Mantiene Annan prestigio de ONU

Por Alberto Armendáriz / 29 de octubre de 2006

Logra sortear numerosos escándalos. Valoran los expertos de manera positiva la gestión del ghanés al frente del organismo

Corresponsal

NUEVA YORK.- "He pasado la mayor parte de mi vida profesional trabajando para Naciones Unidas, así es que este día, y los valores que representa, siempre serán especiales para mí", dijo el martes, al conmemorar el Día de Naciones Unidas, el Secretario General de la ONU, Kofi Annan.

El próximo 31 de diciembre Annan dejará su puesto tras 10 años al mando.

Como el único Secretario General que antes de ser electo ya formaba parte del personal de la ONU, Annan conoce mejor que nadie la organización que le tocó dirigir durante uno de los períodos más críticos de su historia.

Su liderazgo ha sido clave para que la ONU, a pesar de sus numerosos problemas, continúe manteniendo la relevancia que hoy tiene.

"No importa quién hubiera estado al frente, la ONU igual hubiera atravesado profundas dificultades en la última década, buscando ajustarse al mundo de la post Guerra Fría y la hegemonía estadounidense", señaló a REFORMA Thant Myint-U, analista de la International Peace Academy y nieto del tercer Secretario que tuvo la ONU, el birmano U Thant.

A dos meses de que Annan deje el poder en manos del surcoreano Ban Ki-moon, es difícil hacer un balance de su década de gestión.

Inmediatamente vienen a la mente los aspectos más negativos de su legado en los últimos años: el escándalo de corrupción dentro del programa humanitario Petróleo por Alimentos, en el que se vio involucrado su hijo Kojo; los abusos sexuales por parte de cascos azules en Africa y Asia; la parálisis frente a la guerra en Iraq o la hambruna en Darfur; las denuncias de acoso sexual contra varios funcionarios; y el estancamiento del proceso de reforma.

No por nada se le otorgó el premio Nobel de la Paz en 2001.

Entonces le apodaron "la estrella de rock de la diplomacia mundial", por su inagotable voluntad para mediar en conflictos políticos en todo el planeta y por su incansable defensa de los valores humanitarios.

"Dejó de lado la idea de que la ONU es sólo una organización de Estados y puso en el centro de atención la protección de los individuos a los que esos Estados representan.", indicó por su parte el periodista James Traub, del New York Times y autor del libro "Las Mejores Intenciones: Kofi Annan y la ONU en la era del poder mundial americano".

Volvió visible e insoslayable el cargo de Secretario General, resaltando la importancia de temas como la lucha contra la pobreza y el sida, la defensa de los niños y del rol de las mujeres en el desarrollo.

Se convirtió en una personalidad reverenciada en todo el planeta con iniciativas de asistencia a Africa, programas contra el sida, la malaria y la tuberculosis, la protección del medio ambiente y un mayor destacamento de misiones de paz.

Hoy, la ONU tiene bajo su bandera 90 mil cascos azules, cuatro veces más que en 1997, y un presupuesto de 5 mil millones de dólares, cinco veces mayor que el de hace 10 años.

Puertas adentro, fue el propio Annan quien apenas tomó posesión presentó el proyecto de reforma de la ONU que tantos le costó.

Y aunque no logró introducir cambios en el Consejo de Seguridad, sí impuso su visión con la creación de la Comisión de Pacificación y con el reemplazo de la desprestigiada Comisión de Derechos Humanos por un Consejo de Derechos Humanos más legítimo y efectivo.

"Hay que darle mucho crédito por el papel que jugó en la reforma, que no es un proceso con un principio y un final marcados, debe ser constante", apuntó a REFORMA Linda Jamison, analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, en Washington.

La gran mancha de su gestión fue el escándalo financiero en el Programa Petróleo por Alimentos, destinado a ayudar a la población iraquí bajo el embargo internacional, pero del que resultaron beneficiados empresarios y funcionarios de la ONU.

También recibió muchas críticas por los abusos sexuales por parte de varios cascos azules, pero para Jamison se trató de juicios injustos en su contra.

"La ONU no tiene tropas propias; son los países los que las aportan. Deberían ser los propios países los que aseguren el comportamiento de sus soldados", consideró.

"La ONU es una burocracia gigante de 192 países miembros que está en pleno cambio; y la Secretaría General, como institución política, está atada a la influencia y la presión de los países más poderosos" subrayó el periodista del New York Times, "si ellos no están dispuestos a cambiar, es poco lo que una persona puede hacer. Y, la verdad, Annan ha hecho mucho", considera Thant.

  

Así lo dijo

"Hay que darle mucho crédito por el papel que jugó en la reforma (de la ONU)".

Linda Jamison, analista estadounidense.

 

"Puso en el centro de atención a los individuos que representan los Estados".

James Traub, periodista del New York Times.