Sufre un reo daño psicológico por mal diagnóstico de sida

Por: Redacción / Viernes 3 de Noviembre de 2006

Para Vidal López Morales el encierro en el Reclusorio Sur no fue lo peor que le ocurrió. Lo que cambió drásticamente su vida no fueron las rejas, sino un diagnóstico errado de unos exámenes que le aplicaron en el centro penitenciario, según los cuales era portador del virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH), causante del sida.


A raíz de esto, el reo fue encerrado en el área de los enfermos de sida, rompió con sus relaciones familiares y de pareja, además de que cayó en una profunda depresión. Dos años después, y sólo por la intervención de su defensora de oficio, se le practicaron nuevas pruebas y hasta entonces se enteró de que no portaba el virus.


Por ello, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) emitió una recomendación (l12/2006) a la secretaría de Salud del GDF y a la Dirección General del Prevención y Readaptación Social del Distrito Federal, en donde les exige reparar el daño causado al interno y ofrecer una disculpa pública de reconocimiento de su responsabilidad, por no haber realizado las pruebas médicas que descartaran el diagnóstico equivocado.


La Historia. Todo empezó cuando Vidal López solicitó permiso a las autoridades del centro penitenciario para tener una visita conyugal, por lo que antes de aprobarla le practicaron los estudios clínicos. Luego le informaron que no era posible acceder a su petición debido a que era portador del VIH.


Según los lineamientos del centro de reclusión cuando un preso pide una visita conyugal, es requisito que antes se le realicen pruebas clínicas para confirmar que no tiene alguna infección venérea.


Luego del diagnóstico, Vidal inmediatamente fue trasladado a la Penitenciaría del Distrito Federal (Santa Martha Acatitla) y asignado al dormitorio 8, sitio en donde se encuentran las personas que padecen sida.
Pero el interno quedó descontento con los resultados de los exámenes que le practicaron en el Reclusorio Sur, por lo que solicitó someterse a otros estudios médicos y una nueva valoración; sin embargo, su petición fue negada.


A partir de ese momento López Morales cayó en un estado de depresión y terminó con sus relaciones personales y familiares. También fueron afectados emocionalmente su esposa e hijo.
Debido a la negativa de las autoridades para practicar una nueva valoración, la defensora de oficio de Vidal López solicitó al Juez 16 Penal del Tribunal Superior de Justicia del DF que se realizara una valoración de su salud, para lo cual le practicaron estudios.


Tras dos años de encierro con enfermos de sida, resolvieron afirmativamente a la solicitud y se le practicaron nuevos análisis, pero ahora en el Hospital de La Raza. El estudio resultó negativo al VIH, es decir, no estaba infectado.


Con los resultados, el interno acudió inmediatamente con el doctor Jorge Jesús Arreguín Porras, director médico de la Penitenciaría, a quien le entregó copia de los estudios.


La sorpresa fue que el médico se limitó a señalar que para él, Vidal seguía siendo un paciente seropositivo y ordenó que le realizaran exámenes para confirmar el diagnóstico; no obstante esos resultados confirmaron que portaba el virus.


El 1 de abril del 2004, Vidal López Morales se quejó ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal por las actitudes de las autoridades, quienes no sólo le diagnosticaron de manera errónea, sino que se negaron a realizarle estudios clínicos.


Un dictamen elaborado por el psicólogo Jorge de la Peña Martínez a Vidal López señala que después de examinar al interno es evidente que éste fue víctima de tortura psicológica.


“Los daños psicológicos se manifiestan por la sintomatología propia del trastorno por estrés postraumático crónico que motivó un cuadro de depresión mayor crónica acentuado todo esto por la negligencia médica al ser mal diagnosticado de VIH-SIDA, y estar internado en áreas dedicadas a enfermos con tal padecimiento durante poco más de dos años.