Advierte que no aceptará normas producto de presiones

La propuesta es un mensaje por escrito que pretende dar soluciones incompletas: CEM

ALMA MUÑOZ , FABIOLA MARTINEZ

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) advirtió que no aceptará normas que sean resultado de "presiones sociales y económicas", pero sobre todo "amenacen el valor de la familia".

Con relación a la probable entrada en vigor de la ley de sociedades de convivencia en la capital, el secretario general del organismo, Carlos Aguiar Retes, dijo que la Iglesia reafirma que la familia se basa en la relación entre un hombre y una mujer, unión "necesaria no sólo para el bien privado de cada persona, sino también para el bien común de toda sociedad, nación y Estado".

Insistió, al igual que Jorge Serrano Limón, dirigente de Pro-vida ­quien fue sancionado recientemente por la Secretaría de la Función Pública por desviar recursos públicos­, en condenar la intención que al respecto tiene la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

Su iniciativa de ley, afirmó el obispo en un mensaje por escrito, "sólo ve y pretende dar soluciones incompletas y momentáneas a un problema que es más complejo de lo que aparenta ser".

Respetar la naturaleza, agregó, "es algo que todos queremos. Y la Iglesia ha sido siempre respetuosa de la ley natural, porque es en la misma naturaleza del hombre donde se encuentra su plenitud y no sólo en las leyes positivas", puntualizó.

Ciertamente, precisó el prelado, vemos "con verdadero amor a todos los hombres y mujeres, sin importar preferencias ni inclinaciones, pero fieles a la misión de pastores, (los obispos) nos oponemos tajantemente a actitudes que dañen al mismo hombre en su proyecto integral de vida".

Proponemos a los diputados, finalizó, legislar "a favor de la dignidad del ser humano y de la familia, ya que ésta es la verdadera medida de la grandeza de una nación, del mismo modo que la dignidad del hombre es la auténtica medida de la civilización".

En tanto, el presidente del Departamento de las Relaciones Iglesia-Estado de la CEM, el obispo Abelardo Alvarado, consideró que aparentemente la propuesta es una norma tolerable y progresista, pero en los hechos perjudica a la familia y al matrimonio.

"La Iglesia va a expresar sus razones para aquellas personas que deseen escucharlas, y no se opone a que se reconozcan los derechos, sino a que se pretenda que este tipo de uniones sean equivalentes al matrimonio". Aseguró que la institución no advertirá castigos para quienes participen de lo que estipule la ley en referencia.

En contrasentido, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación calificó la intención legislativa de "un gran avance para reconocer y ofrecer la igualdad de oportunidades y derechos para las personas que han elegido constituir un hogar no convencional y que por lo mismo carecían de cualquier tipo de reconocimiento y protección legal".

A diferencia de la jerarquía católica, aseguró que la ley referida "incidirá en la eliminación de conductas violentas y en la discriminación por homofobia, entre otros beneficios".