* Es una evidencia de que fallan las campañas de prevención secundaria

Resistencia a fármacos obliga a cambiar terapia contra VIH

* Los tratamientos primarios, más baratos y accesibles, podrían resultar ineficaces

Domingo 29 de octubre de 2006

ANGELES CRUZ MARTINEZ

Al cumplirse 10 años del uso de la terapia antirretroviral altamente activa (HAART, por sus siglas en inglés) para el control del VIH/sida, la cual cambió el curso de la epidemia, nuevos retos se plantean para los investigadores, debido a que un mayor número de infectados adquieren cepas resistentes. A escala mundial el problema está presente en 10 por ciento de los enfermos, aunque en ciudades como San Francisco, en California, el porcentaje se eleva a 25.

Un estudio realizado en México en 2004, reveló que 7 por ciento de quienes se contagiaban con el VIH lo hacían con un tipo de virus resistente a uno o varios de los medicamentos disponibles. Luis Enrique Soto Ramírez, investigador del Departamento de Infectología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de la Nutrición Salvador Zubirán, explicó que el mayor problema se da si la resistencia es a los medicamentos conocidos como no nucléosidos -Efavirenz y Nevirapina-, los cuales forman parte de las terapias de inicio para el control del virus.

En Estados Unidos, ante la elevada frecuencia de resistencia primaria al VIH/sida, las autoridades sanitarias determinaron que antes de iniciar cualquier tratamiento, los pacientes deben someterse a un estudio de genotipo, con el que se detecte el tipo de virus que portan y su resistencia a los medicamentos.

Una medida de esta naturaleza no se puede tomar en México, debido al alto costo del estudio y a que todavía el nivel de resistencia primaria no es tan alto, comentó Soto. Sin embargo, lo importante es que los médicos tratantes sepan de la existencia de este fenómeno, cómo detectarlo y qué hacer cuando ocurre, indicó.

La resistencia primaria tiene lugar cuando personas que viven con VIH/sida y están bajo terapia tienen relaciones sexuales sin protección con individuos sanos, a los cuales transmiten una cepa viral resistente. Este fenómeno, señaló Soto Ramírez, es la mejor evidencia de que las campañas de prevención secundaria están fallando.

El investigador ofreció una conferencia magistral durante el simposio internacional Resultados de las estrategias globales para la prevención y tratamiento de la transmisión del VIH/sida, que organizó el Instituto Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes. Ahí explicó que a la fecha se han detectado alrededor de 500 mutaciones del VIH, cada una vinculada con uno o varios medicamentos, incluidos los inhibidores de proteasa, que lograron a partir de 1996 convertir al sida en una enfermedad crónica.

Soto estimó que el problema de la resistencia será cada vez más frecuente, y comentó que el próximo año se realizará en México un nuevo estudio para observar la tendencia. En cualquier caso, de seguir en aumento, los especialistas tendrán que replantearse los esquemas de tratamiento para sustituir a los no nucleósidos.

Ahora, éstos tienen la ventaja de ser de bajo costo (800 pesos mensuales), con dosis accesibles para los pacientes (una tableta al día), mientras que los inhibidores de proteasa se administran en un promedio de cuatro a seis tabletas diarias y son mucho más caros (4 mil pesos al mes).

Soto Ramírez planteó que en unos meses más saldrá al mercado un producto de una nueva familia de medicamentos, los inhibidores de la integrasa, con los cuales, se espera otro giro histórico de la epidemia.

La formulación MK0518 ha demostrado su eficacia para evitar la integración del VIH a la célula del organismo, para de esa forma impedir el avance de la infección, explicó.