La ley entrará en vigor en cuatro meses; la Iglesia condena

DF, primera entidad con uniones gay

Con 43 votos en favor y 17 en contra, los asambleístas dieron luz verde a la norma. El nuevo ordenamiento deberá entrar en vigor en 120 días.

10 de noviembre de 2006

Cinco horas de debate y más de seis años de gestación le tomó a la Ley de Sociedades en Convivencia para ser aprobada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

Aun con la reticencia de PAN, PRI, PVEM y parte del Panal, dicha norma fue aprobada —y con ello se convierte en la cuarta en su tipo en América Latina—, con 43 votos en favor: 33 del PRD, cuatro de la fracción socialdemócrata, cuatro del PRI, dos del Panal y 17 en contra —todos del PAN— y cinco abstenciones —tres del PVEM, una del Panal y una del PRD.

La moción suspensiva fue el primer recurso que utilizó el PAN para frenar la aprobación de la ley. Ezequiel Retiz fue el promotor de esta moción, justificada no sólo en las 16 “inconsistencias” de tipo jurídico, sino también en las supuestas irregularidades de procedimiento legislativo de aprobación en comisiones del dictamen de esta ley.

Explicó que el ordenamiento recién aprobado tiene “múltiples problemas técnicos en cuanto a su contenido, estructura normativa y proceso legislativo. Además de que genera un conflicto de normas, sobrerregulación, inseguridad jurídica y vicios de inconstitucionalidad”.

No obstante, al total respaldo del PAN, al apoyo de los pevemistas, la abstención de los priistas y el voto dividido del Panal, dicha moción no obtuvo los votos suficientes, por lo que fue rechazada.

La defensa de esta ley fue encabezada por la fracción socialdemó-crata, que fue la que presentó esta iniciativa en esta legislatura y por los perredistas.

La postura que más causó aceptación fue la del presidente de la Comisión de Gobierno de la ALDF, Víctor Hugo Círigo, quien en su discurso manifestó que “la fracción parlamentaria del PRD asume sus principios y convicciones de una izquierda democrática y libertaria y por fin cumple su compromiso con una sociedad en la que quepamos todos”.

Con un tono de voz cada vez más alto, Círigo manifestó que la aprobación de esta ley es un logró histórico, sobre todo en un país donde todavía reina el machismo y concluyó asegurando que “en lugar de la absurda arrogancia que se abroga el derecho de imponerle reglas al amor, celebremos cada vez que éste se presente entre personas libres y conscientes”.

En tanto, el priista Jorge Schiaffino planteó que votaría en favor en lo general, con el compromiso de que en la discusión particular se tomaran en cuenta sus observaciones y por ello reservó 20 artículos —de los 25 más tres transitorios que componen esta ley—, porque consideraba que tenía inconsistencias.

Al final en fast track se desecharon sus 20 observaciones, que tenían que ver con el cambio de términos, agregados para clarificar artículos y la eliminación de la equiparación con el concubinato con la intención de crear un candado que evitara la adopción.

"Es perfectible"

La autora de la Ley de Sociedades en Convivencia, la ex asambleísta Enoé Uranga, aceptó que esta norma es “perfectible”, aunque descartó que existan inconsistencias jurídicas que pudieran entorpecer su aplicación.

Manifestó que pudo haber sido aprobada desde hace varias legislaturas, pero la reticencia de algunos actores políticos como la de Andrés Manuel López Obrador, lo impidió.

Uranga Muñoz descartó que esta ley tenga inconsistencias jurídicas, ya que, explicó, en 2001 el TSJDF analizó el primer dictamen —cuya versión no es muy diferente de la actual— y determinó que sí tenía solidez en la técnica legislativa y era aplicable.

Además, adelantó que ella, en conjunto con varias organizaciones, promoverá que esta norma se enriquezca.

México/Valeria Berumen