VIH-Sida, resultado de pobreza e injusticia social: Iglesia

OCTUBRE 25, 2006 (NOTIMEX).- La Comisión Episcopal de Pastoral Social señaló que la raíz y causa del incremento de la pandemia del VIH-Sida están en la pobreza, la desigualdad y la injusticia social, por lo que es urgente atender esas realidades.

Dicho padecimiento "demanda a los cristianos la asistencia y la atención al impacto de la pandemia", subrayó en la Carta del Foro nacional de organizaciones basadas en la fe católica con trabajo en VIH-Sida en México.

En un documento fechado en Acatzingo, Puebla, los integrantes de esa pastoral reconocieron que el VIH-Sida "es más que una enfermedad, es un problema social que afecta a nuestra sociedad y que requiere de respuestas integrales y creativas".

Estas deben fundamentarse en la solidaridad y en una profunda experiencia de fe que coloca en el centro a Jesús, quien tuvo una actitud de amor misericordioso para todos y todas, especialmente los más pobres, los enfermos, los rechazados.

Los afectados por esa enfermedad, recalcaron, "no están solos, son bienvenidos en nuestras comunidades de fe y reforzamos nuestro compromiso solidario con su lucha, nuestra lucha".

Feligreses y jerarcas católicos se reunieron para compartir su experiencia de respuesta al Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida), enfermedad causada por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).

En el marco de las actividades de la campaña nacional "Esperanza de VIHDA" de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM), se señaló que ese movimiento trabaja desde una base de fe que responde a los retos planteados por dicha pandemia.

"Nos sentimos entristecidos ante el enriquecimiento de algunas empresas farmacéuticas por los altos costos de los medicamentos para tratar el Sida, que los hace inaccesibles para muchas personas y, por otra parte, no existen suficientes medicamentos de uso pediátrico", señalaron en el documento difundido por la CEM en su página web.

"Apreciamos que nuestros hermanos y hermanas que viven con VIH-Sida aportan a la Iglesia Católica una visión enriquecedora", dijeron los integrantes de esa pastoral en la carta, que incluye la postura de personas que padecen esa enfermedad presentes en el encuentro.

"No pedimos conmiseración, sino comprensión. Somos católicos y católicas comprometidas que tenemos el deseo de servir a nuestra Iglesia y pedimos ser tratados sin distinciones; pedimos que la sociedad no nos separe de ella", indicaron.

"La Iglesia desempeña un papel importante en el cuidado y acompañamiento espiritual de las personas que viven con VIH y sus familias", expresaron y llamaron a los católicos a combatir su aislamiento y las concepciones erróneas que provocan estigma y discriminación.

"En estos dos problemas encontramos un campo de acción para nuestra Iglesia, y para enfrentarlos hemos creado la campaña Esperanza de VIHDA, con el lema: Sin culpas y sin peros, incluir es fácil", abundan en el texto.

En el foro participó Linda Hartke, coordinadora general de la Alianza Ecuménica de Acción Mundial, institución con la que trabajan en coordinación al igual que con otras Iglesias, con miras a la Conferencia Ecuménica Mundial sobre VIH-Sida.

"No hay soluciones fáciles, nuestra respuesta debe ser dada desde nuestra vocación a la vida, promoviendo la dignidad humana y los valores cristianos", se insistió.