Así del Precipicio: Por puro morbo

Por Doly Mallet / 12 de noviembre de 2006

Palabra de Top. Cine. (México, 2005). Directora: Teresa Suárez. Actores: Ana de la Reguera, Ingrid Martz, Gaby Platas, Ana Cioccetti

¿Por qué se llama así?

Debido a la vida desenfrenada que llevan, dos amigas están a muy poco de caer en un hoyo sin fondo.

 

Se pudo llamar: Sexo, Pudor y Lágrimas.

¿Quién es la protagonista?

Ana de la Reguera es Lucía, una joven adicta a las drogas, al alcohol y a las relaciones autodestructivas. Por más que trata de dejar sus vicios, no puede y se hunde cada vez más.

¿Quién es la pareja?

Hanna (Martz) está atravesando por un divorcio y se va a vivir con sus amigas Lucía y Carmen (Platas). Esta última, una escultora frustrada, se refugia en las drogas ante la imposibilidad de que su amor le corresponda, ya que él es gay.

¿Quién es el antagonista?

Los excesos de las drogas y el sexo desenfrenado son lo que orillan a estas jóvenes a ir perdiendo las riendas de su vida. Lo único que les falta es voluntad.

 

Veredicto:

La cinta empieza con una secuencia larga en la que vemos a Ana de la Reguera sin nada de pudor, totalmente desnuda y teniendo sexo desenfrenado con un torero. Si arrancamos con emociones de alto impacto, ¿qué nos espera?

Eso pensamos, pero precisamente el comienzo es a su vez lo bueno y el error de la película. Lo bueno, porque Ana se luce como actriz (sí, obvio también físicamente) y a partir de ahí muestra un gran profesionalismo. El error es que la cinta empieza fuerte y va cayendo (por el mismo precipicio que nos plantea), al grado de que no nos importa cómo acabe. Todo es repetición. La tercera vez que las chavas se meten droga o que se acuestan con alguien... ya nos da igual.

El único rol que tiene una evolución es el de Ingrid Martz, que sí cambia por completo. De la Reguera trabaja muy bien, pero su personaje es estático; y Gaby Platas podría omitirse y da lo mismo.

Ni siquiera el mensaje en contra de las drogas (si es que ésa era la intención) es efectivo. No hay identificación con las protagonistas y, finalmente, si algo les pasa, es porque ellas así lo quisieron... La cinta promueve el morbo de las escenas sexuales y de drogadicción; por supuesto, el público que vaya a verla tendrá que ser de mente muy amplia... y fan de Ana de la Reguera.