Ganan gays la plaza y sus aliados el debate

Por Alberto Acosta y Mirtha Hernández / 10 de noviembre de 2006

Lanzan aplausos y rechiflas durante discusión de Ley de Convivencia. Llevan grupos duelo a escalinatas de ALDF; intercambian cantos, consignas y gritos

Llegaron con entusiasmo y la convicción de frenar la Ley de Sociedades de Convivencia en la Asamblea Legislativa, pero a media sesión, padres de familia e integrantes de grupos religiosos "tiraron la toalla".

Su ánimo decayó cuando la mayoría perredista rechazó posponer la discusión de la ley, lo cual evidenció su derrota y auguró la inminente aprobación.

De poco les sirvió madrugar y enfrentarse, por el mejor lugar en las escalinatas del recinto, con los simpatizantes del nuevo decreto, pues al final les ganaron el debate.

Por más de seis horas ambos bandos convirtieron las inmediaciones de la ALDF en el campo de batalla de sus consignas y cánticos.

De un lado, padres de familia, miembros del partido Encuentro Social, de la Red de Ministerios para la Familia del Mundo pedían a los diputados -con Biblia en mano- hacer una consulta pública sobre la ley.

Al otro extremo, el Grupo Madres de Gays y Lesbianas, Colectivo Sol, Foro de Hombres Gay, entre otros, ondeaban banderas multicolores y exigían su derecho a amar a quien deseen y gozar de derechos como la seguridad social.

Sólo dividía a ambos grupos 4 metros de distancia y una hilera de granaderos y de la policía femenil.

Cada grupo llevó su propio sonido y altavoces, pancartas, banderas y música.

Al principio los bandos se turnaron para dar discursos, luego se convertirse en una guerra a gritos.

De un lado se escuchaban los "Tú te corrompiste", "Familias naturales, no como animales".

Del otro, las invitaciones a reconocer la diversidad sexual y "salir del clóset" subieron de tono hasta calificativos de "fascistas" y "cristianos de doble moral".

Los detractores de las sociedades de convivencia vestían de blanco y encabezados por el activista Hugo Anaya, pedían a la comunidad lésbica-gay recapacitar y entender que "Dios los quiere, pero no avala sus prácticas".

Los contrarios, con sus atuendos rosas, cinturones y camisas arcoiris empezaron a bailar y corear a grupos de rock y canciones como "A quién le importa", "Mujer contra mujer" y "Man I feel like a woman".

Los padres de familia y religiosos no se quedaron atrás y sacaron guitarras para entonar "Aleluya" "Cristo Vive" y "Levántate Jehová".

La discusión de la ley provocó tumultos también adentro del recinto.

Incluso, ni en el último informe del Jefe de Gobierno, Alejandro Encinas, hubo tantos asistentes, invitados y curiosos.

La multitud se apoderó del vestíbulo, pasillos, palcos, el corral de los medios y hasta del pleno.

De los palcos y gradas salieron voces a favor y en contra de la ley. Aplausos, abucheos, rechiflas y consignas de apoyo y rechazo se escucharon por igual.

Las expresiones del público provocaron un llamado de atención de los diputados para guardar silencio.

El legislador perredista Salvador Martínez Della Rocca salió en defensa de los manifestantes y pidió respeto a su libertad de expresión. A cambio se ganó el aplauso de ambos bandos, único en lo que coincidieron.

Los detractores que tenían mayor presencia afuera del recinto, al interior fueron apabullados.

Una decena de religiosos fue la única que permaneció ahí hasta que aprobaron la ley, pero ya con pocos ánimos para manifestarse.

Sólo Enrique Anaya, director de relaciones públicas de la Unión Fraternal de Iglesias Cristianas Evangélicas, siguió con las consignas y, sin soltar su Biblia, levantó en una par de ocasiones una cartulina de rechazo a la Ley, pero el personal de seguridad lo censuró.

"¿Y por qué ellos sí exhiben sus banderas (multicolores)?", cuestionó. "López Obrador, su presidente, pidió consulta. Queremos consulta", añadió.

Al final, Anaya advirtió que juntarán firmas e interpondrán un recurso legal.

Afuera, los simpatizantes de la ley aplaudían los votos a favor del nuevo decreto.

Al final del conteo, entre llantos, besos y felicitaciones, celebraron su triunfo, pues para ellos sí valió la pena madrugar y que algunos, incluso, pernoctaran cerca del recinto legislativo.

 

Viva Voz

"Estoy en desacuerdo con la ley porque perjudica a la sociedad, legalizar estas uniones distorsionará la mente de los niños".

Gabriela Vázquez Prada

46 años, ama de casa

 

"Dejé de ir a trabajar para venir a manifestar mis convicciones. Esta ley no sirve porque da muchas libertades sexuales y no conviene a los jóvenes".

Armando Ramírez

35 años, comerciante

 

"Vine a protestar porque creo que la familia se establece entre un hombre y una mujer, además porque estos grupos querrán después adoptar niños".

Salvador Torrado

19 años, estudiante.