Bajo alquiler para neoyorquinos con Sida

EDITORIAL - 10/18/2006

Para los neoyorquinos promedios, dedicar la mitad de sus ingresos a vivienda puede ser justo un hecho de la vida. Para personas con ingresos fijos y viviendo con una mortal enfermedad, cualquier cosa más allá de 30 por ciento para vivienda podría ser devastador.

Este es el prospecto de neoyorquinos infectados de VIH, quienes están tratando de sobrevivir con un limitado ingreso del Seguro Social. Ellos viven en unidades de vivienda de apoyo y ahora se les ha dicho que tendrán que contribuir más dinero para el pago de alquiler. Más de 2,200 hogares serán afectados.

Activistas comunitarios, funcionarios electos locales y la ciudad han favorecido un tope de 30 por ciento en la tarifa de alquileres para estos neoyorquinos. El estado dice que por años la ciudad ha calculado mal las contribuciones de alquiler y tienen que cumplir con la ley estatal. Cualquiera sea el caso, la aplicación de las regulaciones del SSI dejarán a los afectados con apenas $330 al mes para cubrir gastos no subsidiados.

Para familias latinas ya afectadas por una dura enfermedad, las implicaciones de contribuir con un 50 por ciento de su limitado ingreso para alquiler podría ser devastador. Una ex trabajadora sexual dice esperar que no la forcen a retornar a las calles para compensar por el incremento.

El senador estatal Thomas K. Duane y el asambleísta Richard N. Gottfried planean proponer legislación que limitará la contribución en alquiler a 30 por ciento. Y la organización de defensa de VIH/SIDA Housing Works está considerando interponer una demanda para frenar cualquier aumento.

Una cosa es ser pobre. Y otra es ser pobre con una enfermedad incurable.

El gobernador Pataki y la legislatura estatal necesitan asegurar que la gente pobre viviendo con VIH y SIDA no tenga que preocuparse de necesidades básicas.