Nuevos jóvenes

 Por François Bourguignon* / 6 de noviembre de 2006

Colaborador Invitado

Los jóvenes alienados y desempleados son una preocupación en todas partes. Plantean un desafío especial en el mundo en desarrollo, donde está creciendo una masa equivalente a la gran explosión demográfica ("baby boom") que tuvo lugar en Occidente a fines de la Segunda Guerra Mundial. Pero la era de post-guerra en los países más desarrollados del mundo fue de una prosperidad sin precedentes para la generación de los "baby boomers" que hoy está próxima a jubilarse. ¿El futuro será tan prometedor para los más de 1.000 millones de jóvenes del mundo en desarrollo que hoy tienen entre 12 y 24 años?

En todo el mundo en desarrollo, los gobiernos necesitan diseñar urgentemente la combinación apropiada de inversiones y políticas para alentar a los jóvenes a recibir una educación, encontrar trabajo, mantenerse saludables, formar familias y ejercer la ciudadanía. El rédito es inmenso si hacen bien las cosas: un desarrollo acelerado mientras las economías recogen los beneficios de una creciente población en edad de trabajar y menores coeficientes de dependencia. En el este de Asia, se cree que este "bono demográfico" generó más de una cuarta parte del crecimiento económico de la región.

Los países en desarrollo ya invirtieron marcadamente en los chicos. Su gente joven, por lo tanto, está mejor educada y es más saludable que en las generaciones anteriores. Más del 80 por ciento de los chicos hoy asisten a la escuela primaria, comparado con el 50 por ciento en 1970, y la mortalidad infantil cayó de más del 10 por ciento al 6.5 por ciento en el mismo período. Pero ahora los gobiernos deben dar un paso más allá de invertir en los chicos y empezar a apoyar a la nueva generación de gente joven.

De hecho, incluso en países con altos niveles de culminación de la escuela primaria, muchos jóvenes no asisten a la escuela secundaria. Los jóvenes representan la mitad de todos los nuevos casos de infección de VIH. Y, en la región de Oriente Medio y el norte de África, aproximadamente la cuarta parte de todos los jóvenes están desempleados.

Estos problemas plantean interrogantes espinosos: ¿Qué impide que más gente joven asista a la escuela secundaria? ¿Es porque muchas veces los jóvenes son prácticamente analfabetos incluso después de terminar la primaria o porque la secundaria es incosteable?

Para diseñar políticas exitosas que ayuden a los jóvenes, los gobiernos necesitan concentrarse en tres áreas: expandir las oportunidades, mejorar las capacidades y ofrecerle a la gente joven una segunda oportunidad.

Los empleadores de hoy quieren trabajadores altamente calificados. Más del 20 por ciento de todas las empresas, en países tan diversos como Argelia, Bangladesh, Brasil, China, Estonia y Zambia, consideran que las capacidades y la educación inadecuadas de los trabajadores son un obstáculo importante, si no grave.

Varios países hoy facilitan el acceso a la escolaridad secundaria, en particular a través de "programas de transferencia condicional de dinero en efectivo", que ofrecen un estipendio a las familias pobres cuyos hijos asisten regularmente a la escuela. Estos programas aumentaron exitosamente la matriculación en la escuela secundaria en países como México, Ecuador, Bangladesh y Camboya. Pero para que estos programas funcionen, los chicos deben estar en condiciones de ingresar a la escuela secundaria. Sin embargo, en Marruecos, por ejemplo, más del 80 por ciento de los chicos termina la escuela primaria, pero menos del 20 por ciento logró dominar los contenidos.

Segundo, las políticas deberían apoyar a los jóvenes en su lucha por tomar decisiones apropiadas. Los gobiernos no pueden reemplazar a los padres o a las comunidades, pero sí pueden alentar a los jóvenes y a sus familias a invertir en sí mismos.

En Camerún, Horizon Jeunes, un programa de salud reproductiva que apunta a los jóvenes urbanos, aumentó el conocimiento entre la juventud sobre la salud reproductiva y modificó exitosamente su comportamiento: el uso del preservativo entre las mujeres aumentó del 58 por ciento al 76 por ciento en el grupo de tratamiento Los gobiernos también deben empezar a ofrecer "segundas oportunidades" a los jóvenes que quedaron rezagados por circunstancias difíciles o malas elecciones. Estos programas deben estar bien diseñados, tener un destinatario preciso y estar coordinados de manera tal que les ofrezcan los incentivos correctos a los beneficiarios.

Concentrar la voluntad política y el esfuerzo por parte de los jóvenes para ampliar las oportunidades, mejorar las capacidades y ofrecer segundas oportunidades puede ayudar a los países a sacarle el mejor provecho a la ventaja demográfica de hoy.

* François Bourguignon es vicepresidente senior y economista jefe del Banco Mundial. Copyright: Project Syndicate, 2006. www.project-syndicate.org

Traducción de Claudia Martínez