La discapacidad no limita el placer

Por Georgina Montalvo / 4 de noviembre de 2006

Reivindican sus derechos afectivos y sexuales. Sugieren expertos que como parte de la rehabilitación integral reciban educación sexual

Una sonrisa coqueta invade el rostro de Nancy cuando René intenta desabrocharle la blusa con los dientes. Cuatro brazos se entrelazan, dos con movimientos torpes, para continuar el juego.

Él ya había sufrido el accidente que lo dejó cuadrapléjico (con limitaciones de brazos y piernas) cuando la conoció, y en nueve años de pareja, su vida sexual ha sido plena, aseguran, al grado que están haciendo todo por lograr tener un hijo.

Pero la mayoría de las personas con discapacidad no viven así su sexualidad. "Familia y médicos piensan que deberían ocuparse de cuestiones 'más importantes', como su rehabilitación física o educarse para ser independientes", asegura Irene Torices, directora del Grupo Educativo Interdisciplinario en Sexualidad Humana y Atención a la Discapacidad (Geishad).

Incluso, la mayoría asume que nunca tendrán acceso al amor y al erotismo, y que no contarán con el apoyo para ejercer sus derechos afectivos y sexuales, escribió Javier Cambrón en El derecho al placer en personas con limitaciones observables, capítulo de En las alas del placer, libro del sexólogo David Barrios.

  

Para qué

 Hablar de sexualidad provee a los miembros de cualquier familia herramientas para disfrutar los cambios que viven conforme crecen, pero a las personas con discapacidad les sirve para proteger su integridad.

"En muchas ocasiones, padres y docentes buscan ayuda e información sólo cuando se presenta un problema de abuso o de embarazo no deseado, hay manifestaciones de una posible homosexualidad o empiezan a darse conductas masturbatorias frecuentes dentro del aula escolar", asegura Torices.

Si se trata de una discapacidad adquirida, jóvenes y adultos suelen buscar ayuda hasta que ven que la relación con su pareja se está deteriorando o quieren iniciar una relación.

Los programas de rehabilitación han permitido que las personas con discapacidad tengan mayor nivel de sociabilidad y, por tanto, más interés en establecer relaciones de noviazgo, de pareja formal y de tener sus propios hijos; de ahí la importancia de proveerles de información, agrega la sexóloga.

  

El reto: explorar

 René Miguel Anaya y Nancy Martínez hicieron su propia búsqueda, y ahora presumen los resultados.

"Había tenido relaciones, pero estando con ella fue muy padre, como si hubiera vuelto a nacer", cuenta René, quien gracias a su rehabilitación ha recuperado sensibilidad.

A familiares y amigos de Nancy les preocupaba, más que a ella, el tema de la vida sexual en pareja.

"Como había convivido con personas con discapacidad, no tuve ninguna limitación, pero siempre me preguntaban: '¿y cómo vas a tener relaciones con él?'", recuerda la joven de 26 años, experta en la organización de banquetes y repostería.

"A través del ensayo y error, ellos hallan estrategias para poder integrarse a su vida sexual", dice Torices.

"Tienes que volver a explorar un nuevo camino, y para mí ha sido muy interesante", comenta René, de 36 años, quien se dedica a la compra y venta de autos, aparatos eléctricos y de computación desde su casa.

No se puede pensar que el amor y el erotismo que viven estas parejas son incompletos o de una calidad inferior a las vividas por el resto de las personas, sostenía Cambrón, sexólogo pionero en la atención a personas con discapacidad, fallecido en enero de 2005.

"El autoerotismo a veces es su único recurso para poder liberar toda la tensión sexual que acumulan durante días, semanas, meses o incluso años", señala Torices.

Sin embargo, la práctica depende de las habilidades motoras que conserven y de las creencias religiosas que existan en la familia.

"Si lo ven como pecaminoso y sienten culpa, no lo practican, y es más difícil que lo hagan, aunque no imposible, si no tienen movilidad en sus brazos", dice la sexóloga.

Otros optan por la abstinencia o por tener una vida amorosa o sexual oculta, documentó Cambrón.

"Hay que enseñarles que la sexualidad no es solamente la genitalidad, que todo nuestro cuerpo es susceptible de ser erotizado", subraya Torices.

  

Infórmese

  Según la edad, las personas con discapacidad deberían saber sobre su sexualidad:

  

Infancia

 · Reconocer las partes del cuerpo y llamarlas por su nombre.

· Distinguir diferencias y semejanzas entre el cuerpo de hombre y mujer.

· Higiene del cuerpo en general y de los órganos sexuales en particular.

  

Adolescencia

 · Ciclo menstrual y sueños húmedos.

· Enamoramiento y noviazgo.

· Relación erotismo-reproducción, embarazo no deseado y aborto.

  

Edad adulta

 · Amor, noviazgo y matrimonio.

· Infecciones de transmisión sexual.

· Reproducción, maternidad y paternidad.

Fuente: "En las alas del placer", de David Barrios (Editorial Pax México).

 

Hacen falta

La oferta de sexólogos especializados en discapacidad no cubre la demanda:

10 millones de mexicanos tienen discapacidad física o intelectual.

13 sexólogos son expertos en atención a personas con discapacidad.

9 de ellos se encuentran en el DF, los otros en San Luis Potosí, Colima, Oaxaca y Mazatlán.

Del 23 al 25 de noviembre, el Geishad realiza el cuarto Encuentro con tu Sexualidad, para personas con y sin discapacidad. / Tels. 1114-0540 y 5516-8078 / www.geishad.org.mx

ANHELO. "No porque estés en una silla de ruedas no sientes, no quieres y no amas", dice René, quien comparte con Nancy el deseo de tener un hijo.