Educación, la mejor vacuna

Vida
Silvia Ojanguren
10 de noviembre de 2006

Educación, la mejor vacuna. La ciencia avanza aceleradamente, pero la gente debe aprender a cuidar mejor su salud, con el apoyo decidido de los gobiernos

El doctor Rolf Zinkernagel, Premio Nobel de Medicina y Fisiología 1996, considera que es "poco probable que en los próximos años pueda desarrollarse una vacuna para prevenir la infección por VIH o la tuberculosis, como se logró hacer, por ejemplo, con la poliomielitis, el sarampión o el tétanos".

En este horizonte poco esperanzador, advierte que "los gobiernos deben hacer más esfuerzos para que haya una población mundial más educada respecto a los hábitos de higiene mundial y prevenir enfermedades como VIH-sida y otras infecciones como la tuberculosis, paludismo y lepra".

Recuerda que en cualquier lugar donde "haya guerra disminuyen las condiciones de higiene y estas infecciones se vuelven prevalentes", lo cual es una bandera roja de alerta sobre el brote de graves y mortales infecciones.

Zinkernagel recibió el Nobel por descubrir la existencia de células capaces de reconocer, atacar y eliminar selectivamente a las células infectadas y a las invasoras, lo cual tuvo impacto inmediato sobre toda investigación inmunológica, sentando las bases para desarrollar mejores tratamientos y obtener vacunas más eficientes.

Su conocimiento es muy amplio y reconocido en el mundo, por eso su diagnóstico de que se está lejos de obtener una vacuna contra el VIH-sida es tomado como real en el mundo científico.

Explica que "el virus del sida cambia todo el tiempo y destruye el sistema inmunológico, por lo tanto las investigaciones médico-científicas se están enfocando a desarrollar antirretrovirales más eficientes que -aunque afectan las células y pueden tener efectos tóxicos- hasta ahora, es lo mejor".

El investigador comenta que la gente debe estar informada sobre que no existen vacunas para la mayoría de las infecciones, como es el caso de la malaria o el VIH. "Pero la población no debe tener la percepción de que ésta será una época de epidemias", señala.

De acuerdo con Zinkernagel, en el caso del VIH "el peor factor es la estupidez humana, porque la educación solucionaría todos los problemas. Lo fundamental es que se generen cambios en los hábitos alimenticios y de higiene y se luche por una mejor educación, a fin de evitar ciertos padecimientos".

En esta escena es que -afirma- "existe un problema mundial, socioético, debido a que nadie quiere desarrollar medicamentos mejorados si saben que no van a obtener utilidades".

El Premio Nobel comenta -sobre las infecciones- que "cuando nace un bebé, su sistema inmunitario es el recibido de la madre, cuyos anticuerpos inhiben eficazmente las infecciones que pueda padecer el niño, pero éstos desaparecen con el tiempo, por lo que las enfermedades posteriores son más intensas".

Pero los nuevos anticuerpos adquiridos por el niño han sido entrenados y siguen siendo eficaces contra esas patologías infantiles, agrega.

Aunque hay enfermedades como el sida o la tuberculosis que se manifiestan mucho más lentamente, después de la edad infantil, y la evolución de la humanidad no es tan eficiente contra las mismas, concluye.