Uniones gays

Por Paz Fernández Cueto / 27 de octubre de 2006

El matrimonio que reconoce el Código Civil es una institución social normativa garante del bien común, por ser la base y el fundamento de la familia

Las fracciones del PRD, Alternativa, PT y Convergencia en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, que en su conjunto reúnen 38 diputados, retoma la propuesta de iniciativa de Ley de Sociedad de Convivencia. Todo señala la urgencia en aprobarla, cuando falta un cuarto para las doce para que Marcelo Ebrard tome posesión de su cargo. Nos queda claro que le toca a Alejandro Encinas asumir el costo político en un tema que ha sido tan controvertido, como sucedió en su momento con Rosario Robles. A escasos días de concluir una administración impuesta, no asumida por elección popular, como es el caso de Encinas, se impuso una ley que quedaría asociada con su nombre: "la Ley Robles". Esta ley aprueba el aborto en caso de malformación congénita, práctica inhumana y discriminatoria que supone la selección prenatal del bebé.

Ahora que se trata de aprobar las uniones homosexuales y lésbicas, tema controvertido que amerita estudio de especialistas y una consulta ciudadana plural e incluyente, la presión que ejercen grupos gays sobre los partidos políticos, obliga a legislar al vapor.¿Qué se pretende en realidad al aprobar las sociedades de convivencia?

Es mucho lo que está en juego. Más allá de toda discriminación merecedora de condena, habría que tomar en cuenta que:

1. Actualmente, dentro de nuestra legislación y régimen jurídico, los homosexuales y lesbianas, como cualquier otro ciudadano en pleno uso de sus facultades, gozan de todos y cada uno de los derechos humanos, garantizados por la Constitución: "...todo individuo gozará de las garantías que esta Constitución otorga", y "queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico ...el género ...las preferencias ...o cualquier otra que atente contra la dignidad humana...".

Por tanto, cualquier ciudadano puede libremente cohabitar con quien mejor les plazca; ser copropietario en toda clase de bienes; otorgar testamento a favor de cualquier persona, sin necesidad de que sea pariente, pudiendo dejar su fortuna a su pareja, sea quien sea; como también, designarla beneficiara de los seguros que contrate.

2. La única limitación que tiene cualquier persona es la de contraer matrimonio con alguien de su mismo sexo, ya que el matrimonio es "la unión libre de un hombre y una mujer para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procurarán respeto, igualdad y ayuda mutua con la posibilidad de procrear hijos...", Art. 146, Código Civil del DF. La razón por la cual el Estado interviene para regular la convivencia heterosexual es la obligación, cual le corresponde, de custodiar y tutelar la descendencia que resulta naturalmente de esta unión, considerada "bien social" o "bien común" de la nación.

Gozando los homosexuales y lesbianas de todos los derechos al igual que todo ciudadano, ¿qué sentido tiene que el Estado regule unas relaciones de carácter privado, por naturaleza infecundas?

3. Como parte del reconocimiento social que promueve la comunidad lésbico-gay, las sociedades de convivencia pretenden ser equiparadas al matrimonio, con los mismos requisitos e impedimentos para contraerlo, iguales derechos y obligaciones, excepto en la procreación, sin descartar la posibilidad de adoptar hijos. Aun desde el punto de vista patrimonial, establece celebrar un acuerdo, al igual que las capitulaciones matrimoniales.

4. Las leyes civiles son principios que regulan las relaciones de convivencia de los hombres y mujeres en la sociedad, desempeñando un papel muy importante, a veces determinante, en la promoción de una mentalidad, unas costumbres y unos valores. El matrimonio sustento de la familia, proporciona el medio adecuado para el desarrollo armónico de los hijos a quienes se debe garantizar el resguardo de sus derechos humanos fundamentales, entre otros, el derecho a identificarse con una figura paterna y materna que les permita encontrar su propia identidad. Equiparar las uniones de homosexuales al matrimonio es navegar en dirección contraria.

 Correo electrónico: pazcueto@avantel.net