* ONG recuerdan a fallecidos en la 13 procesión silenciosa

Diversas y creativas ofrendas en memoria de las víctimas del sida

Jueves 2 de noviembre de 2006

ANGELES CRUZ MARTINEZ

 

Foto

Las catrinas tomaron vida en las ofrendas colocadas por organizaciones civiles en la Alameda Central, para recordar a las personas que han fallecido por el virus de inmunodeficiencia adquirida Foto Marco Peláez

Con catrinas, campanas y luz, quienes ya se fueron guían al resto hacia el camino de la solidaridad, la no discriminación, la prevención y la lucha por evitar nuevas muertes. Aunque parece difícil porque todos los días aumentan los hombres, mujeres y niños seropositivos que fallecen y que ayer fueron recordados en la procesión silenciosa de la decimotercera velada en memoria de las personas fallecidas a causa del VIH/sida.

"No me mató el sida como la discriminación. Nació en 1972, murió en 1998"; "por aquella mujer que fue una gran activista y siempre apoyó y luchó por todos sus compañeros afectados". Leyendas en una y otra ofrenda de las decenas que se montaron en la Alameda Central, justo detrás del Hemiciclo a Juárez, donde la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) mantiene otra lucha, con un plantón y huelga de hambre.

Nuevamente, como desde 1995, las organizaciones civiles que trabajan en la lucha contra el VIH/sida organizaron la velada por los muertos a causa del sida. Esta vez bajo la coordinación de la Casa de la Sal y con una novedad: además de la lectura de los nombres, las fotos con los rostros de quienes fallecieron, ubicados en un escenario diseñado por alumnos de la maestría de Artes Visuales de la Academia de San Carlos.

Y es que, dicen los jóvenes, los que ya no están tenían rostro y los que siguen también y "podemos ser cualquiera de nosotros". También una de las fuentes del parque fue objeto de la creatividad de los artistas. Manos apuntando al cielo y en cada índice, un lazo rojo de solidaridad con los enfermos y con quienes todavía no saben que son portadores del virus.

Eran las seis de la tarde, ya casi de noche, cuando inició la procesión con el padre Jorge Sosa, de la Iglesia de la Reconciliación, al frente, como lo ha hecho en cada una de las veladas. En silencio recorrieron el parque de la Alameda Central, las mantas de La Manta de México y representantes de las 34 organizaciones civiles participantes. Ahí estuvieron los activistas de siempre, y "no nos rendiremos mientras más personas se sigan infectando y muriendo" por la epidemia.

Según las estadísticas oficiales, desde 1983 cuando se diagnosticó el primer caso de la epidemia en México, se han registrado más de 105 mil casos, cuatro mil personas mueren cada año de sida y alrededor de 4 mil adquieren la infección.

Destacaron por su entusiasmo los estudiantes del Conalep, la Escuela Nacional de Artes Plásticas, la Escuela de Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes, entre otros, quienes también se distinguieron por la creatividad de sus ofrendas, las cuales fueron de todos tipos, tradicionales, al estilo de algunos estados de la República como Veracruz, Michoacán y Oaxaca, y algunas otras innovadoras, como la de Católicas por el Derecho a Decidir, que con la forma del lazo rojo, usaron veladoras y manos entrelazadas para simbolizar la esperanza en la solidaridad en torno a las personas que viven con el virus.

Entre todas las ofrendas tuvo un sitio aparte el doctor Aarón Rangel, recientemente fallecido, y a quien sus pacientes recuerdan por su disposición de siempre escuchar, a atender y ayudar en todo. "Si no podías pagarle, no importaba, igual daba las consultas y si era necesario, hasta las medicinas".

Todos duelen, "quisiéramos que ya no fueran más", ni grandes ni chicos y menos aún si son niños de la calle. Esperanza y Vida, asociación civil, también participó en la velada: "un buen sitio para morir es lo que buscamos para ellos, ya que un buen sitio para vivir nunca les hemos dado".