De la belleza al horror

Por Fernando de Ita / 18 de octubre de 2006

Opinión

GUANAJUATO.- La controversia artística: ¿qué es bueno y verdadero para la razón, qué es bello y regocijante para los sentidos? Por lo visto y escuchado el pasado fin de semana en el FIC, los mexicanos estamos tan divididos en arte como en política. El Proyecto Hamlet que trajo Colombia al Teatro Juárez resultó divino para los menos e insufrible para los más. El Fausto que llegó de Rusia gustó al público y durmió a la gente de teatro. El Divertimento Ensamble de Italia hizo abandonar la sala a la gente culta de Celaya. Random Dance, del Reino Unido, apantalló al respetable y dejó fríos a los especialistas. La mismísima Philharmonia Orchestra de Londres, el regalo mayor del país invitado, mereció la entrega del público y la ceja levantada de los musicólogos.

Desde su estreno en el Festival Iberoamericano de Bogotá, Proyecto Hamlet provocó la ira de los puristas y el encanto de los audaces. La "colombianización" del texto clásico facilitó la comprensión del público y fastidió a Shakespeare. La conversión de la tragedia isabelina en comedia gay, que hizo el director mexicano Martín Acosta, es inquietante y patética, como el vestuario de Tolita Figueroa y la interpretación de los actores colombianos, comenzando por Robinson Díaz, que hace un Hamlet entre Anthony Hoppkins y Adal Ramos (la picadura de víbora es de Lázaro Azar).

Hay que aplaudirle al señor Acosta el coraje de romper el canon de la obra más estudiada del mundo, para intentar un montaje tan híbrido como el arte de nuestros días, más cerca de la sobreposición de géneros y estilos, estos es, del pastiche, que de una estética propia. Hay que reprocharle que no lleve este riesgo a sus últimas consecuencias y caiga, en el segundo acto, en el melodrama latinoamericano disfrazado de teatro alemán.

Mención aparte merece la luz y escenografía de Alejandro Luna, porque el maestro es muy posiblemente el único artista clásico de nuestro teatro, en la medida en que ha creado un espacio que se identifica por su concreción, su aliento, su teatralidad. Como en los grandes pintores, los espacios del arquitecto Luna son siempre el mismo siendo nunca iguales.

Vale la pena relatar lo que pasó el sábado 14 en el Templo de la Valenciana, porque el escándalo que provocó en las buenas conciencias del Bajío la irreverencia de Sandro Gorli y su Divertimento Ensamble, presagia lo que puede ocurrir con la "guanajuatización" del Cervantino.

Si algo ha funcionado sistemáticamente en los últimos 5 años del FIC es el Ciclo de Música Contemporánea. A pesar de las exclusiones que denuncia el compositor Eduardo Soto Millán, gracias a la continuidad de este programa hemos escuchado la mejor música de nuestro tiempo interpretada por los mejores solistas y ensambles. Entre ellos está el grupo de virtuosos que acompañan a Gorlie en su afán de carcajearse de la solemnidad.

Las señoras del rumbo que llevaron a sus hijos al concierto, pensando, por el nombre del ensamble, que harían música de Disney, se desconcertaron con la primera parodia, se horrorizaron con la segunda y salieron en tropel con la tercera, perdiéndose un final de fiesta formidable. Lo preocupante del caso es que fue a este público al que Vicente Fox le prometió que a partir de noviembre el FIC será suyo. Con este criterio el festival más importante de Iberoamérica se convertirá en la fiesta del Yunque.