Opinión dividida entre jerarcas católicos

Laura Poy / 11 de noviembre de 2006

El obispo de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera López, calificó de "absurdo y cruel" que se pretenda negar los derechos jurídicos y sociales de quienes siendo del mismo sexo han decidido vivir juntos, "sólo porque consideremos que sus acciones son pecaminosas". Agregó que la aprobación de la Ley de Sociedades de Convivencia en la ciudad de México es un "pacto de solidaridad cívica", en el que deben prevalecer "la dignidad de la persona y sus derechos", sin importar su orientación sexual.

Si bien insistió en que para la Iglesia católica el matrimonio es un concepto que "sólo involucra al hombre y a la mujer y en eso no existe discusión", reiteró que "no podemos dejar sin tutela jurídica a quienes deciden vivir y compartir un patrimonio, sean del mismo sexo o no". Como pastores de la Iglesia católica, insistió, "deberíamos superar la polémica" y estar más preocupados de otros temas, como el abuso sexual contra menores y la necesidad de formar a los católicos con una "conciencia clara de lo que es el matrimonio, y no alentar una visión perversa que justifica dejar sin protección a un sector de la población".

En contraparte, Juan Sandoval Iñiguez, cardenal de Guadalajara, Jalisco, consideró que dicha ley es "inmoral" y "roba" las bondades de la familia. En conferencia de prensa, manifestó: "La célula de la sociedad es la familia; por lo tanto, cualquier ley que quiera robarse, por así decir, las bondades de la familia y darlas a otros que no son familia, es una ley inmoral.

En tanto, la diócesis de Querétaro rechazó dicha legislación por considerar que se trata de un "disfraz" para posteriormente aprobar la unión entre homosexuales y que puedan adoptar niños.