelly
15 de octubre de 2006

"Él me engañó diciéndome que me amaba y que deseaba construir conmigo una familia. Nunca me dijo que vivía con una pareja gay , me hizo creer en sus palabras, tanto, que hasta tuve un hijo con él", sollozaba Patricia. "Es posible que sí te amara, le contesté, pero lo que quizá no comprendas es que al mismo tiempo amaba y sentía atracción por un varón".

En el amplio espectro de la diversidad sexual humana casi pasan inadvertidas las personas bisexuales. Por un lado, resulta muy complicado para muchos entender que una persona pueda sentir atracción, y enamorarse profundamente tanto de hombres como de mujeres.

Si vemos a un hombre de pareja con otro hombre inmediatamente los "etiquetamos" como homosexuales; si su pareja es mujer, como heterosexuales, pero ¿qué pasa cuando esa persona tiene indistintamente parejas de ambos sexos, qué sucede cuando una temporada de su vida se vive como homosexual y otras, como heterosexual? No, no estamos entrando a la Dimensión Desconocida, nos encontramos en el extenso territorio de la diversidad sexual.

Una persona que tiene la capacidad de vincularse afectiva, emocional y sexualmente tanto con hombres como con mujeres, es identificado como una persona bisexual. El hombre que juraba amar a Patricia, y además sentirse orgulloso de ser padre de su hijo, en la realidad podía estar hablando con la verdad, la amaba a ella, pero amaba también a un hombre. Suelen darse estos enamoramientos al mismo tiempo, como en los y las heterosexuales, o bien a destiempo, primero uno, después otro, y quizá más tarde otra.

Los bisexuales son un grupo que no termina por integrarse plenamente a los convencionalismos sociales de otras orientaciones. Por ejemplo, si tienen una pareja gay que descubre su relación con lo que ella cree es un encuentro heterosexual, se siente traicionado (a), engañado (a): "Me usaste por curiosidad ¿verdad?", "así que todo fue para ver qué se sentía.".

En cambio, la visión de un heterosexual que lo sorprende con uno de su mismo sexo puede exclamar: "¡Por fin saliste del clóset!", "no soy para ti suficiente hombre (o mujer)". Estas lecturas de las relaciones de un bisexual son parciales, no es homo ni hetero, es una persona con intereses y atracciones que incluyen a los dos géneros que constituyen la humanidad.

 

Un nuevo libro

Los bisexuales son una realidad, se encuentran y se desencuentran, buscan el amor y la pareja como todos los seres humanos. Son una realidad que llega a veces, a los consultorios como el de Rinna Riesenfeld que ha plasmado su experiencia en una reciente publicación: Bisexualidades, de Editorial Paidós.

Riesenfeld es autora de Papá, mamá, soy gay, y cofundadora del proyecto El Armario Abierto, la primera librería especializada en sexualidad en nuestro país y América Latina. Parte de su trabajo lo desarrolla impartiendo talleres, educando en sexualidad y ofreciendo consulta a quién busca su asesoría. La experiencia de todos estos años se tradujo en un segundo texto que nos lleva de la mano por los caminos de la sexualidad.

Desde sus primeras páginas y con un lenguaje claro y fácil, nos explica qué es una orientación sexual ("no se elige, ni se aprende, ni se puede enseñar"); nos habla de los mitos y verdades sobre la bisexualidad, nos acerca a las diferentes teorías que buscan explicarla, y nos propone sus propias ideas para aceptarla, " la bisexualidad, dice, hay que aceptarla, no arreglarla". Propone incluso una clasificación: Bisexualidad de vitrina, en la fantasía, experimental, momentánea, circunstancial, específica, periódica, alternante, simultánea. Y es que ninguna bisexualidad es igual a la otra, así como ningún heterosexual es igual, ni vive exactamente su sexualidad como otro.

Una de las grandes riquezas del libro de Rinna Riesenfeld, es que incluye los más variados testimonios sobre el cómo y el cuándo las personas descubrieron su nueva capacidad amorosa, y lo más enriquecedor, cómo la viven. Hay una mujer que la encuentra viuda y a los 67 años ("Ella es lo mejor que me ha pasado después de mi esposo"); otro la conoce cuando estaba casado y feliz ("esto no le quita el amor y el respeto que le tengo a mi pareja"); e incluso otro caso en la que ella tenía una pareja lesbiana y él una pareja gay, pero acabaron enamorados uno de la otra ("Tomó mucho tiempo que entendieran que nuestra homosexualidad ´no se nos quitó´: simplemente se enriqueció cuando descubrimos nuestra bisexualidad").

Bisexualidades es un texto en el que se respira libertad, amplitud de pensamiento para aceptar no sólo la diversidad sexual, sino los múltiples caminos del amor. Su autora se delata como una gran escucha del ser y sentir humanos, como una gran observadora del cambio y la transformación, se siente abierta a la vida y sus acertijos.

El libro es una provocación a preguntarnos ¿alguna vez imaginé que esta expresión pueda llegar a mi vida? No se alarme, la respuesta sólo la conocerá usted, pero podrá ampliar sus conocimientos si lee este trabajo que viene a cubrir, por una autora nacional, un vacío informativo y educativo.

"Al investigar para escribir este libro aprendí mucho. Sobre todo, que el amor no tiene sexo: sólo tiene alma. También comprendí que el amor y el deseo son tan profundos que pueden traspasar la barrera del género. La relación de pareja se vive entre dos personas, no entre dos sexos. Y lo escribí por el derecho que tiene cada uno de nosotros a encontrar la felicidad, el amor, el deseo, el sexo y la compañía con la persona que elija, sin que lo juzguen, discriminen o condenen por ello".

 

Fax: 5424-0771 patricia.kelly@eluniversal.com.mx

Los mitos frecuentes sobre la bisexualidad

Tienen muchas relaciones sexuales, como si estuvieran fuera de control: falso

Están confundidos con su sexualidad: falso

Son gente con problemas sicológicos y emocionales: falso

Son típicamente infieles: falso

Nadie los satisface sexualmente, por eso buscan de los dos lados: falso

Niegan su homosexualidad o lesbianismo: falso

Se hacen pasar por heterosexuales: falso

No tienen ética: falso

Son así porque tienen problemas de pareja: falso